¿Tienes una historia que contar? Infovaticana quiere conocerla. La jerarquía eclesiástica está reaccionando a la oleada de escándalosos de abusos con las mismas recetas de ‘paños calientes’ que hace quince años, sin llegar al fondo del problema. Es hora de que las víctimas hablen y compartan su experiencia, por el medio que sea.
La respuesta a la valiente y respetuosa carta de 48 seminaristas del Seminario Mayor de Tegucigalpa denunciando abusos homosexuales generalizados y consentidos, pone negro sobre blanco por qué todas las buenas palabras de la jerarquía quedarán, una vez más, en agua de borrajas.
El Cardenal Óscar Rodríguez Maradiaga ha reaccionado airado a su publicación, tachando las acusaciones de «mentiras» y calificando al grupo de ser una «antiIglesia». Ahora, comparen las fuerzas: a un lado, jóvenes seminaristas del país más pobre y menos igualitario de toda Latinoamérica, Honduras. En el ‘escalafón’ eclesial, un seminarista no es nada; muchos, además, habrán tenido que hacer un esfuerzo extraordinario para pagar la matrícula, y los más pobres estarán disfrutando una beca que quizá, en caso de abandonar el seminario, tendrán que pagar.
En el otro, el Arzobispo de la capital, un Cardenal, mano derecha del Santo Padre, coordinador de su poderoso consejo privado, el C9. ¿Y aún hay quien pregunta cómo las víctimas no han denunciado antes los abusos?
En Estados Unidos se trataba también de un cardenal, Theodore «Tío Teddy» McCarrick, arzobispo emérito de Washington, quizá el clérigo más influyente de la Iglesia americana, que reclutaba a sus amantes entre seminaristas y jóvenes sacerdotes. Su influencia fue determinante en el nombramiento de varios obispos, como Kevin Farrell, Blase Cupich o Joseph Tobin.
Las redes sociales se han convertido en el lugar preferido para muchos que quieren desahogarse y contar esa historia que no pudieron hacer pública en su momento. En no pocos casos, llegaron a denunciar, al menos a sus superiores directos, con terribles resultados, desde el ostracismo a la expulsión.
Michael Voris, de Church Militant, está animando a aquellos de sus lectores que tengan una historia que contar en este sentido que la envíe a su web, y nosotros queremos hacer otro tanto con los nuestros. Puede tratarse de historias cuyo autor quiera que aparezca en nuestras páginas con los datos exactos o convenientemente ocultos para respetar el anonimato, aunque Infovaticana, naturalmente, se reserva el derecho a publicar o no los testimonios, y no aceptará ninguno que no pueda comprobarse mínimamente.
También querríamos conocer todos aquellos casos que, aunque no tengan la pretensión de ser publicados, puedan darnos indicaciones de abusos que deben ser, al menos, estudiados e investigados.
Si tienes una historia, nos gustaría oírla; el silencio, la mafiosa ley de la omertà, es lo que ha hecho posible esta podredumbre que invade nuestra iglesia y que ha alejado a incontables jóvenes del seminario o incluso de la fe.
Escribe a info@infovaticana.com