Tras negar la virginidad física de María en declaraciones al portugués Observador y defender que Jesús era hijo biológico de San José, el obispo de Oporto parece haber rectificado por las abrumadoras presiones del laicado luso, tres días después.
Manuel Linda, obispo de Oporto nombrado por Francisco, ha cedido a una oleada de repudio y protesta por parte de los cristianos de su diócesis y de todo Portugal y parece haber rectificado indirectamente las declaraciones a Observador en las que cuestionaba, junto al padre Anselmo Borges, la virginidad física de María, el segundo dogma mariano proclamado en la Iglesia Católica y creído desde los orígenes del cristianismo.
«Evidentemente, no habría Navidad sin la Virgen María, Aquella que, de acuerdo con la fe de la Iglesia -¡que es también mi fe!- es proclamada «virgen antes, durante y después del parto», de manera expresa a partir del Sínodo de Milán (año 390), o «Mater intacta», como decimos en la letanía. La saludamos y le agradecemos profundamente su insustituible contribución para la historia de nuestra salvación».
Entonces, si esa es su fe, ¿por qué dijo en Observador que «nunca debemos referirnos a la virginidad física de la Virgen María»? ¿O que Jesús fue concebido «como cualquier otra persona»? ¿Cómo ha permitido durante tres días que la publicación esparza una gravísima herejía puesta en su boca? ¿Va a querellarse con la publicación?
Pero su supuesta rectificación -que no cita en ningún momento la publicación y su malhadada participación en ella-, puede aún entenderse como compatible con sus declaraciones en prensa, ya que el propio obispo habló en ella de una ‘virginidad’ no física, sino espiritual. ¿Está refiriéndose ahora a esa?
Linda, que se refiera a sí mismo como «fan de Francisco al 200%», ya fue noticia cuando apareció en la televisión portuguesa confesándose alarmado de que tantos jóvenes se sintieran atraídos por la Misa Tradicional, como si estuviera hablando de caer en la droga o enrolarse en sectas destructivas. Ante la pregunta del entrevistador sobre el “regreso de las misas en latín”, Linda responde que ve esta cuestión con “preocupación” porque “están, en ciertos casos, cautivando a jóvenes e intelectuales”.
Linda, de ser sinceras y estar fielmente recogidas sus declaraciones a Observador, no sería el primer teólogo católico en encontrar una interpretación ‘metafórica’ a una realidad milagrosa de nuestra fe. Hay ya una lista tristemente larga de sedicentes católicos que pretenden que casi todo lo inexplicable en el Evangelio o en nuestra fe, desde la Presencia Real a la Resurrección, tiene un significado meramente ‘espiritual’ o ‘simbólico’, una mentalidad que delata una desconfianza en las realidades sobrenaturales.
En cualquier caso, esperamos que Su Ilustrísima pueda explicar satisfactoriamente este terrible malentendido.