McCarrick repartió más de 600.000 dólares entre clérigos influyentes

McCarrick repartió más de 600.000 dólares entre clérigos influyentes

Durante casi veinte años, el secularizado ex cardenal Theodore McCarrick distribuyó discrecionalmente ‘regalos’ en metálico entre cargos eclesiales, incluidos algunos responsables de examinarle, según datos obtenidos por The Washington Post.

La pregunta del millón ha sido para muchos católicos cómo pudo Theodore McCarrick mantener sus abusos y acosos homosexuales durante una larga carrera y seguir ascendiendo en el escalafón eclesial y convertirse en cardenal arzobispo de Washington y virtual ‘hacedor de reyes’ en la Iglesia de Estados Unidos. Y quizá más que del millón lo sea de los 600.000 dólares, la cifra que, según registros, repartió alegremente entre cargos eclesiales en Roma y otras partes, más de un centenar, algunos directamente implicados en investigar las denuncias presentadas contra él.

El dinero procedía de una cuenta ‘discreta’ de la Archidiócesis de Washington, el ‘Fondo Especial del Arzobispo’, procedente de donaciones privadas y de libre disposición por parte del primado.

McCarrick envió al Papa Juan Pablo II $ 90.000 de 2001 a 2005. El Papa Benedicto XVI recibió $ 291.000, la mayoría de ellos un cheque por $ 250.000 en mayo de 2005, un mes después de ser elevado para suceder al difunto Juan Pablo.

Los representantes de los antiguos papas declinaron hacer comentarios o dijeron que no tenían información sobre esos controles específicos. Un ex secretario personal de JPII dijo que las donaciones al Papa fueron enviadas al secretario de Estado, el segundo puesto más poderoso en el Vaticano. Los expertos advirtieron que tales obsequios también pueden haber sido dirigidos a organizaciones benéficas papales.

McCarrick está en el centro del alegato explosivo del prófugo arzobispo Carlo Maria Viganò contra la Curia romana, incluido el Santo Padre, y ha sido reducido al estado laical en un juicio rápido en el que no ha podido defenderse, y el Vaticano prometió una investigación exhaustiva de sus desmanes que se espera para principios de 2020. “La intención es publicar pronto la respuesta de la Santa Sede, si no antes de Navidad, a primeros del próximo año”, aseguró el pasado noviembre el cardenal norteamericano O’Malley, arzobispo de Boston y miembro del consejo cardenalicio.

Al respecto de esta información, se ha pronunciado nuestro colaborador Specola, siempre tan conocedor de los asuntos curiales. Les dejamos sus palabras sobre las ‘donaciones’ de McCarrick:

La Noticia importante de hoy es que el Washington Post publica un amplia artículo de investigación fundamentado en la contabilidad ‘personal’ del cardenal McCarrick. EL Vaticano sigue estudiando el prometido informe que no llega y poco a poco vamos sabiendo por los medios de comunicación los detalles del caso. La situación es de una gran complejidad y entendemos el miedo a meterle mano por las consecuencias que puede tener.

Lo primero que nos viene en mente es si esto que hacía McCarrick era una excepción o es la praxis normal en el Vaticano. Los receptores de sus generosidades no perecían mostrarse muy reacios a recibirlas y es legítimo pensar que entra dentro de la normalidad de las instituciones vaticanas. La lista de donantes de McCarrick puede ser el prólogo de otras listas de donaciones que permanecen en el más riguroso de los secretos pontificios. Sabemos que hay congregaciones y organismos en los que la ‘munificencia’ entra dentro de la normalidad y ayuda a agilizar complicados procesos que de esta forma se pueden resolver en cosa de horas.   No estaría de más saber las donaciones de los últimos años y a quien iban dirigidas, seguro que encontrábamos la explicación a tantas cosas.

Conocer estos datos está desatando una crisis de celos sin precedentes . Las personas pueden sospechar que si ellos reciben estas generosidades otros también lo reciben, todo se viste de silencio y falsa dignidad orientándolo hacia una ficticias caridades que también son secretas. Al conocer las cantidades de McCarrick entramos en la valoración de la influencia que los agraciados pueden tener y en una carrera de afrentas al ver quién recibe más y quien menos. Los pupilos de McCarrick siguen ocupando preciadas sedes en Estados Unidos y en Vaticano sin que nada parezca afectarles.

Hay una parte de las donaciones que entran dentro de las institucionales que se entregan con motivo de la visita ad limina. En teoría, vete a saber, estas tienen que terminar en el óbolo de San Pedro pero ya sabemos cómo se emplea. Los continuos escándalos en la gestión de estos fondos están llevando a la desconfianza total. Seguimos sin la prometida trasparencia y nos tememos que tendremos que esperar a la visión beatífica.

Con la expulsión de McCarrik, por vía administrativa, se ha querido evitar una investigación a fondo sobre el caso, porque los salpicados pueden ser tantos que la Iglesia Católica entraría en situación chilena, con todos renunciados. Hoy no es posible ocultar las cosas y, antes o después, todo se sabe. Jugar al escondite no hace sino complicar las cosas.  Hablamos hoy de McCarrick pero podemos seguir con una cadena de nombres, como Maciel, que seguían estas generosas costumbres y así pudieron corromper y pagar complicidades. Por mucho que el Papa Francisco se empeñe en predicar el ‘cambio’, la ‘tolerancia cero’, la ‘trasparencia’, con estos hechos nos está demostrando el poco interés en que lo predicado se haga realidad. La consecuencia es la desconfianza total. Así como hemos conocido el nombre de los agraciados de McCarrick también tenemos los datos de sus donantes que se han quedado de piedra al ver el destino de sus generosas ayudas. Nos suponemos que la próxima vez se lo pensarán y mucho.

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