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Recordando a San Gregorio Magno, el ‘siervo de los siervos de Dios’

Falleció el 12 de marzo del año 604 d.C.
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Servus servorum Dei (Siervo de los siervos de Dios) es el título papal que escogió Gregorio Magno durante su pontificado, lo que nos advierte de la categoría y humildad de este Santo, primer monje nombrado Papa que solía predicar que “donde el amor existe se obran grandes cosas”.

A pesar de que la Iglesia Católica celebra su día el 3 de septiembre, fue el 12 de marzo del año 604 d.C. cuando Gregorio Magno falleció en Roma tras una vida dedicada enteramente a Cristo.

Este martes -12 de marzo-, Infovaticana en Roma acude a la cita con el embajador de Hungría ante la Santa Sede, Eduard Habsburg, en la iglesia de Roma San Andrea e Gregorio para recordar al que fue el sexagésimo cuarto Papa de la Iglesia Católica.

Iglesia “San Andrea e Gregorio” en Roma

 

Como explica el embajador, el lugar habla por sí solo. Desde lo alto de la escalinata, a las puertas de la iglesia, podemos contemplar lo que hace más de mil años contempló uno de los Papas más relevantes de la historia de la Iglesia Católica. “Desde aquí el Papa ha visto el mundo, es en este jardín donde vivió su juventud”.

Transformó su residencia familiar en un monasterio

Nos encontramos en la Piazza San Gregorio Al Celio, situada a escasos metros del Arco de Constantino y del Circo Massimo, donde se eleva  -justo enfrente del Palatino-, el Monte Celio, lugar en el que se encontraba la residencia familiar de Gregorio.

El Santo nació en Roma en el año 540 d.C en el seno de una familia que gozaba de una buena posición social y alto nivel adquisitivo, algo que no le impidió llevar una vida humilde dedicada a los demás. Sin embargo, durante su juventud “fue testigo de la destrucción, del caos y del horror más grande. Durante los primeros años de su vida, solamente vivió en guerra”.

En el año 573, tras la muerte de sus padres, decidió transformar su casa en un monasterio bajo la advocación de San Andrés, donde vivió como monje hasta que fue nombrado sucesor de San Pedro. Cabe destacar que de joven se dedicó a la política, llegando a ser prefecto de Roma en el año 573. Sin embargo, lo dejó todo para dedicarse a la oración. Tras convertir su hogar en un monasterio, fundó otros seis en Roma y en Sicilia, lugares donde su familia tenía posesiones.

Entrada al Monasterio

 

Cuando fue nombrado Papa decía que quería volver a su cubículo, donde estaba en paz y podía encontrarse frente a Dios.

En el año 579 el Papa Pelagio II lo nombró diácono y le envió a Constantinopla, donde permaneció seis años. Allí​ estableció muy buenas relaciones con la familia del emperador Mauricio y con miembros de las familias senatoriales italianas que se habían establecido en la capital oriental. En el año 586 Regresó a Roma y se retiró nuevamente al monasterio. Más tarde fue el secretario del Papa Pelagio II hasta que éste murió de peste en febrero del año 590.

 ‘En un tiempo desastroso, más aún, desesperado, supo crear paz y dar esperanza’

Fue en este año cuando Gregorio Magno fue nombrado nuevo Pontífice. Cabe destacar que desde el momento que asumió el cargo de Papa, se impuso el deber de catequizar y cumplir con la disciplina. Destacó también como predicador escogiendo temas del Evangelio, hasta nosotros han llegado algunas de sus homilías. Según explica el embajador, “escribía de una forma muy sencilla, de una forma que llegaba a todos”.

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Podemos destacar la conversión de Inglaterra como uno de sus logros o la compilación del Antiphonario, la revisión y reestructuración del sistema de música sacra, la fundación de la famosa Schola Cantorum de Roma y la consolidación de la Misa Tridentina. A día de hoy se le venera como el cuarto Doctor de la Iglesia Latina.

Cabe destacar que el Papa Emérito Benedicto XVI señaló sobre este Santo que “en un tiempo desastroso, más aún, desesperado, supo crear paz y dar esperanza. Este hombre de Dios nos muestra dónde están las verdaderas fuentes de la paz y de dónde viene la verdadera esperanza; así se convierte en guía también para nosotros hoy”.

4 comentarios en “Recordando a San Gregorio Magno, el ‘siervo de los siervos de Dios’
  1. Si cada determinada cantidad de años surgen almas extraordinarias,. ¿Cuando querrá Dios enviar otro San Gregorio?,. Uno que como San Martín de Porres de una súper barrida a tanta basura?,. Quiera El que venga alguien especial que se encargue de Su esposa, La Santa Iglesia Católica, y que perdone cómo la hemos tratado

  2. ¿Papa Emérito Benedicto XVI? Otro invento de Infovaticana, no existe esa figura en la Iglesia. Ni en el derecho ni en la Tradición.

    Como firma, el uso del anillo, vive en el Vaticano y viste de blanco el alemán más su resignación al ejercicio activo y no al cargo: Papa a secas.

    1. Cada uno es esclavo de sus palabras espero que el Espíritu Santo no se lo tenga en cuenta,más que todo por las consecuencias,de ofender al Espíritu Santo ,que estoy convencida,que no debe conocer y que pienso en no revelarle por el momento a fin de dejar sin efecto sus palabras.

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