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Los abusos a menores, “fracaso de las autoridades eclesiásticas” según Francisco

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“El fracaso de las autoridades eclesiásticas —obispos, superiores religiosos, sacerdotes y otros  al afrontar adecuadamente estos crímenes repugnantes ha suscitado justamente indignación y permanece como causa de sufrimiento y vergüenza para la comunidad católica. Yo mismo comparto estos sentimientos”, asegura Francisco.

El Papa Francisco no dudó en definir como “fracaso de las autoridades eclesiásticas” la forma en que la Iglesia en Irlanda afrontó los casos de abusos a menores por parte de miembros del clero en este país, y consideró justa la indignación contra la Iglesia y la vergüenza para la comunidad católica.

En su primer discurso oficial ante autoridades, sociedad civil y cuerpo diplomático en Irlanda con motivo de su viaje para participar en el Encuentro Mundial de las Familias de Dublín, el Santo Padre reconoció “el grave escándalo causado en Irlanda por los abusos a menores por parte de miembros de la Iglesia encargados de protegerlos y educarlos”.

“El fracaso de las autoridades eclesiásticas –obispos, superiores religiosos, sacerdotes y otros– al afrontar adecuadamente estos crímenes repugnantes ha suscitado justamente indignación y permanece como causa de sufrimiento y vergüenza para la comunidad católica”, aseguró en el discurso pronunciado en el Castillo de Dublín.

Francisco aseguró que “yo mismo comparto estos sentimientos. Mi predecesor, el Papa Benedicto, no escatimó palabras para reconocer la gravedad de la situación y solicitar que fueran tomadas medidas ‘verdaderamente evangélicas, justas y eficaces’ en respuesta a esta traición de confianza”.

En este sentido, quiso destacar la labor del actual Papa Emérito en la labor de erradicación de las dinámicas de silencio ante los abusos y en la búsqueda de justicia y reparación para las víctimas.

“Su intervención franca y decidida sirve todavía hoy de incentivo a los esfuerzos de las autoridades eclesiales para remediar los errores pasados y adoptar normas severas, para asegurarse de que no vuelvan a suceder”, afirmó.

Asimismo, subrayó que “deseo que la gravedad de los escándalos de los abusos, que han hecho emerger las faltas de muchos, sirva para recalcar la importancia de la protección de los menores y de los adultos vulnerables por parte de toda la sociedad”.

Una familia de familias

Por otro lado, el Papa también reflexionó en su discurso sobre las familias y su situación en el mundo actual. Destacó que la Iglesia es “una familia de familias, y siente la necesidad de ayudar a las familias en sus esfuerzos para responder fielmente y con alegría a la vocación que Dios les ha dado en la sociedad”.

Destacó que el Encuentro Mundial de las Familias de Dublín “es una oportunidad para las familias, no solo para que reafirmen su compromiso de fidelidad amorosa, de ayuda mutua y de respeto sagrado por el don divino de la vida en todas sus formas, sino también para que testimonien el papel único que ha tenido la familia en la educación de sus miembros y en el desarrollo de un sano y próspero tejido social”.

Además, recordó los obstáculos que deben afrontar las familias en la sociedad de hoy: “No hace falta ser profetas para darse cuenta de las dificultades que las familias tienen que afrontar en la sociedad actual, que evoluciona rápidamente, o para preocuparse de los efectos que la quiebra del matrimonio y la vida familiar comportarán, inevitablemente y en todos los niveles, en el futuro de nuestras comunidades”.

“La familia es el aglutinante de la sociedad; su bien no puede ser dado por supuesto, sino que debe ser promovido y custodiado con todos los medios oportunos”, insistió.

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A continuación, puso de relieve que “es en la familia donde cada uno de nosotros ha dado los primeros pasos en la vida. Allí hemos aprendido a convivir en armonía, a controlar nuestros instintos egoístas, a reconciliar las diferencias y sobre todo a discernir y buscar aquellos valores que dan un auténtico sentido y plenitud a la vida”.

“Si hablamos del mundo entero como de una única familia, es porque justamente reconocemos los nexos de la humanidad que nos unen e intuimos la llamada a la unidad y a la solidaridad, especialmente con respecto a los hermanos y hermanas más débiles”.

Sin embargo, “nos sentimos a menudo impotentes ante el mal persistente del odio racial y étnico, ante los conflictos y violencias intrincadas, ante el desprecio por la dignidad humana y los derechos humanos fundamentales y ante la diferencia cada vez mayor entre ricos y pobres”.

Frente a esa situación, “cuánto necesitamos recobrar, en cada ámbito de la vida política y social, el sentido de ser una verdadera familia de pueblos. Y de no perder nunca la esperanza y el ánimo de perseverar en el imperativo moral de ser constructores de paz, reconciliadores y protectores los unos de los otros”.

“Aquí en Irlanda dicho desafío tiene una resonancia particular –aseguró el Papa–, cuando se considera el largo conflicto que ha separado a hermanos y hermanas que pertenecen a una única familia”.

En este sentido, recordó que “hace veinte años, la Comunidad internacional siguió con atención los acontecimientos de Irlanda del Norte, que llevaron a la firma del Acuerdo del Viernes Santo”.

“El Gobierno irlandés, junto con los líderes políticos, religiosos y civiles de Irlanda del Norte y el Gobierno británico, y con el apoyo de otros líderes mundiales, dio vida a un contexto dinámico para la pacífica resolución de un conflicto que causó enormes sufrimientos en ambas partes”.

Francisco dio las gracias “por las dos décadas de paz que han seguido a ese Acuerdo histórico, mientras que manifestamos la firme esperanza de que el proceso de paz supere todos los obstáculos restantes y favorezca el nacimiento de un futuro de concordia, reconciliación y confianza mutua”.

Antes de pronunciar su discurso en el Catillo de Dublín, el Papa visitó al Presidente de la República en su residencia oficial, donde firmó en el libro de honor: “Con gratitud por la cálida bienvenida que he recibido, le ofrezco a usted y al pueblo de Irlanda mis oraciones para que Dios Altísimo les guíe y proteja”, fueron las palabras del Pontífice.

Tras la firma, el Santo Padre plantó un árbol en los jardines del complejo presidencial junto al que plantó San Juan Pablo II hace 40 años.

Asimismo, el Obispo de Roma firmó también en el libro de honor del Castillo de Dublín en el que escribió que “Dios Altísimo bendiga al pueblo irlandés y le otorgue sus dones de paz y felicidad”.

A continuación, el discurso completo del Papa

En el primer discurso pronunciado en Irlanda para participar en el Encuentro Mundial de las Familias de Dublín, el Papa Francisco condenó nuevamente el crimen de los abusos a menores cometidos por miembros del clero.

En su discurso, pronunciado en el Castillo de Dublín ante las autoridades, representantes de la sociedad civil y miembros del cuerpo diplomático, el Santo Padre afirmó que “el fracaso de las autoridades eclesiásticas –obispos, superiores religiosos, sacerdotes y otros– al afrontar adecuadamente estos crímenes repugnantes ha suscitado justamente indignación y permanece como causa de sufrimiento y vergüenza para la comunidad católica”.

A continuación, el texto completo pronunciado por el Papa Francisco:

Taoiseach (Primer Ministro), Miembros del Gobierno y del Cuerpo Diplomático, Señoras y señores:

Al comienzo de mi visita en Irlanda, agradezco la invitación para dirigirme a esta distinguida Asamblea, que representa la vida civil, cultural y religiosa del país, junto al Cuerpo diplomático y a los demás asistentes.

Doy las gracias por la acogida amistosa que me ha dispensado el Presidente de Irlanda y que refleja la tradición de cordial hospitalidad por la que los irlandeses son conocidos en todo el mundo. Valoro además la presencia de una delegación de Irlanda del Norte.

Como sabéis, la razón de mi visita es la participación en el Encuentro Mundial de las Familias, que se realiza este año en Dublín. La Iglesia es efectivamente una familia de familias, y siente la necesidad de ayudar a las familias en sus esfuerzos para responder fielmente y con alegría a la vocación que Dios les ha dado en la sociedad.

Este Encuentro es una oportunidad para las familias, no solo para que reafirmen su compromiso de fidelidad amorosa, de ayuda mutua y de respeto sagrado por el don divino de la vida en todas sus formas, sino también para que testimonien el papel único que ha tenido la familia en la educación de sus miembros y en el desarrollo de un sano y próspero tejido social.

Me gusta considerar el Encuentro Mundial de las Familias como un testimonio profético del rico patrimonio de valores éticos y espirituales, que cada generación tiene la tarea de custodiar y proteger.

La familia es el aglutinante de la sociedad; su bien no puede ser dado por supuesto, sino que debe ser promovido y custodiado con todos los medios oportunos.

Es en la familia donde cada uno de nosotros ha dado los primeros pasos en la vida. Allí hemos aprendido a convivir en armonía, a controlar nuestros instintos egoístas, a reconciliar las diferencias y sobre todo a discernir y buscar aquellos valores que dan un auténtico sentido y plenitud a la vida.

Si hablamos del mundo entero como de una única familia, es porque justamente reconocemos los nexos de la humanidad que nos unen e intuimos la llamada a la unidad y a la solidaridad, especialmente con respecto a los hermanos y hermanas más débiles.

Sin embargo, nos sentimos a menudo impotentes ante el mal persistente del odio racial y étnico, ante los conflictos y violencias intrincadas, ante el desprecio por la dignidad humana y los derechos humanos fundamentales y ante la diferencia cada vez mayor entre ricos y pobres.

Cuánto necesitamos recobrar, en cada ámbito de la vida política y social, el sentido de ser una verdadera familia de pueblos. Y de no perder nunca la esperanza y el ánimo de perseverar en el imperativo moral de ser constructores de paz, reconciliadores y protectores los unos de los otros.

Aquí en Irlanda dicho desafío tiene una resonancia particular, cuando se considera el largo conflicto que ha separado a hermanos y hermanas que pertenecen a una única familia. Hace veinte años, la Comunidad internacional siguió con atención los acontecimientos de Irlanda del Norte, que llevaron a la firma del Acuerdo del Viernes Santo.

El Gobierno irlandés, junto con los líderes políticos, religiosos y civiles de Irlanda del Norte y el Gobierno británico, y con el apoyo de otros líderes mundiales, dio vida a un contexto dinámico para la pacífica resolución de un conflicto que causó enormes sufrimientos en ambas partes.

Podemos dar gracias por las dos décadas de paz que han seguido a ese Acuerdo histórico, mientras que manifestamos la firme esperanza de que el proceso de paz supere todos los obstáculos restantes y favorezca el nacimiento de un futuro de concordia, reconciliación y confianza mutua.

El Evangelio nos recuerda que la verdadera paz es en definitiva un don de Dios; brota de los corazones sanados y reconciliados y se extiende hasta abrazar al mundo entero. Pero también requiere de nuestra parte una conversión constante, fuente de esos recursos espirituales necesarios para construir una sociedad realmente solidaria, justa y al servicio del bien común.

Sin este fundamento espiritual, el ideal de una familia global de naciones corre el riesgo de convertirse solo en un lugar común vacío. ¿Podemos decir que el objetivo de crear prosperidad económica conduce por sí mismo a un orden social más justo y ecuánime? ¿No podría ser en cambio que el crecimiento de una “cultura del descarte” materialista, nos ha hecho cada vez más indiferentes ante los pobres y los miembros más indefensos de la familia humana, incluso de los no nacidos, privados del derecho a la vida?

Quizás el desafío que más golpea nuestras conciencias en estos tiempos es la enorme crisis migratoria, que no parece disminuir y cuya solución exige sabiduría, amplitud de miras y una preocupación humanitaria que vaya más allá de decisiones políticas a corto plazo.

Soy consciente de la condición de nuestros hermanos y hermanas más vulnerables —pienso especialmente en las mujeres que en el pasado han sufrido situaciones de particular dificultad—. Considerando la realidad de los más vulnerables, no puedo dejar de reconocer el grave escándalo causado en Irlanda por los abusos a menores por parte de miembros de la Iglesia encargados de protegerlos y educarlos.

El fracaso de las autoridades eclesiásticas —obispos, superiores religiosos, sacerdotes y otros— al afrontar adecuadamente estos crímenes repugnantes ha suscitado justamente indignación y permanece como causa de sufrimiento y vergüenza para la comunidad católica. Yo mismo comparto estos sentimientos.

Cada niño es, en efecto, un regalo precioso de Dios que hay que custodiar, animar para que despliegue sus cualidades y llevar a la madurez espiritual y a la plenitud humana. La Iglesia en Irlanda ha tenido, en el pasado y en el presente, un papel de promoción del bien de los niños que no puede ser ocultado.

Deseo que la gravedad de los escándalos de los abusos, que han hecho emerger las faltas de muchos, sirva para recalcar la importancia de la protección de los menores y de los adultos vulnerables por parte de toda la sociedad. En este sentido, todos somos conscientes de la urgente necesidad de ofrecer a los jóvenes un acompañamiento sabio y valores sanos para su camino de crecimiento.

Queridos amigos:

Hace casi noventa años, la Santa Sede estuvo entre las primeras instituciones internacionales que reconocieron el libre Estado de Irlanda. Aquella iniciativa señaló el principio de muchos años de armonía y colaboración solícita, con una única nube pasajera en el horizonte.

Recientemente, gracias a un esfuerzo intenso y a la buena voluntad por ambas partes se ha llegado a un restablecimiento esperanzador de aquellas relaciones amistosas para el bien recíproco de todos.

Los hilos de aquella historia se remontan a más de mil quinientos años atrás, cuando el mensaje cristiano, predicado por Paladio y Patricio, echó sus raíces en Irlanda y se volvió parte integrante de la vida y la cultura irlandesa. Muchos “santos y estudiosos” se sintieron inspirados a dejar estas costas y llevar la nueva fe a otras tierras.

Todavía hoy, los nombres de Columba, Columbano, Brígida, Galo, Killian, Brendan y muchos otros son honrados en Europa y en otros lugares. En esta isla el monacato, fuente de civilización y creatividad artística, escribió una espléndida página de la historia de Irlanda y del mundo.

Hoy, como en el pasado, hombres y mujeres que habitan este país se esfuerzan por enriquecer la vida de la nación con la sabiduría nacida de la fe. Incluso en las horas más oscuras de Irlanda, ellos han encontrado en la fe la fuente de aquella valentía y aquel compromiso que son indispensables para forjar un futuro de libertad y dignidad, justicia y solidaridad. El mensaje cristiano ha sido parte integrante de tal experiencia y ha dado forma al lenguaje, al pensamiento y a la cultura de la gente de esta isla.

Rezo para que Irlanda, mientras escucha la polifonía de la discusión político-social contemporánea, no olvide las vibrantes melodías del mensaje cristiano que la han sustentado en el pasado y pueden seguir haciéndolo en el futuro.

Con este pensamiento, invoco cordialmente sobre vosotros y sobre todo el querido pueblo irlandés bendiciones divinas de sabiduría, alegría y paz. Gracias

24 comentarios en “Los abusos a menores, “fracaso de las autoridades eclesiásticas” según Francisco
  1. No Francisco, la verdadera razon es la falta de oracion y de vida de sacramentos que hay en la Iglesia desde hace mas de 50 años, sin mi no podeis hacer nada.

  2. Una gran alegría que por fin haya un lugar más digno para una tumba y que la Iglesia deje de ser avergonzada con un monumento a la soberbia infinita de un bando asesino en una guerra civil

  3. Lindo discursito, especialmente cuando dice: “La Iglesia es efectivamente una familia de familias, y siente la necesidad de ayudar a las familias en sus esfuerzos para responder fielmente y con alegría a la vocación que Dios les ha dado en la sociedad.” No se trata de un sentimiento sino de una obligación y no solamente de ayuda sino de enseñanza de la forma de la familia dada por Dios y que consta en la Palabra y de cuidado concreto y claro que la familia según la Ley Divina es una, única y exclusiva creada de esa forma y en la cual nació el Redentor, con el ejemplo de La Sagrada Familia. Un discurso sin contenido doctrinario y metiéndose en la política y en la sociología que nadie ha pedido. Si esto es todo lo que ha ido a decir es vana su presencia allí.

  4. El 22 de mayo de 2018 el Papa Francisco recibió al ex presidente español Zapatero, quien, como todo el mundo sabe, es el mayor gafe de la historia de España desde Fernando VII. Hunde y destruye cuanto toca. Por consiguiente, el pontificado actual está llegando a su final catastrófico, sin que el Papa y sus colaboradores puedan entender porqué.
    La gafancia de ZP está suficientemente acreditada: hundió España y el PSOE, ha hundido y sigue hundiendo a Venezuela, acudió en ayuda de Ségolène Royal, quien no sólo perdió sino que el partido socialista francés nunca se recuperó, hizo lo mismo con Hillary Clinton, la cual ha declarado que todos los días se levanta preguntándose qué pasó, apoyó a Susana frente a Pedro y ahí lo tenemos. Ahora apoya a Pedro Sánchez con todas sus fuerzas gafes, lo que significa que el partido socialista desaparecerá y que España, dentro de dos años, será un caos de confusión. La esencia de la gafancia está en ser un instrumento del Maligno.

  5. Advocacy group for clergy abuse victims submits cases against Rigali, Burke to Vatican tribunal
    Cases against two former St. Louis Catholic archbishops are being submitted to Pope Francis’ new Vatican tribunal that investigates bishops accused of covering up abuse.

    The Catholic Whistleblowers, a group of retired priests, nuns and other advocates for victims of clergy abuse, called for investigations of Cardinals Justin Rigali and Raymond Burke earlier this week during a news conference in Philadelphia. Their announcement comes less than a week before the pope’s visit to the U.S.

    The group said the tribunal, which was established by Francis in June, should look into whether Rigali and Burke committed “culpable negligence,” or knew better and didn’t act, in cases of suspected clergy abuse.

  6. El fracaso es del código canónico, que obvia la denuncia ante la justicia.

    La solución es simple: Caso del que se tiene constancia, caso que se denuncia a la justicia.

    Fácil, ¿eh?

    Obispo o cardenal que ocultó los abusos, obispo o cardenal que se va a la calle con una patada en el culo.

    Fácil, ¿eh?

    Mientras eso no ocurra, los abusos continuarán.

  7. Desidereo, la patada que propones está prevista de una forma diferente (por carencia de pateadores profesionales) en el CIC Canónes 1395 § 1. El clérigo concubinario, exceptuado el caso del que se trata en el ⇒ c. 1394, y el clérigo que con escándalo permanece en otro pecado externo contra el sexto mandamiento del Decálogo, deben ser castigados con suspensión; si persiste el delito después de la amonestación, se pueden añadir gradualmente otras penas, hasta la expulsión del estado clerical.
    § 2. El clérigo que cometa de otro modo un delito contra el sexto mandamiento del Decálogo, cuando este delito haya sido cometido con violencia o amenazas, o públicamente o con un menor que no haya cumplido dieciséis años de edad, debe ser castigado con penas justas, sin excluir la expulsión del estado clerical cuando el caso lo requiera.

    1. Claudio:

      No entiendo qué extraño proceso mental le lleva a usted a entender justo lo contario de lo que lee.

      Lo dice bien clarito: “debe ser castigado [el delito de pederastia] con penas justas”.

      ¿Qué significa eso? NADA. Absolutamente nada.

      “sin excluir la explulsión”. Vale. ¿Y? NADA. Absolutamente NADA.

      El problema es que la “pena justa” no la decide un obispo. La decide un juez. Y la pena justa no es arrepentirse, pedir perdón al obispo, rezar cuatro rosarios, y ser cambiado de parroquia, como se ha hecho sistemáticamente. La pena justa es la cárcel, y no volver a acercarse a un niño en la vida. Y todos lo sabemos. ¿Verdad?

      Pero no. Hay que seguir haciendo rodar la rueda de la pederastia…

      1. Estimado debe tener presente que existe el CIC pero también el Código Penal de la Ciudad de Vaticano, donde están previstas las penas si se trata de un delito cometido contra un menor dentro del ámbito territorial de la colina, también debe tenerse en cuenta el tema de los delicta graviora y la competencia del Santo Oficio. Para cualquier bautizado, el peor pecador que exista, si se trata de un ordenado que lo echen tiene que ser tremendo. La competencia territorial es una norma genérica del derecho penal internacional. Es muy posible que existan normas que no alcancen pero la gravedad en estos casos está dada por la perversidad de la situación concreta y frente a ella es muy difícil definir una pena justa………

  8. Bergoglio Leu um discurso vazio e vago que lhe deram para ler. Ir à Irlanda para este blá-blá-blá …Bergoglio faz discursos inflamados quando sai em defesa da imigração criminosa e de outras pautas anti-Católicas. Fracassa este último, sua popularidade e credibilidade despenca…
    Patético,Bergoglio se parece cada dia mais bom um velho clown aposentado.

  9. Todo esto es un contrasentido, pues si parte del alto clero defiende la homosexualidad activa entre sus miembros, aún siendo pecado mortal, como van a evitar los abusos sexuales externos y menos los internos. Está claro que siempre fracasarán pues fomentan el mal intrínseco, la homosexualidad activa. Es igual que llamar actualmente a Israel un estado democrático cuando es teocrático o a Cuba una democracia de partido único, cuando es una dictadura comunista. Es jugar, manipular y pervertir el lenguaje con sus conceptos objetivos y reales.

  10. Encuentro mundial de familias .

    El señor Bergoglio no emite ninguna palabra sobre el aborto en Irlanda.
    El señor Bergoglio no alude a la homosexualidad que causa la pedofilia.
    No alude a los homosexuales de lo que se ha rodeado en el vaticano como monseñor Ricca.

    Porque ?

    Porque sigue los dictados mundialistas anticristianos, enemigos de la familia.

    1. Emitió palabra sobre el aborto, precisamente en este discurso, Bergo glio habla del aborto como integrante de la cultura del descarte, pero desde su errada óptica – al hacer este inicuo crimen- equivalente a la pobreza que es de carácter moral muy diferente al asesinato de un niño inocente.

  11. Pero cómo que un fracaso, Si llevamos los hijos a un colegio a un deportivo, a clases de judo o a inglés, y los monitores, o los profesores abusan de ellos, todo el mundo acude a la policía, y se denuncia en el juzgado. Estaríamos buenos que el Director del Centro Deportivo dijera a los padres que está apenadísimo pero que las autoridades gestoras del Deportivo han fallado o que el consejo escolar de determinado colegio ha fallado. ¿dónde se ha visto semejante desfachatez. El Papa ¿dónde vive?. Los abusos a menores están castigado por la ley en todos los países.

    1. pero nadie habla -exceptos los supuestos en la Iglesia Católica- del tamaño y gravedad de esos abusos sexuales en la sociedad, en especial en las escuelas estatales, de las cuales no se conocen informes Saphiro, porque a la educación atea y materialista no hay que incomodarla.

      1. Solodoctrina:

        ¿De dónde saca usted que “nadie” habla de los abusos en los colegios públicos? Si un profesor abusa de un niño en un colegio público, está en la calle al día siguiente. No se le cambia de colegio. Y unos días más tarde se celebrará un juicio y acabará en la cárcel (o lo que el juez determine). NADIE le escondería. NADIE le enviaría a otro colegio. ¿Lo entiende usted?

        Si en este país 1 de cada 6 profesores de colegio público metieran mano a los niños y niñas, habría una explosión ciuadadana. No, señor mío. NO.

        Usted sabe “la” respuesta. Nadie habla del tamaño y gravedad de “otros” abusos, porque NI DE BROMA SON IGUAL DE GRAVES. ¿Lo entiende usted?

        Si lee usted un poquito sobre el tema, encontrará que aprox. un 0.5% de la población siente atracción hacia los niños (de los cuáles sólo una fracción “les mete mano”). Entre el clero el % es MUCHÍSIMO MAYOR. ¿Por qué? No lo sé. Pero esos son los HECHOS. Y usted lo sabe.

  12. Os dois discursos de Bergoglio:
    O primeiro é vago e vazio. Esta fala na Irlanda é morta e pobre de conteúdo. Um palavreado sem cor e sem alma.
    O segundo estilo é vigoroso e obsessivo. Quando defende a invasão dos inimigos da civilização cristã e quando apoia as causas anti-Catolicas. O primeiro estilo causa decepção e o segundo causa a fuga acelerada de apoiadores do “ papa”.
    A figura dele é patética; se parece com um velho clown aposentado.

  13. Ningún director de colegio ni ningún inspector de educación “felicitará” a ese profesor porque haya dejado de meterle mano a los niños, o porque haya comenzado una “terapia”. ¿Verdad? Esas cosas sólo pasan en la Iglesia Católica.

    P-U-N-T-O.

    No intente repartir su porquería entre el resto de la sociedad, que el resto no nos dedicamos a violar niños.

  14. El Papa Francisco nos enseñó que pensáramos “¿Qué haría Cristo en mi lugar?”antes de actuar. Me pregunto: ¿Habría Cristo callado sobre el aborto para no ofender a la mayoría de irlandeses que votó a favor?

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