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¿Misas canceladas? ¿Imposible confesarse? ¿Cómo podemos seguir viviendo nuestra fe?

Lonely Christian man praying in the church
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Esta mañana, el Papa Francisco ha comentado la situación de muchas personas que no pueden confesarse en esta situación y les ha animado a realizar un acto de contrición. ¿Cómo podemos seguir viviendo nuestra fe en estos días?

(The Catholic Herald)- La Conferencia episcopal de Inglaterra y Gales ha anunciado que ya no habrá misas públicas. Tiene sentido, dada la velocidad con la que se propaga el coronavirus. Esto también nos recuerda que la misa es más que la comunión, y que la oración pública de la Iglesia es más que la misa. Decir las oraciones de la misa en casa y llevar a cabo la comunión espiritual, tal vez en el contexto de una misa grabada o transmitida en directo, es un modo de unirnos en el Sagrado Sacrificio. También participamos en la oración perfecta ofrecida al Padre a través del Hijo rezando el Oficio Divino (la Liturgia de las Horas), incluyendo el Pequeño Oficio de Nuestra Señora y el rosario.

Más grave que no participar en la misa es el hecho de no tener la posibilidad de confesar nuestros pecados a un sacerdote. El trabajo que hay que hacer al respecto es un examen de conciencia, como es habitual, y un “acto perfecto de contrición”: una expresión de arrepentimiento por nuestros pecados, arrepentimiento vinculado sobre todo a nuestro amor a Dios, y no al miedo del infierno o cualquier otro motivo natural. Se remitirán nuestros pecados, pero esto no nos exime de confesarlos en cuanto nos sea posible.

Los sacerdotes deberían tener la posibilidad de encontrar un modo de escuchar las confesiones de las personas gravemente enfermas, darles la comunión e impartirles la unción de los enfermos. En las interacciones cara a cara todo tipo de precaución es posible, a pesar de que hay límites al número de estas interacciones.

Parte de nuestra respuesta a la crisis debe ser reconocer que el sufrimiento y la muerte son consecuencias del pecado original. En tiempos de calamidad la Iglesia pide la misericordia de Dios: “Ne in aeternum irascaris nobis (“[Señor], no estés airado para siempre con nosotros”).

No podemos deducir el estado espiritual de una persona por su nivel de prosperidad. Dios castiga a los que ama, y normalmente los más grandes santos comparten el mayor sufrimiento en la Pasión de Cristo. El castigo de Dios es curativo, y debemos permitir que tenga efecto en nosotros.

Debemos aprovechar esta oportunidad para redescubrir la rica tradición de prácticas penitenciales, oraciones y devociones, tanto públicas como privadas, de la Iglesia. Es el momento de rezar las Estaciones del Via Crucis, los siete salmos penitenciales y el Parce Domine. Tenemos que pedir a nuestros sacerdotes que celebren misas votivas, o que añadan oraciones a la misa, por la “remisión de los pecados”, “cualquier necesidad” y “en tiempos de pestilencia”.

Hay quienes sostienen que las iglesias deben permanecer abiertas. Pero debemos responder a la epidemia con la fe y la razón, usando tanto los medios naturales como los sobrenaturales.

Una diócesis greco-ortodoxa ha garantizado a sus miembros que recibir la comunión no transmite la enfermedad. No es esta la actitud de la tradición occidental. La transubstanciación cambia la sustancia, no las propiedades accidentales de las especies eucarísticas. Las hostias consagradas deben consumirse en un mes porque, en caso contrario, pueden deteriorarse. Si las hostias no se conservan en un lugar seco, se enmohecen. Si se les añade un virus o un veneno, este permanece en ellas, salvo una intervención divina especial. Dios espera de nosotros que tomemos precauciones, con en cualquier otro aspecto de nuestra vida.

Santo Tomás de Aquino escribió: “Y si [el sacerdote] se da cuenta de que el vino consagrado tiene veneno, no debe asumirlo ni dárselo a nadie para que el cáliz de vida no se convierta en instrumento de muerte”. (Suma Teológica III Qu.83 a.6, ad3.)

La preocupación por la higiene siempre ha tenido una influencia en la liturgia. El precursor medieval del signo de la paz, una de las primeras cosas que se ha prohibido en estas últimas semanas, era besar cualquier objeto llamado “portapaz”. Su usó decayó después del Concilio de Trento, parece ser que por razones de higiene y salud. Incluso la Iglesia ortodoxa rusa de la diáspora ha decidido usar copas desechables para el “Zapivka”, el vino sagrado consumido después de la misa, una práctica que también se llevaba a cabo en Occidente anteriormente.

No es que los católicos de la Edad Media fueran demasiado ignorantes o supersticiosos para tomarse estas cuestiones seriamente. La mayoría de ellos participaban en la misa en comunidades pequeñas y homogéneas, y recibían la comunión una vez al año. Estas cuestiones, en esa época, eran diferentes, como también los medios para lidiar con ellas. El crecimiento de las ciudades y la mayor facilidad de movimento de las personas trajeron nuevos desafíos, y la Iglesia se adaptó a ellos de la manera adecuada.

Tanto lo espiritual como lo material forman parte de la liturgia. Y ambos son parte de la respuesta al coronavirus.

Publicado por Joseph Shaw en The Catholic Herald.

Traducido por Verbum Caro para InfoVaticana.

16 comentarios en “¿Misas canceladas? ¿Imposible confesarse? ¿Cómo podemos seguir viviendo nuestra fe?
  1. Pero han rehabilitado las indulgencias. Lutero se va a agarrar un cabreo monumental con el electoralista Bergoglio. Le va a tener que sujetar los demonios.

    1. Cómo no saldría Belcebú… perdón Belzunegui de su cueva con alguna chotada??
      A Usted estimado, por qué no hace una cuarentena digital y se deja de desparramar incordia??
      Muchos se lo agradeceríamos, en especial los Cristianos.

    2. Belzunegui, a mí no me entusiasma precisamente este papa, y muchas veces no lo entiendo, porque tiene la mala costumbre de no hablar claro. Pero pienso que usted se ensaña con él. Tendría que estar usted dentro del papa para saber exactamente su pensamiento.

  2. Mi Señor Jesús, amado mío, mí Juez, mí corregidor, mí castigador, te amo, amado mío!!! Tú nunca, nunca, nunca desprecias un corazón dolido, contrito, humillado, ó punto de morir.

    Gracias Jesús! Gracias María! Gracias compañero Miguel Arcángel! Gracias!!!

    1. Cada vez entiendo menos, puedo ir a la iglesia, el cura confiesa, da la comunión, pero no dice Misa. Y supongo que no entrarán uno a uno en la iglesia. Creo que la jerarquía tiene perdido el norte, es decir, no tiene fe.

  3. A Dios rogando, al de Verdad, el Trinitario, y con el mazo dando y desenmascarando tanta mentira. ¿ Somos católicos sólo en situación de emergencia y después de privarnos de iglesias y sacramentos ? Cuando vuelva la normalidad ¿ volveremos a las pachamamas, los luteros, el poliedro de las religiones equivalentes, la sumisión a la ONU abortista y genderista, al pensamiento único, a la comunión para todos, en especial para adúlteros, gays y protestantes, los viri, no tan viri, probati, no tan probati, etc, etc, etc ? Si algunos se conforman con “migajas” católicas, yo no. No me presto al juego.

      1. Pero ¿ en qué quedamos ? ¿ rosario o pachamama bergo liante, aunque algo mojada todavía por las aguas del Tíber ? ¿ O quizás los dos, por si acaso ?

  4. ¿Cómo podemos vivir nuestra fe en estos momentos de templos, que no iglesias cerradas?. En primer lugar recordando que la Iglesia, en realidad, son las personas creyentes en Cristo Jesús que se reúnen en los templos a celebrar a Cristo. En segundo lugar, recordando el evangelio de este viernes: el amor a Dios y al prójimo, está por encima de de holocaustos y sacrificios, es decir, por encima del culto. por tanto, quedarnos en casa en oración e intentando ayudar a prójimo, es ya una forma de rendir culto en Espíritu y en verdad

    1. Anda que no se puede rezar en casa. Y en 13 TV tiene Misas, rosarios, adoraciones al Santísimo, que aunque ya sabemos que no es lo mismo que al natural, resultan muy útiles y consoladoras.

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