El cardenal Nichols cede y ordena la suspensión del culto público

El cardenal Nichols cede y ordena la suspensión del culto público

El otro día leíamos un valiente desafío del presidente de la Conferencia Episcopal de Inglaterra y Gales, cardenal Vincent Nichols, arzobispo de Westminster, a la pretensión del Gobierno británico de dejar sin misas a los fieles en un nuevo confinamiento draconiano. Fue solo un espejismo.

El cardenal Vincent Nichols ha urgido a los fieles católicos a que obedezcan las nuevas directrices del Gobierno que prohíben el culto público en una nueva remesa de medidas para ‘parar la expansión del virus’.

En una declaración emitida después de que el Parlamento aprobara las nuevas medidas, Nichols dice que, pese a sus “profundas objeciones”, es importante que, “como ciudadanos responsables, observemos estas Regulaciones, que tienen fuerza de ley”.

Los obispos citan en el documento la carta de Pablo a Tito, en la que el apóstol escribe: “Amonéstales que se sujeten á los príncipes y potestades, que obedezcan, que estén prontos á toda buena obra”.

Lo hacemos en solidaridad con tantos otros a los se están imponiendo restricciones”, añade el texto. Las nuevas regulaciones, aseguran, “no son un ataque a las creencias religiosas”, pero “muestran una fundamental falta de comprensión de la contribución esencial que hacen las comunidades de fe al bienestar, la resiliencia y la salud de nuestra sociedad”. Y concluyen llamando a todos los católicos a usar las iglesias “para la oración individual y fuentes de consuelo y ayuda”.

Cambiemos el dicho: “Sine domenico possumus”.

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