El arzobispo guatemalteco dice ignorar los fines de la Fundación Soros a la que perteneció

El arzobispo guatemalteco dice ignorar los fines de la Fundación Soros a la que perteneció

Gonzalo de Villa y Vásquez, arzobispo electo de Santiago, en Guatemala, ha declarado no saber lo que todo el mundo sabe, es decir, los fines de la Fundación Soros, de la que fue vicepresidente en su país.

De Villa y Vásquez, presidente de la Conferencia Episcopal de Guatemala, ha declarado a ACI Prensa que lamenta que sus vínculos con la Fundación Soros Guatemala desde mediados de la década de 1990 y en los primeros años del nuevo milenio sean algo que, “por buenas o malas razones, por buenas o malas voluntades, ensombrezca lo que es mi misión como Pastor de la Iglesia en Guatemala, en concreto en la Arquidiócesis de Santiago”.

Podría ensombrecerla, sí, dado que las fundaciones creadas por el financiero internacional George Soros animan muy activamente en todo el mundo una agenda radicalmente anticristiana, muy especialmente en lo que se refiere a la familia y a la vida, promocionando agresivamente el aborto.

“Sí puedo decir muy enfáticamente que yo quiero expresar y defender siempre las posiciones fundamentales de la Iglesia en todo lo que tiene que ver con la vida y la doctrina social de la Iglesia”, señaló.

El arzobispo electo fue el primer presidente de la Fundación Soros Guatemala, ya desaparecida y absorbida por la Open Society Foundation. De Villa y Vásquez firmó un informe 2003 en el que la fundación que presidía en Guatemala informa que financió a Planned Parenthood y al Centro para los Derechos Reproductivos, que promueve la legalización del aborto en diversos países latinoamericanos.

Además, prologó el informe “Guatemala: El financiamiento del desarrollo humano”, en su calidad entonces rector de la Universidad Rafael Landívar, publicado por el Sistema de Naciones Unidas en Guatemala en 2001, en donde se hace una defensa del uso de anticonceptivos en las mujeres guatemaltecas. En el prólogo del documento aparece la firma del hoy Arzobispo electo de Santiago de Guatemala.

Incluso haciendo un extraordinario esfuerzo de credulidad para fiarnos de las protestas del prelado, el caso nos lleva a pensar que un hombre que preside durante años una fundación cuyos fines desconoce quizá no sea el más indicado para presidir una archidiócesis, menos aún todo el episcopado de su país.

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