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McCarrick será sentenciado por Roma antes de la cumbre episcopal contra los abusos

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Roma quiere liquidar el caso McCarrick antes de que se inicie la reunión episcopal dedicado a la pederastia clerical, y para ello empleará un procedimiento abreviado que con toda probabilidad concluirá despojándole del ministerio sacerdotal

Los procesos vaticanos parecen moverse a trompicones últimamente, en espasmos; un mismo asunto puede estar parado durante años y, de repente, se acelera todo para resolverlo deprisa y corriendo. Tomen el caso McCarrick. El hombre ha llevado una fulgurante carrera eclesiástica que ha compatibilizado sin problemas con acosos, abusos y conductas homosexuales con seminaristas, sacerdotes y algún menor ocasional a lo largo de medio siglo. Y en todo ese tiempo llegaban a Roma noticias, denuncias, rumores e informes, sin que nadie moviera un dedo.

Entre los suyos todos lo sabían. Bien, respetemos la presunción de inocencia de sus pupilos y colegas más cercanos, como Farrell, Cupich, Wuerl o Tobin, todos los cuales se mostraron sorprendidísimos de lo que era ‘vox populi’ en escalones mucho más bajos, entre el clero, los seminaristas y un puñado de periodistas especializados.

Roma sabía, por supuesto. Benedicto llegó a tomar alguna medida sobre la que existe mucha polémica, más que nada por contradecir a Viganò, que habló específicamente de una ‘sanción’ al cardenal. Pero incluso Ouellet en su funesto ‘desmentido’ a Viganò admite la mayor, como no podía ser de otra forma: la Curia conocía, al menos, los pecadillos no necesariamente criminales de McCarrick y con el anterior Papa se le pidió que mantuviera un perfil bajo. Oficialmente, era un prelado en el retiro y la Iglesia no precisaba ya de él.

Pero Francisco no pensaba igual. Francisco, como hemos visto por enésima vez con el caso Zanchetta, parece tener imán para los clérigos con debilidades manifiestas, ya sean de orden financiero, ya de orden carnal. También tiene una marcada querencia hacia los que caminan en la cuerda floja de la ortodoxia doctrinal, más aún si han sido censurados o sancionados de alguna forma por Papas anteriores. Pero ahora hablo de los otros, de los que los italianos llaman ‘ricattabili’.

Así que Francisco ignoró la decisión de Benedicto, pasó por alto las libertades que se tomaba el entonces cardenal en su casa de la playa con seminaristas y empezó a emplearle en delicadísimas misiones vaticanas por todo el mundo. Entonces saltó el escándalo -Dolan, de Nueva York, soltó la liebre- y ya hubo que actuar, privándole del capelo cardenalicio que, para lo que había hecho, equivalía a ponerle unos minutos de cara a la pared. E, imagino, en Roma debieron suponer que con eso cerraban el asunto; no había demasiada prisa por iniciar el proceso.

Pero eso era entonces, y estamos en el ahora, tras unos ‘menses horribiles’ en que parecen haberse desatado todas las furias del infierno. El encubrimiento de abusos (homo)sexuales de clérigos no puede, a su vez, seguir encubriéndose, menos en un pontificado que se ha iniciado proclamando ‘tolerancia cero’ en esa cuestión.

Hay previsto para el próximo mes una reunión episcopal excepcional para tratar este asunto de una vez por todas, aunque dudamos que elegir al cardenal Cupich de Chicago, uno de los ‘recomendados’ de McCarrick, para organizar el evento transmita un mensaje de seriedad y determinación en este sentido. Sea como fuere, Roma quiere tener liquidado el asunto McCarrick antes de que empiece, y de ahí las prisas: el cardenal, nos informa Ed Condon en CNA, no será sometido a un proceso eclesiástico penal, sino a una versión acelerada llamada ‘proceso penal administrativo’. No habrá, propiamente hablando, juicio a McCarrick.

Eso significa que la culpabilidad del cardenal está, a ojos de Roma, probada más allá de toda duda razonable, y la consecuencia será probablemente, como adelanta Cameron Doody en Religión Digital, la secularización del todavía arzobispo emérito de Washington.

12 comentarios en “McCarrick será sentenciado por Roma antes de la cumbre episcopal contra los abusos
  1. Y con ello, si eso llega, debería dejar de ser mantenido (alojamiento, cuidados, gastos,…) por la Iglesia. Que eso es, en el fondo, lo que duele. Bastante habrá acumulado en su función como obispo y cardenal. Que pague ahora con ello las consecuencias de su indigno ministerio Total, para lo que le quedará de vida…

  2. Francisco, como hemos visto por enésima vez con el caso Zanchetta, parece tener imán para los clérigos con debilidades manifiestas, ya sean de orden financiero, ya de orden carnal. También tiene una marcada querencia hacia los que caminan en la cuerda floja de la ortodoxia doctrinal, más aún si han sido censurados o sancionados de alguna forma por Papas anteriores.

    1. A ver lo que pasa , Francisco » no tiene imán ninguno para los clerigos con algunas debilidades ……….»

      Lo que tiene Francisco , Igual que San Juan Pablo II , igual que Benedicto es que quiere pruebas contundentes , no chismes .

      1. Estimado, dónde crees que están las pruebas y documentadas ?. Existe un mundo que no es la Tierra donde hay una institución que posee un servicio externo que sería la envidia de cualquier servicio secreto por la extensión y calidad de sus miembros y su alcance a lugares imposibles para otras instituciones, quieres saber qué nombre tiene ?.

          1. Muchas gracias por las Bendiciones. Hay que distinguir entre el principio general de la castidad en la virtud de la templanza que es aplicable a todos los sacramentos y el celibato que es específico de los ordenados, la violación al sexto mandamiento en orden a la castidad es genérico y el celibato específico, pero no va uno sin el otro.
            El tema central es el cumplimiento del Canon 277 Los clérigos están obligados a observar una continencia perfecta y perpetua por el Reino de los cielos y, por tanto, quedan sujetos a guardar el celibato, que es un don peculiar de Dios mediante el cual los ministros sagrados pueden unirse más fácilmente a Cristo con un corazón entero y dedicarse con mayor libertad al servicio de Dios y de los hombres.

      2. A sacerdotes que se han manifestado abiertamente defensores de la homosexualidad (practicada) les ha dado cargos importantes. Y el «quién soy yo para juzgar» lo utiliza para no pronunciarse sobre un tema incómodo. Porque decir lo que la Iglesia tiene que decir sobre el tema, le traería poca popularidad y muchos dolores de cabeza.
        Sin embargo no aplica el «quién soy yo para juzgar» cuando se trata de otros pecados. Ahí si juzga y coge la maza.
        Se sabían y se saben casos de abusos de todo tipo y esconde la cabeza en el agujero hasta que explotan los casos. Y luego… es que no se veía venir.
        Tolerancia cero que no aplicó. Ayer los polvos, hoy los lodos

  3. A quien hay que sentenciar es a quien lo encubrió durante 5 años, al menos desde el 23 de junio de 2013, y hasta lo promovío a consultor para el nombramiento de obispos USA homosexualistas y heterodoxos.

  4. Si no le van a dar una patada en el culo no sirve de nada… Wesolowsky era culpable confeso y disfrutó de un dorado retiro en el Vaticano… Hasta que murió viendo la tele, a gustito en su apartamento.

  5. Sea McCarrick o quien sea, suena feo que la Iglesia Católica penalice a alguien sin juicio previo. Pero a pedir de boca de Jorge Mario, la búsqueda del aplauso no tiene límites.

    1. Además, el tema central sigue siendo el informe Viganó, que lo desmienta si puede. Ya han tirado mucha basura sobre este arzobispo, sin contestar las contundentes denuncias.

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