A eso de las 19:40 de la tarde, una vez concluida la primera jornada de la cumbre, un cansado obispo de Malawi explicaba a Infovaticana en Roma que «hay un verdadero deseo por parte de los obispos de hablar del problema».
«El primer concepto es la realidad, en segundo lugar es necesario establecer algunas regulaciones para saber cómo afrontarlo, y por último es necesario también destacar la Iglesia del perdón», señaló Thomas Luke.
El obispo de Malawi quiso recordar también otros problemas que sufren los menores, sobre todo en África, como «los niños soldado o el tráfico de personas».
A continuación, declaró que «tres días no son suficientes para mirar detenidamente a los diferentes continentes, a sus culturas».
«Aceptamos que somos los líderes, y que tenemos que ser ejemplares. Esto nos abre los ojos», concluyó.