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Francisco: “La cultura del encuentro es el camino hacia un nuevo humanismo”

Vatican Media
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“Y cuando digo “nuevo humanismo” no lo digo sólo como una filosofía de vida, sino también como una espiritualidad, como un estilo de comportamiento”.

El Santo Padre ha recibido esta mañana, en la Sala Clementina del Palacio Apostólico del Vaticano, a los participantes del proyecto europeo “Snapshots From The Borders” (Voces y experiencias de las fronteras), que acudieron acompañados por el alcalde de Lampedusa y Linosa.

Francisco comenzó su discurso elogiando el proyecto “con visión de futuro” de sus interlocutores. “Su objetivo es promover una comprensión más profunda de la migración para permitir a las sociedades europeas dar una respuesta más humana y coordinada a los retos de las migraciones contemporáneas”, manifestó el Pontífice.

El Papa señaló que el escenario actual de la migración “es complejo y a menudo tiene consecuencias dramáticas”. Para el Papa, es necesario estudiar las “interdependencias mundiales que determinan las corrientes migratorias”. “Ninguno puede permanecer indiferente ante las tragedias humanas que se consuman en las diferentes regiones del mundo”, afirmó el Sucesor de Pedro.

Su Santidad recordó las palabras que pronunció en febrero durante su último viaje, en Bari: “Entre los que más sufren en el área del Mediterráneo, están los que huyen de la guerra o dejan su tierra en busca de una vida humana digna. […] Somos conscientes de que en diferentes contextos sociales existe un sentido de indiferencia e incluso de rechazo[…]. La comunidad internacional se ha quedado en intervenciones militares, mientras que debería construir instituciones que garanticen la igualdad de oportunidades y lugares donde los ciudadanos tengan la posibilidad de asumir el bien común.[…]. Al mismo tiempo, no aceptemos nunca que quien busca la esperanza cruzando el mar muera sin recibir ayuda […] Por supuesto, la hospitalidad y la integración digna son etapas de un proceso difícil; sin embargo, es impensable poder enfrentarlo levantando muros” (Discurso, 23 de febrero de 2020).

Según el Pontífice es fundamental “cambiar la forma de ver y de contar la migración: se trata de poner en el centro a las personas, los rostros y las historias”. El Papa destaca la importancia de planteamientos inspirados en “la cultura del encuentro” que es “el camino hacia un nuevo humanismo”. “Y cuando digo “nuevo humanismo” no lo digo sólo como una filosofía de vida, sino también como una espiritualidad, como un estilo de comportamiento”, manifestó Francisco.

“Las fronteras, que siempre se han considerado como barreras de división, pueden convertirse, en cambio, en “ventanas”, espacios de conocimiento mutuo, de enriquecimiento recíproco, de comunión en la diversidad”, asegura el Santo Padre.

Les ofrecemos el discurso que el Papa ha dirigido a los presentes en la audiencia, publicado en español por la Oficina de Prensa de la Santa Sede:

Queridas hermanas y hermanos,

Doy la bienvenida a los que os habéis unido al proyecto “Snapshots from the borders”. Agradezco al Sr. Salvatore Martello, alcalde de Lampedusa y Linosa, las palabras que me ha dirigido en nombre de todos. Y os doy las gracias también por esta bella cruz, tan significativa, que habéis traído. Gracias.

El vuestro es un proyecto con visión de futuro. Su objetivo es promover una comprensión más profunda de la migración para permitir a las sociedades europeas dar una respuesta más humana y coordinada a los retos de las migraciones contemporáneas. La red de autoridades locales y organizaciones de la sociedad civil que surgió de este proyecto aspira a contribuir positivamente al desarrollo de políticas de migración que respondan a este propósito.

El escenario actual de la migración es complejo y a menudo tiene consecuencias dramáticas. Es necesario estudiar y comprender mejor las interdependencias mundiales que determinan las corrientes migratorias. Los retos son muchos e interpelan a todos. Ninguno puede permanecer indiferente ante las tragedias humanas que se consuman en las diferentes regiones del mundo. Entre ellas, nos interpelan con frecuencia las que tienen como teatro al Mediterráneo, un mar de frontera, pero también de encuentro de culturas.

En febrero pasado, durante el encuentro -muy positivo- con los obispos del Mediterráneo, en Bari, recordé cómo “Entre los que más sufren en el área del Mediterráneo, están los que huyen de la guerra o dejan su tierra en busca de una vida humana digna. […] Somos conscientes de que en diferentes contextos sociales existe un sentido de indiferencia e incluso de rechazo[…]. La comunidad internacional se ha quedado en intervenciones militares, mientras que debería construir instituciones que garanticen la igualdad de oportunidades y lugares donde los ciudadanos tengan la posibilidad de asumir el bien común.[…]. Al mismo tiempo, no aceptemos nunca que quien busca la esperanza cruzando el mar muera sin recibir ayuda […] Por supuesto, la hospitalidad y la integración digna son etapas de un proceso difícil; sin embargo, es impensable poder enfrentarlo levantando muros” (Discurso, 23 de febrero de 2020).

Frente a estos desafíos, es evidente que la solidaridad concreta y la responsabilidad compartida, tanto a nivel nacional como internacional, son indispensables. “La pandemia actual ha puesto de relieve nuestra interdependencia: todos estamos vinculados, los unos con los otros, tanto en el bien como en el mal.”. (Audiencia General, 2 de septiembre de 2020). Debemos actuar juntos, no solos.

También es fundamental cambiar la forma de ver y de contar la migración: se trata de poner en el centro a las personas, los rostros y las historias. De ahí la importancia de los proyectos como el vuestro, que tratan de proponer planteamientos diversos inspirados en la cultura del encuentro que es el camino hacia un nuevo humanismo. Y cuando digo “nuevo humanismo” no lo digo sólo como una filosofía de vida, sino también como una espiritualidad, como un estilo de comportamiento.

Los habitantes de las ciudades y de los territorios de frontera – las sociedades, las comunidades, las Iglesias – están llamados a ser los primeros actores de este cambio de rumbo, gracias a las continuas oportunidades de encuentro que les ofrece la historia. Las fronteras, que siempre se han considerado como barreras de división, pueden convertirse, en cambio, en “ventanas”, espacios de conocimiento mutuo, de enriquecimiento recíproco, de comunión en la diversidad; pueden convertirse en lugares en los que se experimentan modelos para superar las dificultades que los nuevos arribos suponen para las comunidades autóctonas. Os animo a seguir trabajando juntos por la cultura del encuentro y la solidaridad. Que el Señor bendiga vuestros esfuerzos y que la Virgen os proteja así como a las personas para las que trabajáis. Rezo po vosotros, y vosotros, por favor, no os olvidéis de rezar por mí. Que el Señor os bendiga a todos, a vuestro trabajo y vuestros esfuerzos para ir adelante en este sentido. Gracias.

11 comentarios en “Francisco: “La cultura del encuentro es el camino hacia un nuevo humanismo”
  1. “Y cuando digo “nuevo humanismo” no lo digo sólo como una filosofía de vida, sino también como una espiritualidad, como un estilo de comportamiento”.
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    Que pena que esas palabras vengan de aquel que es el obispo de Roma. Porque las mismas conllevan que el mensaje de Cristo, sus enseñanzas están caducas. No existe un nuevo humanismo y el obispo de Roma debería saber que la “receta” para arreglar el mundo fue formulada hace dos mil años: “buscad el Reino de Dios y su justicia y todas las cosas os serán dadas por añadidura”. La única filosofía de vida válida se llama cristianismo. Sería bueno que alguien se lo recordara al obispo de Roma.

  2. Mientras no sea el “nuevo humanismo” un nuevo plato salido de la cocina del Nuevo Orden Mundial. Pero hay una frase que me suena mucho peor: “Según el Pontífice es fundamental “cambiar la forma de ver y de contar la migración: se trata de poner en el centro a las personas, los rostros y las historias” Nadie niega lo importante de la caridad humana para con el prójimo pero… da la sensación como que estamos dejando de lado el cristocentrismo trinitario. Primero ésto último y a partir de allí, todo lo demás.

  3. Creo que los occidentales, el Pontífice entre ellos, partimos de una base errónea en nuestra cosmovisión: “ignoramos” que en Asia no han tenido filosofía griega, derecho romano ni la visión cristiana del hombre, hijo de Dios, circunstancias las tres que son la base del pensamiento de cualquier occidental y de nuestra escala de valores. A un musulmán, a un chino y no digamos a un hindú todo esto del humanismo le suena a músicas celestiales. Todo lo que dice el Pontífice llega a pocos cristianos, como para pretender que lo tengan en cuenta y valoren las demás civilizaciones.

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