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El Papa y el Cambio Climático

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Si sale a la calle y pregunta a los viandantes, elegidos al azar, qué les parece que la Iglesia quemara en la hoguera a Galileo, dudo que haya uno de cada diez que le responda que Galileo, lejos de morir en la hoguera, lo hizo en la cama, después de recibir los santos sacramentos, huésped en el palacio de un prelado amigo. Hay, creo, consenso en que la jerarquía eclesiástica metió la pata hasta el corvejón con ese juicio, como se le recuerda regularmente, pero me parece que muy pocos entienden correctamente en qué consistió el error.

No fue, como nos cuenta la ingenua fábula popular, un conflicto entre Ciencia y Fe. Como hemos visto, Galileo era tan creyente -incluso devoto- como los que le juzgaban, y por aquellos días el sacerdote Copérnico lograba el ‘Nihil Obstat’ para publicar su libro en el que defendía grosso modo la misma hipótesis. Y esa es la palabra que Copérnico tuvo la prudencia de usar, frente a la audacia de Galileo: hipótesis. Y es que, estrictamente hablando, era solo una hipótesis, imposible de comprobar con los medios de la época. Por su parte, el modelo que utilizaba la mayoría era perfectamente razonable para lo que se conocía entonces.

Porque lo cierto es que el ‘Caso Galileo’ no enfrentó a los científicos con los hombres de fe, sino a la abrumadora mayoría de los científicos con un insolente que osaba destrozar el ‘consenso científico’ de la época, el modelo ptolemaico. Este modelo era el ‘estándar’ de la época y, como su propio nombre indica, precedía en dos siglos al cristianismo y no tenía nada que ver con la fe. Los científicos ‘del consenso’ se valieron del poder del momento, la Iglesia, para quitarse de encima al advenedizo audaz.

Resumiendo: el error de las autoridades eclesiásticas en el ‘caso Galileo’ fue apoyar el ‘consenso científico’ del momento, lo que no es en absoluto su misión. La institución eclesial aprendió la lección, y en adelante evitó cuidadosamente meterse en esos berenjenales, dejando que los científicos se ocupasen de la Ciencia mientras ellos se centraban en la doctrina.

Pero quiere una desafortunada ironía que quienes más vociferan contra la Iglesia por intervenir entonces a favor del consenso científico figuren entre los que más aplauden que Su Santidad se tome como verdad revelada el consenso científico de hoy.

Leo: “Debemos actuar con decisión para poner fin a las emisiones de gases de efecto invernadero a mediados de siglo a más tardar y hacer más. Las concentraciones de dióxido de carbono deben disminuir significativamente para garantizar la seguridad de nuestro hogar común. También han oído que esto se puede conseguir a bajo coste utilizando energía limpia y mejorando la eficiencia energética”. Y me sorprende que estas sean palabras del Vicario de Cristo y que tenga tan clara una hipótesis científica como para urgir a acciones cuyas consecuencias nadie sabe realmente cuáles podrían ser, cuando para la misión que se le ha encomendado, confirmar a sus hermanos en la fe, parece preferir la ambigüedad y el silencio. Aún más, recientemente sugirió que es cosa nefasta en un católico pretender la claridad en temas de fe, y que el propio Cristo prefirió mantener a sus discípulos en la penumbra.

Que Su Santidad diserte sobre climatología tiene tanto sentido como que el secretario general de las Naciones Unidas o el presidente de la Academia de Ciencias lo haga sobre la procesión trinitaria y el Filioque.

Ayer abusábamos de la comprensión de nuestros lectores titulando que el Papa había ‘perdido’ las elecciones europeas. Esas comillas simples querían decir que, naturalmente, entendemos que Su Santidad no se presentaba a ellas, pero que a menudo ponía más vehemencia e insistencia en transmitir sus preferencias en este campo que de aclarar las cada vez más frecuentes dudas doctrinales que surgen en su pontificado.

La influencia que tenga el Papa, cualquier Papa, sobre el Mundo, sobre los no católicos, va a ser siempre muy limitada, por razones obvias. De hecho, ese es el drama íntimo de los clérigos progresistas, que complacen a unos ‘aliados’ ocasionales que nunca les devolverán la cortesía sino con persecución y desprecio.

En cambio, el fiel normal y corriente, el que espera del Santo Padre que le hable solo de fe, queda frustrado y desconcertado por esta preocupación obsesiva por temas, para un cristiano, tan pasajeros y ajenos a su cometido.

27 comentarios en “El Papa y el Cambio Climático
  1. La tierra es nuestro hogar, la casa donde todos vivimos, así como el hogar de una pequeña familia, donde cada uno tiene una función y un deber que cumplir.
    Si en una casa falla la tubería, se llama al fontanero, para impearmibilizar el techo, a un albañil, falla la electricidad, un electricista, pero ninguno de ellos, hacen la función de los padres.
    Los padres son los que velan por el hogar, ellos llamaron a los trabajadores. Los padres cuidan a sus hijos, los alimentan, los sostienen, les dan amor. La madre es experta en éso, es un amor distinto al del padre. La Iglesia es esa familia, esa Madre, que debe velar por sus hijos, ya los trabajadores, tendrán la casa firme y sin riesgos. Nadie suple a La Madre Iglesia, que nos lleva a Cristo, que nos muestra el amor de la Virgen María, Dejemos a los encargados del cambio climático, que hagan su papel, del cual ya nadie se libra, pero nosotros, a lo nuestro, a dar gloria a Dios, con todo y lo pecador que se es.

  2. Sé que lo hemos repetido hasta la saciedad durante este pontificado, pero no creo que esté de más recordarlo en noticias como esta:
    Apocalipsis 13,11-12;
    CIC 675;
    la gran apostasía en la Iglesia.

    Toda acción tiene una reacción; si este pontificado continúa descuidando la fidelidad a las enseñanzas bimilenarias de la Iglesia y bendiciendo los “dogmas de fe” del globalismo, como el “calentamiento global” (Specola explica magistralmente el objetivo que cumple como pasarela hacia la gobernanza mundial), el clero fiel y los laicos seguirán resistiendo y contraatacando:
    «Se confirma que el Vaticano impuso restricciones al ex-cardenal McCarrick en el 2008
    La correspondencia obtenida por Crux de un ex secretario personal de Theodore McCarrick, ex cardenal dimitido del estado clerical por inmoralidad y abuso sexual, confirma que el Vaticano le impuso restricciones en el año 2008.»
    Fuente: infocatolica.com/?t=noticia&cod=34978

  3. ¿ Porqué no se va con los activistas del cambio climático, aunque no necesitan refuerzos, y deja libre la cátedra de Pedro, para que la ocupe un papa que nos confirme en la Fe católica y no en los dogmas del pensamiento único, tan volátiles ?

    1. Realmente me sorprende la miopía del hermano Belzunegui, es la primera vez que hay un Papa con el que me siento identificado. Pienso que el Papa, no solo debe opinar sobre los temas de fé sino que también debe poner claridad en los temas terrenales, como el cambio climático, y también en economía ya que la posición dominante de la oligarquía y los verdaderos dueños del mundo, que son los personajes inmensamente ricos a costa del hambre de los más débiles

      1. Uyyy!!! Santiago Fontana! Usted es nuevo por aquí, me da la sensación… Creo que es mejor que se una y comparta mesa con Edgar, Antonio 1, Desidereo, José, Miguel, etcétera (si me dejo alguno, me lo recuerdan). Pueden todos ir con Francisco donde más les plazca, pero por favor cierren la puerta al salir y no se olviden de apagar luces y cerrar ventanas, por aquello de ahorrar y cuidar el medioambiente. Un saludo!

        1. Pasaba por aquí, y vi el comentario, Gonzalo de Berceo. Solo aclarar, creo que el único sincero en su afecto al papa, es Edgar, que es capaz de mandar misiles por él. Miguel es feliz inhalando y exhalando Budas, no sé que hace aquí,
          Desiderio, vive odiando a la Iglesia pues denigra a todos los sacerdotes por culpa de unos, lleva cuanta hasta de las guindillas que se comieron.
          Antonio, no sé, no recuerdo. Y quien escribe ésto, ahora yo,
          Pues, no me gusta decirle majaderias al único que tenemos como papa. Aunque no guste, no se le debe ofender. Es el papa. Criticas si, pues, pero no ofensas, y a veces “muy ofensivas”. No hay derecho.

  4. Más santidad y menos diplomacia, más sagrario y menos activismo, olor a oveja pero también a incienso… Y eso vale para todos, también para los que escribimos aquí. De vergüenza el nivel tabernario de algunos. Señor, perdónanos.

  5. Mientras se perpetra la mayor persecución contra los Cristianos que se ha dado en todos los tiempos (genocidio de los cristianos en Oriente Medio, persecución en China y países comunistas y musulmanes, persecución “fría” en occidente por parte del laicismo y del marxismo cultural)… a Francisco lo que más le preocupa es el cambio climático.

    1. La obcecada inconsistencia científica del papa, que parte de principios indemostrados pero políticamente sesgados en muchas de sus innecesarias afirmaciones, está haciendo que su mensaje se extienda como irrelevante no solo para no católicos sino también para católicos y además en temas religiosos.

    1. Me adhiero a tan cordial felicitación, con un añadido ¿ porqué se pronuncia sobre cuestiones que no son competencia de la Iglesia y que, además, personalmente ignora, pues ese discurso se lo han preparado otros ? Por una sencilla razón: porque no es sino una marioneta en manos de terceros, de esos que lo han aupado para hacer y deshacer lo que está haciendo y deshaciendo, aunque se juegue, como se juega, su destino eterno, lo que parece no importarle. Francisco está en manos de la religión secularista mundial, mucho más dogmática que la Católica, propiciada por el pensamiento único.

  6. El Papa Francisco se ha sumado, o lo han sumado, o fue elegido para sumarse, o ya estaba sumado antes, a toda esta agenda de una forma decidida. Es algo que con Benedicto XVI era imposible, e impensable, porque era ‘demasiado católico’. Con Juan Pablo II era peor porque además de ultra católico tenía tirón y mucho. Specola.

  7. No hay porqué desesperarse.

    Este Papa cree más, le interesa más la salud y medio ambiente de éste Mundo, nuestro mundo; como nuestro Tiempo Universo de oscuridad y de muerte material temporal donde aún seguimos presos; que en el infinito Espacio de Luz y de Vida, vital celestial; donde Dios, el Dios Trino, tiene su morada. Y así como de este Papa y todo lo que es y pertenece a este mundo no quedará piedra soble piedra pasará; pues:

    A nosotros los que no creemos que el medio ambiente de este Mundo Universo; o en su galaxia la del astro Sol; o en su sistema la del planeta Tierra; que sea y esté aquí nuestra definitva salvación espiritual: Pues que, ellos, digan lo que digan. Al tiempo de nuestra muerte y prometida resurrección todo se aclarará.

  8. Lo de los últimos tiempos, se pretende dogmatizar lo que nunca fue dogma, y se pretende relativizar lo que siempre fue dogma de fe.

    Así, se pretende que los católicos seamos militantes adheridos incondicionalmente a la secta calentóloga, al activismo radical LGTBI y al relativismo multicultural.

    A la inversa, se pretende que los católicos llevemos la contraria a Cristo en el sacramento matrimonial, en la comunión y en la ordenación sacerdotal.

    Directos al cismo, cuesta abajo, y sin frenos.

  9. En el Vaticano estamos viendo encuentros, discursos, silencios, insistencias, visitas deseadas, visitas negadas, repuestas sin preguntas, preguntas sin respuesta… Podemos pensar que todo esto corresponde al azar, a la mala gestión, al caos, al deseo de confusión, o que, sin embargo, es fruto de un premeditado plan solo al alcance de los iniciados.

  10. Más que un asunto “científico” subyace la “paganización” de la sociedad cristiana conduciéndola a “venerar” la tierra, en lugar de Dios. El asunto con Galileo también involucraba, de manera subliminal, desviar la adoración divina hacia la tierra bajo el manto del sistema solar. Ambos asuntos son usados, hoy día, contra la vida trascendente, contra la vida eterna, poniendo la “felicidad” en lo efímero de este mundo para romper con la felicidad eterna. Introduce la duda sobre la naturaleza trascendental del ser humano, algo que no se ha logrado con las hipótesis de los fósiles, la paleontología, etc.; por eso hay que romper la esperanza en la eternidad mediante estas “ideas científicas”

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