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Ernesto Cardenal: nada que perdonar

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Durante el gran fiasco del breve director de Comunicación vaticana, Edoardo Viganò, a propósito de una carta escrita por Benedicto XVI que se mutiló y falseó, la finalidad de todo aquel ridículo ejercicio fue demostrar la armoniosa continuidad entre el pontificado de Francisco y el de sus inmediatos predecesores.

Ya hemos dicho que fue un desastre, y que, leída en su integridad, la carta de Benedicto parecía sugerir lo opuesto. Comentando la inclusión de algunos nombres de la colección que pretendía resumir el pensamiento de Francisco, el Papa Emérito lamentaba con agria cortesía que algunos de los autores se habían destacado, no solo por sus opiniones abiertamente heterodoxas, sino por su enfrentamiento personal con el propio Benedicto cuando era prefecto para la Doctrina de la Fe y luego en su pontificado.

A estas alturas, querer ver continuidad alguna, salvo la inevitable cuando hablamos del Papado, es directamente risible. No es que el Papa reinante tenga un estilo y unas prioridades eclesiales marcadamente diferente de las de sus predecesores; es que en ocasiones se diría que se complace ensalzando figuras que los Papas anteriores sancionaron o censuraron.

Lo vimos, muy señaladamente, en el caso del ex cardenal, ahora en su provecta ancianidad reducido al estado laical tras meses de clamorosa presión pública, Theodore McCarrick. Fue el punto fuerte del Testimonio Viganò y casi su razón de ser, y aunque los perros de presa de este papado se han alargado las filacterias hasta el hartazgo a cuenta de si era o no una sanción formal la que le impuso Benedicto en su día, el relato central ha sido confirmado incluso por los llamados a desmentirlo, como el cardenal Ouellet: el Papa Ratzinger pidió a McCarrick que llevara una vida de oración y penitencia, alejado de los focos, y Francisco lo recuperó para delicadas operaciones diplomáticas vaticanas.

Hoy mismo hemos sabido que el Vaticano ha restablecido las funciones sacerdotales a Ernesto Cardenal, de 94 años de edad, quien fuera suspendido a divinis por el Papa San Juan Pablo II en 1984 por participar en el gobierno sandinista de Nicaragua, algo prohibido por el derecho canónico que regula a la Iglesia.

Bueno, Francisco se anuncia como ‘el Papa de la Misericordia’, y todos andamos muy necesitados de ella. ¿Quién podría criticarlo? Pero hay dos problemas, ya inocultables a estas alturas.

El primer problema se refiere a la naturaleza misma del perdón. Dios perdona siempre, y la Iglesia debe imitar a su Esposo y Maestro en esto como en cualquier otra cosa. Pero el perdón, incluso el perdón de Dios, solo es eficaz cuando existe arrepentimiento, cuando se rectifica, que es el modo real de aceptar ese perdón.

Pero no es el caso, como puede leerse en la misma noticia. El 19 de enero de 2017, entrevistado por el periodista argentino Enrique Vázquez, Ernesto Cardenal afirmó que solo Miguel D’Escoto recibió el levantamiento de la suspensión impuesta en 1984 y que él no quería recibir esa gracia. “¡Eso es falso, solo fue así en el caso de Miguel D’Escoto! Nunca me levantaron la suspensión sacerdotal y no me interesa que me la levanten”, dijo.

Así las cosas, la devolución de las facultades sacerdotales deja de ser una gracia hija de la misericordia y se convierte en la condonación, en la sanción oficial con el sello papal de la actitud ilícita de Cardenal. Pura y simplemente. Se transforma en un acto arbitrario en el que se señala que lo que un predecesor vio ilícito, el nuevo Papa lo considera lícito. Me recuerda poderosamente al aforismo de Chesterton según el cual el moderno perdona fácilmente los pecados porque no encuentra pecados que perdonar.

El segundo problema, directamente relacionado con la frase chestertoniana, es que en este como en todos los casos anteriores de misericordia vaticana, la compasión siempre parece ejercerse en una determinada dirección.

No puede ignorarse ya, a seis años del cónclave, que la misma Santa Sede que realiza sonoros despliegues de comprensión e indulgencia con unos, puede ser tajantemente justiciera con otros, por así decirlo. Los ‘misericordiados’, un eufemismo que ha sido necesario crear para hablar de la alambicada eutanasia vaticana, aumentan por meses, sin apelación y con celeridad pasmosa.

Y si uno se molesta en hacer la lista de los objetos de la ternura papal y otra de los que incurren en su enojo eficaz, le saltará en seguida a la vista que las diferencias no están en la mayor o gravedad de las faltas alegadas, sino simple o llanamente en su sintonía ideológica con el Papa reinante. Dicho crudamente, son malos tiempos para fundar una congregación con veleidades tradicionales o discurrir en pública a partir de una visión ‘rígida’ de la doctrina perenne de la Iglesia, y los mejores para desplegar las cansinas disidencias que se arrastran al menos desde los años sesenta.

22 comentarios en “Ernesto Cardenal: nada que perdonar
  1. Se levanta la suspensión pero en alguna noticia he visto que hablan de la esposa de Cardenal (no sé si se trata de un verdadero matrimonio canónico o un atentado de matrimonio civil). Si Cardenal aparece como casado ¿En qué sentido se le restituyen sus funciones sacedotales? ¿Se le dispensó del celibato? ¿Si atentó matrimonio civil, que no losé, en ese caso se pretendería hacer como que le dispensan del 6to. mandamiento, teóricamente al menos porque con 94 años y enfermo no creo que esté para muchos trotes?

    1. Rectifico y pido perdón. Me confundió la redacción de la noticia y parece que la referencia a la esposa es a la de Ortega. Por lo que he buscado en Wikipedia no consta ningún matrimonio de Cardenal. Muy mal por mi parte, por precipitarme al comentar. Ningún problema pues para ser restituido al ministerio. Como presbiterio me alegra que no tenga que morir suspendido.

  2. Cardenal es un anciano moribundo y no sabemos si se ha confesado y pedido misericordia al respecto. Si el Papa levanta la suspensión por algo será.

    1. Es para que se visualicen bien claro estas infecciones purulentas es que nuestro Papa de verdad está orando en Mater Ecclesiae, sigue firmando como tal y vistiendo de blanco.

      1. Pese a que él por activa por pasiva, directa e indirectamente destacó que el Papa es Francisco y que él no ejerce más función que orar, sus presuntos “defensores” le presentan como mentiroso, hipócrita y cobarde, retirado por Dios sabe qué miedos y ocultando la verdad, diciendo una cosa y manteniendo otra. Entérese, majadero, de que las palabras de Benedicto XVI sobre su renuncia son absolutamente claras y, como él dijo, no hay más que interpretar.

    2. Aunque no veo lógico justificar las acciones del Papa con “por algo será”, en este caso p puede que haya arrepentimiento y no tenemos por qué saberlo, estando como está a punto de morir. Yo rezo para que haya sido así. No hay tiempo para el poder de la oración

    3. Por algo será no, sino porque este Papa tiene una agenda herética. Se trata de demoler la Iglesia católica poco a poco hasta protestantizarla por la vía de hecho. Se trata de que pasado un tiempo cuando nos miremos, podamos decis, andá pero si somos protestantes en todo menos en el nombre.
      Esta agenda es la Carlo María Martíni, heredada a través de la mafia de San Gallo. El Portavoz del trucho solo es un apéndice y no el mas lustroso que digamos.

    4. Yerra usted con esa presunción, no por lo que respecta a la conciencia y perdón, sino porque todo agravio público y grave a la moral y normativa eclesial precisa una retractación igualmente pública. Solo por eso. Dejemos a Dios el juicio definitivo de la persona, pero si se quebranta desde el mismo poder supremo la norma ordinaria, ¿de qué diantres estamos discutiendo? Es como el socio del Real Madrid que se proclama madridista y jamás ha pagado una cuota: una contradicción en sí misma.

      1. Usted es el que yerra, puesto que si se le impuso una sanción cuando hace lustros que ya no se da el supuesto de hecho que los justificó, y, atendiendo a quienes le rodean, hayan informado sobre su vida y disposiciones, lo lógico es levantarle esa condena. Es horroroso cómo hay gente que usa el nombre de católico como si fuera el de una secta destinada a castigar y perseguir a todo el que consideran equivocado. De hecho, o contrario de lo que hizo Cristo y ha defendido su Iglesia.

        1. Por fin Nasan, pone usted los puntos sobre las ies, a estos sr. Y sras que se atreven a juzgar lo que sólo a Dios pertenece. Que Ernesto muera dentro de la Iglesia es lo que todo buen cristianó desearía, para cualquier bautizado por descontado, pero incluso para los que aún no lo están, pues si uno conoce y ama a quien sigue :Jesucristo, también sabe cuáles son los deseos de su Corazón.

  3. Dice que en el 2017 dijo ésas palabras llenas de orgullo, pero estamos en el 2019, habrá que pensar que conforme se acerca la muerte, el corazón se va doblegando, tal vez ya estaba listo para poder escucharse perdonado, el mal que abrazó, tal vez ya fue pagado, solo Dios sabe. Pero debe ser una alegría grande para él. Que Dios nos permita arrepentirnos, antes de que sea tarde.

  4. Cualquier día rehabilitan a McCarrick. Este pontificado es un cachondeo, un insulto continuo, no ya a la Fe y la Moral, sino a la mera inteligencia. es un pontificado de encefalograma plano. La poca corteza cerebral que posee se utiliza para perseguir a los católicos, el último reducto rígido a abatir.

  5. Sí está arrepentido alcanzará el perdón pero no se le debe restituir sin aclaracion puesto que es escandalo, es público. Y decir “por algo será “es propio de necios esclavos y los cristiano somos hombres libres, y de nuestra libertad responderemos.

  6. Ambos, el papa actual y el Ernesto, son dirigentes y fervientes defensores de la Teología de la Liberación de inspiración marxista y procomunistas. Era normal levantar la suspensión canónica de este Sandinista

  7. Bergolio contradice sistemáticamente todo lo que hizo Juan Pablo II y Benedicto XVI.

    Lo raro es que el Opus (al que también Bergolio contradice en las enseñanzas de toda la vida de la Obra), lo siga “OBEDECIENDO CIEGAMENTE”.

    Si yo hubiera creído y vivido todo lo que la Obra enseñó por años: ¿cómo es que la Obra no tiene caridad para decir ahora lo que está mal de Bergolio? Porqué no advierte que las opiniones de Bergolio encaminan las almas al infierno? Será sólo porque esperan que canonice a Landázuri? El precio es muy alto.

    Por eso la Obra, así como Bergolio, han perdido credibilidad y adeptos. DESPIERTA YA OBRA DE SAN JOSEMARÍA ESCRIVÁ!!!

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