“Como comunidad nos acompañaste y nos inspiraste permanentemente con tu palabra basada en la Palabra de Dios y en la palabra del pobre»
El miércoles 11 de diciembre la Universidad Ricardo Palma, una de las más importantes de Perú, otorgó la distinción de Doctor Honoris Causa a Gustavo Gutiérrez, uno de los principales exponentes de la Teología de la Liberación.
En el marco de sus 50 años de creación, la Universidad Ricardo Palma otorgó el máximo grado académico al filósofo y teólogo peruano Gustavo Gutiérrez Merino, de 91 años, por “sus aportes académicos y sociales en favor de los menos favorecidos de Perú y Latinoamérica”, dicen desde la web del arzobispado de Lima.
“Tenemos en común el compromiso de lograr que todos los nacidos en esta tierra la reconozcan realmente como su nación, lugar en el que, respetados sus derechos, puedan vivir y realizarse como personas”, dijo Gutiérrez en su discurso. “Como la Biblia lo dice a cada paso, y lo dicta el sentido común, no hay paz auténtica sin justicia, sin respeto por los derechos humanos y, claro está, por el primero de ellos: el derecho a la vida”, prosiguió el teólogo peruano.
Gustavo Gutiérrez también criticó la situación de la mujer en el país andino, que pese a ciertos “pasos positivos”, aún se halla, según el teólogo, en una “escala de valores que evidencia un profundo desdén por su condición humana, a quien se le niega la plenitud de sus derechos como personas”.
A ellas corresponderían, dice Gutiérrez, “las tareas inferiores en la familia, en el trabajo, en la organización social, en la Iglesia”. Estaría bien que nos explicara cuáles son esas tareas ‘inferiores’, ¿cuidar a los niños?, ¿atender las tareas de la casa?; ¿y en la Iglesia?, ¿cuáles son?, ¿dar clase? ¿atender a los pobres y enfermos como hacen miles de monjas? “Pero es claro que ese menosprecio es, sobre todo, una degradación del varón como ser humano. La comprensión de que la mujer tiene iguales derechos que el hombre no es un favor, es el reconocimiento de una necesaria equidad”, afirmó Gutiérrez.
Carlos Castillo, arzobispo de Lima y Primado del Perú, también tuvo unas palabras de agradecimiento a Gustavo Gutiérrez: “nos enseñó no sólo a amar a nuestro pueblo sino a mirar desde él, no sólo nos abrió los ojos para ver la realidad sino para mirarla con los ojos de los pobres”, expresó el prelado.
“Como comunidad nos acompañaste y nos inspiraste permanentemente con tu palabra basada en la Palabra de Dios y en la palabra del pobre, y hay algo que nos ha marcado definitivamente: la firmeza y a la vez la delicadeza con la cual nos explicabas las cosas. La firmeza porque nunca te rendiste ante la injusticia, y la delicadeza porque supiste tratarnos”, aseguró el arzobispo de Lima.
“Hoy que estamos en este país desgarrado que tú nos has descrito, lo más importante es que no apostamos solo por la democracia, sino por la anchura de la democracia. Ésa es nuestra apuesta, anchar las posibilidades de entendernos y sanar las heridas históricas entre nosotros con lucidez y con profundidad de amor”, comentó Castillo.
“Gracias Gustavo, la vida que ahora te falta, es la vida que nos diste”, finalizó.