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“¿Cuántas veces pensamos que Dios es bueno si nosotros somos buenos, y que nos castiga si somos malos?”

Vatican Media
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Misa del Gallo del Papa: “Pero no es así. Aun en nuestros pecados continúa amándonos. Su amor no cambia, no es quisquilloso; es fiel, es paciente”.

«El pueblo que caminaba en tinieblas vio una luz grande» … mientras los pastores velaban de noche en sus campos, «la gloria del Señor los envolvió de claridad», esta claridad nos la sugiere el apóstol Pablo, que nos dijo: «Se ha manifestado la gracia de Dios». La gracia de Dios, «que trae la salvación para todos los hombres», ha envuelto al mundo esta noche. Palabras del Papa en su homilía: “¡Humanidad, Dios te ama, se hizo hombre por ti, ya no estás sola! Antes de ir en busca de Dios, dejémonos buscar por Él”.

(Patricia Ynestroza/Vatican News)- «Se ha manifestado la gracia de Dios». La gracia de Dios, «que trae la salvación para todos los hombres», ha envuelto al mundo esta noche. Con estas palabras el Papa Francisco dio inicio a su homilía, y ha afirmado que esta gracia es el amor divino, el amor que transforma la vida, renueva la historia, libera del mal, infunde paz y alegría.

El Papa hoy nos pide que acojamos esta gracia, este don. Antes de ir en busca de Dios, dejémonos buscar por Él. No partamos de nuestras capacidades, sino de su gracia, porque Él es Jesús, el Salvador. Lo que sale mal en la vida, lo que no funciona en la Iglesia, lo que no va bien en el mundo ya no será una justificación. Pasará a un segundo plano, porque frente al amor excesivo de Jesús, que es todo mansedumbre y cercanía, no hay excusas. La pregunta que surge en Navidad es: “¿Me dejo amar por Dios? ¿Me abandono a su amor que viene a salvarme?”.

 El Papa pidió a cada uno acercarse al pesebre para agradecer, acojamos el don que es Jesús, para luego transformarnos en don como Jesús. Convertirse en don es dar sentido a la vida y es la mejor manera de cambiar el mundo: cambiamos nosotros, cambia la Iglesia, cambia la historia cuando comenzamos a no querer cambiar a los otros, sino a nosotros mismos, haciendo de nuestra vida un don.

“Jesús nos lo manifiesta esta noche. No cambió la historia constriñendo a alguien o a fuerza de palabras, sino con el don de su vida. No esperó a que fuéramos buenos para amarnos, sino que se dio a nosotros gratuitamente. Tampoco nosotros podemos esperar que el prójimo cambie para hacerle el bien, que la Iglesia sea perfecta para amarla, que los demás nos tengan consideración para servirlos. Empecemos nosotros. Así es como se acoge el don de la gracia. Y la santidad no es sino custodiar esta gratuidad”.

En esta noche, dijo, el amor de Dios se ha mostrado a nosotros: es Jesús. En Jesús, el Altísimo se hizo pequeño para ser amado por nosotros. “Y aunque no estábamos a la altura, Él se hizo pequeñez para nosotros; mientras andábamos ocupados en nuestros asuntos, Él vino entre nosotros”, señaló, la Navidad nos recuerda que Dios sigue amando a cada hombre, incluso al peor, dijo Francisco, a mí, a ti, a cada uno de nosotros, Él nos dice hoy: “Te amo y siempre te amaré, eres precioso a mis ojos”.

Porque como dijo el Papa Dios no te ama porque piensas correctamente y te comportas bien; Él te ama y basta. Su amor es incondicional, no depende de ti. Puede que tengas ideas equivocadas, que hayas hecho de las tuyas; sin embargo, “el Señor no deja de amarte. ¿Cuántas veces pensamos que Dios es bueno si nosotros somos buenos, y que nos castiga si somos malos? Pero no es así. Aun en nuestros pecados continúa amándonos. Su amor no cambia, no es quisquilloso; es fiel, es paciente”.

Y este es el regalo que encontramos en Navidad: descubrimos con asombro que el Señor es toda la gratuidad posible, toda la ternura posible. Su gloria no nos deslumbra, dijo, su presencia no nos asusta. Nació pobre de todo, para conquistarnos con la riqueza de su amor.

Pero también el Pontífice afirmó que la gracia es sinónimo de belleza, de la belleza del amor de Dios. Porque somos los amados de Dios. En el bien y en el mal, en la salud y en la enfermedad, felices o tristes, a sus ojos nos vemos hermosos: no por lo que hacemos sino por lo que somos.

“De hecho, la «gran alegría» anunciada a los pastores esta noche es «para todo el pueblo». En aquellos pastores, que ciertamente no eran santos, también estamos nosotros, con nuestras flaquezas y debilidades”.

Y nos dijo el Papa que, en las noches de la vida, a nosotros como a ellos nos dice: «No temáis». ¡Ánimo, no hay que perder la confianza, no hay que perder la esperanza, no hay que pensar que amar es tiempo perdido! En esta noche, el amor venció al miedo, apareció una nueva esperanza, la luz amable de Dios venció la oscuridad de la arrogancia humana. ¡Humanidad, Dios te ama, se hizo hombre por ti, ya no estás sola!

“Un regalo así, tan grande, merece mucha gratitud. Acoger la gracia es saber agradecer. Pero nuestras vidas a menudo transcurren lejos de la gratitud”.

No veas tus manos vacías, dijo el Papa, acoge la gracia, y lo dijo narrando una hermosa leyenda que cuenta que, cuando Jesús nació, los pastores corrían hacia la gruta llevando muchos regalos… Pero mientras todos los pastores se esforzaban, con generosidad, en llevar lo mejor, había uno que no tenía nada. Era muy pobre, no tenía nada que ofrecer. Y mientras los demás competían en presentar sus regalos, él se mantenía apartado, con vergüenza.

En un determinado momento, san José y la Virgen se vieron en dificultad para recibir todos los regalos, sobre todo María, que debía tener en brazos al Niño. Entonces, dijo Francisco, viendo a aquel pastor con las manos vacías, le pidió que se acercara. Y le puso a Jesús en sus manos. El pastor, tomándolo, se dio cuenta de que había recibido lo que no se merecía, que tenía entre sus brazos el regalo más grande de la historia. Se miró las manos, y esas manos que le parecían siempre vacías se habían convertido en la cuna de Dios. Se sintió amado y, superando la vergüenza, comenzó a mostrar a Jesús a los otros, porque no podía sólo quedarse para él el regalo de los regalos.

“Querido hermano, querida hermana: Si tus manos te parecen vacías, si ves tu corazón pobre en amor, esta noche es para ti. Se ha manifestado la gracia de Dios para resplandecer en tu vida. Acógela y brillará en ti la luz de la Navidad”.

Publicado en Vatican News.

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32 comentarios en ““¿Cuántas veces pensamos que Dios es bueno si nosotros somos buenos, y que nos castiga si somos malos?”
      1. El sr. Ber go glio pretende proyectar en la Iglesia sus propias carencias intelectuales, y de paso vender una imagen infantiloide de la fe. Es inaceptable.

          1. Servidor, al menos, con mi inofensivo “bla, bla, bla…”, no he insultado a las personas bastardeando una expresión de Jesucristo, señor amoroso…

          2. Dios, en Jesucristo, nos pide que hagamos el Bien, con la a yuda de la gracia, que no nos faltará. Sabemos, que, si lo hacemos, la recompensa es eterna, el Cielo para siempre. Hemos sido creados para la Verdad, el Bien y la Belleza. Nos hiciste Señor para Tí y nuestro corazón anda inquieto hasta que descansa en Ti. Ridiculizar las máximas aspiraciones humanas, como hacer Bergo, no es sólo un insulto a la Fe; es, por encima de todo, un insulto a la razón.

  1. A mí me ha gustado, yo misma he sentido así como dice. Y me da gusto oir al Papa hablando como Papa.
    No cambios climáticos, no muros ni frases que no se entienden y sacadas de la manga. Un Papa que “apacienta sus ovejas” según le indicó Nuestro Señor Jesucristo.

  2. Pues la verdad es un sermón un poco simple ,catequista
    Pero porque un Papá tiene que hablar solo para teólogos o pedantes similares ?
    Pero le falta un poco de preparación al sermón

    1. Dios, en Jesucristo, nos pide que hagamos el Bien, con la a yuda de la gracia, que no nos faltará. Sabemos, que, si lo hacemos, la recompensa es eterna, el Cielo para siempre. Hemos sido creados para la Verdad, el Bien y la Belleza. Nos hiciste Señor para Tí y nuestro corazón anda inquieto hasta que descansa en Ti. Ridiculizar las máximas aspiraciones humanas, como hacer Bergo, no es sólo un insulto a la Fe; es, por encima de todo, un insulto a la razón.

    1. Dios, en Jesucristo, nos pide que hagamos el Bien, con la a yuda de la gracia, que no nos faltará. Sabemos, que, si lo hacemos, la recompensa es eterna, el Cielo para siempre. Hemos sido creados para la Verdad, el Bien y la Belleza. Nos hiciste Señor para Tí y nuestro corazón anda inquieto hasta que descansa en Ti. Ridiculizar las máximas aspiraciones humanas, como hacer Bergo, no es sólo un insulto a la Fe; es, por encima de todo, un insulto a la razón.

  3. ”No deis lo santo a los perros, ni echéis vuestras perlas delante de los puercos; no sea que las pisoteen, y se vuelvan y os despedacen”

    No suavices el Evangelio; si la Verdad ofende, deja que ofenda; la gente lleva toda su vida ofendiendo a Dios.

    VIVA CRISTO REY!!!!!!

  4. ¿Ama Dios a Satanás?. Los atributos de Dios son infinitos: su Amor, su misericordia, su Justicia, su paciencia. Pero en nuestro mundo limitado por el espacio-tiempo no todos se muestran así permanentemente: la paciencia infinita de Dios con nosotros, con los pecadores, termina el día que morimos y hemos de rendir cuenta ante su Justicia infinita si hemos desechado su misericordia infinita. Las verdades parciales se truecan en mentiras a veces muy peligrosas.
    “¿Quién es Dios? – Dios es nuestro Padre, Creador y Señor de todas las cosas que premia a los buenos y castiga a los malos” Esa es la verdad del Catecismo que se enseñaba y, aunque todo esto puede matizarse según tiempos y momentos, es decir en la vida temporal o en la eternidad, esta es la verdad.

  5. No, Santidad, la Iglesia piensa que Dios es bueno siempre y que nos juzgará en el Juicio Final. Está en la Biblia. Son los dogmas de fe de los rígidos.

  6. Dios, en Jesucristo, nos pide que hagamos el Bien, con la a yuda de la gracia, que no nos faltará. Sabemos, que, si lo hacemos, la recompensa es eterna, el Cielo para siempre. Hemos sido creados para la Verdad, el Bien y la Belleza. Nos hiciste Señor para Tí y nuestro corazón anda inquieto hasta que descansa en Ti. Ridiculizar las máximas aspiraciones humanas, como hacer Bergo, no es sólo un insulto a la Fe; es, por encima de todo, un insulto a la razón.

  7. ¡ Claro que Dios castiga ! ¿ Qué es el infi erno, en el que Bergo no cree, sino un castigo, el peor que nos puede acaecer ? Bergo recorta miserablemente el evangelio de todos los pasajes molestos al pensamiento único, con una sumisión que pagará cara, carísima. Josemaría Escrivá decía ” ¿ No creen en el infi erno ? ¡ Ya lo verán ! “.

  8. En el catecismo de toda la vida dejaba muy claro de Dios premia a los buenos y castiga a los malos.

    En las parábolas de Jesús, también habla muy claro de que Dios premia a los buenos y castiga a los malos. Por ejemplo en la parábola de los talentos.

    Es puro luteranismo pensar que sólo la fe salva sin las obras. Una vez más NO entiende que la Misericordia y Justicia de Dios son inseparables, y sólo la conversión del pecador hace que prevalezca la Misericordia sobre la justicia.

    “No todo el que dice Señor, Señor entrará en el Cielo, sino el que hace la voluntad de mi Padre”. Más claro que el agua.

      1. Es la segunda ocasión que intento que ustedes publiquen un comentario mío y no lo hacen
        Supuestamente estaban pendiente de aprobación. No eran ofensivos.
        No entiendo cuál es el criterio real para que se pueda publicar aquí.
        Solo veo los comentarios de las mismas personas y muchas veces realmente ofensivos.
        No lo comprendo…

  9. Hebreos 12:
    (5) Ustedes se han olvidado de la exhortación que Dios les dirige como a hijos suyos: “Hijo mío, no desprecies la corrección del Señor, y cuando te reprenda, no te desalientes.
    (6) Porque el Señor corrige al que ama y castiga a todo aquel que recibe por hijo”.

    1. No teman, Dios permite esto para que se distinga el trigo con la cizaña, pues ha llegado la hora de la cosecha..
      La cizaña jamás será trigo, el grano del trigo debe ser molido. Esta es nuestra hora, estar alegres..

  10. La homilía del Papa es una de las más hermosas síntesis de la Teología de la gracia que he podido escuchar. Espero que en vez de comentarios insidiosos les anime a estudiar teología de verdad y a dejar de repetir frases aprendidas de memoria del catecismo que ni siquiera comprenden. Les recomiendo leer el CEC, los tratados de escatologia de J. Ratzinger, además de los artículos de la Comisión Teológica. Feliz Navidad!

  11. Creo que habría que aclarar dos cosas.
    1° Según la parábola del hijo prodigo, es la propia libertad humana, cuando elige abandonar a Dios, vivirá según su propio gusto y parecer, lo cual, dependiendo del grado de separación de Dios, obtendrá más o menos penalidades o desgracias, como ocurrió al hijo pródigo que terminó comiendo las algarrobas de los cerdos. Y eso lo todos lo hemos experimentado en nosotros mismos o visto en otros. La bendición del Señor, no acompaña. El Señor lo permite así, respetando la libertad humana, y esto a su vez es una forma de corrección, porque es Padre.
    2° Como dice San Pablo, que no rechacemos la corrección y el castigo de Dios, porque eso hace con los que toma por hijos. Aquí no hay alejamiento o separación de Dios, sino todo lo contrario, y la razón del castigo no es otra que la corrección, es decir, hacernos avanzar en la vida espiritual y en la santidad.
    3° En ninguno de los 2 casos Dios odia a sus hijos. Los ama con más celo, ya que ve que lo necesi

    1. 3° 3° En ninguno de los 2 casos Dios odia a sus hijos. Los ama con más celo, ya que ve que lo necesitamos.
      En ninguno de los dos casos Dios abandona a sus hijos. No le faltó el trabajo ni el sustento al hijo pródigo, aunque eran de peor calidad que si hubiera permanecido en la casa de su padre y tampoco los consuelos a los que le son fieles cuando necesitan de corrección.
      En su infinita Sabiduría, sabe la medida para cada uno en particular o para cada situación.

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