El pasado martes 2 de abril, la Sala de Prensa de la Santa Sede prohibió la entrada a InfoVaticana a la presentación de la Exhortación Apostólica Christus Vivit. Alegaban que este medio había roto un embargo tras haber publicado el documento un día antes de haber sido presentado oficialmente.
Sin embargo, como ya hemos informado en más de una ocasión, InfoVaticana no rompió ningún embargo ya que el documento no lo obtuvo por razón de su acreditación a la Sala Stampa, sino a partir de otras fuentes. Su corresponsal en Roma no tuvo en ningún momento acceso a dicho documento.
Este caso nos recuerda a lo que le ocurrió al periodista italiano Sandro Magister, periodista de L’Espresso y autor de uno de los blogs que alberga InfoVaticana. La acreditación de Sandro Magister a la Sala de Prensa del Vaticano fue suspendida en junio de 2015, tras la publicación en L’Espresso del texto de la encíclica Laudato si tres días antes de que la Santa Sede la hiciera pública de forma oficial para todo el mundo.
«Algo similar me sucedió en 2015. Yo no, pero el director de L’ Espresso tenía el texto de Laudato Si con tres días de antelación y lo publicó pidiéndome que escribiera unas líneas introductorias, y así lo hice, firmando con mi nombre», cuenta Sandro Magister a Infovaticana en Roma.
«Con razón, varios periodistas de renombre (John Allen, Nicole Winfield…) escribieron que no se trataba de una violación del embargo en absoluto, sino de una anticipación periodística completamente legítima. Primero la sala de prensa emitió una declaración, y luego, unas horas más tarde, otra declaración en la que se me excluía del acceso, indefinidamente».
«No protesté, no dije nada, no pedí ser readmitido. En resumen, me quedé en silencio. Y el castigo duró algunos meses, incluso durante el sínodo de octubre, mientras yo seguía trabajando como siempre (entre otras cosas publicando la famosa carta de los trece cardenales del sínodo al Papa…). Fui ‘perdonado’ a mediados de diciembre, coincidiendo con el comienzo del jubileo de la misericordia», concluye el periodista.
Cabe destacar que, una semana más tarde de lo ocurrido, la Sala Stampa mantiene el veto a Infovaticana a pesar de haber admitido que no pusieron a disposición de su periodista dicho documento.