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¿Qué chantaje internacional hay tras la renuncia de Benedicto XVI?

¿A qué aislamiento internacional se ha visto expuesta la Iglesia en esos años, despojada de coaliciones e identificada como escudo de un Occidente que hay que invadir y contaminar?Benedicto XVI junto a su sucesor.
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El secreto existe, y será desvelado, aunque esto provoca inquietud y conlleva cierto riesgo. Del extraordinario libro de Antonio Socci sobre la dimisión de Benedicto XVI y la actual condición de la Iglesia Católica, me interesa destacar, -poseo sólo la competencia para ello-, el contexto histórico mundial que acompaña al papado, la increíble dimisión, las circunstancias ambiguas de la elección del sucesor y la persistencia de una presencia discreta, pero no renunciataria, del Papa emérito con el Papa actual.

Por lo demás, os dejo con mucho gusto a la lectura de la reseña culta, completa y necesariamente no tranquilizadora de Marco Tosatti, extraordinario vaticanista que ayudó recientemente a dar voz a la denuncia de Monseñor Viganò sobre los escándalos encubiertos de la Iglesia de Bergoglio.

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Sois libres de creéroslo o no, pero la argumentación es impecable y concisa. El contexto histórico es escalofriante para cualquier observador, incluso el más impávido, porque explica muy bien cómo la globalización, entendida como redistribución inicua del poder y de la riqueza y no como forma avanzada de intercambio, ha invadido incluso la esfera de las conciencias, ha identificado en la Iglesia del discurso de Ratisbona a un enemigo al que derribar.

¿Qué chantaje internacional se oculta tras la dimisión del Papa Benedicto XVI? O, por decirlo de manera más prudente, ¿a qué aislamiento internacional se ha visto expuesta la Iglesia en esos años, despojada de coaliciones e identificada como escudo de un Occidente que hay que invadir y contaminar?

Es la corrección política, encanto, y tú no puedes hacer nada al respecto. Es la presidencia de Barack Obama, Premio Nobel a las intenciones -pero ¿qué intenciones?-, con el discurso de El Cairo de apertura al Irán de los Ayatollah, la alegría preventiva y sin constructo ni preparación política de las llamadas primaveras árabes; finalmente, con la preparación de la misión en Libia de la secretaria de Estado Hillary Clinton, que eliminará a un dictador despiadado ya jubilado, convertido, aunque a un altísimo precio, en colaborador de la obra meritoria de frenar los desembarques indiscriminados hacia nuestras costas.

Probablemente la operación empezó antes, la edad de oro en economía de Bill Clinton que preparaba los fraudes financieros y la aceptación de su desenfadada vida privada por parte de los americanos y de la opinión pública.

Pero la agenda liberal se manifiesta en toda su agresividad con Obama: matrimonios homosexuales, aborto, investigación sobre células madre, transgénero. Y, lo que es más grave, en su trayectoria no tiene previsto aceptar el hecho de tener un adversario en la cristiandad, y en el Papa romano; pretende aislar la fe, a quien la siente, a quien la practica. En esta aversión sería miope atribuir toda la responsabilidad a Washington, porque el ataque es concéntrico, se desarrolla fácilmente en Europa y en la Unión Europea de tracción alemana y francesa cuyo objetivo es poner en práctica la acogida.

Es suficiente recordar, no sólo las furiosas polémicas que siguieron al discurso de Benedicto XVI en Ratisbona, sino las continuas hostilidades y los boicots explícitos; uno de ellos, la fallida visita a la Universidad La Sapienza de Roma a principios de 2008. Un escándalo, digerido con gran ligereza por quien mandaba en Italia: el gobierno Prodi, nada menos que 67 firmas de docentes en contra de la visita del Papa para la inauguración del año académico al que le había invitado el rector.

Entre las declaraciones, no podía faltar la de Emma Bonino: “Nadie quiere amordazar al Papa o quitarle la palabra. El único que tiene voz, mañana y noche, es precisamente el Papa, con sus secuaces, y la moral católica”. Ya en plena Open Society, todavía no era la época del abrazo con Bergoglio. En esa época difícil, de contraste con los lobos, como él mismo los define, Papa Ratzinger establece una estrecha relación con Vladimir Putin, la Rusia blanca cristiana. Sigue estos encuentros el cardenal Scola, que después verá truncado su camino de sucesión al papado.

Aquella sucesión, recuerda Antonio Socci, es discutida y organizada incluso dentro de la embajada británica en Roma, sede como poco extravagante, seguramente vinculada a ambientes de la masonería.

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El sucesor, por citar un solo episodio, hace propia la lucha cultural de la administración Obama en contra de los obispos que se oponen a otros obispos, por ejemplo, a pedófilos y encubridores de pedófilos, un escándalo probado, pero que ha quedado sin respuestas oficiales incluso en fechas recientes.

El sucesor hará propia la lucha del multiculturalismo e incluso de la corrección política. Mientras tanto, con toda seguridad, el sistema americano ha encontrado el modo de defenderse y protegerse eligiendo por sorpresa a un firme adversario de la globalización y de lo políticamente correcto en la persona de Donald Trump, pero el Deep State le obstaculiza de todas las formas posibles, lícitas e ilícitas.

Mientras tanto, el Papa del secreto, que en secreto abandona -porque aislado y aplastado por el complot que ha invadido la Curia- según la tesis de Antonio Socci, nunca ha renunciado a las prerrogativas de Papa, ni siquiera en la vestimenta.  Está, y cuando debe hacerlo, habla.

Una condición nunca experimentada antes. Entre los observadores responsables, el creyente, como escribe Antonio Socci, se apoya y se sostiene en la fuerza de la oración, mientras que el agnóstico la vive sobre todo como una gran batalla política.

Publicado por Maria Giovanna Maglie en Dagospia; traducido por Isabel Matarazzo para InfoVaticana.

 

10 comentarios en “¿Qué chantaje internacional hay tras la renuncia de Benedicto XVI?
  1. Como han cambiado las cosas, los ataques contra JPII y Benedicto XVI me ponían a la defensiva, recuerdo que una vez entable una discusión con unos sujetos porque no estaban de acuerdo que yo llamara Santo Padre a Benedicto XVI y mas antes con otro que se burlaba de la enfermedad de JPII, pero hoy dia si oigo que atacan a Francisco I y toda la dirigencia vaticana actual no me provoca ninguna reacción en contra, a veces hasta me uno a esos ataques, a pesar que en el 2013-2014 aun yo solía defender al papa Francisco también. ¿Sera que me estoy descatolizando o sera el simple efecto francisco como consecuencia de sus insultos a los católicos que pretendemos ser fieles?

  2. Yo hasta hace poco entraba de lleno a estas teorías del gran poder del maligno y sus conspiraciones. De un tiempo hasta aquí veo claro que todo esto son ovimientos insignificantes. Que toda la batería de medidas del llamado NOM y todo su gran poder es arrasado con un solo soplo del Altísimo. Duermo muy tranquilo y no les doy ninguna opción de éxito a los enemigos del Bien. Saludos!

  3. Me inclino por la explicación de Ann Barnhardt que tiene un video en internet muy didáctico: Según Ann, que no es ni mucho menos teóloga titulada, pero que tienen una buena argumentación, Benedicto, intencionada o no intencionadamente (no juzga intenciones) hizo una dimisión inválida al no abdicar del todo, sino solo del las funciones de gobierno del papado y permaneciendo como Papa «emérito», lo cual altera la misma naturaleza del papado, y lo pretende convertir en un cargo colegial, que nadie, ni un Papa puede alterar.

    Según el derecho canonico, una dimisión con ese defecto formal es inválida, independientemente de las amenazas, que constituyen otra causa distinta de invalidez. Por tanto, el concilio posterior es invalido y todos sus efectos y Benedicto sigue siendo el Papa.

  4. Impresionantemente verdadero el escrito de Tosatti. Lo suscribo en su totalidad. Con católicos como él la Iglesia remanente está viva, los hijos de Satán y sus redes no nos harán caer, serán derrotados.

  5. Queremos el informe de trescientas páginas encargado por Benedicto XVI al cardenal español Julián Herranz, el eslovaco Jozef Tomko y el italiano Salvatore De Giorgi. Ahí está toda la red de corrupción que acabó con Benedicto XVI, quien se vio abrumado e impotente ante tanta mafia intraeclesial, tanto malvado, tanto demonio.

  6. Cuando la Historia se escriba en lo relativo a la Presidencia de Obama será muy dura con él. USA perdió el tiempo en todo su mandato, pusieron muchas esperanzas en él y salió la nada con gaseosa. Su plítica exterior fue patética y sólo consiguió el auge del islamismo radical, la caída de gobiernos no democráticos pero que no eran peligrosos para Occidente y dejó que Irán se riera en sus propias narices.
    Por supuesto no le importó lo que sucedía en su patio trasero por importarle lo que sucedía en el culo del mundo.
    Su política interior fue la de la impiedad y lo políticamente correcto y de imposición de lo peor. Aborto, ideología de género, transexualidad, pero su política social que es en lo que se supone que debería ser brillante un fracaso rotundo pues no fue siquiera capaz de asegurar que la policía tratara como a ciudadanos normales a los negros y eso que fue el gran handicap para llegar a la Casa Blanca. En el fondo puesto por Soros, masones y todo el Nuevo Orden Mundial

  7. Desde que hace bastante tiempo la web «Como vara de Almendro» sacó su estudio teológico y canónico sobre la renuncia de Benedicto XVI, no me dice nada nuevo el artículo.

    Comparto con vosotros mi experiencia. Este tema me ha quitado mucha paz. Hasta el punto de tener un rechazo personal con el Papa (estamos llamados por la caridad a diferenciar el pecado del pecador). Y esa falta de paz me ha afectado en mi vida espiritual, que es algo sagrado (nunca mejor dicho). Al final, en ese misterio de iniquidad Dios nos pide que estemos en paz para poder mantenernos orantes. Si perdemos la paz, ya no tenemos oración.

    Sea lo que sea, Dios lo sabe. He optado por rezar así: por la conservación del Papa Benedicto XVI y la conversión del Papa Francisco (sea Papa o solo Obispo de Roma, eso nunca lo sabré. Al final son elucubraciones)

  8. Comprendo sus palabras, pero dada la situación de engaño y falsedad que vive la Iglesia desde que la masonería y grupos afines colocaron a Bergo glio en la cúspide, siento más que nunca, al revés suyo, que si perdemos la oración, ya no tenemos la paz. Por eso, entiendo perfectamente la decisión de nuestro Papa de mantenerse sólo orante, para llevar su cruz: soportar a los hijos de Satán con su jefe al mando de las tareas ejecutivas en la Iglesia.

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