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El nuncio en España llama ‘democraturas’ a Italia y Hungría

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Renzo Fratini, nuncio saliente de la Santa Sede en España, demuestra en una entrevista concedida al órgano de la Archidiócesis de Madrid, Alfa & Omega que la diplomacia vaticana puede ser muy poco diplomática.

Quién lo diría. El Vaticano inventó la diplomacia moderna con sus nunciaturas, y esa red de enviados a todos los países tiene fama de ser, en el sentido vulgar de la palabra, la formada por los profesionales más ‘diplomáticos’. Pero en la Iglesia de Francisco, seguir a rajatabla la línea del partido parece pesar más que la necesidad de no insultar a Estados amigos.

Al menos, a juzgar por la entrevista concedida a Alfa & Omega, órgano de la Archidiócesis de Madrid, por el nuncio saliente en España, Renzo Fratini. En ella, Fratini repite, con esa parresia, esa libertad de disenso razonable que ha pedido el Papa desde el principio de su pontificado, idéntica visión política que se repite machaconamente en el Vaticano, aun a riesgo de alienar a una parte importante, quizá mayoritaria, de católicos practicantes.

Lean: “En Europa estamos viendo aparecer grupos que provocan divisiones, rupturas, casi como una nostalgia de las dictaduras. Es lo que algunos han llamado ‘democraturas’, democracias desde el punto de vista formal con sistemas políticos crecientemente autoritarios”.

¿A qué se refiere el prelado? ¿Quizá a la creciente petición de censura desde el Parlamento Europeo con la fácil excusa de las supuestas ‘fake news’? ¿Tal vez a la tiranía de la ideología de género que se extiende por todo el Continente sin que el pueblo tenga arte ni parte en estas aberraciones? ¿A la masacre silenciosa del aborto, que suma al horror del homicidio agravar la suicida crisis de natalidad europea? ¿Podría referirse Fratini a una apertura de fronteras que encuesta tras encuesta demuestra que los europeos de a pie no quieren, pero sus líderes imponen? ¿Habla de la ingeniería social por decreto que está alejando a nuestras sociedades a toda prisa de un modelo que guarde algún lejano parecido con la idea cristiana de comunidad?

No, claro. Habla de los ‘populismo’. Lean, lean: “Y esto es peligroso. Se ve en Italia, en Hungría, en otros países en los que la gente tiene miedo a la llegada de migrantes y refugiados… No podemos aceptar esta democratura ni permitir que la democracia se transforme en una defensa de nuestra identidad, en un “nosotros primero”.

El pueblo, nos dice Fratini, no puede pretender beneficiarse de las políticas que se le imponen por políticos que él mismo ha elegido y que paga. Eso no sería plenamente democrático. La democracia, no sabemos muy bien por qué, no puede “transformarse en una defensa de nuestra identidad”, aunque el Papa haya hablado a menudo de la importancia de esa misma identidad, de la importancia de las raíces. De alguna extraña manera, ahora que estamos en la fase preparatoria del Sínodo de la Amazonía, nuestro respeto por la identidad de los yanomamis debe de ser reverencial y escrupulosa, aunque suponga dejar a este puñado de indígenas viviendo en el Paleolítico, con una esperanza de vida escandalosa y unos rituales salvajes. Pero que los húngaros o los italianos tengan la curiosa pretensión de seguir siendo húngaros e italianos es, para el nuncio saliente, algo que no podemos aceptar ni admitir. Porque lo dice él, fundamentalmente.

No sé si monseñor conoce muchas democracias donde la gente vote pensando en el beneficio de terceros, mucho menos en la disolución de la propia identidad, de eso que permite hablar de ‘pueblo’ y pronunciar ese ‘nosotros’. Nos encantaría conocerlas, aunque me temo que no existen más que en la mente de Fratini y en el deseo de quienes encuentran en las fronteras un obstáculo a sus negocios o su ambición política.

Claro que no todas las identidades nacionales es malo defenderlas incluso a costa del escándalo. Observen el quiebro intelectual cuando se refiere a Joan Planellas Barnosell, recién nombrado Arzobispo de Tarragona: “[H]a sido muy triste últimamente leer algunas críticas contra el nuevo arzobispo de Tarragona. Los periodistas le ponen a uno determinada bandera y con eso ya lo condenan o lo redimen definitivamente, sin conocerlo. «¡Es un nacionalista!». Bueno, un momento, usted no lo conoce… Y yo lo que puedo decirle es que es un buen sacerdote. Y un hombre bueno, humilde…”

A Orbán, en cambio, sí le conoce, parece, y no es ni bueno ni humilde, qué le vamos a hacer.

Pero como insultar a Italia y a Hungría, únicos países, junto con Polonia, donde las autoridades hacen una explícita llamada a la identidad cristiana -esa misma que hace que Fratini tenga un cómodo y agradable puesto-, no le parece suficiente, también dirige sus dardos contra el país más poderoso de la tierra donde, por primera vez en muchas décadas, la lacra del aborto legal empieza a retroceder. No ayuda a lo mal que va todo en el mundo, dice, “una situación como la de Estados Unidos, que a veces alimenta una actitud de conflicto, con su apoyo a la ultraderecha” en el resto del mundo.

Aquí la entrevista completa de Alfa y Omega, realizada por Ricardo Benjumea:

¿Qué se lleva usted de estos diez años en España?

Una impresión muy positiva. Yo venía de lugares mucho más difíciles, y venir a España me pareció, no diré un premio, pero sí un motivo de gran satisfacción personal. Este es un país moderno, con una sociedad que funciona…

¿Y a nivel eclesial?

Me he encontrado con una Iglesia muy viva, que no conocía. En estos diez años me ha tocado vivir dos etapas, prácticamente a partes iguales, con el pontificado de Benedicto XVI y el de Francisco. También dos etapas en la Iglesia local, con dos presidencias de la Conferencia Episcopal y actitudes distintas por parte de los obispos.

¿En qué sentido?

He sigo testigo de la diversidad que existe en la Iglesia. Me gusta la metáfora de un barco de vela. Pensemos en la Copa América: el viento sopla y empuja la nave hacia delante, pero las velas las maniobramos nosotros; el timón somos el Papa y los obispos, y la barca sigue hacia adelante, a veces escorándose un poco hacia la derecha, y a veces un poco hacia la izquierda. Y así es como la Iglesia sigue adelante, gracias al soplo del Espíritu y al compromiso de todos para sortear los problemas y evitar que el barco se hunda, porque hay también a veces momentos de tempestad.

La crisis económica, la cuestión catalana, el cambio de pontificado… ¿Qué situaciones le han marcado más?

Los nuncios somos siervos, estamos para ayudar a la Iglesia local a resolver sus problemas, y también para informar a Roma, siendo nexos de unión con el Papa y la Santa Sede. El nuncio tiene ser una persona capaz de mediar y de informar objetivamente a Roma sobre las diversas situaciones. Y debe ayudar en los nombramientos de los obispos, este el problema más importante.

¿Qué criterios sigue un nuncio en la propuesta de nombramientos episcopales?

Debemos ser respetuosos con la realidad y las circunstancias de la Iglesia local (lo que llamamos inculturación), pero desde la fidelidad a la Iglesia universal. Y evitar que Roma conozca solo una parte de la verdad.

¿Cómo se adaptó usted al cambio de pontificado? No es que en tiempos de Benedicto XVI los obispos no fueran pastores, pero el perfil pastoral se ha acentuado claramente con Francisco.

Es verdad. Antes el Papa era un teólogo y se subrayaba más la fidelidad a la doctrina de la Iglesia, ese era el punto más importante. Ahora Francisco insiste más en la parte pastoral: que el obispo sea un pastor cercano, dialogante… Y esto cambia el perfil de los nuevos nombramientos. El Papa ve los problemas como un pastor, como el confesor que nunca ha dejado de ser. Esto se percibe por ejemplo cuando trata los problemas de la vida de las familias y los matrimonios. Francisco se pone en una posición de confesor, que es diferente de la posición de un teólogo que enseña desde la cátedra. Por eso se dice ahora que hay que tener en cuenta el caso por caso. Al confesar, uno trata con la persona concreta, y esa es una posición diferente, aunque obviamente no completamente separada de la doctrina, porque no podemos enseñar cosas falsas. El Sínodo de las familias reflejó esta actitud: tener en cuenta los casos concretos, a las personas concretas, muy especialmente a las que están pasando por momentos de dificultad. Porque, como también ha dicho el Papa, el confesionario no puede ser una sala de tortura. Hay que acoger y ayudar a la conversión, a un cambio de vida.

¿Dónde ha salido usted a buscar estos perfiles episcopales? ¿Cómo se ha informado acerca de los candidatos?

La nunciatura, cuando prepara un proceso, pide información confidencial a obispos, a sacerdotes, a algunos laicos y religiosos… [NdR: según el Código de Derecho Canónico, al menos cada tres años, los obispos de una provincia eclesiástica deben elaborar una lista secreta actualizada con los sacerdotes más idóneos para el episcopado, a partir de la cual el nuncio selecciona a tres candidatos. Cabe también la posibilidad de trasladar a obispos de otras diócesis]. Es una información suficientemente amplia y plural, bastante más de lo que suele suceder en otros ámbitos de la sociedad con respecto a los nombramientos. Enviamos cuestionarios a personas que conocen a los [tres] candidatos, y con esas respuestas –unos dos o tres folios cada una–, elaboramos una relación sobre sus cualidades humanas y sacerdotales, sobre su espíritu de diálogo… Presentamos la terna a la asamblea general de la Congregación de los Obispos, y de ahí la propuesta de nombramiento pasa al Papa. Es un proceso que puede durar entre cinco y siete meses. Ahora está pendiente el nombramiento de Toledo, pero nosotros hemos dejado el trabajo hecho; el resto ya depende de Roma.

¿Ha sido difícil para usted esta parte del trabajo, especialmente en estos últimos años, con un número inusualmente alto de relevos episcopales en España?

Uno ya tiene experiencia, pero siempre hay sorpresas. Porque uno piensa que va a salir el primero [de los candidatos de la terna], y sale después el segundo o el tercero… La elección es un proceso delicado. A veces las cosas pueden tergiversarse por cómo después algunos juzgan a los nuevos obispos. Por ejemplo, ha sido muy triste últimamente leer algunas críticas contra el nuevo arzobispo de Tarragona. Los periodistas le ponen a uno determinada bandera y con eso ya lo condenan o lo redimen definitivamente, sin conocerlo. «¡Es un nacionalista!». Bueno, un momento, usted no lo conoce… Y yo lo que puedo decirle es que es un buen sacerdote. Y un hombre bueno, humilde…

 Con Francisco ha cambiado no solo el perfil del obispo. También el del nuncio, que sin dejar de ser un diplomático, ha adquirido una dimensión más pastoral. ¿Se puede decir así?

Sí, es cierto. El Papa nos acaba de dejar un decálogo [durante el tercer encuentro con nuncios del mundo], inspirado en la oración de Merry del Val [secretario de Estado de san Pío X]: el nuncio tiene que ser un hombre de Dios y de Iglesia, paternal, amable, comenzando por sus colaboradores más estrechos, en la nunciatura, porque la vida cristiana hay que vivirla en la realidad cotidiana. Y es importante la cercanía con los obispos de la Iglesia local, desde una actitud de sencillez y humildad. Porque la humildad es una virtud difícil: cuando uno piensa que la tiene, ya la ha perdido.

Un tema que ha estado muy presente en sus intervenciones públicas en estos últimos años ha sido la secularización de la sociedad española. En 20 años, los matrimonios canónicos han pasado del 80 al 20 %, por poner un ejemplo.

La Iglesia está muy preocupada por la secularización y la difusión del relativismo. Benedicto hablaba de un secularismo agresivo. En España el relativismo creció especialmente durante el Gobierno de Zapatero con la aprobación de leyes como el matrimonio homosexual o el aborto prácticamente libre. Esto ha provocado en la sociedad un abandono de la fe. El 69 % de la población se considera católica, pero muchos católicos no practican, apenas un 20 % va a la Misa dominical, vive una vida cristiana y está realmente comprometido. Pero no hay que perder la esperanza. Los cristianos seremos siempre minoría en el mundo. Hay que confiar en la fuerza del Espíritu Santo, que empuja a la Iglesia. Uno ve, sí, que las vocaciones sacerdotales disminuyen, que hay monasterios que están cerrando, pero consuela la presencia de nuevas vocaciones, de nuevos grupos… Tenemos que mantener la esperanza y confiar menos en nosotros mismos y más en Dios. Y junto a eso, ayudar a que haya buenas familias que vivan verdaderamente la vida cristiana. Nunca hay que perder el ánimo.

Pero sí afrontar estos problemas.

La Iglesia los está afrontando, comenzando por el Papa. Hay problemas nuevos, como el daño que provoca el cibersexo en los adolescentes. Después esos jóvenes llegan a los 30 o los 35 años y son incapaces de decidir sobre lo que van a hacer con su vida, si se casan o no se casan… Los padres tienen que ser conscientes de qué significa darle un teléfono móvil a un chico de 11 o 12 años, todavía sin la capacidad suficiente de decisión para escoger el bien. Porque existe el mal, eso no se puede negar. Y no solo el período de la adolescencia es fundamental. Los niños están abiertos a los valores religiosos, pero hay que enseñarles a rezar cuando tienen 4 o 5 años. Si no, después será demasiado tarde. Y la escuela no ayuda muchas veces; puede incluso ser negativa. Hay que defender a los niños y jóvenes del bombardeo de falsos valores. Hay que decir esto claro: se trata de una falsa libertad. En italiano hay una palabra, cattivo, que significa malo, pero también cautivo, prisionero. La persona cattiva es prisionera de sí misma, de los malos influjos del ambiente. No es libre.

Hace apenas unos días defendía usted en un acto académico la vigencia de los Acuerdos de España con la Santa Sede. ¿Le preocupa su continuidad?

Sí, me preocupa un poco. Porque tanto la izquierda como Ciudadanos han hablado de revisarlos, alguno incluso de «abolición». En algunos puntos se podría plantear una revisión, porque después de 40 años algunas cosas pueden haber cambiado, pero los Acuerdos son importantes, porque tocan la educación, tocan la participación y la contribución de los católicos a la sociedad española… Católicos hay en varios partidos, la mayoría hoy probablemente en el Partido Popular. Sobre todo en la los partidos de izquierda han perdido mucha fuerza; en el PSOE prácticamente han desaparecido. Esto explica seguramente que a veces haya un discurso que transmite una imagen negativa de la Iglesia que no se corresponde con la realidad. La Memoria de la Conferencia Episcopal muestra cómo la Iglesia ha contribuido en los momentos de dificultad, ayudando a los más desfavorecidos. Pero no podemos solo subrayar esta parte social; la Iglesia desempeña también un gran importancia en la sociedad española por los valores que transmite. Sin esos valores, se pierde el concepto de derechos humanos fundamentales como el derecho a la vida o la acogida a los refugiados.

¿Ve peligrar la enseñanza de la Religión y los conciertos educativos?

Hace unos días en Roma el cardenal Parolin nos decía a los nuncios que hay que promover los acuerdos, especialmente ahora con países africanos, sobre todo por este aspecto de la educación. La Iglesia pide libertad religiosa y de enseñanza, no para imponer ni hacer adoctrinamiento, sino todo lo contrario: a los jóvenes hay que ayudarles a pensar. Y la sociedad de hoy les anima a ser instintivos, a instalarse en lo instantáneo… Hay que enseñarles a pensar, a razonar, a discernir (qué significa saber escoger lo que es bueno para uno). Debemos enseñarles a tomar decisiones por sí mismos, que es lo más difícil.

¿Su sucesor recibirá al Papa en España?

Probablemente. No digo seguro, pero sí probablemente. El arzobispo de Santiago ya ha recibido respuesta de la Santa Sede a su invitación. No le dicen ni sí ni no. 2021, con el Año Santo, es una buena ocasión para esta visita. Pienso que, si el Papa continúa con buena salud, va a querer venir, aunque ya sabemos que está dando prioridad a países pobres y pequeños. Además, permanece la incertidumbre sobre la situación en Cataluña. También tendría que pasar por Madrid, y estamos aún pendientes de que el Gobierno formule su invitación, porque hasta ahora Pedro Sánchez no se ha encontrado con el Papa (yo creo que no tardará en hacerlo, esto lo he hablado con la embajadora de España ante la Santa Sede). Y tiene que ser invitado por la Conferencia Episcopal.

El rey sí le ha invitado a venir.

Creo que sí, pero la Santa Sede quiere invitaciones explícitas, no un comentario durante un encuentro: «¿Cuándo va a venir usted a visitarnos?».

¿Qué quiso el decir el Papa con aquello de que vendrá a España «cuando haya paz»?

Fue una broma durante una conversación coloquial [con periodistas en el avión rumbo a Marruecos]. Se refería probablemente a una cierta división aquí interna, también a la situación en Cataluña, al Gobierno en funciones… Pero enseguida esto lo aprovecharon algunos grupos que acusan al Papa de todo. Francisco tiene muchos amigos, pero también enemigos; hay gente que no acepta sus decisiones, la línea de su pontificado… Mire, los católicos –no solo los nuncios y los obispos– tenemos que ser fieles al Papa, a este Papa actual, no al Papa que uno sueña. Si no, sucede como con Lefebvre, que era tan fiel, tan fiel al papado que él tenía en la cabeza, que no aceptaba al verdadero sucesor de Pedro.

¿Qué impresión tiene el Papa Francisco sobre España?

Yo creo que muy buena. Ve España como un gran país, uno de los más importantes del mundo católico, podríamos decir. Cierto, también hay problemas: los españoles no son todos santos. Pero de facto la fuerza de la Iglesia en España es muy relevante. Alrededor del 30 % de los monasterios de clausura femeninos del mundo están aquí. Uno percibe enseguida la importancia de la presencia social de la Iglesia a través, por ejemplo, de las Cáritas. Un político que sea inteligente no puede ignorar a la Iglesia, ni olvidar la importancia de la tradición católica de España, que ha tenido tantos santos y mártires que dieron su vida por defender la fe. Solo durante la guerra civil hubo 7.000 sacerdotes asesinados solo por ser sacerdotes, ejemplo único en el mundo. Por todo eso España es un país destacado para la Iglesia. Tiene problemas, claro, ¿pero dónde nos los hay?

30 comentarios en “El nuncio en España llama ‘democraturas’ a Italia y Hungría
    1. Otra vez quieren matar a Vincent Lambert de hambre y sed. La madre a los médicos » Sois unos miserables «. Antonio Socci se ha hecho eco en su página oficial de Facebook.

  1. Renuncia del obispo católico Cavina. Lo cierto es que Cavina ha sido marginado muchas veces. Por ejemplo, cuando los obispos de Emilia Romagna publicaron un documento sobre Amoris Laetitia en el que la castidad entre los esposos era relegada a una mera opción, él fué el único que objetó. Cavina también fué el obispo que intentó valerosamente y utilizó sus buenos oficios en la Secretaría de Estado para resolver el asunto de Alfie Evans, que llevó a su padre Thomas al Papa, per esto no agradó a algunos obispos más blandos en el tema de la eutanasia.
    Además, Cavina, mientras todos los obispos guardaban silencio o incluso decían que estaban en contra, fue la única voz a favor del Congreso Mundial para las Familias de Verona . En definitiva, hizo de obispo en estos siete años.
    Todo esto, incluida la honestidad y el valor de decir las cosas como son, tiene un precio.
    La Nuoiva Bússola Quotidiana, de Riccardo Cascioli, nos lo cuenta con todo lujo de detalles.

  2. Para dictadura la del pensamiento único y su gender, que se va implantando en la Iglesia Católica con la colaboración entusiasta de sujetos como Fratini, quien seguramente pretenderá alguna promoción.

  3. Hablemos sobre la CONFESIÓN, otra de las obsesiones de la ICAR. El Padre Belzunegui lo dejó claro: un buen católico se confiesa cada semana. Pero confesar qué? Los pecados? No. No hay nada que confesar a Papaito, porque el LO SABE TODO. Por tanto, no es confesar los pecados lo que importa, sino sentirte avergonzado, humillado y con sentimiento de culpa. El cura, mecánicamente exclama “Dios te perdona”, y hace el paripé, y tú sales de allí pensando si ese ritual ha servido de algo. NO HA SERVIDO DE NADA. Es una simple pantomima. Sentirse culpable complica las cosas, no las arregla. Aquello por lo que te sientes culpable, te indica lo que has hecho mal para que no lo repitas. Uno acepta que lo ha hecho porque no pudo evitarlo. No supo como evitarlo. No es culpable, aún cuando le condenen a ir a la carcel por ello. LA CONFESIÓN SERVÍA PARA CONTROLAR A LAS MASAS. Esa era su función.

    1. Para controlar a las masas ya tenemos la televisión, la radio, los periódicos, los partidos, los sindicatos, los papanatas más papistas que el papa, como el nuncio Fratini y los trolls como Miguel.
      Para perdonar los pecados, condición necesaria para que el alma recupere su amistad con Dios, debemos confesar los pecados a los sacerdotes que son “alter Christus”, otro Cristo, porque Él mismo así nos lo mandó:
      A quienes perdonéis los pecados, les serán perdonados. A quienes se los retengáis, les quedan retenidos.
      “Sin Mí no podéis hacer nada”, dijo el Señor. Y sin la Gracia Santificante no tenemos al Señor, no estamos en Comunión con Él. Y lo necesitamos. Es lo que nos quieren negar los hijos de Satanás, eso sí, envolviendo su veneno en el dulce chocolate del halago y el celofán de la falsa libertad, como hace Miguel, a ver si alguien pica. Difícil lo tiene por estos lugares.

        1. Claro que están perdonados. Por eso murió nuestro Señor Jesucristo, haciendo méritos para justificarnos ante el Padre. Así es que todos los pecados, pasados, presentes y futuros, están perdonados, y no por nuestros méritos sino por el sacrifico de nuestro Señor. Si no fuera así estaríamos muertos y mal muertos, como lo estaban los fieles al Señor cuando los cielos permanecían cerrados, pasando un tiempo en los infiernos hasta la redención esperada.

          Pero esta justificación, ganada para nosotros por Jesús, Salvador nuestro, se manifiesta con nuestro arrepentimiento, que nos encamina hacia una conversión.

          El Catecismo de la Iglesia Católica en su numeral 1989 nos dice lo siguiente en relación a la conversión:
          1989 La primera obra de la gracia del Espíritu Santo es la conversión, que obra la justificación según el anuncio de Jesús al comienzo del Evangelio: “Convertíos porque el Reino de los cielos está cerca” (Mt 4, 17).

          1. cont. 1989 Movido por la gracia, el hombre se vuelve a Dios y se aparta del pecado, acogiendo así el perdón y la justicia de lo alto. “La justificación no es solo remisión de los pecados, sino también santificación y renovación del interior del hombre” (Concilio de Trento: DS 1528).

            En el numeral anterior, aparece el término justificación, que se define de la siguiente manera:
            Justificar es el acto divino por el cual Dios declara justo a un pecador penitente o lo considera justo.

            Y en el numeral 1992, nos dice quién hizo méritos para que seamos justificados, cómo fuimos justificados y cómo se nos concede la justificación:
            1992 La justificación nos fue merecida por la pasión de Cristo, que se ofreció en la cruz como hostia viva, santa y agradable a Dios y cuya sangre vino a ser instrumento de propiciación por los pecados de todos los hombres.

          2. cont. 1992 La justificación es concedida por el Bautismo, sacramento de la fe. Nos asemeja a la justicia de Dios que nos hace interiormente justos por el poder de su misericordia. Tiene por fin la gloria de Dios y de Cristo, y el don de la vida eterna.

            Entonces, ya estamos justificados ante Dios, y no por méritos propios. Con su sacrificio en la cruz, nuestro Señor Jesucristo ganó méritos ante Dios Padre para considerarnos justos ante Él; y al ser lavados por el Bautismo, se nos concede la justificación, al quedar libres de pecado, gracia conferida por este sacramento. Todo esto enmarcado en el poder de la Misericordia Divina.

            Pero si leemos bien el numeral 1989 en su inicio, para que esta justificación continúe obrando en nosotros, como consecuencia de seguir pecando, debe evidenciarse una conversión en nuestras vidas. El numeral 1989 nos dice que la conversión es la que obra la justificación.

          3. La misma definición de la palabra justificar nos lo dice: Dios declara justo al pecador penitente, es decir, al pecador que se arrepiente, confiesa sus pecados y continúa por el camino de la conversión y persevera en él, apartándose del pecado: así es como obra en nosotros la justificación, la cual tiene por fin la gloria de Dios y de Cristo, y el don de la vida eterna.

            El numeral 1993 nos confirma lo antes expresado:

            1993 La justificación establece la colaboración entre la gracia de Dios y la libertad del hombre. Por parte del hombre se expresa en el asentimiento de la fe a la Palabra de Dios que lo invita a la conversión, y en la cooperación de la caridad al impulso del Espíritu Santo que lo previene y lo custodia: …

          4. Resumiendo:

            Méritos para ser justificados:
            Con su sacrificio en la cruz, Jesús, nuestro Señor, nos consigue los méritos para ser considerados justos ante Dios Padre.

            Concesión de la Justificación:
            Ésta se nos concede por el Bautismo, al quedar limpios de todo pecado.

            Qué obra la Justificación:
            La conversión, porque con ella manifestamos nuestra voluntad de permanecer en el Amor a Dios, rechazando todo pecado, con la firmeza de no volver a pecar.
            La conversión implica arrepentimiento, confesión de nuestros pecados y ayudados por la Divina Gracia, firme propósito de no volver a pecar.

            Fin de la Justificación:
            La gloria de Dios y de Cristo, y el don de la vida eterna.

            Amén.

            Gloria a Dios

          5. Otra vez quieren matar a Vincent Lambert de hambre y sed. La madre a los médicos » Sois unos miserables «. Antonio Socci se ha hecho eco en su página oficial de Facebook.

    2. Dile a una victima de Eta, que el que le mato a su padre, hermano o el que sea, que no pudo evitarlo. ¿tu que crees que es el ser humano es un teledirigido ? ¿Que crees que el etarra no tuvo libertad primero para convertirse en etarra y luego para decidir que si mataba ?
      Caramba chico, que bien te has comido el coco para no ser culpable nunca, lo malo es que creo que Dios no piensa lo mismo ni tampoco el 99% de la humanidad, por lo menos eso es lo que dice en el evangelio.

  4. La democracia liberal que tiene su origen en el liberalismo de Hobbes, Locke, Roussea y Kant entre otros, ES y siempre ha sido contraria a la Ley Natural. Léanse las encícilicas de Papas como Pío IX, León XIII y Pío XI. Porque se basa en unos principios contrarias a la naturaleza humana, en primer lugar el contactualismo según el cual ha habido un período de caos debido a que cada quien quería imponer sus propios intereses (del salvaje noble de Rouseau) y para eliminar eso se formuló un “contrato social? ¿Cuando y cómo? no dicen. SEgundo, se basa en una supuesta libertad negativa que es una autodeterminación sin límites. De ahí proceden todas las barbaridades que hoy padecemos: pornografía, anticonceptivos, aborto, eutanasia, ideología de género etc. ¿Cómo es posible que un Nuncio apruebe este sistema nefasto y contrario a múltiples documentos magisteriales. Juan Pablo II declaró en Centessimus Annus que la democracia que no se somete a principios éticos, se convierte en tiranía.
    o

  5. Se decía que Fratini es como si no existiera, pero por lo menos era discreto, ahora que parece que se va a ir se pone a hablar y a opinar cuando calladito estaría mucho más guapo.
    ¿Será que le ofrecen prórroga?, lo que sale en Italia, en Hungría o USA es exactamente igual de legítimo que lo que había, porque son democracias, han votado y se respetan las reglas de juego, existe estado de derecho y funciona, (ya quisiera funcionar el Estado en todos los lados y el sistema político como en USA), donde parece no haberlo es en el Vaticano, donde por lo que vemos no hay garantías legales hacia los acusados, te pueden intervenir cuando les plazca sin darte ni una explicación, a otros los trasladan para que haya inmunidad por ser un estado aunque hayan llevado la pederasta, los abusos y el contratestimonio de una vida de escándalo y de pecado por santo y seña. Vds que son jerarquía deberían estar preocupados por anunciar el Evangelio, y decir la Verdad, cositas a las que han renunciado.

  6. Democraturas!!!
    A estos del lobby gay les encanta inventar vocablos.
    Vaya con el “denuncio” en España…
    Así le voy a llamar a partir de ahora. Puestos a inventar…
    Hungría, Italia, Polonia… Ya no saben qué hacer con esos paises estos marisicoides del NOM

    1. Los masones y sus subalternos no se dan cuenta que en realidad aparecen ante el público como políticos de tercera división. No obstante, en tercera hay buen fútbol, pero estos personajes no son ni siquiera futbolistas …

  7. Alguien debería informar al Nuncio de Su Santidad de la “democracia” roja que sufrió España en los años 30, con quema de iglesias y conventos, violación y asesinato de religiosas, torturas a religiosos, sacerdotes, obispos o personas que iban a misa o simplemente cantaban en un coro, que fueron asesinados sin piedad por odio a Cristo y que como Él, murieron perdonando, por lo que no puede extrañarse de que muchos españoles bien informados, nos agarremos a la “democratura” como a un clavo ardiendo antes de vivir el mismo horror que nuestros abuelos.
    Alguien debería informarle también de las violaciones en manada que han perpetrado emigrantes-delincuentes contra mujeres españolas, gracias al descontrol de las fronteras por dejación de funciones de nuestras autoridades, cuyas esposas e hijas llevan guardaespaldas.

    1. Los masones y sus subalternos no se dan cuenta que en realidad aparecen ante el público como políticos de tercera división. No obstante, en tercera hay buen fútbol, pero estos personajes no son ni siquiera futbolistas …

  8. Recuerden que los nuncios ya tienen sus Diez Mandamientos: son hombres del Papa. Ni de Cristo ni nada, eso era antes, ahora son del Papa felizmente reinante (por poco tiempo, como todos)

    1. Raúl. Efectivamente.
      Y esos nuevos mandamientos están recogidos en la “carta de la tierra” que tanto aplaudió Gorvachov. Por cierto, hicieron un arca para recoger esos mandamientos del NOM

  9. Que critique a los pocos países que quedan en el mundo medianamente cristianos resulta muy elocuente de la catadura moral de este sujeto, totalmente vendido al nom en espera del reconocimiento de servicios por una Roma igualmente vendida.

  10. Pues el Nuncio de Su Santidad en España es un cretino, un mierda, un mamarracho y mucho me temo que la cosa no quede ahí, sino que llegue a que es un hijo de Satanás, como aquél colega suyo, Dadaglio, ¡menudo hijo de P…!, uno de los eclesiásticos masones de la lista Pecorelli.

  11. Es obvio que el Infierno no existe. El Padre Belzunegui lo sabe secretamente, aunque no lo diga. Por eso la emprende a palos con SS. Si creyese en el infierno, no se atrevería?

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