Tamara Falcó vuelve a dar testimonio de su fe

Tamara Falcó vuelve a dar testimonio de su fe

Tamara Falcó vuelve a dar una lección de naturalidad a la hora de hablar de Dios, esta vez en una entrevista en El Mundo.

A continuación el extracto de la entrevista en el que habla de su fe.

También se han mofado de tu fe católica.

Eso siempre causa burlas y siempre las va a causar. Pero yo estoy supersegura. En una de las escrituras, Jesús dice algo como que bienaventurados cuando se rían de vosotros o en ese plan. Entonces, igual gano puntos.

¿Es difícil ser creyente en estos tiempos tan descreídos?

Creo que era más complicado cuando les echaban a los leones [ríe]. Por dónde ha nacido, nunca he sido como la inmensa mayoría. Siempre he sido un poco original. Me dicen: ¿Pero de dónde sales con esas cosas? Nunca he entrado en un patrón.

¿Te planteaste llegar a ser monja?

Sí, claro que me lo planteé yo, pero Jesucristo no. No era mi vocación. Mi fe se mantiene intacta, pero otra cosa es que se dé. Es como una historia de amor. Se tienen que dar muchas cosas. Yo lo estuve buscando muy atentamente, pero no llegó.

¿Es cierto que llevas un vaporizador de agua bendita en el bolso?

Tengo un vaporizador. Últimamente no lo llevo, pero llevo agua bendita en el bolso y la uso. No la estoy llevando, pero me vendría fenomenal. Gracias por recordármelo.

¿En qué te dirige tu director espiritual?

Me dirige cuando pierdo un poco el equilibrio. Hay muchas dudas que me surgen en el día a día y que, a lo mejor, me llevan a no ver la realidad. Una persona que te guía espiritualmente te ayuda desde el punto de vista de la fe. Eso me da un sentido a la situación difícil por la que estoy pasando y me abre el camino.

¿Cuál es el pecado que más veces cometes?

¡Uff! Hay muchísimos. Un día le dije a un sacerdote: «Pero, si lo estoy haciendo todo fenomenal. Estoy yendo a misa, a visitar enfermos, me estoy confesando, estoy leyendo las escrituras. ¿Qué puedo estar haciendo mal?». Se empezó a reír y me dijo que cuanto más avanzas en la fe, te vas dando cuenta de los errores que cometes. Antes hacía examen de conciencia y me fijaba mucho en lo que hacía mal, pero saberme imperfecta y aún así dar todo lo mejor de mí, es lo que se pide de mí.

Ayuda a Infovaticana a seguir informando