La paciencia de los pocos padres sinodales católicos que quedan en el aula empieza a agotarse tras intervenciones como la de ayer.
Al final de la jornada de ayer, miércoles, tomó la palabra una de las indígenas convocadas por el Papa para el Sínodo.
Durante su intervención, hizo una resonancia sobre las intervenciones del día con duras condenas a la tradición de la Iglesia y a la ‘rigidez’ de la Iglesia en relación a la mujer.
De modo muy agresivo recordó a los padres sinodales que no se les olvidara «que vosotros, hombres clericales, habéis pasado por la vagina raspada de una mujer».
Tras la intervención se hizo un silencio absoluto en el aula sinodal, seguido por los aplausos de varios de los padres sinodales, cardenales incluidos.
Todo esto tuvo lugar ante la atenta mirada de Su Santidad Francisco.