Alberto Bárcena: «Una familia de bandidos es una descripción realista del genocidio de La Vendée»

El historiador Alberto Bárcena explica que fue principalmente la defensa de la fe la que llevó a los habitantes de la región francesa de La Vendée a rebelarse contra los nuevos amos de la nación en el periodo revolucionario.
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«Hasta la primavera de 1791 habíamos vivido muy tranquilos en Bois-Joli. La tormenta revolucionaria que ya se cernía sobre Francia había tenido hasta ahora escaso eco en el Bocage. La persecución religiosa fue la que perturbó nuestras campiñas, hasta entonces con gran paz, y la que, exasperando poco a poco a aquellas cristianas poblaciones, las obligó finalmente a empuñar las armas en defensa de su fe«.

Así cuenta en sus memorias María de Sainte-Hèrmine, única superviviente de una familia de vandeanos, los inicios de la rebelión de La Vendée. Su relato, recogido en el libro Una familia de bandidos en 1793, habla del rechazo de los católicos vandeanos al decreto de la Asamblea Constituyente que obligaba a todos los eclesiásticos a prestar juramento de adhesión a la “constitución civil” del clero:

«Los “juradores” aparecieron en nuestras campiñas en los comienzos de 1791. En muchos pueblos del Anjou fueron conducidos por gendarmes y guardias nacionales armados que les instalaban a la fuerza en la iglesia y en la casa parroquial, mientras que los sacerdotes fieles iban a pedir asilo a sus feligreses. Estos se disputaban el honor de recibirlos en sus casas y de sustraerlos a las pesquisas de sus enemigos mediante una vigilancia permanente. (…) Por lo que atañe a los intrusos, fueron en su mayor parte tan mal recibidos que muchos de ellos se vieron obligados a dejar su puesto al cabo de algunas semanas.»

En una entrevista a InfoVaticana, el historiador Alberto Bárcena, autor del libro La guerra de la Vendée. Una cruzada en la Revolución, defiende que las causas de la rebelión de esta región francesa fueron principalmente religiosas y explica que los combatientes vandeanos, a los que se les reconocía por el escapulario del Sagrado Corazón, eran sobre todo católicos que lucharon por su fe hasta el límite del martirio.

¿Cuáles fueron las principales causas de la guerra de La Vendée? ¿Qué llevó a los vandeanos a rebelarse contra quienes en ese momento estaban en el poder?

Las causas de la rebelión fueron principalmente religiosas: el rechazo a los curas “juramentados” –que aceptaban la Constitución Civil del Clero- fue manifiesto desde que empezaron a llegar a la región; llegaban impuestos por el Gobierno, no eran nombrados por los obispos porque la nueva ley creaba un cisma: los que la acataban se convertían en funcionarios del Estado, separados de Roma; el Papa, Pío VI, naturalmente, la había condenado y, desde luego, no reconocía esos nombramientos. Los curas “refractarios” –que se negaron a acatarla- fueron expulsados por las autoridades; unos huyeron y otros, siguiendo el llamamiento de los obispos fieles a la Iglesia, permanecieron escondidos, arriesgando sus vidas, para atender a sus feligreses; uno de los primeros gritos de la rebelión fue: “devolvednos a nuestros buenos sacerdotes”.

Los vandeanos se presentaban como “ejército católico”; a los combatientes se les reconocía por el escapulario del Sagrado Corazón, y en las marchas rezaban el rosario. Cuando el Rey fue ejecutado vieron claramente que la Fe ya no tendría otros valedores, frente a los nuevos amos de la nación, que el propio pueblo de Dios. Insistentemente se ha tratado de desvirtuar aquel levantamiento presentándolo como el resultado de una conjura aristocrática y monárquica pero esa manipulación no resiste el examen de las fuentes primarias: los vandeanos eran monárquicos sin lugar a dudas pero sobre todo fueron católicos; hasta el límite del martirio. En cuanto a la supuesta conspiración aristocrática es igualmente indefendible; los campesinos fueron a buscar a los nobles para que les condujeran a la guerra, como cuenta en sus memorias la Marquesa de La Rochejaquelein, viuda del famoso jefe vandeano.

¿Por qué la historia de esta guerra ha caído prácticamente en el olvido?

Se ha silenciado porque la historia oficial la escriben los ganadores y este episodio podría deslegitimar a la propia República, y de paso al régimen liberal que nace de la Revolución y se va imponiendo a todo el continente a lo largo del siglo XIX. Sin embargo el falsear la historia no puede evitar que aquello sea una realidad; no tan difícil de rastrear y conocer. “Una familia de bandidos” no es otra cosa que una descripción realista de aquellos sucesos.

Esta parte de la historia no debe dejarse olvidada en el pasado como si fuera un peligroso fantasma que periódicamente incomoda a las instituciones herederas de las que la protagonizaron. Además, si nos fijamos en los aspectos positivos de toda aquella barbarie encontraremos ejemplos profundamente edificantes en el comportamiento de aquellos mártires, cuya importancia en la historia de la salvación difícilmente podemos calibrar en este mundo.

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¿Fue La Vendée el escenario del primer genocidio moderno?

Sí, pero no fue el único: en la mayor parte de Francia se produjeron levantamientos parecidos en aquellos mismos años; la represión sufrida por la ciudad de Lyon fue durísima; tanto que su a ejecutor, el futuro ministro de Napoleón, Fouché, le llamaron el “ametrallador de Lyon” por ejecutar a los presos a cañonazos a las afueras, mientras la guillotina funcionaba en pleno centro. En muchos lugares de Francia se asesinaron sacerdotes, religiosos y religiosas como las que fueron llevadas al cine en “Dialogo de Carmelitas”. Ahora bien, en ningún otro sitio fue ejecutado el genocidio de manera tan implacable y sistemática como en La Vendée, siguiendo las instrucciones del Comité de Salud Pública y de los generales republicanos que arrasaron la región. Por otra parte, se registraron extremos de crueldad insuperable contra mujeres y niños: en Mortagne, por ejemplo, el general Amey hizo asar en hornos de pan a las mujeres e hijos de los “bandidos”; se practicaron las “deportaciones verticales” (ahogamientos colectivos) en más de veinte “puestos” a lo largo del Loira; y en Meudon “se curtía la piel humana”; porque con la de los vandeanos llegaron a hacerse pantalones de montar muy apreciados por los oficiales. Hasta ese punto llegó la cosificación del enemigo.

En el epílogo del libro Una familia de bandidos usted menciona la tesis doctoral de Reynald Secher, publicada en Francia en 1986 con el título de La Vendée-Vengé. Le génocide franco-français, y señala que no ha tenido toda la difusión que merecía porque desde el poder político y mediático y dentro el mundo académico se hizo lo posible por minimizarla. ¿Por qué ese empeño en silenciar la barbarie perpetrada en La Vendée?

La tesis de Reynald Secher sonó como un aldabonazo en la Francia de los ochenta que se disponía a celebrar el bicentenario de la Revolución. Para que su autor no llegase a publicarla se apeló a “la razón de Estado”; se le hicieron ofertas de “dinero, honores, puesto en la universidad”. Le avisaron también de que encontraría trabas por parte de “auténticos orfebres en la materia”. Pero la publicó; como él dijo entonces, La Vendée fue primeramente arrasada y luego olvidada con todo cuidado para que no se volviese a hablar de aquella guerra, tan “políticamente incorrecta”.

¿Qué fue de la Vendée y de los descendientes de quienes protagonizaron esta rebelión?

Allí se ha conservado, en buena medida, la verdadera memoria histórica; ya desde la época de la Restauración se levantaron monumentos a los héroes de aquella guerra y se colocaron placas que les recordaban. En cuanto a sus descendientes, algunos nombres vandeanos podemos encontrar durante el siglo XIX en la defensa de la legitimidad; por ejemplo apoyando en Portugal la causa de Don Miguel, o en Roma, defendiendo a Pío IX cuando el asalto definitivo a los Estados Pontificios, en 1870.

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Comentarios
1 comentarios en “Alberto Bárcena: «Una familia de bandidos es una descripción realista del genocidio de La Vendée»
  1. Así fue en México, no sólo en la guerra cristero de 1927-1929, sin antes en el siglo XIX alrededor del año 1857 cuando los Masones intentaron acabar co el catolicismo en México. Lamentablemente, a mi parecer el Papa Pío XI y los obispos se equivocaron y se fieron del gobierno masónico de Calles y su promesa de no masacrar a los líderes cristeros, cosa que hicieron. Y estaban ganando. No sé si hay mártires vendeanos canonizados. Tal vez no, por no tener suficientes datos sobre ellos. Pasó lo mismo con muchs de los mártires irlandeses cuando la persecución del siglo XVI y XVII de parte de la Reina Isabel I y sus sucesores.

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