Marx pide dar de lado “los viejos formatos” en su sermón de Año Nuevo

Marx pide dar de lado “los viejos formatos” en su sermón de Año Nuevo

“Enfocar la nueva década con fantasía” es el objetivo que quiere fijar el Cardenal Reinhard Marx, presidente de la Conferencia Episcopal Alemana, según dijo en la misa de Vigilia de Año Nuevo en la Catedral de Munich.

Hay que dejar atrás “los viejos formatos y el pensamiento posesivo”, ha dicho en su sermón el cardenal arzobispo de Munich, trazando un verdadero programa para la década que es, al mismo tiempo, un resumen de la ‘renovación’ eclesial que se está acelerando en los últimos tiempos. Necesitamos, dijo Marx, “un nuevo pensamiento holístico”, sea esto lo que fuere.

La Iglesia no debe enfocar el Año Nuevo con una “actitud defensiva”, sino con la confianza que “Dios abre nuevas posibilidades para nosotros, sin temor, sin miradas estrechas, sino con gran valentía y con el gran deseo de pensar cosas nuevas”. Esto está absolutamente en la línea de lo que Su Santidad repite machaconamente sobre una Iglesia que no busque “la autopreservación”, lo que tiene mucho sentido cuando Occidente apostata en masa desde hace medio siglo. En su alocución navideña a la Curia ya advirtió el Papa lo que nos espera: cambio, cambio y más cambio. Es lo único que parece que nunca cambia.

Por supuesto, no se trata de un cambio que deje de una vez atrás el utópico progresismo postconciliar que ha vaciado las iglesias; de ese arroz queremos dos tazas.

Marx dijo que Cristo se irrita con los que “están atrapados en prejuicios obstinados, con los que no abandonan los habituales caminos y con los que son indiferentes al sufrimiento de los demás, con los que colocan sus propias tradiciones humanas por encima de la voluntad de Dios”.

Ahí está la clave: en una fe que tiene como fuente de la Revelación la Tradición, esta no se puede contradecir a la ligera, así que las que se quieren cambiar son siempre “tradiciones humanas” que, como hizo notar el cardenal, son lo contrario de las “tradiciones eclesiásticas”.

“No tenemos que romper los puentes de la tradición, tenemos que cruzarlos a la otra costa”, continuó diciendo Marx. La Tradición es, en definitiva, solo un puente para llegar a cualquier otra parte. Porque “el progreso no puede ser medido sólo con cifras económicas o criterios de crecimiento”. El ‘camino sinodal’ sigue en marcha.

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