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Papa Francisco: para Jesús antes que el pecado está el pecador

"Antes que los errores, que las reglas, que los juicios y que nuestras caídas"Vatican News
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El Papa Francisco ha presidido esta tarde la Celebración Penitencial en la Basílica de San Pedro, en el marco de la Jornada “24 Horas para el Señor”, organizado por el Pontificio Consejo para la Promoción de la Nueva Evangelización.

Les dejamos la homilía que el Papa ha dirigido a los fieles reunidos en la Basílica de San Pedro:

«Quedaron solo ellos dos: la miserable y la misericordia» (In Io. Ev. tract. 33,5). Así encuadra san Agustín el final del Evangelio que hemos escuchado recientemente. Se fueron los que habían venido para arrojar piedras contra la mujer o para acusar a Jesús siguiendo la Ley. Se fueron, no tenían otros intereses. En cambio, Jesús se queda. Se queda, porque se ha quedado lo que es precioso a sus ojos: esa mujer, esa persona. Para él, antes que el pecado está el pecador. Yo, tú, cada uno de nosotros estamos antes en el corazón de Dios: antes que los errores, que las reglas, que los juicios y que nuestras caídas. Pidamos la gracia de una mirada semejante a la de Jesús, pidamos tener el enfoque cristiano de la vida, donde antes que el pecado veamos con amor al pecador, antes que los errores a quien se equivoca, antes que la historia a la persona.

«Quedaron solo ellos dos: la miserable y la misericordia». Para Jesús, esa mujer sorprendida en adulterio no representa un parágrafo de la Ley, sino una situación concreta en la que implicarse. Por eso se queda allí, en silencio. Y mientras tanto realiza dos veces un gesto misterioso: «escribe con el dedo en el suelo» (Jn 8,6.8). No sabemos qué escribió, y quizás no es lo más importante: el Evangelio resalta el hecho de que el Señor escribe. Viene a la mente el episodio del Sinaí, cuando Dios había escrito las tablas de la Ley con su dedo (cf. Ex 31,18), tal como hace ahora Jesús. Más tarde Dios, por medio de los profetas, prometió que no escribiría más en tablas de piedra, sino directamente en los corazones (cf. Jr 31,33), en las tablas de carne de nuestros corazones (cf. 2 Co3,3). Con Jesús, misericordia de Dios encarnada, ha llegado el momento de escribir en el corazón del hombre, de dar una esperanza cierta a la miseria humana: de dar no tanto leyes exteriores, que a menudo dejan distanciados a Dios y al hombre, sino la ley del Espíritu, que entra en el corazón y lo libera. Así sucede con esa mujer, que encuentra a Jesús y vuelve a vivir. Y se marcha para no pecar más (cf. Jn 8,11). Jesús es quien, con la fuerza del Espíritu Santo, nos libra del mal que tenemos dentro, del pecado que la Ley podía impedir, pero no eliminar.

Sin embargo, el mal es fuerte, tiene un poder seductor: atrae, cautiva. Para apartarse de él no basta nuestro esfuerzo, se necesita un amor más grande. Sin Dios no se puede vencer el mal: solo su amor nos conforta dentro, solo su ternura derramada en el corazón nos hace libres. Si queremos la liberación del mal hay que dejar actuar al Señor, que perdona y sana. Y lo hace sobre todo a través del sacramento que estamos por celebrar. La confesión es el paso de la miseria a la misericordia, es la escritura de Dios en el corazón. Allí leemos que somos preciosos a los ojos de Dios, que él es Padre y nos ama más que nosotros mismos.

«Quedaron solo ellos dos: la miserable y la misericordia». Solo ellos. Cuántas veces nos sentimos solos y perdemos el hilo de la vida. Cuántas veces no sabemos ya cómo recomenzar, oprimidos por el cansancio de aceptarnos. Necesitamos comenzar de nuevo, pero no sabemos desde dónde. El cristiano nace con el perdón que recibe en el Bautismo. Y renace siempre de allí: del perdón sorprendente de Dios, de su misericordia que nos restablece. Solo sintiéndonos perdonados podemos salir renovados, después de haber experimentado la alegría de ser amados plenamente por el Padre. Solo a través del perdón de Dios suceden cosas realmente nuevas en nosotros. Volvamos a escuchar una frase que el Señor nos ha dicho por medio del profeta Isaías: «Realizo algo nuevo» (Is 43,18). El perdón nos da un nuevo comienzo, nos hace criaturas nuevas, nos hace ser testigos de la vida nueva. El perdón no es una fotocopia que se reproduce idéntica cada vez que se pasa por el confesionario. Recibir el perdón de los pecados a través del sacerdote es una experiencia siempre nueva, original e inimitable. Nos hace pasar de estar solos con nuestras miserias y nuestros acusadores, como la mujer del Evangelio, a sentirnos liberados y animados por el Señor, que nos hace empezar de nuevo.

«Quedaron solo ellos dos: la miserable y la misericordia». ¿Qué hacer para dejarse cautivar por la misericordia, para superar el miedo a la confesión? Escuchemos de nuevo la invitación de Isaías: «¿No lo reconocéis?» (Is 43,18). Reconocer el perdón de Dios es importante. Sería hermoso, después de la confesión, quedarse como aquella mujer, con la mirada fija en Jesús que nos acaba de liberar: Ya no en nuestras miserias, sino en su misericordia. Mirar al Crucificado y decir con asombro: “Allí es donde han ido mis pecados. Tú los has cargado sobre ti. No me has apuntado con el dedo, me has abierto los brazos y me has perdonado otra vez”. Es importante recordar el perdón de Dios, recordar la ternura, volver a gustar la paz y la libertad que hemos experimentado. Porque este es el corazón de la confesión: no los pecados que decimos, sino el amor divino que recibimos y que siempre necesitamos. Sin embargo, nos puede asaltar una duda: “no sirve confesarse, siempre cometo los mismos pecados”. Pero el Señor nos conoce, sabe que la lucha interior es dura, que somos débiles y propensos a caer, a menudo reincidiendo en el mal. Y nos propone comenzar a reincidir en el bien, en pedir misericordia. Él será quien nos levantará y convertirá en criaturas nuevas. Entonces reemprendamos el camino desde la confesión, devolvamos a este sacramento el lugar que merece en nuestra vida y en la pastoral.

«Quedaron solo ellos dos: la miserable y la misericordia». También nosotros vivimos hoy en la confesión este encuentro de salvación: nosotros, con nuestras miserias y nuestro pecado; el Señor, que nos conoce, nos ama y nos libera del mal. Entremos en este encuentro, pidiendo la gracia de redescubrirlo.

Vatican News

21 comentarios en “Papa Francisco: para Jesús antes que el pecado está el pecador
  1. Si uno aquí, con los que dan opinión dice algo bueno del Papa, lo llaman papolatra, Me da pena pero tampoco diré nada, ni bien ni mal, contra él, solo que aquí se está invitando a la confesión, y éso si es muy bueno. Pregunto, ¿Cuántos de aquí nos confesamos?, Y con qué frecuencia?,. Una amiga tiene 40 años sin confesarse , porque no tiene pecados, y comulga muy agusto.
    Es la confesión un sacramento que nos da una inmensa paz, y nos libra del peso del pecado, tenemos que confesarnos .. porque según éso, aquí somos muy católicos,. A ver …

    1. Spes.
      El Papa, de vez en cuando, dice cosas ortodoxas. Creo que lo hace por aquello de una de cal y otra de arena y así conformar a tirios y troyanos. Pero sólo es mi opinión.
      Cuando habla diciendo verdad, pues se le reconoce y ojalá siempre fuera claro y nos confirmara en la fe. No es ni más ni menos que su misión.
      Por otro lado permítame decirle que su amiga, si no se confiesa al menos una vez al año que es el mínimo que pone la Iglesia, pues está faltando gravemente.
      Desgraciadamente, hay mucha gente así. Pidamos por ellos porque no son capaces de reconocerse pecadores. Precisamente es la oscuridad del pecado la que les impide verlo.
      Un saludo, Spes

    2. Spes, una de las características de los fariseos eran creerse mejor que los “otros”.
      “No soy como esa que no se confiesa hace 40 años”. Es curioso que en los evangelios sólo se lee pocas veces acerca del perdón de los pecados, y leemos con mucha frecuencia: “¿quién eres tú para juzgar?
      Decían los Padres de la Iglesia que “el que juzga NO es cristiano, es un asesino”.
      Saludos y que Dios nos coja confesados.

      1. En el juicio no se nos preguntará cuanto hemos leído o cuantas veces nos hemos confesado, sino, ¿cuánto has amado?
        Sin embargo Jesucristo el “amor” lo pone más “difícil”: “Amad a vuestros enemigos”.
        Saludos

        1. Bueno, pues gracias por lo de farisea, he mencionado a “mi amiga” por poner el ejemplo de quien no aprovecha la maravilla de la confesión, y es verdad, que ésa señora, es generosa y con muchas cualidades, pero cree firmemente que no tiene pecados,. Lo pongo por lo sorprendente de la situación, no porque me esté dando baños de pureza. Todo es porque valoremos la confesión, que se dice que en Alemania, ya nadie se confiesa, ( no se qué tan cierto sea),. Y es ahí, en el confesionario, dónde voy a lavar mis muchos y miserables pecados, y me pillaste, ése es el primero de mi lista,

          1. Spes, perdona si te he ofendido pero no me refiero a ti, yo también pongo como “como ejemplo” lo de “fariseo”. En el fondo todos tenemos algo de eso, aunque no la reconozcamos. Reitero mi perdón, porque eso es lo que la Iglesia me ha enseñado: el perdón. Después en todo estoy totalmente de acuerdo contigo. En Europa las parroquias están vacías, no hay vocaciones, los parques, sin niños y como broche de oro: se ha creado el ministerio de la SOLEDAD.
            No olvidemos que el trigo crece junto con la cizaña, pero de esto, el Señor se encarga y no nosotros. No olvidemos que somos la Iglesia de la CARNE no existe la Iglesia ANGELICAL.
            Saludos y reitero mi perdón.

        2. Spes, una verdad evangélica no depende de cuántas veces se repite o no; si “pocas veces”, o si “con frecuencia”. Leído para usted: «No juzguéis por las apariencias, juzgad con juicio justo» (Juan 7,24). Jesús no prohíbe juzgar, sino juzgar injustamente. La cita de Mateo 1 se refiere a que si usted juzga injustamente, así será juzgado.
          Y no se trata de creerse mejor o peor. Se trata de invitar a instruir en la doctrina de la Iglesia. Eso respecto del deber de confesarse por lo menos una vez al año.
          Pero si el magisterio de la Iglesia ya no es aplicable, botemos el catecismo y mutilemos de la Biblia el pasaje de Mateo 16,19, donde Jesús da autoridad a su Iglesia, representada en Pedro. Y así se cumplirá su predicción de lo que se nos preguntará en el juicio. Que como frase leída por ahí, pega; pero como verdad doctrinal le faltó decir de qué fuente la obtuvo.

          1. A ver Nadin,. Perdón que no he comprendido, . Primero, Luis Alberto, pone en mí, palabras que nunca dije, “No soy como ésa…..”,. Nunca dije éso, si le dejo que me diga que soy soberbia, entiendo que no lo dice por mis palabras hacia la señora que mencioné, lo hace porque no dije nada malo del Papa. Pero éso es lo de menos, dijo la verdad, soy farisea., 😇😈, . Pero ahora no sé que qué cosas debo aclarar, no entendí, 😑.

          1. Spes, nada tienes que aclarar, más bien yo tengo que pedir perdón. Los Padres de la Iglesia en sus catequesis, usaban a la vez el evangelio con la vida cotidiana y empleaban simultáneamente el evangelio con las personas. Yo puse la del fariseo con la del publicano, pero, jugando con tu comentario de tu amiga que no se confesaba. Y no se puede tomar literalmente tu comentario.
            Dice la Escritura: “No soy como los demás hombres”.
            Yo puse: “No soy como ella que no se confiesa”.
            Pero mejor volteemos la página porque considero que ya todo se ha aclarado.
            Saludos

    3. Todas las catequesis del Papa son preparadas por expertos en la materia, por ejemplo la del p. Raniero Cantalamessa. El papa puede tener una opinión personal que no puede considerarse como enseñanza de la Iglesia y del magisterio.
      Por ejemplo: si el papa Francisco declarase hoy como dogma de fe que 2X2 es 5, evidentemente yo personalmente la abandonaría, pero mi sensatez me dice que eso NUNCA ocurrirá.”
      Me estaba olvidando de que estoy en una de las comunidades Neocatecumenales en Lima Perú más de 40 años. Es una manera de presentación.
      Saludos a todos

  2. Elisa Isabel, con discapacidad de un 86% Mi hija. Es muda, pierde salivares es mayor: Pido limosna Por ella y para ella… Elisa Isabel tiene que ir al Centro de día en otra localidad que esta distante a la nuestra, para personas discapacitadas, y yo no puedo llevarla como digo, para que cada día la traten, personas cualificadas, no tenemos medios de transporte para ello, hemos de pagar anualmente por adelantado 2,220 €, 185€ a una empresa que está concertada cada año; dos viajes al día ida i vuelta, hasta la puerta de casa. Nuestra urgencia es primordial. MI teléfono es 634710065… Mi correo josemanuelgarciapolo@gmail.com Todo lo anteriormente escrito, lo justifico a quien lo solicite.
    Dad y se os dará; aquí se ve el corazón de Jesús que se dilata y hace esta promesa que quizás es una imagen del cielo. Dad y se os dará.

  3. Cristo soy un gran pecador

    Cristo, tú sabes que no exagero cuando digo con sinceridad que soy un gran pecador. Si algo tengo de bueno es lo que tú haces en mí, porque soy un gran pecador si algo tengo de bueno es lo que tú haces en mí, porque yo solo se aparentar y sentirme más bueno que los demás. ¡Si ellos hubieran recibido los dones que tú me has dado…..! Con la Virgen María cada día rezo el Santo Rosario, sin olvidarme de rezar después las Vísperas, y el Vía Crucis cada viernes a las 18:00, horas. Después la Eucaristía en Directo, tomo la comunión. Cada día. Sinceramente que bien me siento cuando cada día lo hago. Gracias Cristo Vuestro ¡hermano! por la fe. J.M.

    Rezar conmigo el Santo Rosario cada dia.

  4. ¿ Porqué ha sido “moderado” mi comentario borrándolo totalmente. Agradecería alguna explicación pues no creo que faltase al respeto ni a la Verdad.

  5. La ùnica sin pecado es la Virgen Marìa. El resto somos pecadores. Yo creo que no nos cuesta nada confesarnor aunque serìa una vez al mes. Dice el papa Francisco. Dios no se cansa nunca de perdonarnos. Somos nosotros los que nos cansamos de acudir a Èl. Cuanta verdad hay en estas palabras.

    Al mismo tiempo cuando celebramos la eucaristìa ya de por si celebramos un mini sacramento de reconsciliaciòn al comienzo. Luego durante la santa misa el sacerdote proclama “Este es el cordero de Dios que quita el pecado del mundo, dichosos los invitados a la mesa del Señor”. El pueblo responde; Señor no soy soy digno de que entres en mi casa pero una palabra tuya bastara para sanarme. No somos dignos de recibir al Señor. Pero Èl es el cordero de Dios que quita el pecado del mundo.

    Lo ùnico que podemos hacer es como el buen ladròn creer en Jesùs.

    Y añadió: Jesús, cuando llegues a tu reino acuérdate de mí. Jesús le contestó: Te aseguro que hoy estarás conmigo en el paraíso.

  6. Sin pecado no hay pecador: luego es antes el pecado que el pecador. Además, sin el conocimiento de la Ley Moral, y sin una conciencia formada en esa misma Ley, no puede haber reconocimiento del pecado, ni reconocerse pecador. Sin este reconocimiento -pecado, pecador- no podemos acercarnos a Jesús, ni Él a nosotros: montamos una barrera infranqueable; no en vano dejó dicho Jesús desde el principio que “había venido a salvar, no a los justos sino a los pecadores”; y en otro lugar: “hay más alegría en el Cielo por un pecador que se convierte, que por noventa y nueve que permanecen justos”. Con el que no se reconoce pecador, por reconocer su pecado, Jesús ‘no sabe qué hacer con él’. Lo mismo que con el que no tiene Fe después de haberle conocido.

    1. Uno se puede arrepentir hasta el último segundo de su vida.
      “Señor acuérdate de mi cuando estés en tu reino”.
      “HOY estarás CONMIGO en el paraíso”.
      No estoy diciendo que debemos seguir el ejemplo de ladrón. Lo dice san Pablo: “Donde abundó el pecado, SOBREABUNDO LA GRACIA”.
      Saludos

  7. Bueno, me da pena entrar, si sigo, terminaré diciendo todos mis pecados,. Luis Alberto, ahora me pillas de nuevo,
    Si, también soy soberbia,. Pero no se me tienen que dar disculpas, aquí todos nos decimos de cosas, y como ya me han dicho:. Capullo, bobalicona y éso, pues mi soberbia hace que reaccione con ofensas más fuertes, que no vienen al caso, 😥, me disculpo . Todo lo vale el deseo grande de que vayamos al confesionario, si no, …¿Para qué lo iba a instituir Nuestro Señor Jesucristo?,

  8. La grave aporía que padece el francisquismo es que pretende salvar al pecador sin condenar el pecado, por lo que lo deja en la miseria camino del infierno, que aparece en los evangelios con harta frecuencia, aunque no le guste a Francisco.

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