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Cuando el Papa bromeaba con McCarrick sobre el infierno

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Los irlandeses tienen un nombre para los que son como Ted McCarrick: sleeveen. Un sleeveen es un embaucador astuto, un pico de oro cuyo don de palabra tima y engaña a la gente. Los  sleeveens suelen tener éxito en política porque tienen encanto y dan confianza a la gente, sobre todo a los poderosos.

Ted McCarrick es el típico irlandés locuaz, que teje entrañables historias autocríticas y que rocía sus discursos y homilías con chistes irlandeses. McCarrick tiene el don de la palabra, que ha utilizado durante décadas, como un eficaz miembro de un grupo de presión, un recaudador de fondos y como el clérigo con mayor influencia política. Incluso ahora, que es casi nonagenario, este pico de oro parece un atractivo, incluso simpático, duende.

Si le escuchamos con atención, nos damos cuenta que no puede evitar jactarse de su cercana relación y sus conversaciones con el Papa Francisco. Según McCarrick, Bergoglio y él son viejos amigos cuyos caminos se han cruzado a lo largo de décadas.

En octubre de 2013, McCormick dio una conferencia en Villanova titulada, “Who is Pope Francis” (Quién es el Papa Francisco). Durante la charla, McCarrick compartió con el público una conversación que había tenido con el Papa Francisco, recién elegido. McCarrick le contó a la audiencia que había tenido un grave infarto cuando estaba en el Vaticano para participar en el cónclave de 2013. Cuando volvió del hospital al seminario donde estaba alojado, su teléfono sonó: era el Papa Francisco, que acababa de ser elegido, para preguntar sobre su estado de salud.

McCarrick transmitió a la audiencia la conversación que había tenido con el Papa: “Le dije que creía que el Señor seguía teniendo trabajo para mí”. El Papa le respondió: “O tal vez el diablo no tiene preparado tu alojamiento”.

Esta misma historia la contó el cardenal McCarrick en 2014, en una entrevista que le hizo David Gibson para el Washington Post titulada: Globe-trotting Cardinal Theodore McCarrick is almost 84, and working harder than ever (El cardenal Theodore McCarrick, trotamundos de casi 84 años, trabaja más que nunca).

McCarrick también la contó a Gibson otro curioso intercambio de palabras con el Papa Francisco, cuando este se sorprendió al ver al cardenal McCarrick durante la visita pontificia a Tierra Santa de mayo de 2014:

“McCarrick viaja con regularidad a Oriente Medio y estuvo en Tierra Santa cuando el Papa Francisco visitó estos lugares en mayo.

¡Los malos nunca mueren!”, bromeó el Papa cuando vio a McCarrick de  nuevo.

¡Los malos nunca mueren! ¿Era una simple broma, o el indicio de que el Papa era consciente de la sórdida conducta de McCarrick con seminaristas y niños?

Pregúntele a cualquier víctima de McCarrick, le dirá que era malo, protegido durante décadas por sus hermanos obispos y cardenales, que conocían su conducta inmoral y criminal y miraron hacia otro lado.

Estas bromas del Papa, contadas por el propio McCarrick, plantean la cuestión de si el Papa Francisco sabía de las acusaciones de mala conducta sexual de McCarrick y los acuerdos legales.

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Edward Pentin, el correspondal para el Vaticano del National Catholic Register informa de que un alto responsable de la curia ha afirmado que la red homosexual en el Vaticano “es peor que nunca”. Y que en los últimos cinco años, durante todo el papado de Francisco, el cardenal McCarrick ha podido dar la vuelta al mundo como emisario papal para varias organizaciones caritativas católicas.

Elizabeth Yore es una abogada defensora del menor a nivel internacional, que ha investigado los casos de abuso sexual infantil por parte del clero. Publicado originalmente en LifeSiteNews. Traducción de Elena Faccia para InfoVaticana

3 comentarios en “Cuando el Papa bromeaba con McCarrick sobre el infierno
  1. Acá en Colombia, a este tipo de personas le llamamos “culebreros”, por aquello de jactarse de manipular serpientes, pero que en realidad no existen, pero entretanto mantienen al público cautivo en el discurso. En cuanto al Papa, ese tipo de broma suele coincidir con una forma jocosa de decirle la verdad a la persona, y puede ser que el Papa estuviera profetizando (es Papa, aunque esto mismo es difícil saberlo teniendo en cuenta que ha comprometido su infalibilidad en temas de doctrina y moral de forma que o la Infalibilidad es falsa, o Francisco no es Papa -a los ojos de Dios-), “el diablo no tiene preparado aún tu alojamiento”

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