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Sánchez ya tiene la foto con el Papa

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Fueron 35 minutos de encuentro, para qué más. El presidente español se reunió, como estaba previsto, con Su Santidad, con quien confiesa sentir una gran afinidad pese a su visión absolutamente secular y su liderazgo de un partido históricamente ligado al anticlericalismo más virulento.

Pero Francisco es distinto. Francisco es un Papa muy distinto a aquellos que los socialistas del mundo entero estaban acostumbrados a convertir en blanco de sus denuestos. Para empezar, a poco de asumir el cargo, se definió de izquierdas, aunque fuera por oposición (“nunca he sido de derechas”), y desde entonces se ha caracterizado por, digamos, “contrariar” al sector político que constituye la base de los partidos rivales al PSOE.

Quitando las no excesivamente abundantes referencias sobrenaturales y estrictamente religiosas, Fratelli tutti es un documento que podría firmar cualquier moderno socialista, especialmente en lo que se ha convertido en el eje del progresismo moderno: el globalismo, verdadero ‘ritornello’ de la encíclica. Lo hemos visto en las últimas sesiones parlamentarias, donde Su Santidad ha sido más citado por los coaligados en el gobierno que por sus contrarios, presuntamente alineados con una cosmovisión culturalmente cristiana, uno de los muchos espectáculos paradójicos de nuestros días.

Sánchez es cualquier cosa que tonto en lo que se refiere a la inteligencia política, y se da cuenta que hacerse la foto con este Papa hace mucho para desarmar a buena parte de sus enemigos sin que, por otra parte, preocupe a los propios. Hasta el radical Pablo Iglesias ha tenido buenas palabras hacia la actitud del Santo Padre.

En estricta teoría, Sánchez ha ido a hablar de acciones coordinadas contra la pandemia, ese regalo del destino a los políticos más ávidos de poder, pero a nadie se le oculta que ese motivo es a todas luces secundario, y que aquí lo importante era la foto y que se visualizara la ‘sintonía’ de nuestros socialistas con el líder de los católicos, un jaque electoral en toda regla.

El Papa Francisco dirigió, en un acto nada habitual en este tipo de encuentros, un discurso a los presentes. La Oficina de Prensa de la Santa Sede publicó las palabras del Papa, que a continuación le ofrecemos:

Los saludo y muchas gracias.

Pensando en lo que yo podría decirle a usted, en reconocer en usted la labor de los políticos. El Papa Pablo VI, y retomando también una tradición de otro Papa [Pío XI], decía que la política era una de las formas más altas de la caridad. La política no sólo es un arte, sino que para los cristianos es un acto de caridad, ennoblece y muchas veces lleva al sacrificio de la propia vida, sus tiempos de privacidad, tantas cosas, por el bien de los demás y esto es porque el político tiene entre sus manos una misión muy difícil, muy difícil. Con tres canales, digamos así: para con el país, para con la nación y para con la patria.

Tiene la misión de hacer progresar el país, por la agricultura, ganadería, minería, investigación, educación, arte. Que el país crezca, que crezca el país. Y eso es desgastante. Tiene la misión de consolidar la nación, no sólo cuidar las fronteras, que ya eso es muy importante, sino la nación como organismo de leyes, de modos de proceder, de hábitos. Consolidar la nación, y tiene la misión de hacer crecer la patria. País, nación y patria están en las manos de un político. Bastante trabajo. Sé que no le es fácil, así que usted transmítalo a los miembros de su parlamento lo que piensa el Papa de esto: mi gran respeto por la vocación política, una de las formas más altas de la caridad.

Si bien, hacer progresar un país parece fácil, pero no lo es, supone relaciones internacionales continuamente de comercio, de ciencia, de técnica, de todo. Consolidar la nación a veces supone dificultades de entendimiento con los localismos, en todos los países los hay, los dialectos. Pero también de entendimiento del derecho, de la justicia, de hacer que la nación sea cada vez más fuerte. Quizá lo más difícil sea hacer progresar la patria porque ahí entramos en una relación de filiación. La patria es algo que hemos recibido de nuestros mayores. Patria, paternidad viene de ahí; y es algo que tenemos que dar a nuestros hijos. Estamos de paso en la patria. Y construir la patria es lo que yo diría en este caso. Si para con el país hacerlo progresar, con la nación consolidarla y con la patria la tenemos que construir. Construir la patria con todos. Eso no es fácil. Construir la patria donde no nos es permitido el borrón y cuenta nueva. En una empresa es permitido, en la patria no, porque es algo que hemos recibido. Y tampoco nos es permitido irnos a refugiar allá, en lo que fue hace cincuenta, cien años.

El desafío de recibir de las raíces para poder dar fruto. Ahí hay un poema de Bernárdez [soneto de Francisco Luis Bernárdez] muy lindo que dice: “todo lo que el árbol tiene de florido le viene de aquello que tiene de soterrado”, pero no se quedó en las raíces. Quizá la fantasía tradicionalista es volvamos a las raíces. Tomo la inspiración. Soy hijo, pero también tengo que ser padre en el futuro. Y para eso tengo que vivir un presente que me implica discernimiento. Y eso no es fácil. Para mí es lo más difícil de lo político: hacer crecer la patria. Porque siempre se encuentran como coartadas para eso. Coartadas que, disfrazadas de modernidad o de restauracionismo. Los movimientos son varios. Pero coartadas para que la patria sea lo que yo quiero y no lo que he recibido y que tengo que hacer crecer libremente y ahí entran a jugar las ideologías: armar una patria a mi cabeza, a mi mente, con mi idea, no con la realidad del pueblo que yo recibí, que estoy llevando adelante, que estoy viviendo.

Hace dos años, quizá usted señora Embajadora lo conoce, se publicó acá en Roma un libro de un intelectual italiano del Partido Comunista. Tiene un título muy sugestivo: «Síndrome 1933». ¿Lo conoce usted? Uno de tapa roja. Muy lindo. Vale la pena leerlo.

Se refiere a Alemania, obviamente. Caída la República de Weimar, ahí empezó toda una ensalada de posibilidades de salir de la crisis. Y ahí empezó una ideología a hacer ver que el camino era el nacional socialismo y siguió y siguió y llegó a lo que conocemos: al drama que fue Europa con esa patria inventada por una ideología. Porque las ideologías sectarizan, las ideologías deconstruyen la patria, no construyen. Aprender de la historia eso. Y este hombre en ese libro, hace con mucha delicadeza un parangón de lo que está sucediendo en Europa. Dice: Cuidado que estamos repitiendo el camino parecido. Vale la pena leerlo.

Con estas palabras simplemente quiero recordar a los políticos que la misión de ellos es una forma muy alta de la caridad y del amor. No es cuestión de maniobras o de resolver casos que todos los días llegan al escritorio de los políticos, sino de servicio en las tres vertientes: de hacer crecer el país, de consolidar la nación y de construir la patria. Y es muy triste cuando las ideologías se apoderan de la interpretación de una nación, de un país y desfiguran la patria. Me viene a la mente en este momento el poema de Jorge Dragone: «Se nos murió la patria». Es el réquiem más doloroso que yo he leído y de una belleza extraordinaria. Ojalá nunca nos suceda a nosotros.

Señor Presidente, le agradezco su visita. Agradezco a ustedes que hayan venido. Me gratifica mucho y les pido, por favor, que recen por mí. Y los que no rezan, porque no son creyentes, al menos mándenme buena onda, que me hace falta. Muchas gracias.

6 comentarios en “Sánchez ya tiene la foto con el Papa
  1. ¡Qué foto, qué foto! Y bajo ese cuadro maravilloso del Resucitado que mira hacia abajo. Cuántos encuentros ha presenciado ese Cristo hermosísimo renacentista, y este debe ser el más insultante…

  2. Pues ese mandamiento será según me interesa. No existe el divorcio, salvo que cuando fui a casarme con 6 meses de preparativos, cientos de tarjetas de invitaciones y despedidas de solteros, cuando me casé, pues en mi fuero interno me dí cuenta de que no creía en el matrimonio para siempre. Tengo 3 hijos pero es igual en ese momento no sabía lo que hacía. ¿donde está el problema?. Pues otro ya sacarán alguna causa. Como en tiempo de Jesucristo hacían los hipócritas que faltaban al 6 y al 4 mandamiento.

  3. Pues por lo visto, el Santo Padre no tiene una sonrisa de oreja a oreja como algunos pronosticaban. Con semejante persona al lado, yo tampoco la tendría… De todos modos, espero que en los próximos días tengamos más detalles sobre lo hablado durante este encuentro.

  4. Es evidente que el Santo Padre no está a gusto con quien está, lo mismo le pasó con Trump, la cara es el espejo del alma. Por lo menos, recibe a todos o casi todos, lo que no significa que esté de acuerdo con todos. Yo no estoy en su cabeza, pero quiero pensar que le haya recordado a Sánchez la posición contraria al aborto y a la eutanasia como tal. Respetar la vida, también la de los migrantes, que por estos lares no se estima mucho…
    Un saludo,

  5. Qué pena que casi ningún comentario sea ni positivo ni esperanzador…

    Yo voy a decir uno: me alegra este gesto del encuentro del Papa y Sánchez. Por oficio soy de los que de cien almas, me interesan las cien.
    El Santo Padre, el Papa Francisco considero que es tan libre como pastor. Eso me encanta. Creo que es el sacerdote adecuado para estos tiempos. De los que saben propiciar un camino hacia la fe en Jesucristo y en la Iglesia. Y si sólo queda en una amistad, también la admite porque sabe respetar el camino que Dios hace con cada persona. Es un hombre que admite las reglas del diálogo: más escuchar que hablar. Aunque expone el mensaje. Me gustan sus modos de hacer. Tiene alma, corazón, cabeza, sensibilidad y desarrolla lo estético. Elementos imprescindibles para la evangelización de hoy. El Espíritu Santo estuvo presente en el cónclave del mes de marzo de 2013, sopló, y fue secundado. Parece ser que lo quería para regir la iglesia del siglo XXI.

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