¿Qué ha pasado en el seminario de San Rafael?

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Les ofrecemos un informe sobre lo acontecido en el seminario de la diócesis de San Rafael, Argentina. Es el seminario más floreciente de todo el país, en cuanto a vocaciones se refiere, y inexplicablemente va a cerrar sus puertas por orden del obispo, quién dice que siguió instrucciones de la Santa Sede. ¿Qué ha ocurrido? ¿Es de verdad la forma de comulgar el detonante de este dramático final?

  • ORÍGENES E ITINERARIO

1-El seminario lo funda el 25 de marzo de 1984 Mons. León Kruk. Sin proponérselo, fue el mismo día en que el Papa Juan Pablo II consagró el mundo al Inmaculado Corazón de María, como lo pidió la Virgen en Fátima. Por ello se sintió siempre como una fundación de San Juan Pablo II y bajo el amparo de la Virgen.

La diócesis, de unos 300 mil habitantes, tenía entonces sólo 12 sacerdotes diocesanos. De las 5 Congregaciones Religiosas (con dos o tres miembros cada una), 4 dejaron pronto la Diócesis.

Eran tiempos de extrema confusión en la Iglesia; entre otros desvíos, por el sesgo político de izquierda, hasta la guerrilla armada, que había tomado el clero, con claro detrimento de la misión espiritual propia del sacerdote.

Justamente por ello, la impronta del seminario, desde sus orígenes, fue tomar el camino de fidelidad a la Iglesia. Ello significaba no involucrarse en la actividad política sino en la propiamente sacerdotal; por otro lado, evitar la tentación de poner todo en cuestión, como se estilaba en esos tiempos revolucionarios del cambio por el cambio, ni tampoco apegarnos a un conservadurismo puramente material o exterior. Se trataba de volver a la tradición viva de la Iglesia, retornando a sus fuentes más puras: la Sagrada Escritura, leída con espíritu de fe contra el racionalismo bíblico imperante; la lectura directa de los Padres de la Iglesia; de los Doctores, en especial Santo Tomás de Aquino; las definiciones del Magisterio de la Iglesia de todos los tiempos. Nunca hubo conflicto con los documentos del Concilio Vaticano II, pues sus aportes a la renovación de la Iglesia se leían en continuidad y en el flujo de la tradición viva. Es decir, la hermenéutica de la continuidad, en palabras del Cardenal Ratzinger.

En la liturgia, centrada en la Santa Misa, se intentaba recuperar el sentido de lo sacro, tanto en la música como en el modo de celebrar. Aunque siempre se celebró el nuevo ritual, se mantuvo cuidadosamente el respeto a las normas de la Santa Sede. Nunca se pensó la celebración como algo que el sacerdote fabricaba o improvisaba a su gusto sino como un don de Dios.

La espiritualidad se alimentaría con los grandes Maestros de la vida espiritual, como Santa Catalina, Santa Teresa, San Juan de la Cruz, San Luis Grignon de Montfort y otros. Sus dos amores fundamentales han sido la Eucaristía y la Santísima Virgen, particularmente el rezo diario del Rosario. Todos los seminaristas hacen, además de sus retiros anuales, en su período formativo los Ejercicios Espirituales de un mes según el método de San Ignacio de Loyola. Se marca sin complejos la identidad sacerdotal en su aspecto de consagración y misión apostólica. Por ello el seminario tuvo una fuerte impronta misionera que se concretó, no sólo en los apostolados semanales sino en grandes misiones por el país.

Otro de los aspectos más distintivos fue la concepción de la historia, al modo de San Agustín. Tal visión, estudiada con sentido teológico, arroja el dramático resultado de un verdadero proceso revolucionario desde la caída de la Edad Media. Visión particularmente molesta al hombre de hoy que ha hecho del optimismo histórico uno de sus dogmas más irrenunciables y hasta un lugar teológico.

Debe aclararse que, aunque en esos tiempos muchos cedían a una ruptura con la Iglesia que llegaba a posturas sede-vacantistas, el clero y el seminario jamás transitaron ese camino.

Aunque el seminario se inicia junto al I.V.E. (Instituto del Verbo Encarnado), pronto siguió cada uno su camino y hasta las casas de formación se separaron.

 

2- ¿Podía tener éxito esta propuesta para los jóvenes del siglo XX?

Pronto el seminario creció más allá de lo esperado. Y las dificultades para el obispo también.

Su éxito no dejó de suscitar ciertos recelos en otros prelados. A tal grado llegaron las presiones sobre Monseñor Kruk que apeló a que Roma enviara un visitador a todos los seminarios del país[1]. La visita se realizó del 11 al 14 de junio de 1986. La primera semana de mayo de 1987 viajó a Roma para entrevistarse personalmente con el Cardenal Prefecto, Excia. Rvma. William Cardenal Baum, y S.S. Juan Pablo II. El resultado fue la confirmación personal por parte del Papa de la obra iniciada. En una entrevista posterior, al preguntarle sobre la peculiaridad de su seminario, responde: “Es uno de los puntos que siempre necesitan clarificación, a pesar de que, en realidad, es una cuestión sencilla y sabida. En primer lugar, hay una sola Ratio Fundamentalis para los seminarios de todo el mundo, y a ella se deben atener las diversas ratio o planificaciones locales, respetando una legítima y comprensible variedad.” Respecto al suyo, declara: “Ni mejor ni peor que los demás. Simplemente un seminario para formar lo mejor posible los sacerdotes que la diócesis y la Iglesia en general necesita hoy en día, con la perspectiva de que algunos puedan capacitarse más todavía en las universidades romanas, como ya lo estamos haciendo. Porque hoy hacen falta sacerdotes aptos tanto para la pastoral parroquial como para la evangelización de la cultura. (…)” Característica: La del Papa, que hoy es Juan Pablo II, y que se ha visto muy complacido al constatar que el nuestro es un seminario eucarístico y mariano, abierto a los problemas del hombre de hoy.Y agrega: Me gustaría ayudar, en el espíritu del Concilio, a diócesis más necesitadas todavía que la nuestra.[2]

No obstante, continuó de tal manera la hostilidad de algunos sacerdotes y obispos que Mons. León Kruk debió viajar nuevamente a Roma, esta vez a pedirle al Romano Pontífice que aceptara su renuncia en la audiencia del 2 de julio de 1991. Conozco los pro y contra de San Rafael; al Papa tampoco lo quieren en muchas partes. Siga adelante, le respondió. Sabemos que murió en un accidente automovilístico pocos meses después de su retorno. En su portafolio se encontró una carta con el texto que le leyó y dejó al Papa. Allí decía que iba a pedir la renuncia… o la muerte, pues algunos sacerdotes y obispos me consideran pre-conciliar, ‘integrista’, lefebvrista…”, especialmente desde la fundación del Seminario y el I.V.E. Y continúa: No obstante mi invitación, y ruego, para que alguno de los obispos, o todos, vinieran aquí a conocer, ver, comprobar personalmente no ser verdad todo lo que se dice de nosotros, hasta la fecha no ha venido ni uno solo. A esta altura me siento muy cansado, ya sin ánimo de continuar ‘aguantando’. Tengo el alma muy amargada, ya sin ilusión para emprender nada. Son 18 años en que no he tenido un solo día sin problemas o preocupaciones. No se puede vivir sin un poco de alegría, alguna vez[3]. Hasta desearía que el Señor abreviara mis días en la tierra. Sé, reconozco y admito que esto es una falta de virtud. Pero, Santo Padre, humanamente NO PUEDO MÁS”. Murió el 7 de septiembre de 1991.

 

3- Con el siguiente obispo, Mons Arturo Roldán, que asumió el 9 de noviembre de 1991, tanto el seminario como la diócesis no dejaron de crecer; acudían jóvenes de todo el país y de muchas diócesis solicitaban misiones y sacerdotes. Aunque reticente al principio, por las referencias recibidas, al final fue un entusiasta defensor. Él mismo relataba hasta qué punto sus hermanos en el episcopado lo agredían constantemente. Una penosa enfermedad redujo su episcopado a menos de cinco años; murió el 1 de marzo de 1996. Su inmediato sucesor, Mons. Guillermo Garlatti, no comprendió la identidad de la diócesis y su casa de formación. Trató de neutralizarlos de todas las maneras posibles, pero, superado por la realidad, pidió traslado en marzo del 2003.

El 21 de julio del 2004 asume Mons. Eduardo María Taussig, su actual obispo. Proveniente de una buena escuela sacerdotal, como era la del Pbro. Etcheverry Boneo y los mejores pensadores católicos de Buenos Aires, se lo recibió con entusiasmo pues se auguraba la cesación de los conflictos y el florecimiento de la diócesis. En cierto sentido así fue, y debe reconocerse su empeño en promover estudios de post grado y permitir que la diócesis siguiera el camino emprendido que, a su llegada, ya manifestaba mucha vitalidad. Sin embargo, y no comprendemos el por qué, nunca se identificó con su Diócesis.

4- Algunas cifras mostrarán mejor los resultados. Hoy, a 35 años de su fundación, la diócesis, de 350 mil habitantes (85 % católicos), cuenta con más de 70 sacerdotes diocesanos. Que sumado a los religiosos que trabajan aquí, da un promedio de un sacerdote cada 3.900 habitantes. De los egresados en los últimos 15 años, sólo ha dejado el ministerio un sacerdote. De sus aulas y claustros han salido 150 sacerdotes que se encuentran en varias diócesis argentinas e incluso otros países, como España, Italia, Cuba y EE.UU. La diócesis está a cargo de tres parroquias en Cuba. Más de 30 sacerdotes diocesanos han hecho post-grados en Buenos Aires, EEUU y Europa.

Todas ellas cifras récord en el país….

A pesar de todo ello, el 27 de julio[4] Mons Eduardo María Taussig anuncia que, por indicaciones precisas de la Congregación para el Clero, presidida por Su Excia Rvma Beniamino Stella, procede a cierre del Seminario al fin del año lectivo del 2020; los seminaristas serán orientados, caso por caso, a diversas casas de formación del país, con la ayuda de la Conferencia Episcopal.

 

  • LA PANDEMIA, LA EUCARISTIA Y EL CIERRE DEL SEMINARIO

¿Cómo se explica esta última medida tan radical? Obviamente, si desconocemos ciertos datos de importancia, el tema se hace incomprensible.

 

1-El primer dato de importancia es que, desde su nacimiento y justamente por su identidad no condescendiente al progresismo imperante en sus diversas formas, resultaba incómodo. Más aún por su éxito creciente y el contraste con las bajas sacerdotales de las demás diócesis, los cierres de seminarios y la caída vertiginosa de las vocaciones.

 

2- La causa más próxima se encuentra en la visita ad limina de los obispos argentinos en los pasados meses de abril y mayo de 2019. Entonces, ya en el presente pontificado, según el relato de Mons. Enrique Eguía Seguí[5], “Francisco comenta que detecta cierto desorden en los seminarios en distintas regiones. Es fundamental revisar la conveniencia de los seminarios chicos… Es necesario elegir bien a los formadores. Y cuidado con el criterio ideológico para elegir seminario; esto sigue pasando, también en Argentina. En el otro extremo de lo que hay que cuidarse, es del “pastoralismo carnavalesco”. (…) ¡Y cuidado con los seminaristas o seminarios de rasgos rigoristas!” Entre los mismos prelados, pronto se identificó a los presuntos seminarios ideologizados: San Luis y San Rafael[6]. Todo lo demás poco importaba; Delenda est Carthago.

Pero la directiva más explícita está en la carta del Cardenal Stella en la que, con fecha del 18 de junio del 2019, hace la devolución al Episcopado Argentino de su visita en tres tandas a su Dicasterio[7]. Vale la pena citar algunos textos in extenso. Ante todo, los seminarios interdiocesanos. “En los seminarios interdiocesanos se encuentra el presente y el futuro de la formación inicial en la realidad eclesial actual, ya que, en ellos, con mayor facilidad, se cuenta con el número suficiente de formadores, bien preparados y dedicados a tiempo completo, y de alumnos, que permiten disponer de una comunidad amplia, donde puede desarrollarse una formación que integre adecuadamente los aspectos personal y comunitario… Por cierto, también con este tipo de seminarios se pueden superar algunas limitaciones formativas de no pocos seminarios argentinos que cuentan con un reducido número de formadores y seminaristas… Considero muy importante que se priorice… la unificación de los candidatos de cada una de las Iglesias particulares, evitando que los seminaristas de una misma diócesis sean enviados a distintos seminarios.” Y el referido tema ideológico: “Para la creación de seminarios interdiocesanos, se puede buscar la forma de agrupar algunos Seminarios, por encima de prioridades e intereses particulares o ideológicos. (…) No es adecuado… que los candidatos elijan el Seminario de formación atendiendo a razones ideológicas, despreciando el Seminario Diocesano y optando por aquellos otros que coinciden con sus gustos personales o convicciones doctrinales. Esto va en detrimento del sentido de pertenencia a la Iglesia particular…”

 

3- Pronto se pasó a los hechos. Desde los días 10 al 13 de diciembre del 2019 Roma envió una visita a San Luis. Ya se podía predecir el resultado. El 13 de marzo es citado su obispo, Monseñor Pedro Daniel Martínez, a Roma para decirle que el Papa paternalmente solicitaba su renuncia. El 8 de junio se dio a conocer al público. Por supuesto que le tocó en suerte un nuevo obispo que ya en su homilía inicial hizo notar que, después de 40 años, llegaba Francisco a San Luis. A Mons. Martínez le quedaban más de 10 años de episcopado; ahora está en su casa. No se le dio ninguna explicación ni pudo hacer una defensa.

 

4- Ahora le tocaba el turno a San Rafael. ¿Cómo? Hay hechos curiosos y hasta contradictorios. Veamos.

A raíz de la pandemia, la Comisión Permanente de Conferencia Episcopal Argentina (CEA), con fecha del 11 de marzo, emite un comunicado sugiriendo[8] la comunión en la mano. En la última reunión del Consejo Presbiteral, el 17 de marzo, Mons. Taussig, al hablar del posible protocolo para las celebraciones de la Misa, comentó que, si bien se recomendaba la comunión en la mano, comprendía la sensibilidad de los fieles de su diócesis y dijo: “en este momento no voy a tomar la determinación de exigir que se dé la comunión en la mano”[9]. El 19 de marzo, con ocasión de la ordenación de diáconos a puertas cerradas, y ya iniciada la cuarentena, comentó que su seminario se encontraba “en su esplendor”.

Hasta el mes de mayo prácticamente se mostró conforme con su diócesis. Desde años atrás nos decía que se lucía en los informes a Roma en las visitas ad limina con los logros de su diócesis. En una carta al Gobernador de Mendoza, del día 28 de mayo, basándose en “la ausencia de contagios desde hace tanto tiempo (42 días), solicitaba “poder celebrar los sacramentos y participar del encuentro eucarístico”, a la vez que, (un dato importante) aclaraba que su situación es muy distinta a la que afronta la más compleja situación de la Arquidiócesis de Mendoza”. Por otra parte, le presentaba un Protocolo donde no figuraba la comunión en la mano obligatoria.[10]

 

5- Recordemos que el día 8 de junio se hizo pública la renuncia de Mons. Pedro Martínez. Varios cercanos afirman que lo impactó mucho y marcó en él un cambio de actitud. ¿Era un aviso?

Lo cierto es que el día 12 de junio tuvieron los obispos de ambas diócesis de la provincia[11], una reunión con el Gobernador. Desde la capital publicaron un Mensaje conjunto para ambas diócesis diciendo que la comunión se distribuirá sólo en la mano”. Con fecha del 13 de junio en un decreto diocesano obliga a sus sacerdotes a “cumplir y hacer cumplir en cada celebración que se realice en su jurisdicción, el Decreto nº 763 citado y sus anexos”, es decir, el Decreto del Gobierno civil donde, de común acuerdo se había incluido entre las exigencias del Protocolo del Estado esta normativa litúrgica.

Como bien se ve, en esos primeros días de junio se produce un cambio radical de actitud. Por entonces sabemos que consultó a varios sacerdotes y obispos y todos se lo desaconsejaron. Más aún: al correr los rumores de tal decisión, oralmente y por escrito se le pidió que no lo hiciera, que produciría un malestar espiritual, que había otras alternativas, que consultara a sus organismos de gobierno, etc.; en fin, que era innecesario e imprudente. Todo en vano. Pero, ¿a qué se debió ese cambio y desatender a los consejos? No lo sabemos con exactitud, pero ciertamente ha influido su conversación en Mendoza con Mons. Marcelo Colombo, Vicepresidente Segundo de la Conferencia Episcopal.

 

6- La repentina declaración produjo un doble desconcierto. Por un lado, una decisión tan opuesta al sentir de su diócesis, tanto en laicos como sacerdotes. Unánimemente el clero le pidió que no lo ponga en tal disyuntiva, pues las normativas de la Iglesia en liturgia no autorizan al obispo a tal decisión. El clero y los laicos se verían solicitados por una doble obediencia: a la Iglesia universal o al obispo. El mismo Cardenal Sarah, Prefecto de la Congregación del Culto, en una nota del 2 de mayo, en plena pandemia europea declaraba: Ya existe una regla en la Iglesia y debe respetarse: los fieles son libres de recibir la comunión en la boca o en la mano.” Por otra parte, indignaba que cedieran tan dócilmente a un Gobierno opuesto a principios cristianos injerencia en el culto.

El 30 de julio Mons. Carlo María Viganó, envió desde Italia una dura carta abierta a Mons. Taussig reprobando tal decisión. Lo mismo pocos días después Mons. Héctor Aguer, emérito de La Plata, amigo y co-consagrante de Eduardo Taussig y tal vez el hombre más inteligente del episcopado. Su escueta carta, publicada en el portal InfoCatólica es altamente significativa: Lamento profundamente lo que ha ocurrido en San Rafael, a causa de un gravísimo error tuyo: el decreto sobre el modo de comulgar. Te he manifestado mi opinión las dos veces que me llamaste por teléfono. Las razones las he expuesto en mi artículo ‘La comunión en tiempo de pandemia’, publicado en InfoCatólica. Rezo por vos y por la diócesis. Y, de un modo especial, por los sacerdotes y seminaristas. Espero que esas vocaciones no se pierdan.”

Esta fue la llamada “desobediencia” de los sacerdotes de la diócesis.

 

7- Por su parte, obligó a los seminaristas, donde no había ningún peligro de contagio, a comulgar en la mano bajo explícitas amenazas de apartarlos del seminario. Todo bajo el único argumento de que debían ser un modelo para la Diócesis y que sin más le debían obediencia. En ellos el dilema se hacía más acuciante. El tema llevaba varias semanas de polémicas e insistencias por parte del obispo, lo cual motivó el alejamiento del Vicerrector por no soportar tal presión sobre sí y sobre los seminaristas.  Cuando los superiores, y en particular el Rector, le plantearon la legitimidad y oportunidad de tal mandato, y éste le comunica que hará un recurso a Roma, le pide que deje el rectorado. Hay que destacar que los seminaristas, salvo algunos, que hacían comunión espiritual, aceptaron recibirla en la mano. En ningún momento se rebelaron.

 

8- En este clima y en esta difícil situación se encontraba la diócesis cuando Mons. Eduardo Taussig emite el Decreto con fecha del 25 de julio[12]. En el mismo refiere que, según la Santa Sede, “es un bien que el Seminario Diocesano de San Rafael sea cerrado, teniendo en cuenta que mantener un seminario diocesano no es un derecho absoluto sino cuando esto sea oportuno y conveniente.” Y continúa: Teniendo en cuenta: las dificultades que atraviesa la Diócesis (…) por la reticencia o falta de obediencia a las disposiciones establecidas (…) por parte de un sector importante del clero, la mayoría ex alumnos del Seminario Diocesano, y algunos de ellos profesores o referentes significativos para los seminaristas, con grave escándalo dentro y fuera del seminario y de la Diócesis. Las dificultades manifestadas en el Seminario, no sin poca responsabilidad por parte del Rector saliente, para asumir dichas disposiciones con prontitud y docilidad. La carencia en la Diócesis que expresa bien la Congregación para el Clero, de una comunidad de formadores acorde con las expectativas de la Iglesia de hoy.”

Curiosamente, en apoyo del Decreto, la Comisión Ejecutiva de la CEA, el 1 de agosto y “recogiendo el sentir del Episcopado”, agrega lo siguiente: “En la formación sacerdotal, el obispo debe poder contar con la ayuda de sacerdotes animados evangélicamente, que acojan en su totalidad y sin reservas las enseñanzas del Magisterio de la Iglesia, principalmente las contenidas en el Concilio Vaticano II. Eso demanda una clara conciencia de las expectativas actuales de la Iglesia: que adhieran fielmente a las exigencias indicadas por el Plan de Formación Sacerdotal (Ratio Fundamentalis), en un clima de lealtad con el pastor de la diócesis y una cuidada responsabilidad de los jóvenes a su cargo.”

Eran veladas acusaciones, ciertamente graves y sin fundamento alguno; de hecho los obispos no fueron consultados. Ya que el obispo no salía en defensa de su propio seminario, la mayoría del clero respondió con una respetuosa carta abierta pidiendo razones de tan graves acusaciones.

 

9- Pero hay algo más grave en todo esto. Es el sistema persecutorio que siguió al Decreto, inédito en el mundo. Hoy están sancionados o amenazados de sanciones la casi totalidad del clero. Además, ha implementado un sistema extorsivo, ya que cualquier manifestación, oral o escrita, laical o sacerdotal en discrepancia puede traducirse en sanciones a seminaristas, seminario o clero. Se ha generado un verdadero clima de terror al estilo venezolano o cubano, incomprensible en la Iglesia. Para completar el panorama, los seminaristas están siendo sometidos a un sistema de reeducación con largas exposiciones de adoctrinamiento e interrogatorios.

La solución a los 40 seminaristas de reubicarlos en otros seminarios es realmente cruel. Tanto por el desarraigo que sufrirán, la dispersión de la comunidad, la obvia presión del “seguimiento”, los diversos estilos de otros seminarios que legítimamente ellos no querían al elegir el de San Rafael. Es un acto de justicia que, si se los aceptó en esta Diócesis con esta formación, continúen en ella.

 

Síntesis y conclusiones

  • Las molestias del clero de San Rafael nada tienen que ver con una presunta insensibilidad hacia los posibles contagios. Más aun, los sacerdotes atendieron sin reticencias los hospitales, ancianos y enfermos.
  • El tema de la comunión en la mano obligatoria sí desató legítimos cuestionamientos. Primero porque, según se ve claro en los documentos de la Iglesia, es un derecho del laico que sólo la Santa Sede puede coartar. Además, era totalmente innecesaria y desproporcionada. Debe tenerse en cuenta que en esta diócesis la casi totalidad del laicado comulga en la boca y era previsible una sana reacción.
  • El cierre del Seminario no tiene relación alguna con los temas anteriores. Si no, ¿en qué momento se informó de irregularidades tan graves que ni siquiera eran corregibles? Además, ¿Mons. Taussig lleva más de 15 años en la diócesis y jamás advirtió a los seminaristas y formadores que se encontraban en una situación límite?
  • El Seminario es una institución muy apreciada en la diócesis por el laicado. Se gestó con el sacrificio de muchísimas familias y se puede afirmar que es el hogar común donde acuden con frecuencia los sacerdotes y laicos de toda la diócesis. Es el mayor logro pastoral de Mons. Kruk, un obispo muy querido por su grey. Por ello, la mayoría del laicado, casi la totalidad, está tan dolida y escandalizada por una medida tan sorpresiva como incomprensible.
  • En todo el país han caído pavorosamente las cifras de seminaristas e incluso se han cerrado seminarios. Lo mismo ocurre con las defecciones de recién ordenados por la mala espiritualidad recibida. Esto agrava, para la Iglesia, una decisión de tal fuste.
  • Desde sus inicios, como consta, fuertes presiones de obispos intentaron hacerlo cerrar. No lo lograron porque estaba Juan Pablo II y los obispos diocesanos nos defendían. Hoy no nos apoya ni el obispo, ni la Conferencia Episcopal, ni el Dicasterio… Estamos humanamente solos. Como el pequeño Israel, sólo Dios es su auxilio.
  • Las insinuaciones en la visita ad limina y la carta de Stella lo explican todo. El Derecho Canónico recomienda que, en cada diócesis, donde sea posible y conveniente, haya un seminario (c. 237). Las dos dificultades que refiere la carta son la falta de formadores y la escasez de seminaristas. Justamente las que aquí no existen. Por otro lado, el Decreto de cierre dice que los seminaristas serán formados en “otros seminarios Diocesanos de la Iglesia Argentina”; justamente lo que Stella rechaza.

Para ser honestos, de los Seminarios de Cuyo, el mejor provisto era el de San Rafael; debería ser el candidato a ser el interdiocesano.

Finalmente: Mons. Jorge Carlos Patrón Wong, Secretario para los Seminarios del Dicasterio, en varias visitas a nuestro país afirmó recientemente en las reuniones de la OSAR (Organización de Seminarios de Argentina), donde asistían nuestros formadores, que los seminarios interdiocesanos nunca funcionaron.

  • El Derecho Canónico también otorga la libertad al candidato de elegir la Diócesis donde quiera desempeñar su ministerio sacerdotal. ¿Por qué se hace sospechosa esa elección en el caso de San Rafael o se niega este derecho que otorga la Iglesia? Hay algo más grave. ¿Por qué niega el Cardenal que se elija un Seminario por convicciones doctrinales? Sería una hipocresía negar que muchos Seminarios dan pobre o mala formación. Además, ¿no tiene cada uno derecho a resguardar su fe y su vocación? De hecho, sería bueno que nos explicara qué significa ideologizado, porque da la impresión que ese adjetivo peyorativo afecta a la Iglesia de veinte siglos. En San Rafael no se enseña ni se adhiere a ideas abstractas e irreales sino a realidades vivas como es Cristo, su Iglesia y su enseñanza.
  • La única explicación valedera no es que sea un seminario ideologizado sino la razón que expone Mons. Taussig en su Decreto y la Conferencia Episcopal en su carta, haciendo referencia a la del Cardenal Stella: “no responde a las expectativas de la Iglesia de hoy”. La fidelidad a la Iglesia de veinte siglos, ¿ya no es una expectativa válida?
  • Se hace difícil comprender que en un pontificado en que se habla tanto de la Iglesia pluralista como un polígono, la misericordia, la paciencia, la escucha del otro, la paternidad, etc. se obre con sesgos de intolerancia y despotismo.

[1] Carta de Mons. Kruk del 8 de enero de 1985

[2] Semanario Esquiú, del 14 de junio de 1987, pp. 42-43.

[3] El subrayado es del autor.

[4] El Decreto es del 25 de julio del 2020, Prot 304/20.

[5] Boletín Eclesiástico del Arzobispado de Buenos Aires, Abril/Mayo 2019, nº 596, Año LXI, pp 161-165.

[6] Debe aclararse que, en la diócesis de San Luis, lindante con la de San Rafael, se habían sucedido tres obispos del mismo estilo que Mons. León Kruk, e intentado fundar un seminario semejante. De hecho, aún con dar buena formación, no tuvo la misma fortuna y nunca despegó del todo; allí estaban ayudando varios sacerdotes de San Rafael. Es más: su obispo Mons. Pedro Daniel Martínez había pertenecido a la diócesis de San Rafael, había sido Prefecto de Estudios y Rector del seminario.

[7] La misma se realizó los días 30 de abril, 6 y 17 de mayo.

[8]Sugerimos la comunión eucarística se distribuya a los fieles solamente en la mano” (184ª Reunión de la Comisión Permanente, CEA, Bs. As.; 11 de marzo de 2020)

[9] En la diócesis se había aceptado este modo de comulgar a pesar de la solicitud en contrario del clero. De hecho eran una minoría los que así la recibían, y a nadie se le negaba directamente en la mano.

[10] Carta al Gobernador Rodolfo Alejandro Suarez, del 28 de mayo del 2020; Prot nº 133/20.

[11] De Arquidiócesis de Mendoza, Mons Marcelo Colombo y Marcelo Mazzitelli; de San Rafael Mons Eduardo Taussig.

[12] El día 6 de julio se lo notifica el Arzobispo Metropolitano de Mendoza, Mons. Marcelo Colombo, informado juntamente con el presidente de la CEA. Luego Mons Taussig mantiene una comunicación telefónica con el Cardenal Stella quien le envía una carta fechada el 8 de julio (Prot 2020, 2517)

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10 comentarios en “¿Qué ha pasado en el seminario de San Rafael?
  1. Otrosi digo que esos seminaristas pueden escoger un seminario que mejor se adecúe al estilo de San Rafael en uno de esos institutos sacerdotales que tan buen resultado dan.

    1. Lamento decirle gato con botas que yo si tuviera que mandar un hijo no sabría donde mandarlo, ya que el que quiera mostrar la cabeza lo van a bajar. De las pocas ordenes religiosas que todavía enseñan el magisterio de siempre de la Iglesia, que las hay y lo están haciendo con mucho martirio y sufrimiento y «cintura», las están apuntando todos los cañones del progresismo. Que quedará de todo esto.

  2. No se trata de números solamente cuando hablamos del éxito del seminario, sino la cantidad de frutos que produce continuamente con todas las actividades que hacen sus seminaristas y sacerdotes.
    San Rafael es un lugar hermoso para vivir la fe de la manera en que Cristo nos pide y todo se lo debemos al seminario. Es un daño irreparable su cierre.
    Dios escuche nuestro clamor!

  3. Si esos bobispos argentinos, tan solo rezaran el oficio divino, ya tendrían razones suficientes para echarse a temblar. El oficio de lecturas de estas dos últimas semanas trae las dos cartas a Timoteo. Y una descripción de cómo debe ser un Obispo.

  4. No es cierto que es el seminario con más vocaciones y post grados. El de Buenos Aires tiene actualmente 80 seminaristas y muchisimos sacerdotes con diversos post grados en teología y otras disciplinas. Me consta porque he estudiado en la UCA con ellos…

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