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Así se conformó a una generación de líderes católicos

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Hace unos 50 años, la Universidad de Kansas estableció un nuevo currículo de humanidades que duró unos diez años. Pero esos diez años inspiraron tantas conversiones, vocaciones sacerdotales e iniciativas católicas que ese programa sigue dejando su marca en la vida de la Iglesia católica.

El sábado, un monumento conmemorativo dedicado al Programa de Humanidades Integradas Pearson (IHP sus siglas en inglés) fue inaugurado en el centro de estudiantes católicos de la Universidad de Kansas (UK), con la presencia de ex alumnos como el obispo James Conley de Lincoln y el arzobispo Paul Coakley de Oklahoma City.

«Los profesores han observado que los estudiantes de ahora pueden ser muy brillantes desde el punto de vista académico, pero que sus recuerdos e imaginación están muy afectados por el mundo moderno. Cuando se trata de imaginación, están como en bancarrota», ha dicho Conley, que atribuye su conversión al catolicismo a las experiencias y amistades que surgieron gracias al programa.

«Empezaron atrayendo sus corazones y sus mentes, y los estudiantes respondieron», ha añadido.

«Eran capaces de introducir estas grandes ideas que llenaron de nuevos colores y sabores su imaginación, y los estudiantes se enamoraron del hecho de aprender, del hecho de querer saber más sobre la verdad, la bondad y la belleza», ha dicho Conley a CNA.

El proyecto estaba guiado por tres profesores católicos: John Senior, Dennis Quinn y Frank Nelick.  Aunque todos ellos hicieron su aportación al mismo, el más famoso es Senior, profesor de lenguas y literaturas clásicas que escribió una serie de libros muy conocidos, incluyendo La muerte de la cultura cristiana.

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Senior nació en Nueva York en 1923. Cuando era niño quería ser cowboy. Cuando tenía 13 años se escapó de casa para ir a trabajar a un rancho. Trabajó en los estados de Dakota del Norte y del Sur, y la vida en las praderas le marcó: sentarse alrededor del fuego, cantar canciones y mirar las estrellas.

Cuando estudiaba en la Universidad de Columbia conoció al poeta y profesor inglés Mark Van Doren, que tuvo una gran influencia sobre él. En su búsqueda de significado Senior exploró diversas religiones y filosofías, entre ellas el comunismo y la espiritualidad oriental. Con el tiempo descubrió los escritos de santo Tomás de Aquino y del beato John Henry Newman. Senior se convirtió al catolicismo en 1960.

En esa misma década, dejó su trabajo en un instituto de Wyoming y empezó a impartir clases en la Universidad de Kansas.

Patrick Callahan, un clasicista y coordinador del programa de liderazgo y ética de la Universidad Estatal Emporia, le ha dicho a CNA que Senior era conocido por su profundo afecto por la poesía -a veces incluso recitaba partes enteras de poemas al azar- y por su profunda introspección.

Según Callahan, el profesor tenía unas relaciones muy significativas con sus estudiantes.

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«Trabajaba personalmente con sus estudiantes para ayudarles a conseguir becas y prácticas, también en el campo de las artes manuales. Era el modo que tenía de considerar la dignidad del trabajo en todos los ámbitos, no sólo en la vida intelectual», ha dicho Callahan, que guió un programa similar en el campus de la Universidad de Kansas durante el decenio de 2010.

El Programa de Humanidades Integradas inició oficialmente en 1970, aunque el año anterior se llevó a cabo un programa de prueba. El primer año tuvo 20 estudiantes; el segundo año el número había aumentado a 140.

A los estudiantes del IHP se les impartió una educación a través de la literatura clásica, la poesía, mirar las estrellas e incluso lecciones de vals. Según ha contado Callahan, las clases estaban complementadas con la experiencia, la memorización de poesías y un esfuerzo por instilar en los jóvenes una actitud de maravilla.

También ha afirmado que Senior defendía el «aprendizaje de la poesía». «La idea de conocer el mundo de una manera poética a través de la imaginación», ha explicado Callahan.

Kyle Washut, decano académico en el Wyoming Catholic College, lamenta la tendencia hacia una mayor especialización abstracta en la investigación y la enseñanza académica. Compara esta situación con la de un astrónomo profesional que es incapaz de identificar una sola constelación en el cielo.

Según Washut, Senior fomentaba las experiencias tangibles, añadiendo contexto y textura al aprendizaje. «El amor por ‘la realidad’ también era importante para John Senior. Hay una especie de formación moral en estar arraigado a la tierra, arraigado a esta experiencia directa real, bien a través del contacto directo con la naturaleza, bien a través de la experiencia poética e indirecta», ha dicho. «[Una persona] tiene que salir y experimentar el mundo, mirar el mundo, saber que el mundo es suyo y entonces… comprometerse con una reflexión más profunda sobre élo», ha añadido Washut.

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El IHP era un programa de dos años: la inclusión en él de la literatura clásica y la poesía completaba varias exigencias fundamentales curriculares en la UK, lo que lo hacía atractivo incluso para estudiantes que, de otra manera, no hubieran elegido este programa.

Los estudiantes leían la épica de Homero y Virgilio, la filosofía de Platón, los historiadores griegos y romanos, y la Biblia. También leían a san Agustín de Hipona, santo Tomás de Aquino, Chaucer, Don Quijote y Shakespeare.

Dos veces a la semana, los estudiantes escuchaban a los tres profesores debatiendo juntos. Como parte de sus clases semanales, los estudiantes también tenían debates, recitaban poesía y tenían clases intensivas de latín, basadas en la retórica más que en un enfoque sistemático del idioma.

El IHP también era famoso por sus actividades extracurriculares y su método educativo, aparentemente poco convencional. A los estudiantes se les animaba a ir a mirar las estrellas, a ir a bailes de salón y a participar en banquetes medievales. Antes de cada conferencia, un estudiante de último año les enseñaba a los estudiantes una canción, normalmente una balada inglesa o una melodía folk americana.

El programa ha inspirado iniciativas similares, incluyendo el Wyoming Catholic College, fundado en 2005 por Bob Carlson, que era un asistente de posgrado del IHP y un estudiantes de licenciatura con Senior cuando este impartía la docencia en Wyoming. Según Washut, Carlson estaba inspirado por Senior y quería crear una experiencia similar.

«Ese curso de humanidades, como el de Pearson, no era sólo una disciplina, sino una mezcla de literatura, historia e incluso algún texto filosófico, y de vez en cuando algunos textos teológicos, pero leídos todos ellos con el objetivo de darlos a conocer para que los estudiantes se entusiasmaran con ellos como hacían los estudiantes del IHP», ha dicho. «Era un encuentro directo con las realidades naturales como base necesaria para ulteriores estudios. Por lo que teníamos una ciencia de campo, un viaje con mochila y una clase de equitación», ha añadido.

El IHP inspiró conversiones y vocaciones religiosas. Los monjes que fundaron la abadía de Nuestra Señora de Clear Creek en Oklahoma eran estudiantes del programa de humanidades. Después de licenciarse en la Universidad de Kansas, muchos viajaron al extranjero y descubrieron la abadía de Nuestra Señora de Fontgombault en Francia. Alguno de estos viajeros se convirtieron en monjes en la orden y, en 1999, volvieron a casa para establecer un monasterio en Oklahoma.

Coakley y Conley, que eran compañeros en la UK, fueron inspirados espiritualmente por el programa.

Ambos obispos le han dicho a CNA que crecieron sintiendo poco interés por el cristianismo. Coakley fue educado en el catolicismo, pero sólo apreció su fe cuando entró en el programa. Conley creció en la iglesia presbiteriana, pero el programa, sobre todo las lecturas de Agustín y Newman, le inspiraron para convertirse al catolicismo en su tercer año de universidad.

Ambos se describen como «jóvenes de los 70», con pelo largo y escuchando música rock. Pero ambos dicen que debido al IHP, en su primer año fueron cautivados por un mundo de belleza lleno de literatura, poemas, música y naturaleza. Era el mundo del IHP.

«Era un programa increíblemente eficaz en términos de despertar un sentimiento de maravilla en los estudiantes y un amor al aprendizaje. De hecho, el lema del programa era Nascantur in admiratione: Que nazcan en el asombro«, ha dicho Coakley a CNA.

«La idea general era sumergir a los estudiantes en lo que es bueno, verdadero y bello, para que nos planteáramos las grandes preguntas: ¿De qué va la vida? ¿Qué es la muerte? ¿Qué es la eternidad? ¿Qué es el mal?», reflexiona Conley.

«Los estudiantes empezábamos a ahondar sobre estas cuestiones eternas. Y para muchos, como es mi caso, fue un camino que nos llevó a la fe y la Iglesia católica», añade.

Cuando se les pregunta cuál era el aspecto del programa que más les gustaba, ambos obispos dicen que disfrutaban de la literatura, la poesía y las aventuras, pero sobre todo apreciaban la alegría de una comunidad unida en la búsqueda de la verdad.

«La comunidad se formaba sobre la base de un profundo estudio de las verdades eternas, tal como las enseñan la literatura, el arte, la música y la arquitectura», dice Conley.  «Compartía mi viaje en búsqueda de la verdad con otros, y esta experiencia realmente cambió mi vida».

El 1 de septiembre, la ceremonia de inauguración del monumento conmemorativo se celebró en el centro católico St. Lawrence, anexo a la Universidad de Kansas. Luego tuvo lugar una barbacoa.

La misa estuvo presidida por el arzobispo Coakley y concelebrada por el obispo Conley y algunos de los monjes de Clear Creek. Después de la misa, los participantes fueron en procesión hasta el monumento, cuya realización se completó en noviembre pasado.

Esculpido en piedra caliza de Indiana, conmemora a los fundadores, y tiene representada una escena de Don Quijote: la de la famosa batalla contra los molinos de viento.

Publicado por Perry West en CNA.

Traducido por Verbum Caro para InfoVaticana.

2 comentarios en “Así se conformó a una generación de líderes católicos
  1. Enfoque realista, que parte de la naturaleza para llegar a la verdad. Qué tremenda diferencia de las ideologías que parten de la idea, o del sentimiento de poder para poder desde alli torcer la verdad y acomodarla al sujeto. Ideooogia del género que desacredita cualquier tipo de dato biológico o científico y tira conclusiones tan idiotas como el sujeto que las propone.

  2. Qué grande esa formación católica. Seria, realista, comprometida con la Verdad y el Bien. Cuánto bien se hace a las almas cuando se educa al hombre en su totalidad. Cuán grande nuestra cultura católica!! Da mucha x pena que hoy se la rebaje a una más del montón.

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