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El sacerdote perseguido por Cupich por la quema de una bandera gay, en paradero desconocido

El Cardenal Bernardin presidiendo una Misa en 1991 en la parroquia de la Resurrección
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El Padre Kalchick, a quien su superior, el cardenal Blase Cupich, ordenó ingresar en un ‘centro de reeducación’ tras la quema por sus parroquianos de una bandera arcoiris, anda en paradero desconocido.

La historia es tan rocambolesca que vale la pena saltarse las normas periodísticas y contarla por orden.

El pasado 2 de septiembre apareció en el boletín de la parroquia de la Resurrección de Chicago, como coda al sermón del párroco, Paul John Kalchick, el siguiente anuncio:

“Postdata: El sábado 29 de septiembre, Fiesta de los Santos Arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael, quemaremos, frente a la iglesia, la bandera del arcoiris que desgraciadamente ha colgado del santuario en la primera misa ceremonial de la parroquia de la Resurrección”.

¿Qué hacía una bandera del lobby gay en el altar de una iglesia católica? La parroquia la había establecido el difunto Cardenal Bernardin con el objetivo expreso de ofrecer a los grupos LGTBI un templo favorable a los gays. En la misa de dedicación se adornó el sagrario con una bandera arcoiris que llevaba impresa una cruz. La parroquia la confió Bernardin a uno de sus adláteles, el padre Daniel Montalbano, in 1991. Montalbano fue años después, a la edad de 50 años, encontrado muerto en la rectoría. La “verdadera causa” de la muerte del padre Montalbano fue reportada por Church Militant como “demasiado sórdida para ser detallada en papel”.

Bueno, no es un caso tan excepcional, menos aún en el Chicago del Cardenal Blase Cupich, uno de los protegidos del defenestrado McCarrick, a quien debe la tiara episcopal, y que ha hecho de la diócesis una de las más ‘cercanas’ a los grupos LGBTI de Estados Unidos.

Pero sucede que el joven padre Kalchick, nuevo párroco es, quizá por algún error burocrático, un católico ortodoxo para quien la bandera en cuestión no solo no pintaba nada en un templo católico sino que, además, representaba la glorificación de una actividad pecaminosa que, según la Biblia, “llama la venganza de Yahvé”.

Hay otro dato importante más: Kalchick había sido violado en dos ocasiones, una con 11 años y otra con 19, por homosexuales, uno de ellos un sacerdote.

Enterado de la nota por uno de los delatores habituales, el Cardenal Blase “una agenda más amplia” Cupich se movió con una cerelidad y determinación que no se ha visto en ningún prelado americano para atajar los abusos sexuales de sus sacerdotes y prohibió a Kalchick la inusual ceremonia de purificación.

Kalchick obedeció. Este es un aspecto que la prensa al uso suele ignorar, y se sigue hablando del “párroco que quemó una bandera LGBTI”. No es cierto: Kalchick, repito, obedeció. Pero sus parroquianos tomaron el asunto en sus manos y procedieron por su cuenta a la cremación ceremonial, cortando en trozos la bandera y quemándola en un hornillo fuera del templo mientras recitaban salmos.

Y, a partir de ahí, todo se vuelve muy, muy raro, como si en lugar de estar hablando de un diócesis católica estuviéramos haciendo la crónica de una ‘famiglia’ mafiosa o de una república soviética.

Cupick envió la siguiente carta a los parroquianos de la Resurrección:

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“Ya llevo algunas semanas preocupado por diversas cuestiones relativas a la Parroquia de la Resurrección. Se me ha hecho evidente que el Padre Kalchick debe alejarse un tiempo de la parroquia para que reciba apoyo pastoral a fin de que puedan evaluarse sus necesidades. Con efecto inmediato desde esta noche, he nombrado a Monseñor James Kaczorowski, párroco de la Reina de Los Ángeles, administrador de la Parroquia de la Resurrección”.

“No doy este paso a la ligera. Antes bien, actúo preocupado por el bienestar del Padre Kalchick y del pueblo de la Parroquia de la Resurrección. Tengo la responsabilidad de apoyar a nuestros sacerdotes cuando tienen dificultades, pero también el deber de garantizar que quienes sirven a los fieles son plenamente capaces de hacerlo del modo que espera la Iglesia”.

Kalchick se negó a abandonar la Resurrección, y mucho más a someterse a la ‘reeducación’ prescrita por Cupich, así que el arzobispo mandó a dos de sus vicarios, que llegaron a la iglesia cuando el párroco terminaba la misa de la 6 de la tarde.

Pidieron a Kalchick hablar con él en privado, pero el párroco se negó, alegando que la conversación se haría delante de un grupo de parroquianos como testigos. Los vicarios -Dennis Lyle y Jeremy Thomas- aclararon que venían de parte de Cupich para conminarle a dejar la parroquia e ingresar en el Instituto St Luke donde tratarían “sus problemas psiquiátricos”.

St Luke es un centro de tratamiento para ‘sacerdotes con problemas’ que arrastra una penosa reputación; su antiguo ditector fue condenado en 2014 por desfalcar 200.000 dólares que gastó en amantes homosexuales.

Los vicarios amenazaron con llamar a la policía y, según testigos, insinuaron que el padre Kalchick podía morir. Poco después de marcharse la pareja, Kalchick hizo las maletas, se fue y nadie ha vuelto a saber nada más de él.

La historia tiene una coda esperpéntica en la figura de un transexual que se hace llamar ‘Alexandra Whitney’ , que asegura en Twitter ser la persona que llamó a Cupich, a quien dice haber asesorado en cuestiones LGBTI desde hace años, para denunciar la situación de Kalchick. Se da la circunstancia de que Whitney anunció en la misma red su apostasía de la fe católica.

Es más que sintomático que tantos sacerdotes puedan escandalizar a sus parroquianos haciendo burla de la doctrina de la Iglesia con respecto a la homosexualidad y otros asuntos ante la inacción, cuando no cordial apoyo, de sus obispos -ya hemos contado en estas páginas el caso de Nuestra Señora de Madrid-, mientras que un párroco ortodoxo puede ser despedido, acosado, amenazado y enviado a un centro psiquiátrico por no impedir que sus fieles quemen una bandera del arcoiris, que en muchas partes amenaza con sustituir a la cruz como símbolo de nuestra fe.

 

20 comentarios en “El sacerdote perseguido por Cupich por la quema de una bandera gay, en paradero desconocido
  1. Es obvio que en USA llevan mucho tiempo los buenos sacerdotes siendo perseguidos por la mafia lavanda. Y es evidente que están dispuestos a todo. Quizá es ya el momento de que los fieles laicos pongan una querella criminal contra el obispo por acoso al párroco, amenazas, intento de secuestro y abuso. Y luego que pongan una querella contra el psiquiátrico ese. Y sobre todo, que dejen de dar pasta al obispo y le pasen la pasta directamente a los buenos sacerdotes para que puedan sobrevivir.

  2. Según Randy Engels y Malachi Martin, el Card. Bernardin ha sido el “jefe” de la Iglesia en EE.UU. por décadas y el que llevó a término la colonizacion homosexual de la misma.

  3. Estos hijos de Satanás ni creen en Dios ni quieren que nadie lo haga; corrompen la Iglesia de Cristo, mientras viven de ella como crápulas, ¡y encima son invitados por el Vaticano a ese Sínodo de los jóvenes! ¿Será para que hagan cantera, y busquen carne fresca? ¿Es que están locos esos romanos, como diría Asterix? Aunque mucho me temo que es algo peor.

  4. Pero qué vergüenza es ésta !

    No debemos callar ante la injusticia. Los laicos podemos hacer mucho, como dejar de pagar impuestos a la iglesia, y financiar sólo a los párrocos que lo merezcan, o denunciar a los obispos que ofendan la sana doctrina…
    Yo ya estoy dispuesto a montar un escándalo si hace falta.

    Estoy harto, hasta las narices.

    Saludos en Cristo Jesús

  5. Estoy de acuerdo con Estupefacta: una denuncia penal contra el cardenal y contra el centro psiquiátrico es lo mejor que los fieles de la parroquia podrían hacer; tal vez lo único efectivo, dadas las actuales circunstancias. Ojalá alguien pudiera contactarlos para decirles…

  6. Dios bendiga a ese sacerdote. Poner esa cosa en el altar es una BLASFEMIA y el símbolo del verdadero odio a los homosexuales.
    Hasta cuándo se darán cuenta que quieren asegurarse de que se vayan al infierno??!!
    Por el Amor de Dios lean la Biblia, lean a san Pablo.
    Benditos sean los sacerdotes y laicos que realmente aman a Jesucristo y a su prójimo.
    Y no salgan con el “quién soy yo para juzgar?”, que advertir al prójimo que ha caído en pecado es un acto de Caridad.
    La maldad es evitar advertir que sus actos le llevarán a algo peor que la muerte.
    Si escuchan y hacen caso de la advertencia se evitarán el verdadero juicio, que será definitivo.

    1. Angel , me parece que podías pedir una cuestación para que te enviaran a St. Luke. Tu mismo verás. O andas de traspiés o no has coordinado para escribir pero, sino es así, y dado el beneficio de la duda a favor del prójimo, deberías pensarlo.

  7. Si no recuerdo mal,el Cardenal Bernardin escribió un librito poco antes de su fulminante cancer de pancreas,cintando que el mismo había sido provocado por una falsa acusacion de abuso cursada por un ex-srminarista.Ahora emerge todo esto. Será posible que ante la misma muerte el cardenal mintiera?.Todo esto es aterrador.Creo tener en mi biblioteca tal publicación.

  8. Aclaración: Publicó el texto ya enfermo,y con un pie en el más allá, insinuando que su enfermedad habia sido causada por el inmenso dolor de la acusación.

    1. ¡Igualito que reacciona un buen cristiano! Cuando le acusan en falso hace lo posible por aclarar las cosas, y si no es posible y le siguen acusando se humilla, reza, y pide al Señor que le de fuerza para llevar esa cruz. ¿Se deprime? pues puede que sí, pero sabe hasta dónde debe llegar y continúa con su vida exterior e interior. Esto le ayuda a salir de su dolor y lo hace glorioso. Por el contrario, si se quiere aparenta y se ve uno puesto a la luz, se desespera y , en vez de arrepentirse y sanarse así espiritual y animicamente, se enferma. Aunque para que esta enfermedad sea producida por le “disgusto” -no siendo un infarto inmediato o un ictus- ha de pasar tiempo y no sé si es el caso del cardenal.

  9. Ahora sí creerán algunos obstinados que si hay sacerdotes buenos, que defienden la causa de Cristo aún con riesgo de su salud, de su vida.?, Que Dios acompañe a sus valientes sacerdotes y sean los feligreses cuidadores de ellos , como bien se ve en éste caso

  10. Engel (The rite of Sodomy) cita testimonios de otros denunciantes por el escándalo del seminario de Winona que dicen que Bernardin iba acompañado de Cook, el futuro denunciante suyo. Por otra parte, la fuente de que al final Cook se arrepintió y reconoció que Bernardin era inocente es solamente el mismo Bernardin. Según Engel, a Cook, además, antes de morir de SIDA se le pagaron 3 millones de dólares en arreglo extrajudicial.

  11. Todos estos que convierten la casa de Dios en un prostíbulo homosexual son reos de gehena de fuego.
    Sean para vosotros mis oraciones por el tormento eterno que os aguarda

  12. Es una pena que sigan mencionando a la parroquia de Ntra Sra de Madrid en relación con la homosexualidad. Yo que soy casado, con 7 hijos,uno sacerdote y 24 nietos y por tanto no soy sospechoso le digo que la parroquia de Ntra Sra de Madrid , y sus sacerdotes, es una parroquia ejemplar en todos los sentidos.
    El que el obispo, con más o menos acierto, haya encargado a uno de los sacerdotes la atención pastoral de los homosexuales de una asociación del ramo, que se autotitula cristiana, lo único que indica que la Iglesia se preocupa de todos, pues también los homosexuales son hijos de Dios y Cristo vino a sanar a los pecadores como dijo a los fariseos.
    La calumnia y la difamación es un pecado gravísimo y en este caso puede afectar no solo a la buena fama de los sacerdotes implicados sino a toda la Comunidad parroquial.
    No sé quien le informa pero será el mismo que no hace mucho tiró cientos de pasquines insultantes al respecto en la proximidad del templo.

    1. Qué ingenuo es Ud. Yo he entrado en la página de esa asociación y me ha aclarado muchas cosas. No precisamente a favor del obispo.
      Utilizan la excusa de la no discriminación para tratar de imponer su ideología. ¿No se da cuenta? Al igual que las leyes LGTBI, denominadas de “no discriminación”. ¿Ud. las ha leído? Yo sí. Soy madre y me preocupa esta dictadura que pretende la imposición de una antropología inventada contra el orden natural creado por Dios.
      No se ofenda, pero tener muchos hijos, entre ellos uno sacerdote y muchos nietos, no le otorga más razón.
      Menudo cacao mental hay en la Iglesia.
      Estos son los magníficos frutos del “estupendo” y “sagrado” cvii.

  13. Jesús ya avisó de que por Su Causa sus fieles serían perseguidos…aunque es terriblemente duro según quien sea el perseguidor. Que Dios ampare, y lo hará , a este sacerdote…

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