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Al final es siempre la cruz

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Ante la previsible noticia de que el gobierno ‘estudia’ demoler la cruz de piedra más alta de Europa, no he podido evitar recordar esa foto emblemática de nuestra guerra, la del pelotón de milicianos ‘fusilando’ el monumento al Sagrado Corazón del Cerro de los Ángeles. No es, por supuesto, la escena más terrible de aquella contienda, pero sí una de las más significativas, quizá la más significativa, por lo inútil del gesto, por lo simbólico, por el modo en que describe el verdadero enemigo.

Al final es siempre la cruz. O, mejor, la Cruz. En este caso, el odio a la cruz de Cristo, el odio criminal al mensaje cristiano y a ese símbolo de la Redención que debe ser eliminada de la faz de la tierra.

Naturalmente, los sospechosos habituales de la oposición mediática hablan de ‘cortina de humo’ para tapar una metedura de pata tras otra de este gobierno, especialmente en la desastrosa gestión de la crisis sanitaria, que ha dejado una economía hundida, libertades atropelladas y más muertos en relación a la población que en ningún otro país del mundo.

Es no conocer la historia. La destrucción de la Cruz no ha sido nunca un ‘efecto secundario’, un daño colateral de la acción del enemigo: es el objetivo, la meta, sea o no de forma consciente. Las ideologías son dioses celosos que no admiten un rival, menos un rival tan peligroso como la Cruz. La Cruz les recuerda su inevitable fracaso, la inanidad de todos sus esfuerzos con una humanidad que va a morir, irremisiblemente. Y para eso, la cuestión más acuciante de los mortales, sus flamantes ideologías no tienen respuesta.

La cruz es la última resistencia a cualquier tirano, el “hay que obedecer a Dios antes que a los hombres”. Y no, no estamos haciendo política: hoy es este difuso pensamiento único difundido, paradójicamente, por la izquierda radical de la mano de banqueros y multinacionales, pero ayer -o en otra parte- ha sido el bolchevismo, los jacobinos, el Islam, los emperadores romanos, el Shogun japonés. El enemigo, en cada momento de la historia, en cada lugar, con una careta nueva y una nueva lista de soluciones para la humanidad.

Solo hay, en este caso, una diferencia de peso, y es que en los comienzos de todas las persecuciones anteriores, los pastores estuvieron con los fieles, e incluso fueron la voz profética que alertó de la ofensiva. Hoy lo que vemos es una jerarquía timorata, tibia, que traga por no perder su pequeña cuota de poder, que se alía al menos tácticamente con los mismos grupos ideológicos que sueñan con su destrucción, que alertan de la inundación en plena sequía, hablan a todas horas de la conversión ecológica mientras los enemigos de la fe se frotan las manos.

22 comentarios en “Al final es siempre la cruz
  1. No nos engañemos, la cruz molesta todavía más a los enemigos de la Iglesia de dentro y de arriba, que nos quieren vender un cristianismo sin cruz, uan utopía, un imposible.Ignoran que, en esta vida, alegría y cruz van unidas. Permitidme dos citas del santo de lo ordinario, san Josemaría Escrivá:

    La alegría que tiene sus raíces en forma de Cruz.
    Forja, 28.

    In lætitia, nulla dies sine cruce.
    Es Cristo que pasa, 176

    1. El Evangelio se ha extendido por todo el mundo gracias a la predicación de los Apóstoles y gracias al testimonio de los Mártires y de los Confesores de la Fe. Del mismo modo, el anti-evangelio de la Sinagoga de Satanás se está difundiendo gracias a la predicación de los hijos de las tinieblas y gracias al testimonio de figuras públicas, de gente del espectáculo y de supuestos filántropos. Al final, siempre vuelve la división en dos campos: por un lado los buenos y por el otro los malvados, en la guerra bíblica entre el Bien y el Mal.

    2. Y si una vez nuestros Santos destruyeron ídolos y templos paganos para no dejar lugar a los adoradores del Demonio, hoy es inevitable que los seguidores del pensamiento único se unan para profanar y destruir las iglesias, para derribar las cruces y las estatuas de los Santos, borrando todo recuerdo de la fe en Cristo. En el pasado había una censura de libros prohibidos, cuyo propósito era proteger a las personas sencillas, que [de haberlos leído] se habrían envenenado el alma. Actualmente lo que existe es la censura del Bien, a causa de que el Mal no lo tolera.

        1. Pero que esperan los jóvenes católicos españoles ¿existen? Si es así, deberían estar impulsando en las redes la imagen y el hashtag #YosoyValle o algún otro, difusión se necesita. Los perversos retroceden cuando ven que empiezan los hashtags.
          Y si lo hacemos tendencia, tantos buenos sacerdotes que trasmiten la misa por facebook, podrían colocar el hashtag, al final de la misa, además de rezar la oración de San Miguel Arcángel.
          Y el presidente de la CEE ¿aparecerá?

    3. El escenario mundial que se esboza frente nuestros ojos [es el siguiente]: hasta que entendamos que no puede haber diálogo con los operadores de la iniquidad (Mateo 7, 22), que no hay compatibilidad entre la luz de Cristo y las tinieblas de Satanás, no seremos capaces de ganar la batalla porque ni siquiera habremos reconocido que estamos en guerra con los poderes infernales. Y en una guerra hay necesariamente dos bandos opuestos: quien se niega a servir bajo la bandera de Cristo, inevitablemente acabará ayudando a los servidores del Maligno. Esta conciencia es clara en nuestros enemigos, pero no parece ser tan clara en quienes no consideran a la vida cristiana, como una «milicia».

      1. “…ni siquiera habremos reconocido que estamos en guerra con los poderes infernales”.

        Así es. Esa es la clave. Ya nos lo advirtió San Pablo: nuestra lucha no es contra la carne o la sangre (es decir, contra seres humanos), sino contra principados y potestades (es decir, contra los ángeles caídos).

        Zapatero, Sánchez y el Coletas ahora, como antes Largo Caballero, Negrín, Carrillo y otros muchos, no son más que simples peones en la partida, marionetas cuyos hilos maneja Satanás.

        Y la lucha viene de lejos: desde el comienzo de la creación

        1. Totalmente de acuerdo.
          Pero la gente sigue sin enterarse.
          Porque los pastores ha dejado de hacer su oficio.
          Pero tendrán que dar cuenta al más noble al más excelso, al que sabía que todo esto iba a suceder.
          “Huid de los falsos pastores”. ” Muchos vendrán y dirán Señor, Señor, y yo les diré, aparta no te conozco”.

  2. Hacia dias que no encontraba un articulo decente de Carlos Esteban. Gracias: “stat crux dum volvitur orbis” Cuando estos imbeciles desaparezcan en la eternidad, los seguira la sombra de la cruz.

  3. ¡VICTORIA! ¡TÚ REINARÁS!
    ¡OH CRUZ! ¡TÚ NOS SALVARÁS! / (2)

    El Verbo en ti clavado,
    muriendo nos rescató.
    De ti, madero santo,
    nos viene la redención.

    Extiende por el mundo,
    tu Reino de salvación.
    ¡Oh cruz, fecunda fuente,
    de vida y bendición!

    Impere sobre el odio,
    tu Reino de caridad.
    Alcancen las naciones,
    el gozo de la unidad.

    1. Ya van dos días y nada. Está claro que nuestros pastores están preparando una gran batalla a base de difundir cultura, ayuno, oración , Rosario y por eso tenemos este momentáneo y provisional silencio.

  4. Conjetura que la jerarquía hará mutis por el foro. Porque el Valle les molesta. Solo miran sus intereses corporativos. Y el pueblo de Dios está dividido y no hará nada.

    1. Tienes razón, Pedro Carlos. El Valle les molesta y estarán contentos de que esa basílica desaparezca. Y de la sociedad no se puede esperar nada; en su mayor parte está vacía, inane. Ya no es que sean tibios; no son nada,

  5. Mucho me temo que acabarán derribando la Cruz del Valle de los Caídos, porque la izquierda española va por todas y la derecha (“Maricomplejines”) tiene miedo de oponerse.

  6. Sr. Presidente, D. Pedro Sánchez, nosotros los españoles, queremos un Presidente y un Gobierno para que cumplan su deber fundamental: establecer un Estado de Derecho y establecer las condiciones para que cada persona, grupo e institución pueda cumplir su propia finalidad específica. Si un Presidente o Gobierno ejerce una Agenda política encaminada a destruir lo que otros han realizado, como, por ejemplo, la tumba de D. Francisco Franco, y, ahora, la destrucción de la Cruz del Valle de los Caídos, patrimonios históricos de nuestra nación, para eso, España no necesita un Presidente; eso, por desgracia, lo pueden hacer otros. Para destruir lo que otros han hecho y construído en su momento histórico, para eso, no se necesita a un Presidente. Ni es una labor que honre a ningún Presidente, ni mucho menos. Por ello, por favor, establezca un Gobierno de altura y de cultura, encaminado al bien común de todos los españoles, sin particularismos ni imposiciones de la ideología de su Partido.

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