PUBLICIDAD

Restricciones para Schneider, veto a Burke, presiones en torno a Viganò

|

Nada por escrito: esa parece ser la consigna de Roma para evitar problemas de imagen y, sobre todo, impedir toda posibilidad de apelación mientras restringe los movimientos de monseñor Athanasius Schneider, crea el vacío en torno al cardenal americano Leo Burke y presiona a los editores de Aldo Maria Valli para que no publiquen su libro sobre Viganò.

¿Tiene monseñor Athanasius Schneider, obispo auxiliar de Astaná, en Kazijistán, restringida su libertad de movimientos por instrucciones de Roma? Eso afirma el veterano vaticanista Marco Tosatti en su blog Stilum Curiae, donde llega a hablar de ‘arresto domiciliario’.

Schneider es sobradamente conocido por los lectores de Infovaticana como uno de los más claros críticos de la confusión que reina en la Iglesia y, aunque siempre se ha mantenido respetuoso y obediente, ha hablado con valentía sobre cuestiones como el matrimonio, los sacramentos y la moral objetiva en una línea cada vez más alejada de los mensajes ambiguos que llegan de la Curia. Pero, lejos de ser elogiado por esa ‘parresía’, por esa libertad de juicio y opinión a la que a menudo ha animado Su Santidad, está siendo sometido a un paulatino ostracismo eclesial.

Según conoce Tosatti por fuentes cercanas al prelado, Schneider habría recibido la orden verbal del Vaticano para que restrinja sus viajes al extranjero, sin más explicaciones. Cada vez que Schneider quiera salir del país tendrá que pedir permiso al nuncio, que podrá negárselo sin dar explicaciones. La medida se habría tomado la primavera pasada, y se le ha comunicado por instrucciones del secretario de Estado, Pietro Parolin, a través del nuncio en Kazajistán, Francis Assisi Chullikatt. De viva voz, sin documento alguno que pudiera servir a Schneider para apelar, como tendría derecho ante cualquier medida que juzgue injusta, a la Congregación de los Obispos o al Tribunal de la Signatura Apostólica.

Más antigua es la restricción indirecta impuesta, una vez más verbalmente, sin un solo papel con el que se pueda demostrar o al que se pueda apelar, al cardenal americano Raymond Leo Burke. Cuenta el mismo Tosatti que Roma ha hecho llegar a los obispos americanos -una vez más, a través del nuncio- la ‘recomendación’ de que no inviten al cardenal, uno de los dos supervivientes de los cuatro que plantearon sus ‘Dudas’ sobre Amoris Laetitia al Papa, a sus diócesis, no frecuenten su compañía, ni aparezcan en eventos a los que asista el ‘disidente’. En una palabra, que le hagan el más absoluto vacío.

A diferencia de Viganò, estos dos prelados no han pedido nunca la abdicación del Papa ni han revelado secretos pontificios ni han llamado a una revuelta abierta contra la Curia: se han limitado a disentir de una línea pastoral que juzgan confusa y ambigua y solicitar respetuosamente aclaraciones.

En el caso de Burke, estas aclaraciones, referidas a determinados puntos del Capítulo VIII de la exhortación Amoris Laetitia que parecen contradecir la doctrina de la Iglesia en gravísimas cuestiones, se presentaron en la forma tradicional, como misiva firmada por cuatro cardenales en la que se planteaban ciertas preguntas sobre el modo en que había de entenderse la exhortación, las famosas Dubia. Su Santidad no solo no respondió a la solicitud privada, sino que dio orden a la Congregación para la Doctrina de la Fe para que guardase el mismo silencio. Los cardenales esperaron en vano la respuesta durante tres meses y solo entonces la hicieron pública. El Papa mantuvo su silencio, y lo ha mantenido hasta hoy.

El mismo silencio que ha guardado ante las graves acusaciones contenidas en el Testimonio Viganò, en este caso un ‘silencio anunciado’ durante la rueda de prensa dada en el avión a su vuelta del Encuentro Mundial de las Familias celebrado en Dublín en agosto. Pocos días más tarde, y tras alusiones obsesivas pero oblicuas al Gran Acusador en sus homilías de Santa Marta, el Vaticano anunció que estaba a punto de elaborar una respuesta a las acusaciones. Nunca más se supo, y seguimos sin la anunciada respuesta a principios de noviembre.

Pues bien, el periodista italiano Aldo Maria Valli, una de las personas con las que Viganò consultó la publicación de su testimonio, saca ahora al mercado un libro sobre el caso que publica la editorial Fede & Cultura que, según informa Church Militant, ha recibido fuertes presiones del Vaticano para que limite futuras ediciones del libro. Fede & Cultura confirmó a Church Militant estar sometidos a una “irresistible presión desde dentro de la Iglesia para no publicar nada que arroje una luz negativa sobre el Papa Francisco”. Todo, en fin, muy en la línea de la recomendación del pasado sínodo de que se cree un trasunto del viejo ‘Índice de Libros Prohibidos’ aplicado a Internet, un ‘sistema de certificación’ que ‘castigue’ a los blogs disidentes de la actual deriva ideológica de la Curia.

                Comprar aquí                 

 

PUBLICIDAD

50 comentarios en “Restricciones para Schneider, veto a Burke, presiones en torno a Viganò
        1. Ah, claro, por eso dice que es “rarito”. Intuía que podía ir por ahí su descalificación hacia este obispo.
          No es ningún ataque visceral, son argumentos de lo que precisamente no es católico en el camino.
          Todo lo contrario de una falta de catolicodad, precisamente es poner sobre la mesa los errores, por amor a la catolicidad.
          En lugar de hablar de “ataque visceral”, que demuestra que se pone Ud. a la defensiva, trate de desmontar los argumentos que esgrime Schneider para decir lo que dice.
          Yo tengo cerca el camino por circunstancias personales, y he podido comprobar sus errores, qué casualidad que sean los mismos que denuncia Schneider.

    1. Esto viene de largo. Por ejemplo la prohibición ilegal de la misa católica casualmente tampoco consta en ningun escrito. ¿ por qué será? Lo que si consta por escrito es la excomunion para el que lo haga. Canon 13, sesion 7 concilio de Trento. Puestos a silenciar, me habeis silenciado un comentario. Pues no me metía con nadie.

        1. Hay que ver qué malo el perseguidor y silenciador de cardenales ¿de dónde lo habrá aprendido?. ¿Lo habrá aprendido de algún que otro que prometia obispos pero de mentira ? Venga, que no cuela, que esto es más de lo mismo: el objetivo es que la tradicion no tenga obispos a ver si la tradicion se extingue. Yo me se de uno que dijo: “si os separáis de ellos y firmais, os consagramos obispos”, y desde ese año están esperando el obispo. Esto demuestra una santidad increible. Prometer obispos pero de boca y nunca por escrito para que como el interesado se estaba muriendo, dar largas a ver si se muere para no consagrarle a ningun obispo.

  1. Esta noticia es grave, confirma una persecucion implacable contra el prelado fiel al evangelio, son actos ademas injustos. No son propios de alguien que realmente defienda y predique la verdad.

    Esta actuando tan arbitrariamente como las autoridades chinas hacia la Iglesia fiel al catolicismo verdadero. Esta noticia sin duda resonara fuerte. Es una verdadera verguenza.

  2. Pues de la misma manera que, al no estar por escrito, no puede apelar, también podría darse por no informado y seguir actuando con libertad Otra cosa es el caso de los que han recibido la consigna de hacerles el vacío, muchos de los cuales actuarán con indigno servilismo.

    1. A mi me parece correcto lo que escribe usted. Hay un dicho canónico que proviene del Cardenal Gaspari que fue Secretario de Estado de Pío XI y el principal autor del primer Código de Derecho Canónico, o sea, uno de los canonistas más respetados de la historia de la Iglesia y reza así: “Quod non est scriptum no est in hoc mundo”. Lo que no está escrito, no existe. En cuanto a hacerles el vacío, es irrevelante porque ellos tienen a una gran cantidad de seguidores en todo el mundo. Con el Internet, no los pueden callar porque pueden dar conferencias por enlace de Internet, cosa que ha hecho el Cardenal Burke. Lo que más llama la atención es la hipocresía de Francisco que invita a la parresía y cuando la recibe intenta callar a los que la ejercen. Pueden ser entrevistados por skype. Los del Vaticano no entienden cómo funcionan los medios modernos. Además, les sale el tiro por la culata porque si quieren callarlos, algo hay.

  3. Pues la solución es bastante sencilla, en primer lugar se pone una aplicación en el teléfono que grabé todas las llamadas y también se graban todas las conversaciones con cualquier supuesto emisario del vaticano. Dado que no hay ninguna orden por escrito se entiende que no obliga, pues en rigor solo obliga la voluntad del superior objetivamente manifestada por los cauces legales, se entiende cuando es justa, porque si es injusta no puede ser ley ni mandato. Si alguien dice algo entonces se hacen públicas las conversaciones grabadas o amenazas de los supuestos emisarios y entonces se manifiesta a la opinión pública del pueblo de dios, al que tanto apelan, el modo de gobernar de la Curia tiránica que padecemos.

  4. Es que no sé por qué narices tiene Schneider que viajar al extranjero. Tiene una diócesis de decenas de miles de kilómetros con fieles muy dispersos a los que atender. Pero a juzgar por cuánto sale en los medios de comunicación está más tiempo fuera que dentro, más o menos como los obispos renacentistas. Si le han restringido los movimientos han hecho muy bien.
    Y respecto a Burke, es un hipócrita. Finge una lealtad sin límites mientras conspira contra el Papa y justifica la desobediencia con trucos de leguleyo (es decir, exactamente igual que los teólogos disidentes tipo Charles Curran), completamente indignos de un canonista de su prestigio. El Papa debería dar un paso adelante y descapelizarle como ha hecho con McCarrick. Y darle su capelo a un obispo americano digno (y los hay excelentes: Chaput, Cordileone, Gómez, Wenski, Aquila, Sample, Vigneron…).
    Y finalmente, Viganó es un homosexual reprimido.

    1. Joaquín, deje de soltar exabruptos. Lo que hacen los buenos católicos como el obispo Schneider, el cardenal Burke y monseñor Viganó es defender y difundir la fe católica con razones y argumentos, así como la libertad de la Iglesia frente al mundo con todo el respeto. Es decir, lo que tendría que hacer Francisco, que no sólo no lo hace sino que les responde con el silencio o con el insulto y la descalificación por sí mismo o a través de sus principales asesores. Quién sancionó e inhabilitó a McCarrick fue S.S.Benedicto XVI. En cambio Francisco lo promocionó para negociar el sometimiento de la Iglesia a la dictadura atea china.

    2. Joaquín, ¿decir que el uno viaja mucho, que el otro es hipócrita, que el de más allá es un homosexual reprimido, es la manera que tiene usted de responder o contrarrestar los argumentos de ellos? Mala noticia: los argumentos quedaron intactos.

    3. ¿Sabés a quién vas a conocer vos si no te conviertes y haces penitencia? Al mismísimo Satanás.
      ¡Quiera Dios que te abras a la gracia de la conversión para no tener que sufrir ese encuentro! No te arriendo la ganancia.

    4. Es obispo auxiliar y si su obispo con quien debe colaborar, y si le permite viajar, nada hay en contra de él Usted comete el pecado de calumnia y difamación que es grave o sea mortal, al acusar a un Arzobispo de un pecado sobre le cual no tiene ninguna posibilidad de averiguar. Vaya a confesarse y deje de calumniar y defamar. Ver el Catecismo 1774.

    5. Y tú eres un sinvergüenza H de P. ¿En qué te basas para semejante acusación? ¿Como un cretino como tú se atreve a difamar a un valiente clérigo que se jugó su carrera al publicar su famosa carta? Te digo lo de José Mota:Tooooonto, que eres tonto, más que tonto…

    6. Acabáramos! Como no hay argumentos para deshacer los informes de Monseñor Viganò, se le quiere nivelar con la basura a la que acusa. Y el calumniador se queda más fresco que una lechuga. Si leyese el blog Monseñor podría demandarle.
      Sobre Monseñor Schneider es un Obispo sabio y santo. Es auxiliar de Astana y Secretario de la Conferencia Episcopal de su país. No está ausente en nada para lo que se le requiera. Además su sintonía y buena relación con el arzobispo es plena. Conocí a ese Padre de la Iglesia del siglo XXI -uso las analogías pues sé muy bien que el último Padre Oriental fue San Juan Damasceno y el último latino fue San Isidoro de Sevilla- y deduje que es muy difícil que alguien pueda tener mala relación con este Obispo Santo. Burke es un Prelado clásico pero me parece que vive excesivamente para las leyes olvidando que el sábado se ha hecho para el hombre y no el hombre para el sábado. De todos modos quitar el Capelo a Burke ya sería el colmo.

  5. Ojalá estos dos obispos hagan caso omiso a las presiones del Vaticano. Aunque les entregara la orden escrita el mismísimo Papa, con todos los sellos y con toda la pompa posible, si la orden es manifiestamente contraria al bien de la Iglesia y es para acallar la verdad, no se debe obedecer.

    La falsa obediencia es lo que nos ha conducido a la situación actual. Hay situaciones en las que la desobediencia es una OBLIGACIÓN.

  6. El riesgo es que a causa de esta falta de iniciativa de las altas jerarquías también el laicado católico más comprometido, abandonado, pueda “no reconocer más la naturaleza de la Iglesia fundada sobre el Orden Sagrado y se encamine, al protestar contra la ineptitud de la jerarquía, hacia un cristianismo comunitario evangélico”.
    Parece que se pretende aislar a los cardenales y obispos fieles a la Verdad (y no cismáticos) del rebaño tambièn fiel.

  7. El “misericordioso” Francisco es un verdadero dictador. Lo que no tiene nunca presente es que hay un Juicio Final. Rezo diariamente por su conversión.

  8. Schneider dijo del Camino Neocatecumenal que era una comunidad judío-protestante. Me imagino que eso habrá disgustado a muchos. Sin embargo las razones que da para afirmar tal cosa son bastante interesantes. Sería bueno encauzar a toda la gente de movimientos y demás que tienen errores, hablando claro desde arriba. Cuando se les han dado toques, no sé si es que se ha hecho demasiado discretamente, o que directamente han pasado y han seguido haciendo lo que les daba la gana. Aquí cada uno monta su chiringuito y ea, a tragar, porque son “carismas”.

  9. ¿Qué hace un obispo de la estepa asiática, como Schneider, recorriendo el mundo entero, asistiendo a seminarios, conferencias, encuentros (muchos de ellos sediciosos), marchas por la vida, etc.? ¿Acaso no tiene deber de residencia en su diócesis? ¿Acaso no hay kazajos a los cuales evangelizar? Me parece bien la restricción que le ha impuesto el Vaticano. Schneider no es obispo del mundo entero, es un obispo auxiliar y su misión principal está en su diócesis.

    1. ¡Qué triste que ahora tantos católicos ven al Papa como los mahometanos miran a su sultán! Las órdenes de un sultán, para los mahometanos, son la mismísima expresión de la voluntad de Alá, con lo cual el sultán nunca se puede equivocar.

      Cuando el Papa manda callar a los obispos, para que el Evangelio NO SE PREDIQUE, hay grave obligación de desobedecer. También existe el pecado por omisión. Callarse cuando hay que hablar es pecado. Como usted bien dice, si la orden manda lo que es pecado, no obliga.

  10. Al Cardenal Burke no sé si le obliga la residencia en Roma. A Mons. Schneider sí que le obliga la residencia en la diócesis de la que es auxiliar, y no debe salir de ella más del tiempo establecido por el derecho. No sabemos si puede ser orden directa de Roma o bien que su ordinario le haya llamado al orden. Al fin y al cabo su obligación es auxiliar al obispo titular.
    Si a los párrocos se nos obliga a guardar la residencia, los obispos deben dar ejemplo de ello. La mayor parte así lo hacen. Otros no.

  11. JOAQUININ Y ALEJANDO BOBAJARA,
    En dos líneas exponeis en toda su crudeza lo memos que sois, y un par de botarates como vosotros ¿pretendeis dar lecciones al obispo de Kazajastan? En España se dice que la ignorancia es atrevida, la vuestra es mas que eso es megalómana. Sois tontos con balcones a la calle.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

 caracteres disponibles