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13 ‘dubia’ sobre la reforma del Catecismo

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Ya adelanté alguna perplejidad en torno a la súbita reforma del Catecismo de la Iglesia Católica en su punto sobre la pena de muerte por Su Santidad, pena que pasa de ser lícita a “inadmisible”. Para aclararme y ayudar a aclarar mis dudas, me dispongo a exponerlas en formato de preguntas que solo admiten un “sí” o un “no” como respuesta.

1- ¿Puede considerarse, como afirma Monseñor Luis Ladaria, Cardenal Prefecto de la Doctrina de la Fe, “desarrollo de doctrina” este cambio? El Beato John Henry Newman explicaba el ‘desarrollo de doctrina’ como una ampliación y aclaración de una doctrina previa, o una decisión sobre un punto no resuelto y en disputa.

Pero, en este caso, disponemos de una prolongada, numerosa y unánime doctrina expresada por Papas, concilios y doctores de la Iglesia, siempre en el sentido de que es lícito para la autoridad legítimamente constituida recurrir en algunos casos a la pena capital para castigar delitos especialmente graves.

Incluso San Juan Pablo II, personalmente contrario a la pena de muerte, no se sintió legitimado en este punto sino a recalcar qué pocos casos justificaban semejante extremo, dejando, sin embargo, explícita su licitud en último término.

¿Puede llamarse ‘desarrollo de doctrina’ decir que NO es lícito lo que la doctrina anterior define como lícito?

2- Monseñor Ladaria da a entender que no hay contradicción porque la ‘inadmisibilidad’ ahora decretada se explica por un cambio en las circunstancias, en concreto, porque hoy se dispone supuestamente de medios que aseguran la protección de la sociedad sin necesidad de aplicar esta pena.

¿Significa eso que la nueva ‘inadmisibilidad’ es solo aplicable ‘ex tempore’, mientras se mantengan las actuales circunstancias tecnológicas y económicas? ¿Voverá ser admisible si se pierden esas condiciones, o allí donde incluso hoy no existan?

3- Partiendo de la misma premisa, si la ‘inadmisibilidad’ de aplicar la pena de muerte depende del citado cambio en los avances del desarrollo penitenciario, ¿no hubiera quedado cubierta por la redacción anterior, que excluye la pena de muerte cuando puedan cumplirse los mismos fines por otros medios?

4- ¿Qué significado preciso hay que entender por ‘inadmisible’? Por la enorme gravedad de sus pronunciamientos, las declaraciones doctrinales siempre han usado un vocabulario extraordinariamente preciso y de términos reconocibles. ‘Inadmisible’ no es uno de ellos. ¿Quiere decir ‘intrínsicamente malo’, en cuyo caso no hay circunstancia que pueda hacerlo lícito y, por tanto, la Iglesia ha enseñado el error en esta materia durante siglos, condonando un tipo de homicidio?

5- En este sentido, la declaración recién aprobada condena la pena de muerte porque “es un ataque a la inviolabilidad y dignidad de la persona”. Si eso es así, ¿no debemos entender que la Iglesia ha estado gravemente equivocada hasta ahora al proclamar la licitud de la pena de muerte, y que por tanto no puede haber ‘desarrollo de doctrina’, sino ruptura?

6- Partiendo de esa misma afirmación, ¿no es blasfemo pretender que Nuestro Señor Jesucristo, condenado a muerte, vio mermada su “dignidad como persona”? ¿No es inherente al ser humano y, por tanto, inalterable por circunstancias exteriores, la dignidad humana? ¿Debemos entender que, al ser condenados a muerte, sufrió la dignidad humana de los mártires que la Iglesia venera desde el principio hasta hoy mismo?

7- Al referirse a penas distintas alternativas a la de muerte, el texto papal dice de ellas que “no privan definitivamente al culpable de la posibilidad de redención”. ¿Debemos entender que los condenados a muerte se ven privados de esa posibilidad, pese a los incontables testimonios de condenados que se han arrepentido y pedido perdón de sus crímenes a las puertas del cadalso?

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Si de la redención eterna se trata, ¿no es más probable que se preocupe por buscar el perdón de sus pecados quien ve su muerte cierta e inminente? Y si se refiere a otro tipo de redención -rehabilitación, reinserción social-, ¿es conveniente usar el mismo término que el que los cristianos consideramos eje central de la existencia? ¿Tiene, en definitiva, la Iglesia un interés doctrinal de peso para opinar sobre teorías penales mundanas?

8- ¿Debemos entender el nuevo punto del Catecismo como magisterio infalible, en virtud del hecho de que ha sido proclamado solemnemente por el Sumo Pontífice sobre una materia de moral? Y, si es así, ¿qué criterio hay para considerar al Papa reinante más infalible que sus predecesores, que enseñaron una doctrina claramente diferente sobre el mismo asunto? ¿Puede cambiar la verdad en algo que afecta a la “dignidad de la persona”? ¿Puede hacer el tiempo que lo ilícito sea lícito, o lo lícito sea ilícito, cuando se trata de bienes y males morales intrínsecos?

9- ¿Peca mortalmente el representante de la autoridad legítimamente constituida que admita la condena a muerte de un criminal, cumplidos todos los requisitos de determinación de culpabilidad más allá de toda duda?

Aparte de estas dudas de naturaleza básicamente moral y teológica, se me ocurren algunas otras que estarían de más en el escrito de un eclesiástico pero que me parecen oportunas en un periodista, a saber:

10- ¿Hay alguna razón de urgencia o especial interés para efectuar ese cambio de doctrina precisamente ahora? ¿Hay algún debate abierto sobre el asunto o se han expresado dudas graves o de algún otro modo la actualidad ha llamado la atención sobre la pena de muerte, de modo que convenga justo ahora realizar este cambio?

No está la Iglesia de hoy exactamente falta de confusiones que claman por el juicio inapelable de Su Santidad, cuya primera misión encomendada por el mismo Cristo es “confirmar en la fe a sus hermanos”. A él se ha acudido recientemente, de hecho, por parte de algunos obispos alemanes para que aclare la licitud o ilicitud de dar la comunión a los cónyuges protestantes de fieles católicos o, ya de más larga data, las dudas de cuatro hermanos cardenales sobre la conveniencia de ofrecer la eucaristía a los divorciados vueltos a casar.

Y, sin embargo, en ninguno de los dos casos ha querido el Santo Padre disipar de modo tajante las dudas, sino que en el primer caso ha remitido la cuestión a las conferencias episcopales y, en el segundo, sencillamente ha permanecido en silencio.

En otras materias, la actualidad eclesial está hoy dominada por las olas de escándalos de abusos homosexuales por parte del clero que alcanzan altísimas figuras de la jerarquía y se remontan décadas en el pasado, en una crisis que clama por la atención decidida e indivisa del Papa. ¿Es este el momento de pronunciarse sobre la pena de muerte, dándo pábulo a la sospecha de que se trata de un intento de distraer la atención?

11- Si se considera apropiado el momento, ¿es apropiada la forma? ¿No es asentada costumbre, cuando un ‘desarrollo de doctrina’ es lo bastante grave como para dejar comprensibles espacio a la duda en la mente del fiel, propiciar una ordenada discusión teológica, encargar informes, solicitar consultas y, en fin, conocido por todos el asunto en discusión, dejarlo madurar durante un periodo razonable?

12- Atendiendo a esa misma forma unilateral y súbita, contradiciendo lo enseñado por la Iglesia hasta hoy sobre el particular, ¿cabe esperar nuevos cambios de doctrina en un espacio de tiempo previsible?

13-  En atención, asimismo, a la circunstancia inexcapable de que el cambio coincide en la dirección y el espíritu de la corriente de pensamiento progresista que domina la vida pública en Occidente, ¿es de esperar nuevas formas de ‘aggionamento’ con el espíritu de los tiempos, como podría ser, por ejemplo, un replanteamiento de la consideración que la Iglesia da a la condición homosexual e incluso a la licitud de las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo?

33 comentarios en “13 ‘dubia’ sobre la reforma del Catecismo
  1. Todos los acontecimientos que están ocurriendo tienen a mucha gente con depresión, ni se sabe a dónde es el sitio en que tengamos la misma forma de pensar, siendo católicos, disentimos en muchos aspectos, estamos en la Santa Misa, y saliendo, ya termina ésa relación, como que el que lo desea, busca a Dios, como puede y quiere, se tiene la sensación de estar errante. Perdón, no es el tema, pero es mi “dubia”

  2. De una vez: sobran ya con este hombre los circunloquios teológico-depresivos de siempre. Los católicos tenemos que ser conscientes de que el tipo sigue a todo tren la hoja de ruta de la izquierda instalada occidental y está loco por aplicar esa agenda a la Iglesia a todo meter. La cuestión es si los creyentes vamos a seguir pavimentándole esa autopista al Infierno con más dubias y más melindres de damisela ofendida.

  3. Ocurre que con frecuencia hay algún mandatario que aplica la pena de muerte de forma manifiestamente injusta: Véanse las ejecuciones en Filipinas a drogadictos, sean consumidores o traficantes, que más bien son homicidios, cuando no, asesinatos “legales”.

  4. Pues del mismo modo que la condena del ecumenismo por Pio XI no se contradice con el ecumenismo de Asis de Juan Pablo II, la licitud de la pena de muerte con Pio XII tampoco se contradice con la ilicitud de Francisco I. El Magisterio y la Tradición están vivos, y como todo lo que está vivo evoluciona, el magisterio de antes también diyi-evoluciona en otra cosa. Y lo que era verdad antes, ahora es mentira. Una cosa y lo contrario no se contradicen porque como todos sabemos hay una hermeneutica de la continuidad que todo lo tapa sin ruptura.
    Bienvenidos al Circo.

  5. ¿ la licitud de la pena de muerte era dogma de fe? Pues si no era dogma de fe, Francisco I ha hecho lo correcto, cambiar el magisterio como tambien lo cambió Juan Pablo II con el ecumenismo. Y lo que estaba antes condenado, dejaba de estarlo porque Juan Pablo II era el Papa.Y como las mujeres sacerdotas u obispas no es dogma de fe, tambien se puede cambiar. No hay que quejarse, que Francisco también es el Papa.

  6. Ahora el CATIC hace una promesa personal de Francisco, conseguir que la pena de muerte sea abolida, que nada tiene que ver con la doctrina y que en su caso parece una intención de caridad, pero del anuncio al hecho hay mucho trecho. Ahora lo tiene que conseguir y para conseguirlo lo tiene que hacer, ir país por país y modificar la legislación penal, si no lo hace queda en grave mora en la defensa de la inviolabilidad de la persona y de su dignidad, en la medida que demore un día en ordenar a los Nuncios que lo hagan está colaborando con el mantenimiento de lo inadmisible. No alcanza con una mera expresión de deseo ha asumido un compromiso y si no lo lleva a cabo faltará a su palabra.

  7. Oue matar esta mal, lo dice en los diez mandamientos,oue por otra parte han existido muchos,inocentes oue han sido condendos a muerte existiendo la cadena perpetua oue lo puede sustituir tambien,pero eso no depende del papa,si no de lo oue decidan los politicos de cada pais,asi oue creo oue el papa se metido en una polemica oue francamente no le interesava meterse.

  8. El Espíritu Santo que guía e inspira a la verdadera Iglesia de Jesucristo, haciendo que María LA PRECEDA en su caminar (CV II- Lumen Gentium 8) pudo inspirar, y lo hizo, el último abrazo de esa Iglesia a la humanidad, de diálogo sin salirse de la verdad. Ese ha sido el esfuerzo de los últimos Papas legítimos, hasta el 2013, que ha cambiado los tiempos, aplastando el actual “orden” anticristiano contra el calendario. Esto no lo entienden quienes no distinguen la perfecta “hermenéutica de continuidad” de Juan Pablo y de Benedicto, de la perversión masónica actual de la Iglesia. No lo entienden porque no son en realidad tradicionales ni ortodoxos, sino hechura del racionalismo falsamente tradicional francés. Ese racionalismo tampoco les ha dejado atender ni entender la labor Precursora de la Virgen. Y ahora mezclan lo satánico con los Papas santos, defienden lo indefendible y estarán en el día que se acerca del lado equivocado, si Dios no lo remedia antes…

  9. ¿Por qué será que a mi me recuerda lo que ocurre cuando las fuentes marxistas, moderadas o no, llegan al poder político? Se dedican rápidamente a cambiar leyes por medios expeditivos que rozan o conculcan los sistemas habituales de que las leyes se promulguen. Se saltan todo lo que les parece que no es bueno según ellos e intentan cambiar formas y mentalidades para su ingeniería social. Todo esto rapidito, por si se les acaba el tiempo (un tal Sanchez y compañía, por ejemplo).Ni quito ni pongo rey, ni sé si es así en Roma o no pero, que le voy a hacer, a mi me recuerda estas formas. A lo mejor estoy equivocado y son, seguramente, impresiones infundadas.

  10. En la era de tanto diálogo con los musulmanes, judíos, budistas, protestantes, hasta ateos… todos los grupos son admitidos a sentarse a la mesa, excepto los que ponen en tela de juicio la autoridad de Francisco.
    Y luego nos quejamos de la falta de la libertad en la política. ¿Y en esto?

  11. Hermeneutica de la continuidad es por ejemplo el bochornoso panteon de Asis con el buda sobre el sagrario, que se continúa hermeneuticamente de su condena previa por el magisterio verdadero de la Iglesia por ejemplo en Mortalium Animos que condenando todo lo que se iba a hacer despues, nos aleja y nos previene del error. Pues si Juan Pablo II puede hacer cosas que la Iglesia condenaba, Francisco I tiene legitimidad para cambiar la licitud de la pena de muerte por la ilicitud de la pena de muerte.

  12. Por eso mismo, hay un magisterio que dice lo que hoy es verdad que no se corresponde con lo que en el pasado era verdad. La verdad evoluciona con tal de que no sea dogma de fe. Lo condenado antes se descondena ahora y la ilicitud de antes se hace licito ahora. Tanto quejarse del papa Francisco, cuando Juan Pablo II ya hizo lo suyo. No seamos hipocritas.

  13. El Espiritu Santo suscitó al Papa Pio XI la condena del ecumenismo tal y como se hace ahora y el mismo Espiritu Santo suscitó en Juan Pablo II el ecumenismo. Ea, pues lo mismo con la pena de muerte, un Papa una cosa, otro Papa lo contrario. Ahora se dan cuenta con Francisco de que hay un problema ,pero no lo ven con Juan Pablo II. Por lo menos lo de Francisco es menos grave puesto que la pena de muerte o la no pena de muerte no estaba condenada previamente ni hay dogma de fe por medio.
    Al final todos los católicos se han creido que lo unico que hay que creer es el dogma de fe y la moral, y el resto de verdades de fe que no son dogmas de fe, hay que tirarlas porque van cambiando. Eso es precisamente lo que no es católico, porque el magisterio ordinario tambien hay obligacion de creerlo, y si hay que creerlo no puede ser que a principios del siglo xx los catolicos crean una cosa y a finales de siglo crean en otra. Eso no es ningun magisterio, es la traca final.

  14. La pena de muerte forma parte y es inherente a las Leyes Naturales, Morales y de Dios, por lo tanto es dogma y no se puede abolir de la Doctrina Católica. Esto no es interpretable ni desde la continuidad, discontinuidad ni de la reforma.

  15. No ha habido juicio solemne ni infalible, y no se ha declarado “ilícita” la pena de muerte. Como dice el artículo, “inadmisible” no es una categoría moral precisa. La dignidad humana sustancial no se pierde con nada en esta vida; la dignidad humana que viene de las propias virtudes no viene al caso, queda la dignidad humana en tanto que exigencia de reconocimiento de los derechos propios de la persona humana. Ésa puede ser lesionada por determinadas acciones, normas, etc. El aborto, por ejemplo, es un atentado contra esa dignidad humana. Lo problemático es decir que la pena de muerte también va contra esa dignidad humana y salvar al mismo tiempo la doctrina católica tradicional sobre la licitud en determinadas circunstancias de la pena de muerte. Otra cosa que aquí no se ha visto es, como se ha dicho, la colegialidad y el llamado al discernimiento “caso por caso”.

    1. Entonces, José, no tiene sentido hablar. “Inadmisible”, y el todo lo que dice el punto, claramente niega el recurso a la pena de muerte, per se. Porque ahora se entiende mejor.

      ¿Si el Catecismo no es solemne, qué es solemne?

      No le des más vueltas, es una enseñanza a toda la Iglesia que va en contra de la anterior. ¿Quieres más?

      No te preocupes, vas a tener más todavía, en otras cosas. Pero aún entonces buscarás alguna excusa.

      Que no hombre, esto no puede ser.

  16. El error de la herejia modernista es no diferenciar entre dignidad ontologica, que procede del hecho de haber sido creado por Dios como una persona y no porque se tenga un derecho a ella por naturaleza. Y una dignidad moral, que sólo la tiene el que elige el bien y la verdad de manera que el que elige lo malo y la mentira, no tiene dignidad moral. La dignidad moral se puede perder totalmente, y en esto se fundamenta la legitimidad de la pena de muerte. Los modernistas hablan siempre de dignidad humana, sin diferenciar. Y no diferencian para jugar a la ambiguedad. Un asesino que ni siquiera se arrepiente no tiene esa supuesta y ambigua dignidad humana, la ha perdido.
    Pretenden que sólo existe una dignidad absoluta. Y sobre esta falsa dignidad pretenden fundamentar el tener derechos. Por eso fundamentan un supuesto derecho natural a la libertad religiosa sobre la dignidad humana, que viene a ser el derecho a elegir el error.

    1. ¿Quién le ha dicho a Vd. que ellos no saben diferenciar? Lo saben perfectamente, y lo hacen en consecuencia.

      Su proceso primario es el inmanente al ser humano por naturaleza. De allí como consecuencia necesaria el relativismo entre religiones, luego ecumenismo, Novus Ordo Missae, etc. Ellos adrede parten desde el punto elegido. Tontos no son (pero necios sí). Que no tengan fe divina y católica, es otra cosa.

  17. Infovaticana estáis obsesionados con Francisco. Soy un conservador, pero para vosotros todo lo que haga este papa está mal, una verguenza. Con los divorciados tenía un pase, pero ahora os estáis luciendo. La pena de muerte está prohibida por el V Mandamiento y por Jesucristo, que por cierto recibió la pena de muerte. Jesús dijo no sólo no matar sino no odiar y ser pacíficos, perfeccionó la ley. Me da igual si Trento o tal cual santo aceptó la pena de muerte, era sólo por cuestiones culturales. Tenemos derecho a encerrar a los criminales, no a ejecutarlos después de la detención. Realmente os imagináis al Señor y los discípulos defendiendo eso?

    1. Creo que fue el dulce Jesucristo el que advirtió a los que escandalizaran a los pequeños que más les valdría atarse al cuello una rueda de molino y arrojarse al mar. Podría estar exagerando como buen oriental. O tal vez no sería una medida letal si el que se la aplicaba era el Gran Houdini. Y total, grabadoras no había…

      1. Constato ahora en los evangelios sinópticos que lo que pide Jesús es que sean otros los que ejecuten la pena capital de la rueda de molino sobre la persona del escandalizador. ¿Y todavía se atreve alguien a pintar al Señor llevando la pancarta en la manifestación abolicionista?

    2. “No tendrías este derecho, si no te fuera dado desde lo alto”, le dice el Señor a Pilato.

      Sí, Dios quiere la pena de muerte, lo ha dicho en la Escritura mil veces, en el AT y en el NT. Por ello el Magisterio siempre ha ido en la consonancia defendiendo la pena de muerte, que además es de derecho natural, además de fe. Santo Tomás lo resume, comentando las frases “Yo doy la vida y la quito”, afirmando que la autoridad pública ejecuta esa disposición de Dios. Por ello la pena de muerte la tiene que hacer la autoridad legítima.

      Luego, sin la pena de muerte, no tendríamos la redención por la Muerte de Nuestro Señor. Pilato no peca porque existía la pena de muerte, sino porque la aplica a un Inocente. Decir que la pena de muerte es inadmisible como tal es de inspiración diabólica.

  18. La gente es que no se entera y no razona. La pena de muerte puede ser legítima en el mismo sentido que la guerra puede ser legítima si te agreden y en el mismo sentido que si un asesino asalta tu casa y lo matas antes de que te mate, es legítimo. Ese es el contexto, el la defensa propia. Uno que me quiere matar y lo mato yo antes para defenderme cómo no va a ser legítimo?.
    Que la pena de muerte sea legítima no significa que haya que ponerla, sino que no es algo ilegítimo o injusto cuando la hay.

  19. La pena de muerte con Cristo en el corazón y en los hechos NO ES ADMISIBLE. Dejen de llamarse “cristianos” si van a seguir ignorando sus mandamientos. Dejen de manipular las escrituras si solo les interesa de Jesucristo el “perdonanos nuestras ofensas” y se olvidan del “así como nosotros perdonamos a los que nos ofenden”. Cristo dice”«Habéis oído que se dijo: Ojo por ojo y diente por diente. .Pues yo os digo: no resistáis al mal; antes bien, al que te abofetee en la mejilla derecha ofrécele también la otra: 40.al que quiera pleitear contigo para quitarte la túnica déjale también el manto; 41.y al que te obligue a andar una milla vete con él dos.” Seguid devolviendo mal por mal y seguid juzgando porque eso será lo que os devuelvan y la vara de medir que usen cuando os juzguen.

  20. Pero qué gente mas absurda. Ahora Juan Pablo II no cumplió con el mandamiento de no matarás, porque defendió la legitimidad de la pena de muerte en el catecismo. Y Francisco va y lo hace santo.¿ pero qué teneis en la cabeza?
    Sois unos papólatras y no creeis en el magisterio de la iglesia porque para vosotros, todo evoluciona porque el modernismo clerical lo ha enseñado así, y lo que para Juan Pablo era verdad, para Francisco es mentira. La verdad evoluciona. Por eso os han colado una misa protestante como católica. Por papolatras. La iglesia catolica no es el cuerpo mistico del Papa, y si el Papa se equivoca, hay obligacion de corregirlo. La funcion del Papa es transmitir el magisterio que le llega por tradicion y no inventarse otro nuevo acorde con los tiempos

  21. En lo que no se equivocó Juan Pablo II, ven equivocación, y por su equivocación en el panteón de Asis, lo ven lo correcto. Pues es al revés. Con respecto al quinto mandamiento no se equivocó. Con el mandamiento incumplido en Asis, sí se equivocó.

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