Cardenal Müller: «No puede tolerarse en ningún caso la conducta homosexual en clérigos»

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El cardenal Gerhard Müller, ex prefecto para la Doctrina de la Fe, ha insistido en que se debata la infiltración homosexual en el clero y su relación en los actuales escándalos, en entrevista exclusiva concedida a LifeSiteNews.

“Que McCarrick, junto con su clan y una red homosexual, fuera capaz de sembrar el caos en la Iglesia de un modo mafioso está conectado con la indiferencia hacia la depravación moral de los actos homosexuales entre adultos», ha asegurado el cardenal Gerhard Müller a LifeSiteNews. El comentario tajante del antiguo prefecto para la Doctrina de la Fe, defenestrado por Francisco, parece responder a las recientes declaraciones del cardenal Blase Cupich, arzobispo de Chicago, restando importancia a los sacerdotes que tenían amantes homosexuales en ‘relaciones consentidas’.

Müller deplora, asimismo, la falta de voluntad del Vaticano, que no mostró el menor interés en investigar en su día las informaciones ocasionales que llegaban a Roma sobre la escandalosa conducta del entonces arzobispo de Washington, hoy ‘descardenalizado’. Solo por esto, insiste Müller, la Santa Sede debe una disculpa pública a los fieles.

Es, además, claramente necesario que se dé «una explicación pública sobre estos sucesos y las conexiones personales, así como la pregunta de cuánto de lo sucedido conocían las autoridades eclesiásticas implicadas en cada paso», remacha Müller. «Una explicación así bien podría incluir el reconocimiento de que se valoró erróneamente a personas y situaciones».

El error -el «desastroso error»- lo retrotrae en parte el cardenal a la reforma del Código Canónico de 1983, reinando San Juan Pablo II, en lo que se refiere a las ofensas de los sacerdotes contra el Sexto Mandamiento, donde deja de mencionarse la homosexualidad como una ofensa y rebaja las penas contra los sacerdotes que perpetran abusos.

Y pone, al fin, en el dedo en la llaga al explicar que buena parte de la crisis que vive la Iglesia se debe a que, aun hoy, ante todas las evidencias innegables, «no se desea ver las verdaderas causas, sino que se tapan con frases propagandísticas del ‘lobby’ homosexual». Califica directamente de «atea» la ideología LGBT que se ha infiltrado dentro de la Iglesia y, con motivo de la polémica del Instrumentum laboris del pasado ‘sínodo de la juventud’, que la expresión LGBT no tienen cabida en los documentos de la Iglesia».

Müller se atreve, incluso, a insinuar que el supuesto ‘lobby gay’ en las entrañas del propio Vaticano pudo tener algo que ver con su defenestración de manos de Francisco. Podría ser, especula, que les complaciera que «no me ocupara ya más desde la Congregación de la Doctrina de la Fe de tratar con delitos sexuales, especialmente contra varones adolescentes». Lo cierto es que el Papa nunca llegó a darle explicación alguna de su fulminante cese, aunque Müller tiende a pensar que la razón principal estuvo en la firme defensa de la doctrina católica sobre el matrimonio que hizo el cardenal en relación con la exhortación postsinodal Amoris laetitia. «Amoris laetitia tiene que concordar absolutamente con la Revelación, y no tenemos que ser nosotros quienes estemos de acuerdo con Amoris laetitia, al menos no en una interpretación que contradice, de modo herético, la Palabra de Dios. Y sería un abuso de poder disciplinar a quienes insisten en una interpretación ortodoxa de esta encíclica y de todos los documentos magisteriales».

En este sentido, el cardenal vuelve a recordar que la misión del Papa es la de custodio de la fe, que su primera obligación es la de preservar un depósito de verdades que no tiene autoridad de alterar con preferencias u opiniones personales. «No es en absoluto católico afirmar que el Papa como persona individual recibe directamente del Espíritu Santo la Revelación y que puede interpretarla según sus propios caprichos, que todos los demás debemos seguir, ciegos y mudos».

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Comentarios
31 comentarios en “Cardenal Müller: «No puede tolerarse en ningún caso la conducta homosexual en clérigos»
  1. Lo que faltaba. La culpa de los abusos de los sacerdotes en la Iglesia Católica la tienen los homosexuales que están fuera de la Iglesia Católica… Mola.

      1. Dice, literalemente:

        «está conectado con la indiferencia hacia la depravación moral de los actos homosexuales entre adultos»

        Habla de relaciones homosexuales entre adultos, en general. ¿Se refería únicamente a las relaciones entre «sacerdotes adultos»? Es posible. Se puede entender así en el contexto… pero es quien redactó ese texto quien no lo dejó claro. La afirmación apunta a «todos» los adultos. No sería ninguna sorpresa cuanto tanto conspiranoico dice que esa «infiltración homosexual» en la Iglesia Católica fue obra de los comunistas… ¿verdad? Planeado y ejecutado desde la URSS…

        1. Pero, ¿todavía no os habéis enterado de que el Trol intenta sacaros de quicio?
          Ignoradle. No tiene nunca la menor intención de buscar la verdad. Él ya la posee y la predica: para él la iglesia es el mal, y hay que acabar con ella, manipulando datos, cifras, usando argumentos torticeros, etc. Es todo un experto en ello.

  2. Dice algo interesante, sobre la reforma al CIC durante el reinado de JPII. Personalmente, pienso que el Papa polaco fue un gran hombre de la Iglesia, que recibió dones grandes de Dios, mas no un santo, «santo», de altar. Una de sus tantas pifias fue permitir el crecimiento del lobby gay en la Iglesia. Maciel, Karadima, McCarrik y tantos otros anduvieron a sus anchas, mientras el otro se dedicó a ser el » Papa Viajero».

  3. Ni yo tampoco. Ni en los laicos, ni menos, en los seglares. Sus histriónicas manifestaciones de dominio conquistado, físicamente, me producen una especie de electrizante repulsión epidérmica. Algo así como el punzante y mordiente hormigueo de la irradiación nuclear.

    1. Pues entonces el Papa Francisco no es infalible, y por lo tanto, nada de lo que dice es fiable. Es decir, no es el Papa. Porque las canonizaciones forman parte de la infalibilidad papal, no así todo el magisterio ordinario. Me temo que no sabéis de lo que habláis.

      1. Según vosotros, tienen razón los que afirman que la dimisión de Benedicto XVI no es válida y el actual Papa no lo es. Tampoco sería por tanto santo Juan XXIII ni Pablo VI. A mí me gusta más vuestra versión, la verdad. Francisco no es Papa, y el pobre Juan Pablo II que se las componga con Dios, pero que nos haga el favor de gozar de Dios sin que Francisco sea Papa. Es buena idea.

  4. Me he dado cuenta de que de buenas a primeras sale una persona que sin más ni más, aparece para decir alguna peste contra San Juan Pablo II, y ya una vez dicha, hacen mutis, para al cabo de un tiempo, hacer lo mismo, deberían tener en cuenta que durante su pontificado, no estaban los medios de comunicación como lo están ahora, y que las personas corruptas que había a su alrededor, no estaban tan valentonadas y cínicas como pueden estar en la actualidad, había más «discreción», seguro a él se lo ocultaban lo más que podían. En la actualidad ya no funcionaría aquello, están siendo injustos con un hombre bueno,

    1. Mire. Ratzinger, cuando titular de la Doctrina de la Fe, sabía perfectamente todo lo que sucedía. Por eso, su primer acto de Papa fue mandar a Maciel a «retiro». Igual que a McCarrik.

      El problema siempre fue que JPII, por ser un hombre bueno, siempre pensó que aquello de Maciel eran «habladurías». Y nunca hizo nada.

      Juzgue usted.

      Ahora, la situación es al revés: el Papa Pancho fomenta a los maricas, con pleno consentimiento.

  5. «El error -el “desastroso error”- lo retrotrae en parte el cardenal a la reforma del Código Canónico de 1983, reinando San Juan Pablo II, en lo que se refiere a las ofensas de los sacerdotes contra el Sexto Mandamiento, donde deja de mencionarse la homosexualidad como una ofensa y rebaja las penas contra los sacerdotes que perpetran abusos.»

    Clave y fundamental. Esa es una de las cosas que sí hay que reformar, y urgente, volviendo en esto al Código de 1917.

    1. José:

      El problema del Código Canónico es precisamente que no hay condena alguna para los abusos. Los trapos se lavan en casa. Un par de Ave Marías y venga, a seguir pecando…

      1. Estupefacta, lo saco del comentario de José, más arriba, quien propone derogar en materia de abuso sexual el Código de 1983 volviendo al de 1917, la solución según José a este tema, si no fuera porque las aventuras de Maciel empezaron bajo el Código de 1917 y Pío XII.

  6. Abuso sexuales siempre existieron. En la Santa Iglesia y fuerra de Ella. Entre el clero y entre el laicado, y especialmente DENTRO DEL ÁMBITO FAMILIAR. Y especialmente la homosexualidad, por lo antinatural, desordenada, promiscua y desbordada que es como práctica sexual, abre una ancha puerta a todo tipo de excesos, incluso a los abusos sexuales de adultos y aún de menores. Al menos, así es como yo lo veo, y no creo equivocarme en esto.

  7. En otros tiempos, los abusos sexuales del clero eran considerados por la Iglesia como el delito de «Solicitación», perseguido y castigado por la Inquisición. Así eran de estrictos…

  8. Con todo respeto se habla con ligereza del Código y se olvidan de la existencia del Canon 1399 «Aparte de los casos establecidos en ésta u otras leyes, la infracción externa de una ley divina o canónica sólo puede ser castigada con una pena ciertamente justa cuando así lo requiere la especial gravedad de la infracción y urge la necesidad de prevenir o de reparar escándalos».
    En la norma se comprenden todas las infracciones a las leyes Divinas (10 Mandamientos) y canónicas.
    Es propio del Canonismo dejar en manos del Juez la valoración, no es lo mismo un acto aislado privado (pecado) que una conducta reiterada sin propósito de enmienda (Canon 955) que llevará a no conceder la absolución.
    San Juan Pablo II: La blasfemia contra el Espíritu Santo es el pecado cometido por el hombre que presume y reivindica el “derecho” a perseverar en el mal –en el pecado, cualquiera que sea su forma- y por ahí mismo rechaza la Redención. Encíclica Dominum et vivificatem, n° 46.

  9. Pues yo creo que es cierto que hay muchos homosexuales infiltrados en la Iglesia Católica y que es cierto también que se ha sido permisivo con sus fechorías.
    Y también creo algo que siempre se omite: hay personas que, SIN SER HOMOSEXUALES, son pervertidas sexualmente y les da lo mismo hacer marranadas con un jovencito, con una jovencita o con una cabra. No olvidemos que también hay casos dentro de la Iglesia de abusos a niñas.
    No terminó de entender la INSISTENCIA en que el problema reside SÓLO en la homosexualidad.

    1. Dicho de otro modo: Supongamos que se consigue sacar a todos los hosexuales de dentro de la Iglesia (me parece estupendo), ¿habremos acabado con la pederastia dentro de la misma? NO.
      Por lo que creo que el enfoque que se le está dando al tema es erróneo.

      1. Con todo respeto, tienes razón en eso, lo deseable es desterrar el pecado dentro de la Iglesia y también dentro de la sociedad, todos y cada uno de los pecados, ese es el buen combate del que nos habla San Pablo, así debería ser y es posible de realizar, la pregunta es la siguiente: lo vamos a hacer ?, lo vamos a intentar ?.

  10. Los actos sexuales desordenados son todos pecados graves. Pero los actos sexuales desordenados y antinaturales (homosexuales, pedófilos, zoófilos) tienen un agravante adicional. Por supuesto, TODOS los desórdenes sexuales deben ser extirpados de la Santa Iglesia, pero es un hecho que quien sigue una inclinación no respetando siquiera la ley natural en un aspecto (por ejemplo en hacerlo con una pareja del mismo sexo), suele tender a no respetarla en otros aspectos (por ejemplo, no respetando la condición del menor de edad y el defectuoso consentimiento del mismo para un acto sexual). Ciertamente, han habido mucho casos de mujeres, adultas o niñas, víctimas de abusos sexuales clericales, pero las estadísticas solas demuestran que en la inmensa mayoría de los casos las víctimas son varones, preferentemente jóvenes y adolescentes. Es notorio que hay que tratar más severamente el mayor peligro, el pecado antinatural, sin dejar de castigar los otros pecados y crímenes sexuales del clero.

  11. Vean las Sentencias de la Rota Romana, de cuya lectura se advierte que es posible y de hecho se hace, aplicar el Código de Derecho Canónico. Por ejemplo busquen: «Escándalo y canon 1399. Tutela penal del celibato sacerdotal. Comentario a la Sentencia del Tribunal de la Rota Romana de 9 de julio de 2004 RECIBIDO: 24 DE SEPTIEMBRE DE 2014 / ACEPTADO: 15 DE OCTUBRE DE 2014 Gerardo NÚÑEZ Profesor Adjunto Facultad de Derecho Canónico. Universidad de Navarra [email protected]«.

  12. Parece que ¡al fin! Müller se ha caído del caballo respecto a las intenciones verdaderas de Francisco. Hasta ahora parecía como que no se lo acababa de creer. Pero últimamente hace declaraciones cada vez más críticas sobre la Santa Sede. Ya iba siendo hora. Un hombre de su categoría, formación y conocimientos sobre la situación eclesial, es clave para que otra mucha gente se quite la venda de los ojos y vean lo dramático de la situación actual y la responsabilidad directa de Francisco en tantas cosas abominables que suceden un día tras otro en nuestra querida Iglesia.

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