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“Es evidente que el verdadero sentido de lo que está sucediendo debe buscarse en el espíritu del mal”

"Quiero compartir con ustedes el dolor y la culpa insoportable que causa en nosotros y en todo el cuerpo eclesial la oleada de escándalos de los que están ahora llenos los periódicos de todo el mundo"Vatican Media
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El jueves 7 de marzo, en torno a las 11 de la mañana, hora local; el Papa Francisco se dirigió a la Basílica de San Juan de Letrán para participar en la tradicional liturgia penitencial al comienzo de la Cuaresma reservada al clero de la diócesis de Roma, que se celebra siempre el día después del Miércoles de Ceniza.

(Vatican News)- El evento inició con la meditación introductoria del Cardenal Vicario Angelo De Donatis.

«El tiempo litúrgico que viviremos -dijo el purpurado- nos pedirá que seamos ministros de reconciliación, embajadores y diáconos del perdón de Dios para todos nuestros hermanos. En nuestras comunidades diremos en voz alta: “Os imploramos, en nombre de Cristo, que os dejéis reconciliar con Dios”. Invitaremos a todos a pedir perdón, con humildad, a Dios y a los hermanos y hermanas del mal hecho. Es un don muy significativo poder saborear desde hoy, entre nosotros diáconos, sacerdotes y obispos, la dulzura de su amor, para estar más dispuestos a compartirlo con nuestros hermanos».

Posteriormente, los sacerdotes recibieron el sacramento de la reconciliación. Algunos de ellos, se confesaron con el Papa; quien posteriormente dedicó un profundo discurso al clero, pronunciado en gran parte de manera espontánea, en el que resaltó el valor cristiano de la Cuaresma y la enorme riqueza espiritual que brota del corazón, tras recibir la misericordia de Dios.

«Esta Liturgia del perdón de Dios es buena para nosotros, ¡es buena para mí también! – y siento una gran paz en mi corazón, ahora que cada uno ha recibido la misericordia de Dios y al mismo tiempo la ha dado a otros, a sus hermanos. Vivamos este momento como lo que realmente es, como una gracia extraordinaria, un milagro permanente de ternura divina, en el que una vez más la Reconciliación de Dios, hermana del Bautismo, nos conmueve, nos lava con lágrimas, nos regenera, nos restaura a nuestra belleza original», dijo el Obispo de Roma.

Francisco habló sobre el poder del perdón que restaura la comunión en todos los niveles, así como sobre la gracia de la misericordia de Dios, “en la que la Iglesia vive y se alimenta”.

Además puso en guardia sobre el riesgo de que los sacerdotes caigan en la tentación de la autosuficiencia y la autosatisfacción: “como si fuéramos el Pueblo de Dios por iniciativa propia o gracias a nosotros mismos. Esta reflexión nuestra es muy fea y siempre nos hará daño, ya sea la autosuficiencia en el hacer o el pecado del espejo, la autosatisfacción: “Qué bello soy, qué bueno soy….”; añadió.

Reflexionando sobre el libro del Éxodo, propuesto como paradigma en estos siete años de camino hacia el Jubileo de 2025, el Santo Padre puso su mirada sobre la gran obra del Señor que transforma el “no pueblo” en Pueblo de Dios:

«una paciente obra de reconciliación, como él la llama, una sabia pedagogía en la que amenaza y consuela, nos hace conscientes de las consecuencias del mal hecho y decide olvidar el pecado. Por lo tanto, nos invita a no temer los momentos de desolación espiritual, como el que vivió Israel, sino a vivir esta ausencia temporal de Dios como un don, rechazando al mismo tiempo los caminos alternativos y los ídolos».

El Sucesor de Pedro también reflexionó sobre la experiencia de la confesión del pecado que a menudo escondemos no sólo a Dios, sino también al sacerdote que nos confiesa e incluso a nosotros mismos:

«La cosmética ha llegado hasta aquí: somos especialistas en arreglar situaciones… “sí, pero no ha sido por mucho tiempo, se puede entender, es comprensible…y así buscamos maquillar todo”. Y un poco de agua para lavarnos de los cosméticos es bueno para todos nosotros, para ver que no somos tan hermosos: somos feos, somos feos incluso en nuestras propias cosas. Pero sin desesperación, ¿no? Porque hay un Dios misericordioso y misericordioso».

Por eso el Papa invitó a los sacerdotes y a los obispos a predicar en este tiempo cuaresmal el amor apasionado y celoso que Dios tiene por su pueblo, pero también a ser conscientes de su papel en la Iglesia: el de realizar un servicio generoso a la obra de reconciliación de Dios. Los exhortó a un diálogo franco con Cristo, como hombres y no como pusilánimes:

“No se consideren administradores del pueblo, sino servidores que no aceptan la corrupción. Unidos con los hermanos, con la comunidad, dispuestos a luchar por el pueblo”, dijo Francisco poniendo en evidencia la actitud de los sacerdotes que hablan mal de su propio pueblo a los obispos y “todos esos males dolorosos que ensucian la imagen de la Iglesia”.

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“El pecado nos desfigura, y vivimos con dolor esta experiencia humillante cuando nosotros mismos o uno de nuestros hermanos sacerdotes u obispos cae en el abismo sin fondo del vicio, de la corrupción o, peor aún, del crimen que destruye la vida de los demás”, aseveró.

Y al respecto, el Papa se refirió con dolor y angustia, el grave pecado de los abusos cometidos por los miembros del clero:

«Quiero compartir con ustedes el dolor y la culpa insoportable que causa en nosotros y en todo el cuerpo eclesial la oleada de escándalos de los que están ahora llenos los periódicos de todo el mundo. Es evidente que el verdadero sentido de lo que está sucediendo debe buscarse en el espíritu del mal, en el Enemigo, que actúa con la pretensión de ser el dueño del mundo, como dije en la liturgia eucarística al final del Encuentro sobre la protección de los menores en la Iglesia. Sin embargo, ¡no nos desanimemos! El Señor purifica a su Esposa y nos está convirtiendo a todos a sí mismo. Él nos está haciendo experimentar la prueba porque entendemos que sin Él somos polvo. Nos está salvando de la hipocresía, de la espiritualidad de las apariencias».

«Dios – añadió el Santo Padre – sopla su Espíritu para devolver la belleza a su Esposa, pero el arrepentimiento es fundamental, de hecho es el principio de nuestra santidad». Por ello, pidió a los sacerdotes de Roma que no tengan miedo de poner su vida al servicio de la reconciliación entre Dios y el hombre, aunque la vida de un sacerdote pueda estar marcada “a veces por malentendidos, sufrimientos, persecuciones y pecados”.

«Las laceraciones entre los hermanos de nuestra comunidad, la no aceptación de la Palabra evangélica, el desprecio de los pobres, el resentimiento alimentado por reconciliaciones que nunca han ocurrido, el escándalo causado por el vergonzoso comportamiento de algunos de nuestros hermanos, todo esto puede quitarnos el sueño. Sin embargo, creamos en la guía paciente de Dios, que hace las cosas a su tiempo, agrandemos nuestros corazones y pongámonos al servicio de la Palabra de reconciliación».

Francisco finalizó su discurso invitando a los miembros del clero romano a pedir perdón a Dios y a sus hermanos por cada pecado que ha socavado la comunión eclesial y sofocado el dinamismo misionero: “Sean los primeros en pedir perdón”, dijo el Pontífice, al tiempo que relanzó el apoyo a la campaña diocesana de Caritas “en la tierra como en el Cielo”, para vivir la Cuaresma de la caridad y responder a todas las pobrezas acogiendo y apoyando a los necesitados.

Antes de concluir la ceremonia, el Papa les entregó como regalo un subsidio para las segundas lecturas del Oficio de Lectura Cuaresmal.

22 comentarios en ““Es evidente que el verdadero sentido de lo que está sucediendo debe buscarse en el espíritu del mal”
  1. Francisco, no sólo no estás legitimado para hablar de abusos, sino que debes consignarte a la Justicia, pues eres el mayor encubridor de abusos de la Iglesia Católica. ¡ Basta de fariseísmos !¡ basta de cinismos ! ¡ Basta de echar la culpa a los demás y no asumir la propia ! ¡ Asume de una vez tu grave responsabilidad, y no sólo por los abusos ! ¡ No es que formes parte del problema; eres el problema !

    1. Es de agradecer que Bergoglio aclare el “verdadero sentido de lo que está sucediendo”. Estoy seguro de que el arcángel San Miguel está totalmente de acuerdo en esto.

    2. Hay que agradecer esta fundamentadísima aclaración sobre “el verdadero sentido” de la situación. Estoy seguro de que el arcángel San Miguel ha tomado nota.

  2. Siguen sin enterarse. En vez de llevar a la gente a Dios, lo que hacen es apartar a la gente de Dios gracias al aggiornamiento de ser muy modernos y evolucionados: puede ser o predicando cosas falsas que no estan en el magisterio de toda la vida sino q se lo han inventado ellos ahora, o puede ser dando escandalo, chismorreando, haciendo juicio temerario, creyéndose ya salvados, pasando de la santidad, encubriendo, acumulando, haciendo carrera… Qué tendran que ver los curas que sabian q su mision era salvar a la gente porque fuera de la iglesia no hay ninguna salvacion, con lo que nos muestran ahora: un trabajo de funcionarios donde nadie convierte a nadie pq el espiritu santo suscita muchos caminos de salvacion que en realidad no existen. Es la Salette claramente. Inteligencia oscurecida por querer ser como el mundo.

  3. Han sustituido el convertir a la humanidad para que se salve y no vaya al infierno, por atraer a la gente al circo, porque el circo hace feliz a la gente y la gente paga por ello y pone su x, pero como la misa como fiesta muy alegre con diversion es un bodrio, la gente se divierte mejor en otros sitios. En vez de predicar el magisterio de siempre, se les predica lo q la gente quiere oir: obras de misericordia naturales y materiales para acallar la conciencia q ya las puede hacer el Estado y ausencia de las espirituales q son las principales. ¿y vocaciones para qué? Para que cuatro señoras mayores q quedan se confiesen porque le enseñaron la religion tradicional?. Cuando se mueran, nada.

  4. En los años noventa yo gritaba… me mandaban al siquiatra, al psicólogo, me decían que inventaba, que era un resentido, que odiaba a la iglesia, me quitaron de en medio… Qué quieres que te diga. Como yo había muchos que ahora volvemos a entristecer. Ni estábamos locos, ni odiábamos a la Iglesia. Como un padre que advierte a su hijo sobre las drogas y después de treinta años le toca enterrarlo porque murió de sobredosis… No me alegra, no, no me alegra. Me consuela tener la seguridad de haber hecho lo que estaba en mi mano hasta ser borrado del mapa con calumnias.

  5. Mayor escándalo aun que los abusos sexuales cometidos por consagrados es su encubrimiento sistemático por parte de los obispos. Aunque el maligno tienta a todos, son ellos quienes han caído en ese pecado, y quienes deben arrepentirse por ello. Cuando Francisco habla de “el escándalo causado por el vergonzoso comportamiento de algunos de nuestros hermanos”, se está refiriendo solamente a quienes han cometido los abusos, pero no a quienes han propiciado su extensión e impunidad con su vergonzoso e hipócrita encubrimiento. Mientras no estén dispuestos a reconocer su pecado, continuará el escándalo y el descrédito de la Iglesia.

  6. Hay males que no solamente hay que achacar al maligno, que también.
    La dejación de funciones es un mal que solo hay que achacar a quien no hizo o no hace lo que debe.
    Mal asunto es que el espíritu del mal se haya filtrado (con consentimiento) en la Iglesia. Pablo VI ya habló del humo de satanás que había entrado y ahora hay una humareda que impide ver a medio metro de distancia.
    Mientras no ventilen la habitación y limpien lo manchado, se quedará todo en palabras. Eso sí, muy bonitas.

  7. Qué bonito, Dios es amor, pero también es justicia:

    “Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos serán saciados. (Mateo 5, 6)”

    “Buscad primero su Reino y su justicia, y todas esas cosas se os darán por añadidura. (Mateo 6, 33)”

    “Porque vino Juan a vosotros por camino de justicia, y no creísteis en él, mientras que los publicanos y las rameras creyeron en él. Y vosotros, ni viéndolo, os arrepentisteis después, para creer en él. (Mateo 21, 32)”

    “«¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que pagáis el diezmo de la menta, del aneto y del comino, y descuidáis lo más importante de la Ley: la justicia, la misericordia y la fe! Esto es lo que había que practicar, aunque sin descuidar aquello. (Mateo 23, 23)”

  8. Que bonito! Dios es AMOR!
    Pero también es justicia.
    “Busquen primero el Reino y su justicia, y todo lo demás se les dará por añadidura. (Mateo 6, 33)”

  9. No atribuyamos al maligno, que podrá ser el instigador, pero no el responsable, lo que hay que atribuir a obispos con nombres y apellidos, en especial el de Roma, que también tiene nombre y apellidos y debería estar ya encausado.

  10. Bueno odiadores crónicos del papa Francisco (zelotes armados con piruletas). Tenemos razones para estar indignados. Pero me parece que hay que dar confianza en el rumbo de la Iglesia. Sobre todo si se explotan todas las bubas y se limpian las pústulas, y se cumple con la ley. Que la clerecía se ha dado cuenta que ya no valen ocultaciones, amenazas y mentiras. Las ovejas sumisas se han vuelto exigentes. A ver qué hacemos por Jesucristo. Yo poco o mejor nada. Pues eso.

    1. José. Claro que podemos hacer y mucho.
      Lo principal, rezar.
      Y no es tarea secundaria intentar que muchos católicos se enteren de ciertas noticias y comiencen a preguntarse.
      A por ello!!!

  11. Más que hacer,se trata de dejar hacer,a Dios lo que quiera y nosotros,aceptar su voluntad,en la tierra como en el cielo.La Iglesia no es una democracia,donde cada uno dice y hace lo que le parece,.hay un Papa y es el que conduce la barca y al que no le guste el viaje pues que se baje.

  12. La Iglesia Católica enseña dogmáticamente que nadie está autorizado o puede juzgar el Papa. El Concilio Vaticano I (1869-1870) enseñó dogmáticamente:

    Igual que decimos que el Romano Pontífice por el  derecho divino del primado apostólico, preside toda la Iglesia, de la misma manera enseñamos y declaramos que él es el juez supremo de los fieles60, y que en todos las causas que caen bajo la jurisdicción eclesiástica se puede recurrir a su juicio61. El juicio de la Sede Apostólica (de la cual no hay autoridad más elevada) no está sujeto a revisión de nadie, ni a nadie le es lícito juzgar acerca de su juicio62. Y por lo tanto se desvían del camino genuino a la verdad quienes mantienen que es lícito apelar sobre los juicios de los Romanos Pontífices a un concilio ecuménico, como si éste fuese una autoridad superior al Romano Pontífice. (Concilio Vaticano I, Constitución dogmática  Pastor Aeternus , Ch 3;.  . Denz 1830 subrayado nuestro).

  13. Tal es la enseñanza católica, y tiene  mucho sentido. No es difícil de entender o aceptar. 

    En suma, la máxima “nadie puede juzgar al Papa” significa que el Papa no tiene superior, y por lo tanto sus enseñanzas, sus juicios, sus decisiones son definitivas y no están sujetas a revisión, o validación por parte de nadie. En la medida en que una sentencia o decisión en particular es en sí misma mudable, sólo podría ser modificada por otro (es decir un futuro) Papa, que, aunque no es superior a un Papa anterior, sin embargo, es su igual. (Así, por ejemplo, nos encontramos en la historia de la Iglesia que la supresión de la Compañía de Jesús impuesta por el papa Clemente XIV en 1773 fue anulada por el Papa Pío VII en 1814.)

    Si se acepta la legitimidad del Papa Francisco, los que publican aquí deben dejar de juzgar al Papa Francisco y oren por él. Dios es su juez.

    Si alguien no reconoce que el Papa Francisco es legitimo Papa y la Sede de Roma esta vacante, siga con sus criticas al Papa.

  14. Tal es la enseñanza católica, y tiene mucho sentido. No es difícil de entender o aceptar.

    En suma, la máxima “nadie puede juzgar al Papa” significa que el Papa no tiene superior, y por lo tanto sus enseñanzas, sus juicios, sus decisiones son definitivas y no están sujetas a revisión, o validación por parte de nadie. En la medida en que una sentencia o decisión en particular es en sí misma mudable, sólo podría ser modificada por otro (es decir un futuro) Papa, que, aunque no es superior a un Papa anterior, sin embargo, es su igual. (Así, por ejemplo, nos encontramos en la historia de la Iglesia que la supresión de la Compañía de Jesús impuesta por el papa Clemente XIV en 1773 fue anulada por el Papa Pío VII en 1814.)

    Si se acepta que Francisco es Papa, entonces quienes lo critican lo juzgan y están contra la doctrina catolica del papado. Si no creen que sea verdadero Papa y que Roma está vacante entonces sigan con sus críticas.

  15. En lugar de criticar al Papa oremos por él, porque Dios es su único juez y si algo está haciendo mal, cosa terrible es caer en manos del Dios vivo.

  16. Y juzguémonos a nosotros mismos pues es lo.que el Señor nos indica en el Evangelio: mira la viga en tu ojo antes de mirar la paja en el ojo ajeno. Y tambien si vosotros no os convertís…todos pereceréis.

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