Francisco: «Con las bienaventuranzas Jesús nos da los ‘nuevos mandamientos'»

Vatican Media
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«No son normas, sino el camino de la felicidad que Él nos propone».

(Griselda Mutual/Vatican News)- En el último miércoles de enero el Papa Francisco comenzó un nuevo ciclo de catequesis sobre las Bienaventuranzas. En este día ofreció una visión general de las mismas, mientras que a partir de la próxima semana comentará una a una las ocho Bienaventuranzas narradas en el Evangelio de Mateo (5:1-11).

Las bienaventuranzas son la “carta de identidad” del cristiano, porque describen el rostro y el estilo de vida de Jesús.

En primer lugar recordó cómo se produjo la proclamación de las Bienaventuranzas, y subrayó el hecho de que son un mensaje dirigido “a toda la humanidad”:

El Evangelio nos dice que Jesús, al ver al gentío que lo seguía, subió al monte y se sentó, y dirigiéndose a sus discípulos, proclamó las Bienaventuranzas. El mensaje estaba dirigido a sus discípulos, pero también a la gente; es decir, a toda la humanidad.

Además el Papa hizo notar que la montaña donde predicó Jesús, hace memoria del Monte Sinaí, donde Dios entregó a Moisés los diez mandamientos. En la montaña, sin embargo, Jesús comienza a enseñar «una nueva ley”, a saber, “ser pobres, ser mansos, ser misericordiosos”, revelando así “el camino a la felicidad”, es decir, “Su camino”.

Ahora, con las bienaventuranzas, Jesús nos da los “nuevos mandamientos”, que no son normas, sino el camino de la felicidad que Él nos propone.

Cada bienaventuranza – precisó Francisco – está compuesta de tres partes: primero está siempre la palabra «bienaventurados«; luego viene la situación en la que se encuentran los bienaventurados: la pobreza de espíritu, la aflicción, el hambre y sed de justicia, y así sucesivamente. Y finalmente está el motivo de la bienaventuranza, introducido por la conjunción «porque»: “Bienaventurados estos porque, bienaventurados aquellos porque…”.

El Santo Padre pidió poner atención al hecho de que la razón de la bienaventuranza no es la situación “actual”, sino “la nueva condición” que los bienaventurados reciben como “don de Dios”, vale decir, la “razón de la felicidad”: «serán consolados», «heredarán la tierra», «serán saciados», «serán perdonados», «serán llamados hijos de Dios», etcétera.

“¿Pero qué significa la palabra «bienaventurado»?, planteó el Pontífice. Y explicó: Viene del término griego makarios, que significa el que está en condición de gracia y que avanza en la amistad de Dios. Esto es importante: las Bienaventuranzas iluminan las acciones de la vida cristiana y revelan que la presencia de Dios en nosotros nos hace verdaderamente felices. En ocasiones, Dios elige caminos difíciles de comprender: por ejemplo, el de nuestros propios límites y derrotas, pero es allí donde manifiesta la fuerza de su salvación y nos concede la verdadera alegría.

Las bienaventuranzas, aseguró el Papa concluyendo, “te conducen a la alegría, siempre”. Son “el camino para ir a la alegría”. Por eso invitó a tomar el Evangelio de Mateo, hoy y más veces durante la semana, y leer las bienaventuranzas: Mateo, capítulo 5, versículos del 1 al 11.

Los animo a leer detenidamente el texto de la Bienaventuranzas y pedir a Dios la gracia para vivirlas en medio del mundo en el que nos encontramos, su vivencia nos otorgará una profunda alegría y paz. Que Dios los bendiga.

Al saludar, como cada miércoles, de manera particular a los jóvenes, los ancianos, los enfermos y los recién casados, el Papa animó a que el ejemplo de santidad de San Juan Bosco, a quien recordaremos el próximo viernes como Padre y Maestro de la juventud, lleve, en particular a los jóvenes, a realizar los proyectos de futuro, sin excluir el plan que Dios tiene para cada uno.

Oremos a San Juan Bosco para que cada uno encuentre en la vida su propio camino, lo que Dios quiere para nosotros. 

Publicado en Vatican News.

Les ofrecemos la catequesis completa del Santo Padre, publicada en español por la Oficina de Prensa de la Santa Sede:

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

Hoy comenzamos una serie de catequesis sobre las bienaventuranzas en el evangelio de Mateo (5,1-11). Este texto que abre el «Sermón de la Montaña» y que ha iluminado la vida de los creyentes y también de muchos no creyentes. Es difícil no ser tocado por estas palabras de Jesús, y es justo el deseo de entenderlas y de acogerlas cada vez más plenamente. Las bienaventuranzas contienen el «carnet de identidad» del cristiano -este es nuestro carnet de identidad-, porque dibujan el rostro de Jesús, su forma de vida.

Esta vez enmarcamos en conjunto estas palabras de Jesús; en la próxima catequesis comentaremos las bienaventuranzas individuales, una a una.

En primer lugar, es importante cómo se produjo la proclamación de este mensaje: Jesús, viendo a la multitud que le seguía, sube al suave monte que rodea el lago de Galilea, se sienta y, dirigiéndose a sus discípulos, anuncia las bienaventuranzas. El mensaje, pues,  se dirige a los discípulos, pero en el horizonte están las multitudes, es decir, toda la humanidad. Es un mensaje para toda la humanidad.

Además, «el monte» recuerda al Sinaí, donde Dios le dio a Moisés los mandamientos. Jesús empieza a enseñar una nueva ley: ser pobre, ser manso, ser misericordioso… Estos «nuevos mandamientos» son mucho más que normas. De hecho, Jesús no impone nada, pero revela el camino a la felicidad – su camino – repitiendo ocho veces la palabra “bienaventurados”·.

Cada bienaventuranza está compuesta de tres partes. Primero está siempre la palabra «bienaventurado«; luego viene la situación en la que se encuentran los bienaventurados:  la pobreza de espíritu, la aflicción, el hambre y la sed de justicia, y así sucesivamente; finalmente está el motivo de la bienaventuranza, introducido por la conjunción «porque». “Bienaventurados sean estos porque, bienaventurados sean aquellos porque…» Así son las ocho bienaventuranzas y estaría bien aprenderlas de memoria para repetirlas, para tener en la mente y en el corazón esta ley que Jesús nos dio.

Prestemos atención a este hecho: la razón de la dicha no es la situación actual, sino la nueva condición que los bienaventurados reciben como regalo de Dios: «de ellos es el reino de los cielos», «porque serán consolados», «porque heredarán la tierra», y así sucesivamente.

En el tercer elemento, que es precisamente la razón de la felicidad, Jesús utiliza a menudo un futuro pasivo: «serán consolados», «heredarán la tierra», «serán saciados», «serán perdonados», «serán llamados hijos de Dios».

¿Pero qué significa la palabra «bienaventurado«? ¿Por qué cada una de las ocho bienaventuranzas comienza con la palabra bienaventurado? La palabra original no indica a alguien que tiene el estómago lleno o que se divierte, sino una persona que está en una condición de gracia y que progresa en la gracia de Dios y que progresa por el camino de Dios: la paciencia, la pobreza, el servicio a los demás, el consuelo…Los que progresan en estas cosas son felices y serán bienaventurados. 

Dios, para entregarse a nosotros, elige a menudo caminos impensables, tal vez los de nuestros límites, los de nuestras lágrimas, los de nuestras derrotas. Es la alegría pascual, de la que hablan nuestros hermanos orientales, la que tiene los estigmas pero está viva, ha atravesado la muerte y ha experimentado la potencia de  Dios. Las bienaventuranzas te llevan a la alegría, siempre; son el camino para alcanzar la alegría. Nos hará bien tomar hoy el Evangelio de Mateo, capítulo cinco, versículo de uno a once, y leer las bienaventuranzas -quizás algunas veces más durante la semana- para entender este camino tan hermoso, tan seguro de la felicidad que el Señor nos propone.

Saludos en español

Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española, venidos de España y de Latinoamérica. De modo especial saludo a los alumnos y a los profesores del Colegio San Ildefonso de Almería. Los animo, los animo a leer detenidamente el texto de la Bienaventuranzas. Hoy por ejemplo, tómense un ratito, capítulo quinto de San Mateo, versículo 1 al 11, y lo lean, léanlo y si les gusta también mañana, léanlo, les va hacer bien; y pidan a Dios la gracia para poder vivirlas en medio del mundo en que nos encontramos. Y esto nos va a dar una gran alegría. Que Dios los bendiga.

Saludos en otros idiomas

El Papa recordó a los peregrinos polacos que el próximo domingo, en la solemnidad de la Presentación del Señor, se celebra el Día de la Vida Consagrada. “Recemos –dijo- por los religiosos y religiosas que se dedican a Dios y a sus hermanos y hermanas en el servicio diario, según su propio carisma,, para que sean siempre testigos fieles del amor salvífico de Cristo. Recemos también por nuevas vocaciones a la vida consagrada”.

En italiano, dirigiéndose a los jóvenes, los ancianos los enfermos y los recién casados dijo: “Que el ejemplo de santidad de San Juan Bosco, a quien recordaremos el próximo viernes como padre y maestro de la juventud, os lleve, sobre todo a vosotros queridos jóvenes, a realizar vuestros proyectos de futuro, sin excluir el plan que Dios tiene para cada uno. Recemos a San Juan Bosco para que cada uno encuentre en la vida su propio camino, el que Dios quiere para nosotros”.

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Comentarios
26 comentarios en “Francisco: «Con las bienaventuranzas Jesús nos da los ‘nuevos mandamientos'»
  1. Pero vamos a ver si nos aclaramos .Los Mandamientos son los mandamientos en definitiva la voluntad o si quieres ,el camino que nos lleva al Padre .Y las bienaventuranzas,como dice Benedicto 16 en su libro Jesús de Nazaret que dicho sea de paso conviene leer para entender que es el catolicismo son como si dijésemos “los síntomas” que identifican a un Hijo De Dios .Las virtudes cualidades o características producto del efecto que la Gracia hace en nuestra alma.
    No son un mandamiento son una consecuencia precisamente de haber cumplido con los mandamientos con la ayuda de la Gracia.
    Son dones que se nos dan a través de la Gracia .Algunos poco comprensibles desde el punto de vista humano pero para los Hijos De Dios auténticos dones que se llevan con alegria y por los que se dan gracias.

      1. Pues no, tiene razón Francisco, por ejemplo ser misericordioso no es el don que nos otorga la gracia como recompensa por ir a misa los domingos, ser misericordioso es la actitud que toma uno y que Dios nos dice que es buena y será recompensada

    1. le vas a pedir al P4p4 felizmente reinante que entienda esos detalles… ¡no estás ni cerca!. Por otro lado dice él que «la razón de la bienaventuranza no es la situación “actual”, sino “la nueva condición” que los bienaventurados reciben como “don de Dios”», lo cual es fácilmente desmontable: Dice Nuestro Señor: ‘Bienaventurados los limpios de corazón’ (valga decir los que no cometen impurezas, incluidas claro está, las sexuales lgbti o fornicación o concubinatos) -es decir su situación actual-, porque es el requisito ‘porque ellos verán a Dios’… y así con cada una
      je je, me da risa porque dicen que va a publicar un libro… ¡ya me imagino el nivel!

      1. Ser limpio de corazón también es no juzgar y presuponer el mal en los demás, el corazón puede estar sucio de muchas cosas, no todo en la vida se reduce al sexo

        1. Jose, cuando tú cometes un acto sexual, no lo haces solo, lo haces con otro, ¿le estás engañando? ¿sólo quieres placer? ¿el otro quiere amor?. ¿has empleado tus dotes persuasivas engañosas? Si lo haces tú mismo, en tu mente está otra persona, luego tú corazón ya no está limpio. José querer quitar importancia al sexto mandamiento, es absurdo. Lo mismo tienes el corazón sucio por codiciar a la vecina, que por codiciar su riqueza. No vale coger del evangelio solamente las bienaventuranzas, y dejar de lado lo que no nos gusta, o eliminar el Antiguo Testamento. El paquete va completo

  2. Por vivir y cumplir en Alegría TODOS los Mandamientos, vivimos en Gracia de Dios y el mismo Jesús nos llama Amigos. «Ustedes son mis Amigos si hacen lo que Yo les mando» (cumplir Sus Mandamientos).
    «No he venido a abolir la ley (los Mandamientos) sinó ha hacerla efectiva»; ésta, es la vida de los grandes y locos (para el mundo) Santos que enamorados de N.S. Jesucristo vivieron en Gracia y Santidad; comenzando por la más grande Agraciada, Inmaculada y Virgen Perpetua, María.

    Las Bienaventuranzas y los Consejos Evangélicos «Sólo falta que vendas todo y me sigas», pulen y elevan el grado de Santidad aquí en la tierra, y el brillo ó felicidad de nuestra Alma en la prometidas habitaciones ó estancia Celestial.

    El amor a los Mandamientos en el Amor Justo y Misericordioso de Cristo N.S., son nuestra base de ser santos Cristianos.

    1. Muy bien podría ser que venderlo todo fuese un mandamiento y no fornicarás solo puliera y elevara el grado de santidad, depende de si te importa más fornicar o acumular dinero

  3. Realmente las Bienaventuranzas no son mandamientos, ni el Sermón de Montaña, contexto de las Bienaventuranzas, y que además se contraponen al Sermón de Llanura de Lucas.
    El Sermón de la Montaña es una catequesis sobre la particular halaka de Jesús en relación a la Ley de Moisés, al igual que el Sermón de la Llanura en Lucas; además en Mateo aparece una teología propia de su Iglesia.
    En definitiva, las Bienaventuranzas y los Sermones de la Montaña y Llanura, nos lleva a como Jesús nos revela su comprensión y experiencia de la Ley, comprensión y experiencia autentica que se contrapone a la errónea de Sacerdotes, Letrados y Escribas.
    Creo que conviene aclarar estas cosas antes que fomentar que los creyentes se monten una empanada mental.

  4. Francisco. Por favor.
    Los mandamientos, son los mandamientos. Las bienaventuranzas, son las bienaventuranzas, las virtudes teologales, son las virtudes teologales y así con todo…
    Las bienaventuranzas no son los mandamientos. Si lo fueran, en los Evangelios se hubieran llamado «El sermón de los mandamientos» Y eso, no aparece por ningún lado. Hasta los que están en primero de catecismo lo tienen claro, pero de seguir así, muchos acabarán hasta dudando de su nombre.
    Ya basta.

    1. Tienes toda la razón, los que escribieron los evangelios que utilizaron un medio sistemático y científico y estudiaron filología jamás habrían usado un nombre que no fuera mandamientos, logica aplastante

    1. Y si a eso añades mas vale que te arranques los ojos antes de pecar y puesto que el deseo sexual es biologico e inevitable, (cosa distinta son los actos), ya podéis ir arrancadoos los ojos todos, por lo menos los varones

      1. La castidad es una liberación .Tambien lo es la pobreza .Pero es imposible dejar de verlo como una carga muy pesada y como una renuncia terrible si se trata de vivirlo a base de fuerza de voluntad.Ni lo intentes.
        Es imprescindible ser receptor real de la Gracia De Dios.
        Para ello es imprescindible la confesión de todas aquellas esclavitudes que nos dominan .

        Por cierto Jose la Gracia De Dios no se recibe por el hecho de ir a misa .Tampoco se recibe si se comulga en pecado mortal.Se recibe cuando se comulga en Gracia De Dios.Y la confesión es la puerta a la Gracia De Dios.
        El alma humana se enamora estúpidamente de otras criaturas (mujeres hombres) y de las cosas.U de esto es de lo primero de lo que l Gracia nos ha de liberar.Castidad y Pobreza.Adelante amigo adelante .Sin miedo.

      2. Ja, ja, ja, José, también puede añadir a las mujeres, lo que ocurre es que por cultura y tradición tienden a ocultar los deseos de esas naturaleza.
        En primer lugar se traduce como «codiciar» «poseer» y similares….aun asiendo un proceso anímico, el mero deseo sexual se queda más corto que esos verbos; en segundo lugar, aun dando por bueno que prohíbe el mero deseo sexual, el ser humano es un ser caído, no un ser de luz, ya estamos condenados a la muerte por el hecho de nacer….así que de lo que se trata es de mejorar, o al menos intentarlo.

  5. los diez mandamientos son de la ley mosaica, la ley mosaica es para judíos y se cumplen a regañadientes por imposición , su pleno cumplimiento para cristianos consiste en hacerlo por amor y son las bienaventuranzas,

    1. Sr. José, no suelte exabruptos. Los diez mandamientos no son «ley mosaica» sin ley divina. Y no son ninguna «imposición» sino el verdadero camino para la santidad. Las bienaventuranzas no tienen nada que ver con eso.

    2. José, en la estructura: «Bienaventurados ….. porque ellos ….» ¿donde se encuentra el mandato que caracteriza a un mandamiento?

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