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El ‘PompeiPride’ se burla de la Virgen pese a las peticiones de ‘respeto’ del obispo

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La más multitudinaria marcha del Orgullo Gay en Italia ha tenido por centro el santuario más venerado del país, la Virgen del Rosario de Pompeya, a la que han ridiculizado pese a las peticiones de “respeto” del propio obispo.

Acusaciones a la Iglesia de haber masacrado a los homosexuales, una parodia blasfema de Nuestra Señora del Rosario, una efigie del Papa Francisco teñido de arcoiris: el Pompei Pride, en fin, ha tenido todos los elementos ofensivos hacia la fe que son ya habituales en este desfile carnavalesco y obsceno dondequiera que se celebra, pero este año ha tenido dos agravantes: que se ha hecho ante el santuario mariano más venerado en Italia, el de la Madonna de Pompeya, y que ha contado con el tácito beneplácito y las buenas palabras conciliadoras de la jerarquía católica.

La reciente y algo obsesiva tendencia eclesial a la ‘acogida’ de los LGBTI, visible en una miriada de gestos, sigue pareciendo un amor no correspondido, algo similar a la izquierdización del clero: la otra parte, pese a toda la buena voluntad clerical, sigue viendo en la Iglesia al gran enemigo.

El obispo de Pompeya y Patrono de la Virgen del Rosario, Tommaso Caputo, había pedido a los organizadores que mostraran ‘respeto’; la respuesta ha sido esta ‘Madonna Gay’ vestida de rojo y con rosarios en la mano que imita la iconografía de esta antigua devoción mariana, a un tiro de piedra del santuario más venerado del país.

Nadie a estas alturas puede pretender que estas marchas supongan una ‘reivindicación de derechos’. No hay en ellos propuestas reivindicativas de carácter legal o político que puedan tomarse en serio, porque en todo Occidente los LGBTI son, no solo respetados, sino obsesivamente ensalzados (y temidos) por el Establishment. Lo que sí es visible en todos estos ‘carnvales’, aparte de una obscenidad chabacana y ofensiva, es la blasfemia, la constante burla de la fe católica, la parodia sacrílega.

Ya puede el jesuita padre James Martin, autodesignado apóstol de los gays, prodigar gestos de bienvenida y retorcer la doctrina para hacerla compatible con su estilo de vida, que los grupos LGBTI no cede un ápice en su odio contra la religión católica

Pero en Pompeya ha resultado especialmente sangrante, por la presencia del venerado santuario mariano. Se han burlado directamente de la Madonna, sin disimulo, en su propia ‘casa’.

13 comentarios en “El ‘PompeiPride’ se burla de la Virgen pese a las peticiones de ‘respeto’ del obispo
    1. Pero yo os digo: No resistáis al que es malo; antes, a cualquiera que te hiera en la mejilla derecha, vuélvele también la otra
      Mt 5-39

      Ve tú a la guerra.
      No busques en ella a ningún seguidor de verdad de Cristo

  1. La Iglesia nunca a masacrado a nadie, ni siquiera a los homosexuales a los que siempre ha tratado con respeto aunque no acepte la conducta de muchos de ellos. El “¿quien soy yo para juzgar?” tiene ya sus consecuencias y las tendrá en un futuro porque Dios sí que es quien para juzgar.

  2. Ya está bien de andarnos con contemplaciones. Están muy crecidos porque parece que hasta la Iglesia les tiene miedo. Y una cosa es respetarles si vienen en son de paz, y otra aguantar todas sus tropelías. Hay que plantarles cara y no pasarles ni una fechoría.

  3. Me pregunto: Qué habría hecho Cristo en el lugar de quienes deben cuidar el honor de la casa de Dios y de su Santa Madre???!!!
    “Porque me consume el celo de tu casa; los denuestos de los que te vituperan caen sobre mí.”

  4. Tratar con èse tipo de gente, es como jugar a la güija, se encuentra uno con el diablo. Se les pide cortesmente respeto, y còmo? ellos no lo conocen, al contrario, una distinciòn que hacen de sus gustos, es ser escandalosos, a mayor escàndalo, màs orgullo gay, ¿què respeto?, bien que lo exigen, los muy payasos, pero darlo, ni de locos. Que se burlan de la Virgen Marìa, pues que se agarren, que ya les pedirà cuenta su Hijo, y èse de 3 o 4 comentarios màs arriba, que los defiende, que tambièn vaya a hacer bola con los otros, no los deje tan solitos

  5. Es una pena que la iglesia no capte lo que es este colectivo, y eso que en las escrituras está bastante claro, que lo que no es bueno para el alma, tampoco es bueno para el cuerpo, que el ser humano o trabaja y vive para Dios o para el enemigo, “el que no está conmigo está contra mi, y el que no recoge desparrama” Mt 12,30. Ahora cada vez se ve más claro la Iglesiafobia que tienen, y no pararan de humillarla y ofenderla, porque lo que quieren es que todos seamos homosexuales, ellos han caido en el vicio y eso es lo que quieren del resto de la humanidad. En Sodoma y Gomorra, seguro que no nacieron todos homosexuales….pero al final se quisieron tirar hasta a los angeles que fueron a buscar a Lot.
    Pero lo más grave, y lo que habria que plantearse que hacer, es que contra quien va la burla es a la persona de Cristo y de la Virgen Maria, podemos soportar las ofensas personales, pero ¿ las hechas a Dios, publicamente, y con dinero público ? ¿debemos consentir?

  6. “La reciente y algo obsesiva tendencia eclesial a la ‘acogida’ de los LGBTI, visible en una miriada de gestos, sigue pareciendo un amor no correspondido”
    Quienes así actúan es porque son imbéciles. Si les parece demasiado duro, también se podría decir que les abdujeron el cerebro. Pero no hay otra forma de definirlos.

  7. “Arderéis como en el 36” es una frase que demuestra dos cosas. Primero que saben algo de historia (en realidad ya había empezado en 1931, además del inefable artículo 26, que en lo que a las órdenes religiosas más se parecía a las disposiciones nazis para gitanos y judíos). La otra es que mantienen su mismo espíritu como ya demostraron en una exposición de arte blasfemo donde había una cita anarquista “la única iglesia que ilumina es la que arde ¡Contribuya!”. A hunos les corresponde el papel de amenazar; a otros el de provocar, insultar, etc. A todos el de mentir. Si alguien conoce bien los hechos el pecado de “sodomía” en la edad media incluía muchas cosas (que no tienen nada que ver con la homosexualidad) y al dar la absolución el confesor imponía una serie de ayunos y penitencias que variaban según que el(la) pecador(a) estuviera soltero o casado, hubiese cometido el pecado una sola vez o habitualmente.

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