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Schneider: “La mayor parte de los obispos ha reaccionado de forma precipitada y por pánico”

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“Estos obispos reaccionaron más como burócratas civiles que como pastores”. Entrevista al obispo Athanasius Schneider sobre la gestión del coronavirus por parte de la Iglesia. La entrevista fue realizada por Diane Montagna para The Remnant.

Excelencia, ¿cuál es su impresión general sobre cómo la Iglesia está gestionando la epidemia de coronavirus?

Mi impresión general es que la mayor parte de los obispos ha reaccionado de forma precipitada y por pánico al prohibir todas las misas públicas y -lo que es aún más incomprensible-  al cerrar las iglesias. Estos obispos reaccionaron más como burócratas civiles que como pastores. Al centrarse exclusivamente en las medidas de protección higiénica, han perdido la visión sobrenatural y han abandonado la primacía del bien eterno de las almas.

La diócesis de Roma suspendió rápidamente todas las misas públicas para cumplir con las directivas del gobierno. Los obispos de todo el mundo han tomado medidas similares. Los obispos polacos, por otro lado, han pedido que se celebren más misas para que haya menos aglomeración. ¿Cuál es su opinión sobre la decisión de suspender las misas públicas para evitar la propagación del coronavirus?

Mientras los supermercados estén abiertos y accesibles y mientras las personas tengan acceso al transporte público, no vemos una razón plausible para prohibir que las personas asistan a la Santa Misa en una iglesia. Se podrían garantizar en las iglesias las mismas y mejores medidas de protección higiénica. Por ejemplo, antes de cada misa, se podrían desinfectar los bancos y las puertas, y todos los que entran a la iglesia podrían desinfectarse las manos. También se podrían tomar otras medidas similares. Se podría limitar el número de participantes y aumentar la frecuencia de la celebración de la misa. Tenemos un ejemplo inspirador de una visión sobrenatural en tiempos de epidemia con el presidente de Tanzania, John Magufuli. El presidente Magufuli, católico practicante, dijo el domingo 22 de marzo de 2020 (domingo de Laetare), en la Catedral de San Pablo, en la capital tanzana de Dodoma: “Les insisto, hermanos míos cristianos e incluso musulmanes: no tengan miedo, no dejen de reunirse para glorificar a Dios y alabarlo. Por eso, como gobierno, no cerramos iglesias o mezquitas. En cambio, deben estar siempre abiertas para que la gente encuentre refugio en Dios. Las iglesias son lugares en los que las personas pueden buscar la verdadera curación, porque allí reside el Dios verdadero. No tengan miedo de alabar y buscar el rostro de Dios en las iglesias”.

Refiriéndose a la Eucaristía, el Presidente Magufuli también pronunció estas palabras alentadoras: “El coronavirus no puede sobrevivir en el cuerpo Eucarístico de Cristo; pronto se quemará. Precisamente por eso no entré en pánico mientras recibía la Sagrada Comunión, porque sé que con Jesús en la Eucaristía, estoy a salvo. Este es el momento de construir nuestra fe en Dios”.

¿Cree que es responsabilidad de un sacerdote celebrar una misa privada con unos pocos fieles laicos presentes, siempre que se tomen las precauciones sanitarias necesarias?

Es responsabilidad suya, y también mérito, y sería un acto pastoral auténtico, siempre que el sacerdote tome las precauciones higiénicas necesarias.

Los sacerdotes en esta situación se encuentran en una posición difícil. Algunos buenos sacerdotes están siendo criticados por obedecer las instrucciones de su obispo de suspender las misas públicas (mientras continúan celebrando la misa de manera privada). Otros buscan formas creativas de escuchar las confesiones mientras buscan salvaguardar la salud de las personas. ¿Qué consejo daría a los sacerdotes para vivir su vocación en estos tiempos?

Los sacerdotes deben recordar que, ante todo, son pastores de almas inmortales. Deben imitar a Cristo, quien dijo: “Yo soy el Buen Pastor. El buen pastor da su vida por las ovejas; el asalariado, que no es pastor ni dueño de las ovejas, ve venir al lobo, abandona las ovejas y huye; y el lobo las roba y las dispersa; y es que a un asalariado no le importan las ovejas. Yo soy el Buen Pastor, que conozco a las mías, y las mías me conocen.” (Juan 10, 11-14). Si un sacerdote observa de manera razonable todas las precauciones sanitarias necesarias y es prudente, no tiene que obedecer las instrucciones de su obispo o del gobierno y suspender la misa para los fieles. Estas directivas son una ley meramente humana; sin embargo, la ley suprema en la Iglesia es la salvación de las almas. Los sacerdotes en esta situación tienen que ser extremadamente creativos para ofrecer a los fieles, incluso a un grupo pequeño, la celebración de la Santa Misa y los sacramentos. Este fue el comportamiento pastoral de todos los confesores y mártires sacerdotes en tiempos de persecución.

¿Es legítimo para los sacerdotes desafiar a la autoridad, especialmente a la autoridad eclesial? (Por ejemplo, si se le dice a un sacerdote que no vaya a visitar a los enfermos y moribundos).

Si una autoridad eclesial prohíbe al sacerdote visitar a los enfermos y moribundos, este no puede obedecer. Tal prohibición es un abuso de poder. Cristo no le dio al obispo el poder de prohibir visitar a los enfermos y moribundos. Un verdadero sacerdote hará todo lo posible para visitar a una persona moribunda. Muchos sacerdotes lo han hecho incluso si eso significaba poner sus vidas en peligro, ya sea en el caso de una persecución o de una epidemia. Tenemos muchos ejemplos de sacerdotes así en la historia de la Iglesia. San Carlos Borromeo, por ejemplo, puso con sus propias manos la Sagrada Comunión en la lengua de personas moribundas, infectadas con la peste. Hoy en día, tenemos el conmovedor y edificante ejemplo de sacerdotes, especialmente de la ciudad de Bérgamo, en el norte de Italia, que han sido infectados y han muerto porque cuidaban a los pacientes moribundos de coronavirus. Un sacerdote de 72 años con coronavirus murió hace unos días en Italia, después de haber cedido el ventilador, que necesitaba para sobrevivir, a un paciente más joven. No ir a visitar a los enfermos y moribundos es un comportamiento más de asalariado que de buen pastor.

Usted pasó sus primeros años en la iglesia clandestina soviética. ¿Qué análisis o enfoque le gustaría compartir con los fieles laicos que no pueden asistir a misa y, en algunos casos, ni siquiera pueden pasar tiempo ante el Santísimo porque todas las iglesias de su diócesis han sido cerradas?

Animaría a los fieles a hacer frecuentes actos de comunión espiritual. Podrían leer y meditar las lecturas diarias de la misa y todo el ordinario de la misa. Podrían enviar a su santo ángel de la guarda a adorar a Jesucristo en el tabernáculo en su nombre. Podrían unirse espiritualmente con todos los cristianos que están en prisión por el amor a su fe, con todos los cristianos que están enfermos y postrados en cama, con todos los cristianos moribundos que se ven privados de los sacramentos. Dios llenará este tiempo de privación temporal de la Santa Misa y del Santísimo Sacramento con muchas gracias.

El Vaticano anunció recientemente que las liturgias de Pascua se celebrarán sin la presencia de los fieles. Después especificó que está estudiando formas de implementación y participación que respeten las medidas de seguridad puestas en marcha para prevenir la propagación del coronavirus”. ¿Cuál es su opinión al respecto?

Debido a la estricta prohibición de aglomeraciones por parte de las autoridades gubernamentales italianas, es fácil comprender que el papa no pueda celebrar las liturgias de la Semana Santa con la presencia de un gran número de fieles. Creo que el papa podría celebrar las liturgias de la Semana Santa con toda solemnidad y sin restricciones, por ejemplo, en la Capilla Sixtina (como era costumbre de los papas antes del Concilio Vaticano II), con la participación del clero (cardenales, sacerdotes ) y un grupo seleccionado de fieles, sometidos previamente a medidas de protección higiénica. No vemos la lógica de prohibir encender el fuego, bendecir el agua y bautizar en la Vigilia Pascual, como si estas acciones propagaran un virus. El miedo casi patológico ha superado el sentido común y una visión sobrenatural.

Excelencia, ¿qué revela la gestión de la epidemia del coronavirus por parte de la Iglesia acerca del estado actual de la misma y, especialmente, de su jerarquía?

Revela la pérdida de la visión sobrenatural. En las últimas décadas, muchos miembros de la jerarquía de la Iglesia han estado inmersos predominantemente en asuntos seculares, mundanos y temporales y, por tanto, se han vuelto ciegos ante las realidades sobrenaturales y eternas. Sus ojos se han llenado con el polvo de las ocupaciones terrenales, como dijo San Gregorio Magno (ver Regula pastoralis II, 7). Su reacción al manejar la epidemia de coronavirus ha revelado que le dan más importancia al cuerpo mortal que al alma inmortal del hombre, olvidando las palabras de nuestro Señor: “¿De qué le sirve a un hombre ganar el mundo entero y perder su alma?” (Marcos 8, 36) Los mismos obispos que ahora tratan de proteger (a veces con medidas desproporcionadas) los cuerpos de sus fieles de la contaminación de un virus material, permitieron tranquilamente que el virus venenoso de las enseñanzas y prácticas heréticas se extendiera entre su rebaño.

El cardenal Vincent Nichols ha dicho recientemente que tendremos un nuevo deseo de Eucaristía una vez que pase la epidemia de coronavirus. ¿Está de acuerdo?

Espero que estas palabras se demuestren verdaderas para muchos católicos. Suele suceder con frecuencia que la privación prolongada de una realidad importante lleve a los corazones de las personas a anhelar esa realidad. Esto se aplica, por supuesto, a aquellos que realmente creen y aman la Eucaristía. Esta experiencia también ayuda a reflexionar más profundamente sobre el significado y el valor de la Sagrada Eucaristía. Quizás aquellos católicos que estaban tan acostumbrados al Sancta Sanctorum al que llegaron a considerar como algo ordinario y común experimentarán una conversión espiritual y comprenderán y tratarán la Sagrada Eucaristía como extraordinaria y sublime.

El domingo 15 de marzo, el papa Francisco fue a rezar ante la imagen de la Salus Populo Romani en Santa María la Mayor y ante el Crucifijo Milagroso de la iglesia de San Marcelo al Corso. ¿Cree que es importante que los obispos y los cardenales realicen actos de oración pública como este para que termine la pandemia?

El ejemplo del papa Francisco puede alentar a muchos obispos a actos similares de testimonio público de fe y oración, y a signos concretos de penitencia que imploren a Dios el fin de la epidemia. Podríamos recomendar que obispos y sacerdotes recorran regularmente sus ciudades, pueblos y aldeas custodiando el Santísimo Sacramento, acompañados por un pequeño número de clérigos o fieles (uno, dos o tres), según las normas gubernamentales. Estas procesiones con el Santísimo transmitirían a los fieles y a los ciudadanos el consuelo y la alegría de que no están solos en tiempos de tribulación, que el Señor está verdaderamente con ellos, que la Iglesia es una madre que no ha olvidado ni abandonado a sus hijos. Podría lanzarse una cadena mundial de custodias que lleven al Santísimo por las calles de este mundo. Estas mini procesiones eucarísticas, incluso si llevadas a cabo solo por un obispo o un solo sacerdote, implorarán la gracia de curación y de conversión física y espiritual.

El coronavirus estalló en China poco después del Sínodo sobre la Amazonia. Algunos en los medios hablan convencidos de que se trata de un castigo divino por la presencia de la Pachamama en el Vaticano. Otros creen que es un castigo divino por el acuerdo Vaticano-China. ¿Cree que alguna de estas teorías es válida?

La epidemia del coronavirus es sin duda, en mi opinión, una intervención divina para castigar y purificar al mundo pecador y también a la Iglesia. No debemos olvidar que Nuestro Señor Jesucristo consideró las catástrofes físicas como castigos divinos. Leemos, por ejemplo: “En aquel momento se presentaron algunos a contar a Jesús lo de los galileos, cuya sangre había mezclado Pilato con la de los sacrificios que ofrecían. Jesús respondió: «¿Pensáis que esos galileos eran más pecadores que los demás galileos porque han padecido todo esto? Os digo que no; y, si no os convertís, todos pereceréis lo mismo. O aquellos dieciocho sobre los que cayó la torre en Siloé y los mató, ¿pensáis que eran más culpables que los demás habitantes de Jerusalén? Os digo que no; y, si no os convertís, todos pereceréis de la misma manera».” (Lucas 13, 1-5).

La veneración al ídolo pagano de la Pachamama dentro del Vaticano, con la aprobación del papa, fue sin duda un gran pecado de infidelidad al Primero de los Diez Mandamientos, fue una abominación. Todo intento de minimizar este acto de veneración no puede hacer frente a la avalancha de evidencias y razones obvias.

Considero que estos actos de idolatría fueron la culminación de una serie de actos de infidelidad a la salvaguardia del depósito divino de la fe por parte de muchos miembros de alto rango de la jerarquía de la Iglesia en las últimas décadas. No tengo la certeza absoluta de que el brote del coronavirus sea una respuesta divina a los eventos de la Pachamama en el Vaticano, pero considerar esa posibilidad no sería descabellado. Ya al comienzo de la Iglesia, Cristo reprendió a los obispos (“ángeles”) de las iglesias de Pérgamo y Tiatira por su connivencia con la idolatría y el adulterio. La figura de “Jezabel”, que sedujo a la iglesia llevándola a la idolatría y el adulterio (véase Apocalipsis 2, 20), también podría entenderse como un símbolo del mundo moderno, con el que muchos cargos de responsabilidad en la Iglesia actual están coqueteando.

Las siguientes palabras de Cristo también son válidas para nuestro tiempo: “Mira, voy a postrarla en cama, y a los que adulteren con ella los someteré a una gran tribulación, si no se convierten de sus obras; y a sus hijos los heriré de muerte; y todas las iglesias conocerán que yo soy el que sondea entrañas y corazones, y os daré a cada uno según vuestras obras.” (Apocalipsis 2, 22-23). Cristo amenazó con castigar y llamó a las iglesias a la penitencia: “Pero tengo algo contra ti: tienes ahí a los que profesan la enseñanza de Balaán, el que enseñó a Balac a poner tropiezos a los hijos de Israel, a comer de lo sacrificado a los ídolos y a fornicar. De la misma manera también tú tienes a los que profesan igualmente la doctrina de los nicolaítas. Conviértete, pues; si no, vendré pronto a ti y combatiré contra ellos con la espada de mi boca.” (Apocalipsis 2, 14-16). Estoy convencido de que Cristo repetiría las mismas palabras al papa Francisco y a los obispos que permitieron la veneración idólatra de la Pachamama y que aprobaron implícitamente las relaciones sexuales fuera de un matrimonio válido, al permitir que los llamados “divorciados y vueltos a casar” sexualmente activos reciban la Sagrada Comunión.

Ha hecho referencia a los Evangelios y al Libro del Apocalipsis. ¿La forma en que Dios trató a su pueblo elegido en el Antiguo Testamento nos da alguna idea de la situación actual?

La epidemia de coronavirus ha causado una situación dentro de la Iglesia, por lo que yo sé, única, es decir, una prohibición casi mundial de todas las misas públicas. Esto es en parte análogo a la prohibición del culto cristiano en casi todo el Imperio Romano de los tres primeros siglos. Sin embargo, la situación actual no tiene precedentes, porque en nuestro caso la prohibición del culto público ha sido emitida por obispos católicos, e incluso antes de los mandatos gubernamentales pertinentes.

De alguna manera, la situación actual también puede ser comparada con el cese del culto sacrificial del Templo de Jerusalén durante el cautiverio babilónico del pueblo elegido de Dios. En la Biblia, el castigo divino se consideraba una gracia, p. ej.: “Dichoso el mortal a quien Dios corrige: no rechaces la lección del Todopoderoso, porque hiere y pone la venda, golpea y cura con su mano” (Job 5, 17-18) y “Yo, a cuantos amo, reprendo y corrijo; ten, pues, celo y conviértete” (Apocalipsis 3, 19). La única reacción adecuada a las tribulaciones, catástrofes, epidemias y situaciones similares -que son todos instrumentos en la mano de la Divina Providencia para despertar a las personas del sueño del pecado y la indiferencia hacia los mandamientos de Dios y la vida eterna- es la penitencia y la conversión sincera a Dios. En la siguiente oración, el profeta Daniel da a los fieles de todos los tiempos un ejemplo de la verdadera forma de pensar que deben tener y de cómo deben comportarse y orar en tiempos de tribulación: “Todo Israel faltó a tu ley y se desvió sin escuchar tu voz; por eso han caído sobre nosotros la maldición y el juramento escritos en la ley de Moisés, siervo de Dios, pues hemos pecado contra él. Ay, mi Señor, inclina tu oído y escúchame; abre los ojos y mira nuestra desolación y la ciudad que lleva tu nombre; pues, al presentar ante ti nuestras súplicas, no confiamos en nuestra justicia, sino en tu gran compasión. Escucha, Señor; perdona, Señor; atiende, Señor; actúa sin tardanza, Señor mío, por tu honor, pues tu nombre es invocado sobre tu ciudad y sobre tu pueblo.” (Daniel 9, 11, 18-19).

San Roberto Belarmino escribió: Señales seguras de la venida del Anticristo … la mayor y última persecución, y también el Sacrificio de nuestros altares (de la Misa) será proscrito, en todas partes prohibido” (La Profecía de Daniel, páginas 37-38). ¿Cree que se refiere aquí a lo que ahora estamos presenciando? ¿Es el comienzo del gran castigo profetizado en el libro del Apocalipsis?

La situación actual proporciona suficientes motivos razonables para pensar que estamos al comienzo de un tiempo apocalíptico, que incluye castigos divinos. Nuestro Señor se refirió a la profecía de Daniel: “Cuando veáis la abominación de la desolación, anunciada por el profeta Daniel, erigida en el lugar santo (el que lee que entienda)” (Mateo 24, 15). El Libro del Apocalipsis dice que la Iglesia tendrá que huir por un tiempo al desierto (ver Apocalipsis 12, 14). El cese casi general del sacrificio público de la Misa podría interpretarse como un vuelo a un desierto espiritual. Lo que es lamentable en nuestra situación es el hecho de que muchos miembros de la jerarquía de la Iglesia no ven la situación actual como una tribulación, como un castigo divino, es decir, como una “visita divina” en sentido bíblico. Estas palabras del Señor son aplicables también a muchos miembros del clero en medio de la actual epidemia física y espiritual: “Te arrasarán con tus hijos dentro, y no dejarán piedra sobre piedra. Porque no reconociste el tiempo de tu visita.” (Lucas 19, 44). El papa y los obispos deben tomarse en serio la situación actual de esta “prueba de fuego” (ver 1 Pedro 4, 12) para, así, llevar a una conversión profunda a toda la Iglesia. Si esto no ocurre, entonces el mensaje de la siguiente historia de Soren Kierkegaard también se aplicará a nuestra situación actual: “En un teatro se produjo un incendio detrás del escenario. El payaso salió a advertir al público; pensaron que era una broma y aplaudieron. Él lo repitió; la aclamación fue aún mayor. Creo que así es como el mundo llegará a su fin: con el aplauso general de quienes creen que es una broma”.

Excelencia, ¿cuál es el significado más profundo detrás de todo esto?

La situación de prohibición pública de la Santa Misa y del sacramento de la Sagrada Comunión es tan única y grave que podemos descubrir detrás de todo esto un significado más profundo. Este evento se ha producido casi cincuenta años después de la introducción de la Comunión en mano (en 1969) y de una reforma radical del rito de la Misa (en 1969/1970) con sus elementos protestantes (oraciones del Ofertorio) y su estilo de celebración horizontal e instructivo (momentos de improvisación, celebración en círculo cerrado y hacia las personas). La praxis de la Comunión en la mano durante estos cincuenta años ha llevado a una profanación con y sin intención del cuerpo eucarístico de Cristo a un nivel sin precedentes. Durante más de cincuenta años, el Cuerpo de Cristo ha sido (en su mayor parte involuntariamente) pisoteado por el clero y los laicos en las iglesias católicas de todo el mundo. El robo de hostias consagradas también ha aumentado a un ritmo alarmante. La práctica de tomar la Sagrada Comunión directamente con las manos se asemeja cada vez más al gesto habitual de comer. En no pocos católicos, la práctica de recibir la comunión en la mano ha debilitado la fe en la Presencia Real, en la transubstanciación y en el carácter divino y sublime de la Sagrada Hostia. La presencia eucarística de Cristo, con el tiempo, se ha convertido inconscientemente para estos fieles en una especie de pan sagrado o símbolo. Ahora el Señor ha intervenido y ha privado a casi todos los fieles de asistir a la Santa Misa y de recibir la Sagrada Comunión de forma sacramental.

Los inocentes y los culpables están soportando esta tribulación juntos, ya que en el misterio de la Iglesia todos están mutuamente unidos como miembros: “Y si un miembro sufre, todos sufren con él” (1 Cor 12, 26). El cese actual de la Santa Misa y la Sagrada Comunión de manera pública podría ser entendido por el papa y los obispos como una amonestación divina por los últimos cincuenta años de profanaciones y trivializaciones eucarísticas y, al mismo tiempo, como un llamamiento misericordioso a una auténtica conversión eucarística de toda la Iglesia. Que el Espíritu Santo toque el corazón del papa y los obispos y los mueva a emitir normas litúrgicas concretas para que la adoración eucarística de toda la Iglesia pueda purificarse y orientarse nuevamente hacia el Señor.

Podríamos sugerir que el papa, junto con cardenales y obispos, lleve a cabo un acto público de reparación en Roma por los pecados contra la Sagrada Eucaristía y por el pecado de los actos de veneración religiosa a las estatuas de la Pachamama. Una vez que la tribulación actual haya pasado, el papa debería emitir normas litúrgicas concretas, en las que invite a toda la Iglesia a volver al Señor en forma de celebración, es decir, celebrante y fiel en la misma dirección durante la oración eucarística. El papa también debería prohibir la práctica de la comunión en mano, ya que la Iglesia no puede continuar sin castigo por tratar de una manera tan minimalista y superficial al Santo de los Santos en la pequeña Hostia consagrada.

Esta oración de Azarías en la hoguera, que todo sacerdote dice durante el rito del ofertorio de la misa, podría inspirar al papa y a los obispos a acciones concretas de reparación y restauración de la gloria del sacrificio eucarístico y el Cuerpo Eucarístico del Señor: “Por eso, acepta nuestro corazón contrito y nuestro espíritu humilde, como un holocausto de carneros y toros o una multitud de corderos cebados. Que este sea hoy nuestro sacrificio, y que sea agradable en tu presencia: porque los que en ti confían no quedan defraudados. Ahora te seguimos de todo corazón, te respetamos, y buscamos tu rostro; no nos defraudes, Señor; trátanos según tu piedad, según tu gran misericordia. Líbranos con tu poder maravilloso y da gloria a tu nombre, Señor.” (Daniel 3, 39-43, Septuaginta).

Publicado por Diane Montagna en The Remnant.

Traducido por Verbum Caro para InfoVaticana.

71 comentarios en “Schneider: “La mayor parte de los obispos ha reaccionado de forma precipitada y por pánico”
  1. Lo siento, pero no. No ha reaccionado de forma precipitada, porque, de ser así, habrían rectificado. Han reaccionado conforme a su natural, su talante natural, netamente apóstata. ¿ Pánico ? Sí, muchísimo, pero no a Dios; al mundo. Son sal Sosa. Cada día más sosos, en los dos sentidos.

    1. Nada es perfecto. Pero de ahí a descalificar a este cardenal por lo expresado por el , es un despropósito. En general me han gustado sus respuestas, casi todas.
      Lo de la pachamama, si alguien aún duda, que fue una abominación, además con el consentimiento de quien funge como papa (¿?)…, ahí sí apague y vámonos. Reparación, reparación, oración de reparación.
      DIOS bendiga al PAPA BENEDICTO XVI. ” El de Jesús’

      1. No lo estoy descalificando; al revés. Simplemente voy más lejos que él en su descalificación de tantos obispos que, no es que no estén a la altura de las circunstancias, es que han quedado a la altura del barro. El coronavirus los ha desenmascarado, empezando por Bergoglio.

    2. Estos obispos son a la fe lo que el pp a la política del bien común y la ley natural. Y la gente vota no sólo pepé (unos acomplejados de hacer el mal a sabiendas o no sabiendo hacer nada mejor, otros aprovechando de los anteriores para destrozar el país y buscar su provecho), sino también a los que no disimulan como ellos su fascinación por el mal y el pecado. Schneider es de los pocos que tiene las cosas claras y que aclara al que quiera escucharle con el corazón y no con el interés o la soberbia.

  2. Totalmente de acuerdo. Demasiado pánico, que ha llevado a tomár medidas, que ni la autoridad civil se atreve. Con unas normas básicas de higiene, igual que en supermercados y transportes publicos, habría sido suficiente.

    1. Ojalá la jerarquía interpretara con visión más sobrenatural esta pandemia, y se dieran cuenta de que los continuados abusos litúrgicos contra la Eucaristía, en las últimas décadas, no pueden seguir así.
      Pero me temo, que no será así, con lo que, el próximo aviso del cielo puede ser mucho más duro.

    2. ¿Demasiadoán poco? ¿Ustedes saben la cantidad de infectados y muertos que hay a cuenta de los funerales, por ejemplo? El foco de Haro, en el que han muerto varias personas, incluso guardias civiles, lo originó un funeral. Ahora es uno de los lugares más peligrosos de España. Hace una semana se infectó un pueblo entero en León, por otro funeral. Y más.

      1. ¿Usted no sabe qué el foco de Haro, fue porque no se tomo ninguna precaucion en el funeral? Y que en esos días, la gente todavía se daba abrazos y besos en el 8 M, que causó muchos más contagios que el funeral.

    3. Cuantos contagiados van en Italia? España y Estados Unidos ? Y muertos? Que se ponga a celebrar sus misas con sus seguidores integristas , este obispo turista, que no se que función de auxiliar haga en su diócesis, donde evidentemente nunca está

  3. Pregunta a la Madre Teresa de Calcuta.
    -¿Qué cambiarías de la Iglesia?
    Respuesta.
    -Primeramente a mí.
    No fue con estas palabras exactas, pero más o menos.

    Que me disculpe el señor obispo, pero veo poca humildad en algunas de sus palabras. Sé lo que es pecar de eso, no me lo tome a mal porque no lo escribo con mala intención. Aunque también es justo decir por mi parte que me ha gustado leer la entrevista y no le quito razón, desde mi pobre opinión, en varias de sus apreciaciones.

    1. “Betsaida”, cortar las frases o no acabarlas es una forma de manipulación. Fíjese que dice, que primero ella, luego vendrá o vendrán lo demás. Siempre en la caridad y en el respeto a la verdad.No significa, sólo a mí. Si además uno está constituido en autoridad tiene la OBLIGACIÓN, incluso si él no cambiara, de señalar el mal y, si es posible y en lo que está en su potestad, cambiarlo.

      1. Abrid las Iglesias y permitir Adorar AL Rey de reyes. Postrarnos ante El. Clamar al Cielo Piedad y pedir auténtica conversión para todo el Pueblo de Dios.

      2. En ningún momento he dicho ni he querido dar a entender que solo se hubiera cambiado a sí misma. PRIMERAMENTE A MI… La frase creo que está bien clara, aunque no se ponga toda la conversación que además desconozco. No puse A MÍ o ÚNICAMENTE A MÍ.
        Y las críticas de esa mujer en muchos temas como el del aborto son bien conocidas.
        Por lo demás, ya he dicho la primera impresión que me ha causado leer esta entrevista. Y puedo estar perfectamente equivocada y ser la persona más humilde del mundo. Es un tema que personalmente me afecta y a lo mejor veo fantasmas donde no los hay.

  4. Un artículo magnífico. El hombre se ha de convertir: volver a Dios, erradicar el aborto, la ideología de género y todo lo que ofende a Dios.
    Dios premiará a Monseñor Schneider por su valor.

  5. Un acto público de humildad y penitencia es lo que todos al unísono debieran hacer los de la jerarquía de la iglesia.
    A la antigua usanza, de tosco sayal vestidos y de ceniza la cabeza cubierta. Que sirva de sonrojo y de lástima al creyente; que sirva de escarnio y mofa al extraño.

    Que convenza y de lástima a Cristo de que el arrepentimiento de sus pastores es sincero.

    Un acto público de humildad y penitencia es lo que debe hacer; primero el que se considera primero; hasta que convenza al último.

  6. Este obispillo auxiliar debería ser llamado al orden por su Obispo. Gusta mucho de los focos y de ser aplaudido por el minúsculo grupo de los ultras. Critico acérrimo del Santo Padre, pero cuando lo mira se le cae la baba. Dios lo perdone

    1. ¿Le llamas santo padre porque eres bobo, o porque te importa un rábano la verdad? Toma nota de San Pablo y su aviso del poder engañoso que les hace creer en la mentira (2 Ts 2, 11), porque tu eres sicario de esa mentira.

      1. Muchos obispos han reaccionado precipitadamente, pero otros no, Lo q\ue ha pasado es la consecuencia de muchos años dudando sobre la presencia real de Cristo en la Eucaristía. Cuando se duda no importa ya cerrar iglesias, total que más da….

  7. De acuerdo con Mr. Schneider en casi todo, excepto en aquello que se refiere a comulgar en la mano, siempre y cuando, lógicamente, se haga en modo y manera de tiempo y lugar de correcta forma tal cual dice el texto y aquí de: “Tomad todos de él; Tomad y Bebed todos de él”.
    Pues entiendo que así como el comulgante toma con la mano el Cuerpo -pan- y lo come por la boca y a través de la boca; así toma con el Cáliz con la mano y bebe la Sangre a través de la boca.
    Y no entiendo que ni el Pan ni la Sangre puedan sentirse profanados al ser tomados con la mano, siempre y cuando, lógicamente, el comulgante esté tal cual debe de ser en gracia de Dios, enteramente, es decir de cuerpo, manos y boca; y alma.

    1. Es dogma de fe (Concilio de Trento) que en cada una de las especies consagradas (pan y vino), se encuentra la totalidad del Cuerpo y la Sangre de Cristo. Es también dogma, que en cada una de las partes de cada una de las especies, se encuentra también la totalidad del Cuerpo y la Sangre de Cristo. Así, aún en una molécula de pan consagrado o una molécula de vino consagrado, se encuentra Cristo en su totalidad.

      Cuando se deposita la Hostia consagrada en la mano de alguien, sí o sí, se desprenden partículas y micropartículas en las cuales se encuentra la TOTALIDAD de Cristo. Y más precisamente estas micropartículas, terminan en el suelo, y así el Cuerpo y la Sangre de Nuestro Señor termina siendo pisoteada, termina siendo profanada. ¿Te importa que se pisotee a Cristo?

      Con la comunión en la boca, también se producen desprendimientos de partículas y micropartículas, pero como ellas quedan todas en la boca, no se produce profanación. Por eso la indignidad de la comunión en la mano.

    2. Es dogma de fe (Concilio de Trento) que en cada una de las especies consagradas (pan y vino), se encuentra la totalidad de Cristo. Es también dogma, que en cada una de las partes de cada una de las especies, se encuentra también la totalidad del Señor. Así, aún en una molécula de pan consagrado o una molécula de vino consagrado, se encuentra Cristo en su totalidad.

      Cuando se deposita la Hostia consagrada en la mano de alguien, sí o sí, se desprenden partículas y micropartículas en las cuales se encuentra la TOTALIDAD de Cristo. Y más precisamente estas micropartículas, terminan en el suelo, y así Nuestro Señor termina siendo pisoteado, termina siendo profanado. ¿Te importa que se pisotee a Cristo?

      Con la comunión en la boca, también se producen desprendimientos de partículas y micropartículas, pero como ellas quedan todas en la boca, no se produce profanación. Por eso la indignidad de la comunión en la mano.

      1. Te sería bueno estudiar como comulgaban los primeros cristianos, si tocaban o no la Hostia con las manos desnudas, si la tocaban con los dedos. Hay muchos documentos publicados en internet en donde refieren eso. Además, el sacerdote antes de impartir la Hostia se lava las manos; ¿tienes tú las manos limpias cuando la recibes? ¿Le diste la mano a otro que no sabes como la tiene en el saludo de la paz? Si realmente crees en la presencia real de Cristo en la Eucaristía, entonces nunca, pero nunca osarías tocarlo con manos no consagradas, con manos que no sabes si están en el grado de pureza necesario para hacerlo, y nunca pero nunca te arriesgarías a que el Señor sea pisoteado.

        1. Rubén, ¿podría dar más datos sobre cómo comulgaban los primeros cristianos? Pone que hay información en Internet, pero, ¿podría ser más concreto?
          Gracias.

  8. Rastro, este Obispo dice que el pan solo lo deben tocar las manos consagradas. Lo que no explica es quien lava los purificadores, ya que al purificar el Cáliz quedan impregnados de la sangre de Nuestro Señor Jesucristo. Debe aclarar si los lava él o en ese caso si están autorizados los laicos para hacerlo aunque no tengan las manos consagradas. He querido decir al principio, Rastri

    1. Bueno, está en buena companía entonces porque Cristo mismo dijo que Él era causa de división. Es una pena que alguien se ponga opinar sin siquiera conocer los Evangelios:

      “No creáis que he venido a traer la paz sobre la tierra. No he venido a traer paz, sino espada.
      He venido, en efecto, a separar al hombre de su padre, a la hija de su madre, a la nuera de su suegra;
      y serán enemigos del hombre los de su propia casa”.
      —Mt 10:34-36

      Y también nos dijo San Pablo:

      “Porque menester es que haya entre vosotros facciones para que se manifieste entre vosotros cuáles sean los probados”.
      —1 Cor 11:19

      Hazte un favor, estudia un poco antes comentar.

      1. San Juan 17.21 ” .. para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste. “…..
        ….23 Yo en ellos, y tú en mí, para que sean perfectos en UNIDAD , para que el mundo conozca que tú me enviaste, y que los has amado a ellos como también a mí me has amado.

        No es lo mismo ser ” causa de división ” que crear ( fabricar ) división como lo hace permanentemente Mons. Schneider .

        ” Hazte un favor, estudia un poco antes comentar.”

  9. Este obispo siempre sabe más que los demás y es mejor que todos los demás obispos, mejor que el PAPA y mejor que todo el mundo…El si sabe, el si es santo y sabe lo necesario. …. siempre que lo entrevistan me siento secuestrado al tiempo de los albigenses…

    1. Ya dijo Cristo, “El que es de Dios escucha las palabras de Dios; por eso vosotros no escucháis, porque no sois de Dios”. Por eso Luis no puedes escuchar a Mons. Schneider. Ni siquiera puedes decir que es lo que dijo que está mal o es contrario a la doctrina católica. Como dijo también Cristo: “sin causa lo aborreces”. Lo siento por ti porque encuentras tropiezo en la Palabra del Señor.

  10. Blanco: escribe poco pero con razón. Sobre todo no se deje engañar por alumbrados ni iluminados no por “pastores” como el que pía religión pero que no quiere a sus hermanos. cumplamos las normas sanitarias a rajatabla..

  11. La pandemia del Coronavirus, come tutte le malattie e la stessa morte, sono una conseguenza del Peccato Originale. La colpa di Adamo, capo del genere umano, ha privato lui e i suoi discendenti non solo della Grazia, ma anche di tutti quei doni che Dio gli aveva dato alla Creazione. Da quel momento la malattia e la morte sono entrate nel mondo, quale punizione per aver disobbedito a Dio. La Redenzione annunciata nel Protoevangelo (Genesi 3), profetizzata nell’Antico Testamento e portata a compimento con l’Incarnazione, la Passione, la Morte e la Risurrezione di Nostro Signore ha riscattato dalla dannazione eterna Adamo e la sua discendenza, ma ha lasciato che le sue conseguenze rimanessero come marchio dell’antica caduta, e fossero definitivamente ripristinate solo alla Resurrezione della carne, che noi professiamo nel Credo, e che avverrà prima del Giudizio universale.
    Carlo María Viganó.

  12. De algunos comentarios no sé si me emociona más la hipocresía o la falta de Fe. Mientras nos llaman ‘integristas’ (un descalificativo nuevo en mi lista, tomo nota) y poco menos que nos echan la culpa de los contagios. Se ha nombrado, como no, algún funeral, no la supermanifa femini. Después de 15 días de alarma, sigue habiendo gente que va a la compra y a la calle con otras excusas bastante más de lo que podrían. Menos los niños. Esos sí cumplen. Pero los malos somos nosotros por desear, si se pudiera, acceder a lo espiritual y no solo a lo material.

    1. Desear los sacramentos en este momento es virtud y necesidad del cristiano, pero eso no te permite decir que las decisiones tomadas por los obispo, por la congregación de los sacramentos y por las autoridades civiles son malas. Distingamos nuestro santo deseo de Dios de la imprudencia fideista del que quiere arriesgarse y arriesgar a los demás a un contagio con ideas como “Dios nos librará “

  13. Dom Athanasius vive ainda como monge. A um tempo ele dizia que nao tivesse padres, que fizesse a comunhão espiritual, para não ser ordenado homens casados. E ele estava certo mesmo. Mas agora ele incentiva a celebração. Mas a virtude caminha com a prudencia. Por que ele não incentiva a comunhão espiritual, agora que o povo não pode participar da Santa Missa, por motivos legitimos. Um bispo com cabeça de monge.

  14. “La mayor parte de los obispos ha reaccionado de forma precipitada y por pánico”

    Saben lo que le dicen esa mayoría al obispo itinerante desde sus diócesis …?

  15. Completamente de acuerdo con el Sr. Cardenal. Hoy aniversario de la marcha al cielo de San Juan Pablo II, me pongo a pensar, y estoy segura de que su reacción hubiera sido más misas, más oración, más adoración. Y nada de dejar a Nuestro Señor encerrado en los templos. Cristo Médico de médicos, Juez de jueces, Rey de reyes, .. ¿a que tenemos miedo?, levantémonos hacia El, dirijámonos hacia El.

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