El líder de la Liga, bestia negra de la Conferencia Episcopal Italiana y ex ministro del Interior de Italia, Matteo Salvini, ha pedido que reabran las iglesias esta Pascua, con todas las precauciones que sean necesarias.
“No veo la hora de que la ciencia y también el buen Dios -porque la ciencia sola no basta- derroten a este monstruo para volver a salir”, ha dicho el combatido líder italiano de la Liga, Matteo Salvini, en una entrevista concedida al canal Sky Tg24. “Nos acercamos a la Pascua y también se necesita la protección del Corazón Inmaculado de María”.
La petición de Salvini -y no es la primera vez- parece chocar frontalmente con la actitud adoptada por la jerarquía católica e incluso del propio Vaticano, que ha decidido transmitir en vídeo todos los ritos de la Pascua, sin participación de los fieles, incluidas las procesiones, por temor al contagio en la actual pandemia de coronavirus.
Salvini no se opone a las medidas de reclusión y ‘distanciamiento social’ que ha impuesto el gobierno, pero propone soluciones de compromiso. “Apoyo a quienes solicitan poder entrar en las iglesias, ordenadamente, guardando la distancia de seguridad recomendada, para la Misa de Pascua de Resurrección, quizá por turnos, repartidos entre cinco o seis misas. Hay una solicitud promovida por la revista Tempi dirigida a los obispos italianos, respetando la distancia, en números limitados. La Misa de Pascua puede ser para millones de italianos un momento de esperanza”.
Coincide su perplejidad con la del prestigioso periodista Luigi Bisignani, que en su colaboración en Il Tempo contrasta la imagen de un Papa que abraza al mundo desde San Pedro con “las cientos de millares de iglesias en Italia donde no se puede entrar para rezar ni para encontrar consuelo”. La medida a la que alude ha sido la norma en la mayoría de las iglesias nacionales.