«Por eso, después de la primera reacción, quizá más eclesiástica que social y popular, cabe sentarse tranquilos a leer esta exhortación que «complementa» al documento sinodal sin anularlo».
Víctor Manuel Fernández, arzobispo de la Plata y considerado uno de los hombres más cercanos al Papa Francisco en su tierra, ha querido comentar la exhortación apostólica ‘Querida Amazonía’, que se publico ayer. En el tono del artículo, publicado en La Nación, se atisba cierta desazón por el resultado del documento papal y por las reacciones que ha desencadenado en el sector que esperaba grandes cambios.
Para el arzobispo de la Plata lo más importante es «leer la introducción, donde limita los alcances de su documento», refiriéndose al documento final del sínodo. «Está claro que si el Papa no desarrolla allí algún punto no es porque queda excluido, sino porque adrede no quiso repetir al sínodo», dice Fernández.
«Por primera vez una exhortación apostólica no se constituye en una interpretación del documento conclusivo de un sínodo ni en una restricción de sus contenidos. Solo es un marco complementario de ese documento», asegura el prelado argentino. «Esta es una enorme novedad sinodal que lamentablemente ha pasado desapercibida», se lamenta en arzobispo.
«Francisco se tomó en serio el sínodo, evitando reemplazarlo con una exhortación papal, y sencillamente pidió que su documento sea aplicado», cuenta Fernández. «Habrá diversos caminos para hacerlo, equipos de estudio y de aplicación, y unos temas llevarán más tiempo que otros. Evidentemente, pensar en un «rito amazónico» es un trabajo de años», prosigue el arzobispo.
El arzobispo de la Plata asegura que no se puede cometer el error de «acallar la voz profética de este texto» por el hecho de que «no se detiene a hablar de los viri probati«, según el obispo, eso sería «otra forma de clericalismo»
«Al mismo tiempo, muestra una enorme apertura a los ritos y expresiones indígenas, pidiendo que no se las acuse tan rápidamente de paganismo o de «idolatría» (79)», añade Fernández.
El arzobispo argentino dice que tras una primera reacción, «quizá más eclesiástica que social y popular», cabe sentarse «tranquilos» a leer esta exhortación «que «complementa» al documento sinodal sin anularlo». «De otro modo, quienes siguen explotando y arrasando la Amazonia se frotarán las manos viendo que nos entretenemos en internas eclesiásticas», sentencia el prelado.