PUBLICIDAD

La acústica en las iglesias

|

“Las iglesias siempre tienen muy buena acústica”. Esta frase os habrá llegado a los oídos alguna vez. En Acústica Fácil, cometan y aclaran algunos conceptos interesantes acerca de la acústica en los templos.

Para tratar el punto de hoy tenemos que ponernos en un contexto un poco externo al de la acústica, pues desde hace años las iglesias han tenido una connotación de divinidad, culto y poder. La acústica como ciencia es relativamente joven, pues hasta los estudios de Sabine en la primera mitad del siglo XX no fue estudiada en profundidad. De hecho, cualquier fenómeno acústico estaba más ligado a la magia o a milagros que no a una realidad física. Así, todo lo relacionado con las iglesias, ¡no podría ser malo! Al contrario: todo era bueno, divino ¡¿Cómo iba a sonar mal una iglesia?!

Las iglesias como elemento arquitectónico han sido un alarde de poder y objeto de culto, por lo que cuanto más grande y vistosa fuera la construcción, más cerca de Dios estaba, más renombre podía llegar a tener el municipio, y más riqueza significaba para la ciudad, ya que, entre otras cosas, incrementaba la peregrinación, los impuestos y las subvenciones. Bien conocidos son los retos arquitectónicos que dichas construcciones significaban para la época, a medida que avanzaban las técnicas constructivas se podían construir templos más grandes con menor cantidad de materiales y sin perder resistencia estructural. Pues bien, a medida que empezaban a crecer en tamaño, también crecían los problemas acústicos.

Después de esta pequeña introducción, definiremos algunos conceptos iniciales para no perder el hilo:

Inteligibilidad de la palabra: indica cuánto porcentaje de mensaje oral emitido se entiende por el receptor. Hay varios métodos para medirlo, pero todos ellos intentan hacer lo mismo: saber con qué grado de claridad se entiende a una persona al hablar en una sala.

Reverberación: La reverberación es el fenómeno acústico que aparece al sumarse, al sonido directo de una fuente de sonido, las reflexiones del mismo sonido provenientes de las paredes, techo y suelo. Dependiendo de lo lejos que esté la superficie reflectante, el sonido tendrá un retardo en el tiempo que al sumarse con el sonido directo puede reforzar la inteligibilidad del mensaje o la puede empeorar.

Absorción: Podemos profundizar el concepto en el post de materiales absorbentes.

Una vez explicados estos conceptos básicos, continuamos.

Las iglesias han sido construidas básicamente de piedra tallada con techos de madera, y casi todas contienen una sala principal de volumen considerable donde iban los feligreses (el público) y un ábside semicircular donde se ponía el altar (el emisor). La principal terminación de estos recintos es la piedra, que es un gran reflector acústico. Por otro lado, tenemos los ornamentos, murales y otros elementos cuyo comportamiento acústico se parece más a un difusor.

Tal y como hemos visto, al existir una ínfima absorción del sonido por parte de la piedra, las reflexiones serán múltiples y además tendrán un nivel de presión sonora poco atenuado respecto al sonido directo. De este modo, al oyente le llega el sonido directo del orador más las múltiples reflexiones con su correspondiente retraso desde todas las superficies de la sala. Hay ocasiones en las que el retraso temporal de las reflexiones es inferior a 50 ms y en consecuencia pueden contribuir a la inteligibilidad del mensaje, pero si la distancia de las reflexiones crea un retardo temporal superior a los 50 ms respecto del sonido directo, estas reflexiones serán contraproducentes para la inteligibilidad del sonido.

Al aumentar el volumen de las salas también aumentaron el retraso de las reflexiones llegando a tener un campo reverberante que contribuía a una pérdida importante de la inteligibilidad de la palabra. No había quien entendiera de la misa la mitad, nunca mejor dicho.

Nacimiento del canto gregoriano

El problema era grave, pues los feligreses no entendían el mensaje. Tenían que buscar un sistema para aumentar la inteligibilidad de la palabra, un método para que el retraso de las reflexiones no entorpeciera el mensaje. Y así nació el canto gregoriano. Un canto con las sílabas de las palabras muy espaciadas en el tiempo de forma que se entendieran en ese espacio tan reberverante. Además, el canto gregoriano tiene otra particularidad a este respecto y es que la relación tonal de la escala musical que usa la componen en exclusivamente 6 notas que independientemente del orden en el que se sucedan siempre suenan armónicas.

Por este fenómeno acústico las misas pasaron a ser parcialmente cantadas, complementando la liturgia con cantos. El coro, se situaba en el presbiterio o en la nave central, de manera que las paredes cercanas ayudasen a direccionar en la medida de lo posible el sonido directo al público.

El origen del púlpito

Para el mensaje oral, se solía colocar el orador en el púlpito o ambón, una especie de balcón situado cerca de los feligreses para que hubiese proximidad con los oyentes para así tener la mayor cantidad de energía acústica directa. Además, la mayoría iban provistos de un tornavoz, un techo adornado inclinado a modo de reflectante para dirigir el sonido y así aumentar de nuevo el sonido directo evitando al mismo tiempo que se dirigiese a las superficies más alejadas como el techo.

Hoy en día se suele colocar un refuerzo electroacústico con unos altavoces muy directivos a modo de púlpito, de forma que el público pueda entender el sermón gracias a la cercanía de la fuente y a su gran directividad.

Son pocas las iglesias y catedrales que tienen “buena” acústica, todas han tenido y siguen teniendo problemas de inteligibilidad. La elevada reverberación produce una falta de inteligibilidad en los sermones, que tuvieron que adaptarse combinándolos con los cantos especiales como el gregoriano. Otras aproximaciones incluían un púlpito para reducir la distancia a los feligreses y aumentar así el campo sonoro directo, que tiene relación directa con la inteligibilidad de la palabra.

Probablemente nosotros al no estar ya tan acostumbrados a estar en salas reverberantes de tal calibre, cuando entramos en una iglesia o catedral nos crea una sensación de inmensidad, ya que el cerebro humano interpreta los retardos acústicos como una sensación de espacialidad. Pero repetimos, esto no es sinónimo de “buena acústica”, sino más bien al contrario, en lo que a la transmisión del mensaje oral se refiere.

Publicado en Acústica Fácil.

6 comentarios en “La acústica en las iglesias
  1. ¿ Acústica ? ¡ Ojalá el problema en la Iglesia fuera de acústica y no de contenidos ! Para ciertos contenidos lo mejor es una pésima acústica y desconectar del misericordítico modernista de turno.

    1. Ojalá haya muchos problemas de acústica para ahorrarnos las prédicas de los Enzo Bianchi, que siguen vigentes y que no sólo no han sido condenadas por Francis, sino ensalzadas: No hay vida eterna. Después de la muerte todo se ha acabado. La Virgen no fue virgen. Jesucristo es sólo hombre, muy religioso y extraordinario, pero hombre. Todos los concilios, desde Nicea hasta el Vaticano II, este excluido, han dicho estupideces.

  2. El problema no es tanto la acústica de nuestras iglesias, sino de la sordera espiritual que hoy aqueja a muchos católicos y de la mudez de muchos pastores respecto a temas claves de la Salvación. Señor, que devuelves el oído a los sordos y el habla a los mudos, apiádate de tantos católicos duros de oído y mudos de espíritu para oir y predicar integramente la verdad que nos salva.

  3. ! Qué interesante!
    No me imaginaba que los cantos gregorianos tuvieran ése propósito,,
    Y quién les iba a decir en aquellos tiempos de las grandes Iglesias, que el miedo las dejaría vacias. Que un microscópico virus, mezclado a una gigantesca mentira más grande que una Catedral,
    harían inútiles todos los esfuerzos en acomodar el sonido armoniosamente, buscando una buena acústica. Ahora los que gozan de ésa audición son éstos 🦗 🦗 🦗,,
    Se oirá bonito, pues cantan toda la noche,,, ellos alabarán a Dios sin temor.

  4. Me ha parecido interesante el artículo, todo tiene sentido con el púlpito y el canto. Me imagino cómo fueron las construcciones en esas épocas. Mi parroquia es muy nueva, pequeña y bastante sencilla. Igual todavía no se puede ir, pues en mi país está prohibido el culto público desde el 16 de marzo y contando. Sí en sus países ya abrieron los templos, pidan por los que no podemos ni entrar a orar en el mundo.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

 caracteres disponibles