El periódico la Stampa publicó ayer una entrevista a Vittorio Messori, veterano periodista converso famoso por haber entrevistado a dos Papas, Juan Pablo II y Benedicto XVI. Secretum Meum Mihi ha traducido un extracto de la citada entrevista que a continuación les ofrecemos.
¿Qué la desconcierta en el actual papado?
«Hago la precisión de que a menudo he escrito elogios de los jesuitas. Su clave para entender el mundo es el et-et, tanto esto como aquello. Son inclusivos. Y por esto los admiro».
¿Y entonces?
«Es el papado del jesuita Bergoglio, el que a veces desconcierta. El sucesor de Pedro debe proteger sobre todo el depositum fidei, la Escritura y la Tradición: la Iglesia y su enseñanza pertenecen solo a Cristo. El pontífice no es más que un custodio».
¿Y en cambio este Papa?
«Para dar un ejemplo: ha cambiado el catecismo motu proprio sobre el tema de la pena de muerte, declarándola inadmisible para los cristianos. Ahora: se puede considerar inoportuna esa pena (es mi caso), pero no olvidando que la enseñanza cristiana no la ha excluido nunca».
Y más: la posibilidad de que los divorciados y vueltos a casar comulguen…
«La moral católica requiere heroísmo. Los atajos no le convienen».
Los migrantes, la gente de las barcazas: entre los caballos de batalla de Salvini. Ruini invita a dialogar con el secretario de la Liga. ¿Está de acuerdo?
«¿Un cardenal puede negarse a encontrarse con cualquiera que pida al menos escuchar sus razones?».
Dos papas, Ratzinger y Bergoglio. ¿Cómo «lee» su co-presencia?
«Es un unicum. Un enigma. Papa Emérito se ha definido Benedicto XVI, desorientando: la cualificación es inédita para el derecho canónico. Estaba convencido de que se retiraría a un monasterio y, en cambio ha decidido quedarse en el Vaticano. Pero es un hombre de fe, de oración, de reflexión, ciertamente tendrá sus razones religiosas».
En la situación actual, ¿siente el llamado de los lefebvrianos?
«Don Bernard Fellay, cuando era Superior de esos disidentes, me quería conocer. Me propuso que me enrolara entre los suyos. Yo, sin dudarlo, lo decepcioné: estoy y estaré siempre con la Iglesia, no con quien se ha separado. Estoy con los papas, los cardenales, los obispos, los párrocos, incluso cuando me parecen cuestionables ciertas de sus acciones y declaraciones: me quejo, tal vez me olvide que La iglesia es el cuerpo mismo de ese Cristo que siempre, en dos mil años, mejor ha resuelto las peores cosas. Volverá a suceder también esta vez. Como dijo Eduardo De Filippo: “La noche debe pasar”».