El portavoz del Vaticano, Matteo Bruni, trasladó a Crux que se trata de un micrófono de radio que tuvo que utilizarse debido a las características acústicas del lugar.
El 13 de diciembre, el Papa Francisco inauguró una nueva sede de Scholas Occurrentes, la organización educativa que promueve el pontífice, en el Palazzo San Calisto de Roma. Durante este acto se pudo ver un objeto que llamó la atención, un dispositivo que colgaba de la espalda del pontífice con un cable, el cual pueden ver en la foto que ilustra esta noticia.
Los rumores no se hicieron esperar y las teorías sobre la naturaleza del dispositivo son de lo más dispares. Según especialistas consultados por Clarín, había tres hipótesis sobre la naturaleza del artefacto.
La primera idea era que podría ser una bomba de Infusión continua de insulina subcutánea, parte del tratamiento contra una posible diabetes tipo 1, aunque esa opción era poco probable, dado que suelen ser dispositivos con cables más delgados y lo habitual es que se porten por debajo de la ropa.
Otra hipótesis que proponía Clarín era que se trataba de un dispositivo indicado para un tratamiento de analgesia con morfina intratecal por bomba de infusión, utilizado en casos de dolor crónico no oncológico. Es conocido el problema de ciática del pontífice argentino, con lo que imaginamos que si hubiera sido ese el caso, sería para aliviar un dolor fuerte de este problema lumbar.
La tercera posibilidad que sugería Clarín era que podría tratarse de una bomba de medicamentos implantable para ayudar a manejar el dolor. Este sería un caso similar al anterior, y le ayudaría a tener programados los medicamentos del día.
InfoVaticana también se puso en contacto con expertos que apuntaron que el dispositivo podría tratarse de un Holter, un instrumento que sirve para registrar la actividad eléctrica del corazón durante varias horas, en general 24. Una prueba breve y no invasiva que usa electrodos adheridos al pecho para controlar el ritmo cardíaco con el objetivo de detectar posibles irregularidades del ritmo cardíaco que un electrocardiograma no pudo detectar.
John Allen advierte en Crux que el dispositivo no tendría nada que ver con cuestiones médicas. El portavoz del Vaticano, Matteo Bruini, habría dicho a Crux que el dispositivo era un micrófono de radio, que rara vez se usa, y que tuvo que colocarse el Papa debido a las características del espacio reducido en el que tuvo lugar el acto.