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Una apuesta para el cardenal Baldisseri

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En la presentación de la exhortación postsinodal Christus vivit, el cardenal Lorenzo Baldisseri la ha presentado como una ‘carta magna’ para la pastoral juvenil en el próximo futuro. Y aquí tenemos serias razones para ponerlo en duda.

¿Alguien sabe si el cardenal Baldisseri es jugador? Porque querría plantearle respetuosamente una apuesta. En la presentación del motu proprio postsinodal Christus vivit, el cardenal Lorenzo Baldisseri ha definido el texto de más de 32.000 palabras como un “hito” en el camino del sínodo -ese que se presentaba como ‘de la juventud’ y acabó siendo, por sorpresa de última hora, ‘de la sinodalidad’. También ha añadido Baldisseri que la exhortación “constituirá para el futuro próximo la magna carta de la pastoral juvenil y vocacional en las diversas comunidades eclesiales, todas marcadas, -aunque de diferentes maneras según las diferentes latitudes- por una profunda transformación de la condición juvenil”.

Yo me apuesto lo que Su Eminencia quiera a que no. Le apuesto que este túrgido documento no será ‘carta magna’ en absoluto, ni siquiera para quienes sean capaces de leer de cabo a rabo un texto interminable donde se repiten los lugares comunes y consignas de este pontificado. Estoy convencido de que será ignorado hoy y olvidado mañana, igual que ese ‘pacto para la paz’ firmado con el Gran Imán de Al Azhar que el Papa quiere que se estudie en las universidades como si fuera el Decreto de Constantino.

Más que una carta magna, Christus vivit parece una tortuosa hoja de ruta, y más que dirigirse a la juventud católica practicante real parece escrita para esa ‘juventud congelada’ que es la generación clerical de coetáneos de Su Santidad, los jóvenes que en el 68 decidieron que la suya era la juventud definitiva e inamovible, los que eran jóvenes sacerdotes o seminaristas cuando se propagó ese fantasma llamado ‘el espíritu del Concilio.

Esa es una de las claves esenciales de este pontificado, que se presenta como una renovación, una adaptación a los tiempos que vivimos, cuando en realidad es el último tren de una generación que vive con la frustración de esa ‘revolución pendiente’. Por eso, cuando Francisco habla de esos curas demasiado estrictos en el confesionario o que insisten indebidamente en cuestiones ‘de cintura para abajo’, se está refiriendo a una Iglesia que no existe salvo, quizá, en sus recuerdos. Nadie que lleve una mínima práctica religiosa católica puede pretender que el problema hoy es de estricto moralismo o de una adherencia pelagiana a las normas o aun a la doctrina.

Y esa es también la contradicción interna de la Curia actual. Francisco habla en la exhortación de la necesidad de introducir en la Iglesia “cambios concretos” y pide que la Novia de Cristo deje de lado estrechos prejuicios y “escuche atentamente a los jóvenes”. “Una Iglesia a la defensiva, que pierde la humildad, que deja de escuchar, que no permite que la cuestionen, pierde la juventud y se convierte en un museo”. Y, sin embargo, quienes han hablado íntimamente con el Papa insisten a menudo en su obsesión por hacer irreversibles los cambios que quiere introducir. ¿Qué sentido tiene un ‘cambio irreversible’, o en qué sentido puede lo irreversible reflejar una ‘apertura a los cambios’?

Y es que, al igual que esas definiciones estáticas de ‘juventud’ y ‘modernidad’ que tan poco tienen que ver con su propia esencia cambiante, tampoco el ‘cambio’ anunciado se quiere que cambie.

En algunas ocasiones hemos hablado de la conversión de una Iglesia que era la ‘roca inmutable’ en una institución entregada al ‘pensamiento líquido’ y constantemente cambiante, pero también esa conclusión es engañosa. Nadie quiere ‘el cambio’; nadie pretende que es bueno ‘cambiar’ en sí mismo, ni siquiera ‘actualizarse’; todo el mundo tiene una idea de lo bueno y de lo malo, de lo que conviene y lo que no, y habla de apertura al cambio para introducir esas ideas que quiere ver impuestas. Se llama ‘cambio’, por ejemplo, a una relajación litúrgica que lleva con nosotros medio siglo, pero pueden apostar a que si la novedad que quisieran los jóvenes de verdad, no los de ‘selfie’ papal, fuera una liturgia más respetuosa o incluso tradicional, una doctrina más clara y exigente, o ese anhelo perpetuo de toda joven generación, certezas en las que apoyarse y sobre las que construir su vida espiritual, dudamos mucho que fueran aplaudidas con el mismo entusiasmo.

24 comentarios en “Una apuesta para el cardenal Baldisseri
  1. Francisco habla de la juventud de la Iglesia y escribe: “Pidamos al Señor que libere a la Iglesia de
    los que quieren envejecerla, que la quieren anclada en el pasado, que la quieren lenta e inmóvil. También le
    pedimos que la libere de otra tentación: creer que es joven porque se rinde a todo lo que el mundo le
    ofrece, creer que se renueva porque esconde su mensaje y se mezcla con los demás. No. Ella es joven
    cuando es ella misma, cuando recibe cada día la fuerza siempre nueva de la Palabra de Dios, de la
    Eucaristía, de la presencia de Cristo y de la fuerza de su Espíritu” (35).
    En este parágrafo está claramente expresado lo que piensa y quiere el papa para la Iglesia y los jóvenes participando en ella. Ser fiel a Jesucristo y al Espíritu Santo, sin rendirse a lo que el mundo le ofrece. Pero Carlos Esteban no lo entiende así, tiene otros criterios de hermeneuticos.

  2. Se habla en general que algunas cosas en la Iglesia tienen que cambiar sin decirnos ni cuales ni cuándo, así cada uno pone las suyas y todos tan contentos. La palabra ‘cambio’ , como ‘diálogo’ y similares , tienen efectos mágicos de simpatía pero sin contenido alguno que justifique los entusiasmos. Nos ensalza la forma de ver las cosas de los jóvenes y su visión crítica sin decirnos ningún qué ni porqué. Es una pena que entremos en las dialécticas de lucha de clases , en este caso de edades. Santos los hay jóvenes y viejos y pecadores también. Este empeño en querer hablar de un cristianismo desligado de Dios y de la revelación es increíble. El comportamiento moral es consecuencia de la fe y no al revés. Vivimos conforme a lo que creemos. Si la fe es verdadera se convierte inmediatamente en obras. Si los jóvenes y los viejos nos acercamos más a Dios eso transformará nuestras vidas de forma natural.

  3. Hablan mucho de sinodalidad, pero debidamente manipulada por el Baldiserri de turno y siempre que los manipulados digan lo que quiere el manipulador que digan. ¡ Prietas las filas y adhesión inquebrantable !

  4. Estos tíos están en otra galaxia.
    De verás se creerán sus propias mentiras y/o sus voluntarismos baratos ?
    Este cebollo es el que,lleno de vanidad,el 14 de Marzo de 2013 hizo valer la muy tradicional costumbre de que el monseñor que recibía el solideo rojo del pontifice electo,se convierte en cardenal.Y es que,para lo que les interesa,son muy tradicionalistas…

  5. No hay que preocuparse.
    Mañana no hablaran de semejante ladrillo ni los medios especializados.
    Lo bueno del modernismo es que no se reproduce.Es un mulo estéril.Y los escasos embarazos que consiguen,terminan en abortos espontaneos.

  6. Vergüenza nos debería dar, a mi el primero, del bochornoso espectáculo que damos con nuestros comentarios. Queriendo defender la verdad no pasamos de llenarnos de improperos, insultos y humillaciones. Así falsificamos la verdad de la peor forma. La mayoría de los comentarios, empezando por los míos, no aportan nada o aportan porquería y retroalimentan nuestra vanidad y soberbia. Las formas no son neutrales, a la vez que el mensaje, son contenido y del fundamental para el cristiano. Llevan caridad o llevan falta de caridad e incluso odio. Y atentar contra la caridad es hacerlo contra laVerdad, contra el mismo Dios. Estamos en Cuaresma, tiempo de gracia y de conversión, tiempo de penitencia y ayuno. Propongo que ayunemos de comentarios. Oal menos de comentarios con ofensas, con humillaciones ocomentarios desahogos que no aportan realmente nada.

  7. El Señor nunca nos abandona. Nos ha dejado a su centinela orante, en su “Monte de los Olivos” (Gloria Olivae) Su Santidad Benedicto XVI. Se cumple la profecía de San Malaquías. Recemos por Su Santidad y “con Su Santidad” Benedicto XVI.

    1. Eso que acabas de escribir es una estupidez. Tú no eres quien para calificar la catolicidad de nadie. O te crees el Gran Inquisidor?

  8. Paso de leer un panfleto, tengo otras cosas importantes que hacer y prioridades evangélicas, que marcan la Cuaresma en sus textos sagrados y divinos

  9. Ese documento no lo lee nadie y mucho menos los jóvenes.Lo único que hay que predicar es que Jesucristo es nuestro único Señor y Salvador.

  10. ” Aplaquemos el ansia de transmitir una gran cantidad de contenidos doctrinales “¿ Porqué Francisco quiere aplacar el ansia de buena doctrina ? Pues muy sencillo: Porque la doctrina es la Verdad y la Verdad nos hace libres. Quiere a los jóvenes y mayores esclavos del pensamiento único y homologar poco a poco la iglesia al mismo.

  11. Carlos, eres un excelente periodista y casi siempre aciertas. Pero no hagas apuestas con Baldisseri porque es un masón de hueso colorado que pusieron hace años de nuncio en Brasil, donde hizo todo lo posible para desviar a la Iglesia local y estuvo a punto de cargarse el movimiento provida. Otra bicha, traída después a Roma como premio. Igual que hará con el nuevo arzobispo marxista de Lima cuando”posponga” definitivamente la marcha anual contra el aborto y destroce la Iglesia peruana.
    El sacrificio de los niños no nacidos es la ofrenda satánica que sustenta el mal en la Iglesia y en el mundo.

  12. Díselo a Jesús, verdadera cabeza de la iglesia, y cuando en silencio te hable, te aclarara la estupidez que acabas de escribir en latín!

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