La epidemia que ha llevado a Italia a echar el cierre y a la propia Iglesia a suspender las misas públicas no aparta a Su Santidad de una de sus constantes preocupaciones: los inmigranrtes, que estos días invaden las fronteras de Grecia, ‘venganza’ de Turquía contra la Unión Europea.
“No querría que esta epidemia nos haga olvidar a los pobres sirios que están sufriendo en la frontera entre Grecia y Turquía”, volvió a decir el Papa en la audiencia en ‘streaming’ de esta mañana -sin público y sin pantallas en una vacía Plaza de San Pedro- después de haberlo recordado en el Ángelus del domingo. “Deben huir del hambre, de la guerra, de las enfermedades”.
Si huyen de las enfermedades, no es probable que Italia sea el sitio ideal para venir. De hecho, desde que empezó la crisis sanitaria, misteriosamente, no han desembarcado las ONGs habituales un solo ‘refugiado’. En realidad, no hay ya esquina que sea segura contra la enfermedad, con una Italia en estado de sitio sanitario que debe escuchar con cierto asombro las palabras del Santo Padre.
En realidad, tampoco parece que huyan de la guerra o siquiera que sean sirios en su abrumadora mayoría. Los datos son difíciles de precisar, pero al parecer el mayor contingente es afgano, representando los sirios una proporción inferior a los dos dígitos. Y no huyen de la guerra porque vienen de un país en paz, Turquía, donde en muchos casos llevan años, y que los ha lanzado deliberadamente contra Europa su primer ministro Recep Erdoğan, en parte por la negativa europea de apoyar sus intentos de quedarse con la provincia siria de Idlib.
No es una opinión. Es lo que ha concluido la propia Unión Europea, que ha cancelado los permisos de asilo y está colaborando con Grecia en la contención de la riada. El primer ministro de Grecia se ha hartado de decirlo e incluso ha recurrido a Twitter para enfatizarlo: “Eso no es ya un problema de refugiados. Es un descarado intento por parte de Turquía de servirse de gente desesperada para promover su agenda geopolítica. La gente que ha intentado entrar en Grecia en los últimos días no venía de Idlib. Llevan un largo periodo de tiempo viviendo a salvo en Turquía”. No es posible que el Papa, que contará previsiblemente con un servicio de información de primera calidad, no sepa esto.