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El Hundimiento

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Non praevalebunt. Las fuerzas del Infierno no prevalecerán contra la Iglesia. Esa es la promesa de Cristo a la que podemos agarrarnos confiadamente los católicos. Y es el mejor momento para recordarlo y para confiar porque, humanamente, el gobierno de la Iglesia parece más que nunca el bunker de Berlín en la película El Hundimiento.

El panorama es desolador. Los escándalos gemelos de Chile y Estados Unidos no son meramente terribles por el número de años en los que los pastores han estado encubriendo y, por tanto, condonando el abuso continuado y ciertamente escandaloso de varones jóvenes -llamarlo ‘pedofilia’ es simplemente eludir la cuestión- y revelando que tales conductas, lejos de ser insólitas excepciones, se mantenían en un entorno de relativa ‘normalidad’; no, lo especialmente ominoso para los católicos de todo el mundo hoy es la reacción de los obispos ‘buenos’, de los cardenales, del Papa.

En la deliciosa comedia de Billy Wilder ‘1,2,3’, un ejecutivo americano, gerente de la Coca-Cola en Berlín en los años sesenta, tiene como asistente a un tipo que taconea al saludar y estira el brazo a la menor provocación, pero que pretende no haber sabido lo que sucedía en Alemania durante la guerra porque trabajaba en el metro. Se burla Wilder aquí de un pueblo que pretendía, colectivamente, disociarse de los crímenes del nazismo, como si hubieran podido llevarse a cabo en un absoluto secreto, un absurdo. Y ahora quieren vendernos la misma burra ciega.

Miren, les propongo una regla sencillísima: si ante un escándalo masivo, que implica a centenares de vícimas a lo largo de varias décadas dentro de una organización, todos los responsables de esa misma organización aseguran que no sabían nada y que no han visto nada, esa organización está podrida de raíz.

El mal no está, pues, en esas ‘manzanas podridas’; nadie está libre de pecado, ni de los peores, y no hay en este mundo pecador una institución sin mancha. El verdadero mal en este caso está, si entienden lo que quiero decir, en la reacción de los ‘buenos’.

Está en las ‘medidas’ propuestas por el Cardenal O’Malley que glosábamos en un texto anterior. El responsable del organismo vaticano fundado precisamente para clarificar estos casos habla como si el problema tuviera un solución burocrática, cuestión de reforzar unas normas aquí y afilar unas directrices allá, para acabar con este embarazoso asunto. Eminencia, con todo el respeto: los obispos americanos, sus colegas, sabían; Roma sabía; sus ayudantes y subordinados sabían.

Está en un obispo con fama de ortodoxo y conservador, Thomas Tobin, de Providence, diciendo en Twitter que la mayoría de sus colegas son santos e irreprochables (estoy parafraseando) y que este escándalo es algo excepcional. El tuit en cuestión tenía, la última vez que lo vi, un centenar de respuestas, casi todas respetuosas pero, en su abrumadora mayoría, enormemente críticas. No creo que sea coincidencia que Monseñor Tobin haya cerrado su cuenta a continuación.

Está en una Curia dominada, a su vez, por una ‘junta’ informal -el C9- entre cuyos miembros abundan los salpicados por el escándalo, como el Cardenal Maradiaga, o los de ortodoxia más que cuestionable, como el Cardenal Marx.

Está en un pontificado que parece mucho más obsesionado con cuestiones que guardan poca o ninguna relación con su misión -desde el Cambio Climático a las políticas migratorias-, sobre las que se pronuncia con desconcertante seguridad, que con asuntos doctrinales graves puestos en cuestión, que deja en un penoso estado de confusión.

Está en un montón de consignas biensonantes -‘Una Iglesia pobre para los pobres’, ‘Tolerancia cero’- que quedan en nada y que se contradicen constantemente con las decisiones prácticas que se adoptan. Y en una obsesión por la imagen y el gesto vago en detrimento de la claridad.

Está en una división de la Iglesia que se acentúa y se favorece casi de un día para otro, en la marginación de los cristianos ‘conservadores’ que, para enorme desgracia del progresismo dominante, son los que llenan las iglesias y los seminarios.

Que Su Santidad se definiera de izquierdas al inicio de su pontificado ya daba una idea de que la ideología iba a tener un peso determinante en el mismo, algo que ha confirmando combinando una inagotable misericordia hacia un lado con una inexplicable e inexplicada dureza con instituciones tradicionales como la Hermandad de los Apóstoles o los Franciscanos de la Inmaculada, verdaderos viveros vocacionales.

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Está en una ambigüedad doctrinal deliberadamente mantenida en torno a verdades esenciales, cuestionadas desde diversas instituciones eclesiales, sobre los sacramentos o la objetividad del bien moral. Su empecinado silencio ante las dudas planteadas por cuatro cardenales acerca de su exhortación Amoris Laetitia, en un pontífice al que no se le puede acusar precisamente de silencioso o titubeante, sigue siendo un doloroso misterio para muchos, como su actitud cambiante sobre la comunión ofrecida a los protestantes cónyuges de fieles católicos.

Está, en fin, en una jerarquía cada vez más disociada de su misión, convertida en un gremio profesional más,  interesada, sobre todo, en luchas de poder y ambiciones personales y no en el celo por la Casa del Padre. Uno quizá no deba pretender que cada uno de los obispos del mundo sea exacto émulo de los apóstoles, sus predecesores; pero es que da la sensación de que ni siquiera lo intentan.

Dejo fuera, porque va de suyo, el divorcio de la jerarquía con los fieles, que salen de la Iglesia en riada o permanecen en ella al margen, en todo lo que sea lícito, de sus pastores. Y también, porque merece una columna en profundidad,  la evidente infiltración de los homosexuales en todos los niveles de la jerarquía eclesiástica.

Nada de esto puede cambiar, ni va a cambiar, sin un verdadero tsunami dentro de la Iglesia. Quizá tengamos que plantarnos los laicos; quizá una persecución real, de las que ponen en peligro vidas y haciendas, elimine del sacerdocio todo atractivo mundano. Quizá se produzca un desarrollo aún más traumático. No lo sé; lo que sé es que un puñado de reglas burocráticas no va a hacer nada para detener la marea.

 

42 comentarios en “El Hundimiento
  1. Que Su Santidad se definiera de izquierdas al inicio de su pontificado ya daba una idea de que la ideología iba a tener un peso determinante en el mismo, algo que ha confirmado combinando una inagotable misericordia hacia un lado con una inexplicable e inexplicada dureza con instituciones tradicionales como la Hermandad de los Apóstoles o los Franciscanos de la Inmaculada, verdaderos viveros vocacionales.
    Nunca he leído u oído que el Papa Francisco se declare de izquierdas, a menos que le llame dicho Señor, ser de izquierda, a una persona que se preocupa por los pobres, que de lo que yo sepa, ningún Papa lo ha hecho con tanta decisión como el Papa Francisco.¿ Jesús no estuvo siempre al lado de los menesterosos, enfermos, agobiados, pecadores, etc.? No se si el Señor Carlos Esteban es un Padre de la Iglesia o un periodista, escritor, etc. pero se ve muy bien que él no ha vivido bajo dictaduras ni de derechas ni de izquierdas.

    1. No tengo ahora la referencia, pero quedo claro en aquel contexto cuando declaró textualmente “nunca he sido de derechas”. Obsérvese que no trataba de ponerse al margen de los partidismos políticos (donde hubiera sido lógico un ” no soy de derechas ni de izquierdas”); todo lo contrario, el contexto creo recordar era “político” y él fue todo lo explícito que permitía su “prudencia”.

      Escribo “de memoria” y me puedo equivocar en algo.

  2. Persecución la tenemos, de momento suavita, pero ya se endurecerá o tal vez consideren que la Iglesia sola se va a hundir y no merece la pena la persecución violenta.

    De todas formas el porvenir es muy negro, basta mirar desde el último banco, durante la Misa y ver que sólo se ven cabezas blancas. Diez, veinte años y no quedará nadie. Pero eso no preocupa a nadie.

    La propaganda atea es eficaz, pocos jóvenes creen en Dios. Tal vez estemos condenados como las iglesias del norte de África, tan fecundas y de las que no queda nada.

    Ayer en mi comentario apuntaba una solución al problema homosexual, porque en el fondo se trata de eso y lo que dije fue que menos declaraciones y más actuaciones. Decía que si a ese cardenal la policía lo busca en un monasterio no es lo mismo que si lo busca en su casa. Creo que esa es una solución, al menos parcial y sobre todo no dará esa sensación de encubrimiento, que como bien dice es lo que más daño hace.

    1. ¿Y qué prefieren, conducta heterosexual generalizada? ¿No se dan cuenta de que su propio estatus clerical impide la una y la otra? ¿Hasta cuándo ese escándalo contra quienes no son heterosexuales como ellos? ¿Qué tranquilidad supone para el pueblo santo de Dios el saber que a sus sacerdotes les gustan las mujeres y no los hombres?

      1. No se habla en la carta de tendencias, que quizá si se lucha contra ellas y se sanan son muestra de una mayor virtud, sino de conductas; es decir, de la práctica abierta. Que tengan esas conductas seminaristas entre ellos, con sus superiores… y no digamos ya en un futuro con jóvenes de su pastoral, es algo profundamente preocupante. Y me temo que no es exclusivo de Honduras.

        1. ¡Si se lucha contra ellas Y SE SANAN! De verdad, yo no sé hasta cuándo vamos a tener que seguir soportando esta clase de insultos impunes.

          1. Sanan las heridas que conducen a la homosexualidad. Una tendencia que va en contra del sentido natural de la sexualidad, (a saber, la relación entre hombre y mujer y la procreación) no es una tendencia sana. No es ningún insulto ni ataque personal. Es simplemente una reflexión sobre el ser humano, a la luz de la naturaleza.

          2. Pero tranquilo, pronto aprobarán el nuevo paquete de censuras LGTBI y decir la mera obviedad de que la sexualidad natural es entre hombre y mujer será delito. Sólo tiene que tener un poco de paciencia.

  3. Lo que más me ha gustado de este artículo es su carácter esperanzador, empezando por el titular: “El hundimiento”. Bromas a parte, me parece una temeridad. Que la Iglesia pasa por malos momentos es verdad, pero no sé hasta qué punto este tipo de escritos tan catastrofistas contribuyen al bien común. A pesar de las tempestades o tsunamis, los cristianos debemos animarnos unos a otros con la verdad, pero con palabras de fe y esperanza. Por otra parte, es una aberración comparar la Iglesia con el régimen nazi y dar una “regla sencillísima” de análisis (para tontos como yo), que más que sencilla, es simplista, a mi modo de ver. Creo que hay que ser más prudentes y no tan temerarios a la hora de hablar o escribir acerca de la Iglesia, y más en los momentos tan delicados que vivimos. Supongo que el autor pensará que yo no le he entendido nada, aunque puede que sea que él que no se haya explicado bien. En fin, bienaventurados los náufragos del hundimiento!

  4. “En esto se desató una tormenta, con un viento tan fuerte que las olas caían sobre la barca, de modo que se llenaba de agua. Pero Jesús se había dormido en la parte de atrás, apoyado sobre una almohada. Lo despertaron y le dijeron: —¡Maestro! ¿No te importa que nos estemos hundiendo? Jesús se levantó y dio una orden al viento, y dijo al mar: —¡Silencio! ¡Quédate quieto! El viento se calmó, y todo quedó completamente tranquilo. Después dijo Jesús a los discípulos: —¿Por qué están asustados? ¿Todavía no tienen fe?” (Mc 4, 37-40).

  5. No podemos ser tan pesimistas, derrotistas y agoreros. ¿Hay corrupción y degeneración en la Iglesia? Porcentualmente menos que en la sociedad y eso no es ni excusarlo, ni mirar para otro lado es reconocer que en la Iglesia no hay santos. Estoy seguro de que los que lo sabían trataron de hacer algo y desde lo más alto de la Iglesia también. No fue suficiente como se ve. Yo no me voy a creer ni que sean malos ni que sean tontos. Creo que trataron de evitar que se supiese para que los escándalos no hiciesen daño a toda la Iglesia y que los criminales tuviesen la oportunidad de redimirse. Toda corrupción es pecado. La fornicación, la mentira, el engaño, el fraude, la infidelidad, el amor al dinero…el que esté libre de pecado que tire la primera piedra. Su Santidad está intentando limpiar la Casa del Señor y todos debemos orar para que El Señor le ilumine y le de fortaleza. Debemos obedecer al Papa y Orar por el.

  6. “merece una columna en profundidad, la evidente infiltración de los homosexuales en todos los niveles de la jerarquía eclesiástica”.

    También pienso que ése es el problema de fondo. Y ojo, que en eso la Iglesia es posible que esté peor que la sociedad, porque los homosexuales buscan precisamente en el sacerdocio célibe una “cobertura”. Demás está decir que el problema no es el celibato, sino la falta de vigilancia de los Obispos respecto de a quiénes se admite en los Seminarios.

  7. Jesus Rodriquez, debemos obedecer a Dios antes que a los hombres nos enseña San Pablo.
    En particular debemos desobedecer a este Papa que proclama la inexisistencia del infierno,
    Que los comunistas son los verdaderos cristianos de hoy, y que se puede recibir la sagrada comunión o darla,
    A los adúlteros.

    Es importante rezarle a Dios por el para que nos libre de este pontificado.

    1. De momento la autoridad dada por Dios a Su Iglesia es Francisco y, por lo tanto, debemos obedecer en todo lo que venga de Dios. A Francisco le han acusado los de izquierdas de colaborar con la dictadura argentina y los de derechas de ser un comunista. Creo que Francisco es un hombre de Dios y que no es de ninguna ideología salvo la del Amor y la Misericordia de Jesucristo. Me entristece que los enemigos de la Iglesia estén disfrutando con estas divisiones y discusiones internas que en nada la favorecen. ¿Cuantos sacerdotes han sido acusados falsamente? Pues tantos como lo han sido con razón. Y, repito, eso no excusa los comportamientos criminales de los autores y mucho menos de los encubridores pero si que debe llevarnos a una reflexión ¿Amamos de verdad a la Iglesia? ¿Que vamos a hacer cada uno para protegerla? ¿Seguiremos soportando ataques dirigidos claramente desde el mundo protestante sin hacer nada? Oremos por Su Santidad y dejemos que Dios limpie su casa. Siempre lo hace,

      1. Jesús no se entristezca.
        Sufrir persecución es el destino de los seguidores de Cristo
        Francisco lo sabe
        El que esa persecución venga de supuestos católicos pagados por los poderes fácticos no es más que una persecución más.
        Lo importante es que mientras Dios le de vida Francisco seguirá llevando a la Iglesia hacia el reino de Dios.
        El verdadero reino de Dios.

      1. Pues como mi señora abuela Q.E.P.D., que cuando celebraban entre amigas las virtudes de algún señor párroco, ella apostillaba: “pero vamos, cura como todos”.

  8. … jamás he sido de derechas … Lo dice todo!
    “33.Pondrá las ovejas a su derecha, y los cabritos a su izquierda. 34.Entonces dirá el Rey a los de su derecha: “Venid, benditos de mi Padre, recibid la herencia del Reino preparado para vosotros desde la creación del mundo.”
    Mateo, 25 – Bíblia Católica Online

  9. Es verdad que esta iglesia que nos ha tocado vivir es bastante contradictoria, y para muchos poco sabia, y que lo mismo que el resto de la sociedad tiene problemas graves como las consecuencias de la homosexualidad y ciertos buenismos llamados misericordia que no parecen tales porque van contra la verdad de el evangelio, en el que Jesus perdóno, pero cuando hay arrepentimiento. Intentar convertir el mal en bién sin cambiar su esencia, es como pensar que el diablo puede ser bueno. San Pablo decia quiero hacer el bien pero hago el mal, por eso decia necesitar la gracia del Señor, pero ahora se dice hago el mal pero tener misericordia para que pueda seguir haciendolo… y entonces que buenos se sienten los engañados con la “misericordia”. Lo siguiente a este paso es perseguir la virtud, ya no es tal, ahora es rigidez. Lo más triste de estas cosas es que esto pase no en una sociedad pagana, que al estar lejos de Dios se puede engañar a si misma mas facilmente, sino que pase en la Iglesia.

  10. Pero ese tsunami solo puede pasar con nuestra oración y mortificación, con un profundo espiritu de humildad y la ayuda de la Santísima Virgen Maria, pues todos los santos han vencido de esa manera y por supuesto con la cofianza en Dios. Todo menos caer en un mal para perseguir otro mal. El mal se combate con el bien y hay que estar en vela porque nuestro enemigo eso es lo que quiere.
    La confianza en Dios, que es nuestro padre, y que esta es su iglesia y la va a cuidar, y llevar hasta el fin de los tiempos, nos tiene que dar esperanza.
    Y que El ya sabe cuando y como actuar.

  11. Sr. Esteban: Siempre da gusto leer sus atinados comentarios, pero en esta ocasión ha hecho usted una síntesis magistral y lo que dice parece un diagnóstico de Marañón, irrefutable. Disiento únicamente en una cosa: la reacción de los fieles. Sabe usted perfectamente que la gente no se mueve por sí misma, aunque lo desee, sino que siempre necesita líderes que indiquen el camino y encaucen la respuesta. Y eso es lo problemático. El Espíritu Santo, por lo que vamos viendo, no actúa en asuntos eclesiales fiel a fiel, sino eclesialmente. El “non praevalebunt”, podría leerse con más claridad con Mt 18,18: el poder de las llaves entregado a los discípulos orando en comunión, no unipersonalmente a Cefas. Pero habrá que esperar al discípulo auténtico que cure los males, aleje la tristeza y sea inmune a las picaduras de las víboras. La burocracia va bien en los partidos, pero nosotros, todos, somos otra cosa.

  12. Juanjo
    27 julio, 2018 a las 7:56 am
    No tenemos ninguna garantía de que venga uno mejor.
    Más vale orar por que se haga la Voluntad de Dios.

    Juanjo: Lee e intenta conformar una personalidad hoy día existente; y si tiene fe podrás ver que donde parece haber tiempo inerte y pasado o o futuro incierto verás la realidad viva de tu garantía negada; amén del próximo papa que a punto está de darse a con conocer Y que ciertamente no será del gusto de la mayoría de los creyentes. – Sea y básteme: S. Marcos: 9,11-13; S. Mateo. 17, 11-13 ; Apocalipsis: 3,7-13; Apocalipsis 11,1-14; . Claro que si lo que busacas es un Papa acorde a los intereses de este mundo, entonces, no te canses. Déjalo

  13. Hay que obedecer al Papa en todo, incluso si hay que dar la comunion a los divorciados vueltos a arrejuntar, incluso si ponen comunion en la mano y de pie porque el Papa es infalible en todo, y quien obedece no se equivoca porque dice Cristo a los apostoles que el que os escucha me escucha a Mi.
    Qué papólatras. El Papa primero tiene que cumplir con su funcion de papa y proteger el magisterio que le llega por tradicion, la sagrada tradicion puesta por Jesucristo y que no es suceptible de evolucion a otro magisterio diferente. Por eso, el que obedece a lo que los papas han dicho siempre no se equivoca, porque el que escucha el magisterio que los papas han dicho siempre, escuchan a Jesucristo. Y si unos papas enseñan otro magisterio diferente que procede del modernismo condenado con la autoridad ex catedra de los papas de antes, no hay que obedecerlo porque está condenado.Por eso la pederastia es el justo castigo de Dios, Dios no es injusto cuando lo permite

  14. Sr. Esteban
    Por mucho que le paguen sus jefes no pueden pagar lo mezquino que es usted y lo que usted escribe.
    La ventaja es que le leen 4 gatos de los que unos cuantos (como yo) solo lo hacemos para ver lo bajo que puede caer el carquerío eclesial.
    ¿Como puede ir usted a misa y no caer avergonzado de lo que escribe?
    Aunque claro….. usted es de los que no va a misa. No había caido

    1. Primero se burla en el pseudónimo de los misterios de la Santísima Virgen, y luego se llena de “santa indignación”…
      El que no le conozca, que le compre.

      1. Bueno, la santa indignación, junto a la santa desvergüenza y la santa intransigencia, son las virtudes que adornan y son recomendadas por cierto y discutible santo del siglo XX. Con todas las letras. Con absoluto “santo impudor”.

  15. Pio XII condenó en Humani Generis y Pio XI en Mortalium Animos todo lo que la Iglesia hace ahora. Ahí se condena entre otras cosas la Nueva Teologia, que es la Teologia oficial de los seminarios, la que llega desde la obediencia a la autoridad del Papa y que desobedece la autoridad de los Papas de antes que la condenan. Los Papas de antes no se equivocaron porque la pederastia está ahora y no estaba antes. Y el castigo de Dios es ahora y no antes. Siempre dicen que hay que obedecer al Papa, porque obedeciendo al Papa de hoy obedeces a los Papas de antes, ergo obedeciendo las condenas de los Papas de antes haces un favor al Papa de hoy. El magisterio ordinario que se sucede en el tiempo, es infalible, y como no puede ser infalible otro magisterio que viniendo despues diga lo contrario, el magisterio que hay que obedecer es el de siempre y no el inventado en los sesenta. Porque el que obedece no se equivoca.

  16. Para la Iglesia de hoy el magisterio ordinario que hay que obedecer empieza con Juan Pablo II y como mucho con la humanae vitae de Pablo VI. Te quieren hacer creer que hasta 1965 los Papas no impartieron ningun magisterio nunca, no vaya a ser que veas que condena al de ahora. Pues el que compara el magisterio de ahora con el de antes, ve la contradiccion. Por eso en ninguna libreria religiosa se puede ir mas allá en el tiempo pasado, lo han borrado. Los canones de los concilios son dogmas de fe, y se pusieron para cumplirlos, porque el que no cumple, sea anatema, y castigo de Dios.

  17. En vez de recomendar el libro de Malachi Martin que roza la paranoia, podiais recomendar para el bien de los católicos otros libros mas serios como Iota Unum, de Romano Amerio o el Concilio del Papa Juan, de Michael Davies. El segundo está en pdf. El que lee lo correcto no se equivoca, el que lee paranoias sí.

  18. Es lo que ocurre cuando el pueblo feligrés otorga autoridad a quien no la tiene. Se pueden poner mil excusas, es que antes no se sabía esto y lo otro, que como vamos a criticar a este u otro “Papa”…Pero ahora ya todo se sabe. Por eso quien sigue otorgando autoridad y fidelidad a quienes llevan desde el CVII atacando a la Iglesia desde dentro tienen más pecado…La horca en la plaza de San Pedro antes del Angelus debería haber estado trabajando a tutiplé desde 1.963. Ahora ya es demasiado tarde y todos sufriremos la ira de Dios, bien merecida desde luego.

  19. Creo que algunos olvidan que un artículo es sólo es: un artículo. Y que no puede en absoluto agotar el tema. Pero el artículo a mi me ha parecido magistral, entre otras razones, porque distingue entre las causas -confusión doctrinal- y los efectos -inmoralidades. Sin ese planteamiento no se va a ninguna parte.
    Y, aparte de varios evidentes troles, excelente la sugerencia de UNO a la 1, 19.

  20. Como católico de a pie estoy “sumamente perplejo” : ¿El Santo Padre es elegido con la inspiración del Espíritu Santo o el cónclave se hace con unas elecciones generales ? El 99,99% de los comentarios arremeten contra el Papa. ¿Entonces esa inspiración divina se equivocó o le metieron un pucherazo? ¡ Dios mío, estoy en un sinvivir…!

  21. “lo especialmente ominoso para los católicos de todo el mundo hoy es la reacción de los obispos ‘buenos’, de los cardenales, del Papa…” Bueno, bueno …y no solo ellos. En mi congregacion, el ive, aun defienden que el p. Buela es inocente (abusador de mas de 20 seminaristas.y sacerdotes)…y condenan al ostracismo y amenazan con expulsión a quiénes afirman lo contrario… Si, si, es el mismo instituto que protegia Mc Carrick.

  22. Un articulo ponzoñoso por donde se lo mire. Se le achaca a Francisco lo que fue la (i)responsabilidad de Benedicto y Juan Pablo II (con Ratzinger de ideologo). El tema de la homosexualidad y la pederastia en la iglesia viene de mucho tiempo atrás. O acaso como dijo Carlos Volker, el IVE, los Legionarios de Cristo, El Sodalicio de Vida Cristiana, los abusos en Chile y Honduras florecieron cuando? Con esos “santos” papados y su nido de corrupción, solo que hoy se dan a conocer. Y ahi va Francisco a apagar incendios de décadas de corrupción y encubrimiento. Y como consecuencia tenemos una Iglesia desprestigiada que le cuesta remontar lo que no se remedio firmemente en su momento. Solo la vuelta a los valores evangelicos de pobreza, humildad y servicio en muchas decadas podra recuperar parcialmente el daño de décadas de desidia.

  23. Si tienen dudas de qué lado está Francisco, sólo investiguen o pregunten a un argentino.
    Francisco no apaga incendios, los provoca, nunca el papado había estado en tan bajas condiciones.

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