El obispo de Valladolid, monseñor Ricardo Blázquez, antiguo presidente de la Conferencia Episcopal Española, ha lanzado en la página online de la diócesis un mensaje en el que alerta que “necesitamos renovar el espíritu de la Transición, porque solo unidos venceremos esta pandemia”.
Estamos ya acostumbrados los fieles españoles de que la mancomunidad de nuestros obispos invoquen la Constitución casi como si se tratara de parte de la Sagrada Escritura, citándola, si no con más frecuencia, sí con más vehemencia que muchos pasajes evangélicos. Y ahora es Blázquez, hasta hace no tanto presidente de la Conferencia Episcopal, quien para dirigirse a su grey con motivo de la peste que asola el mundo y que presagia un oscurísimo periodo de pobreza y dificultades, no recurre a nuestra fe ni a Nuestro Señor ni a la Santísima Virgen ni a ninguno de los numerosos santos de nuestro santoral como primera providencia, sino al ‘espíritu’ de ese periodo de apaños que culminó en un régimen abortista y rendido a las leyes de género, la (Santa) Transición.
Naturalmente, el obispo hace las obligadas referencias religiosas, que no en balde estamos en plena Pascua de Resurrección, pero lo que abre este artículo no es una gratuita maldad de su autor: es exactamente así como ha titulado el mensaje el propio responsable de comunicación de la Diócesis, suponemos que en consultas con el prelado.
Hay un momento en que monseñor Blázquez, en su prédica, habla de “contemplar esta situación desde la parte de allá”, y uno, ingenuo pese a mis muchos años, todavía esperaba que se refiriese a la esperanza que nos espera al otro lado de la muerte, lo que sería propio en medio de tan gran mortandad y mientras celebramos la Resurrección; a esa esperanza de una vida eterna, la vida junto a Cristo que no tendrá fin.
Vana esperanza la nuestra: Blázquez se refería al periodo a partir del cual pueda darse por derrotada la pandemia, aquí abajo, como cualquier comunicador secular. De hecho, si uno se abstrae de las precriptivas fórmulas religiosas, está ante un mensaje indistinguible del de cualquier ‘coach’ ocasional de estas fechas, hasta en la más que manida frase de que “solo unidos venceremos esta pandemia”. No sé hasta qué punto coincidirá un epidemiólogo con esta frase hueca. Sé que un cristiano espera de su pastor una mirada más hacia lo alto.