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El caso de los abusos ignorados en un colegio jesuita de Chile

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Mientras los medios de comunicación de todo el mundo centran su atención en el caso del abusador chileno, padre Fernando Karadima, un colegio jesuita de Santiago ha sido reprendido por falta de transparencia sobre un caso de abuso sexual de hace décadas.

Mientras el Papa Francisco se reúne con los obispos de Chile [del 15 al 17 de mayo] para dar respuesta a la crisis de los abusos sexuales en el país, un caso de abusos sexuales a niños y adolescentes de edades comprendidas entre los 12 y los 17 años en un colegio jesuita ha llenado las portadas en Chile, pero ha tenido poco eco fuera del país.

Las acusaciones relatan los abusos perpetrados en los años 80 y 90 por el padre Jaime Guzmán Astaburuaga, al que se le ha prohibido ejercer su ministerio o estar cerca de menores después de que la Compañía de Jesús le encontrará culpable de una serie de abusos en 2012.

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Los abusos incluían tocamientos impropios en el confesionario, fotografiar a estudiantes desnudos durante los retiros y exhibir las fotos en el tablón de anuncios, y perpetrar actos de violencia contra menores. Estos casos de abuso han sido hechos públicos este mes de enero pasado.

El Colegio San Ignacio, en el que enseñaba el padre Guzmán, tiene fama entre los católicos de Chile de ser “ultra-progresista”, y está situado a tres bloques de distancia de la conservadora y próspera parroquia El Bosque, dirigida en el pasado por el padre Fernando Karadima. Considerado culpable de una serie de abusos que se remontan a los años 80, el padre Karadima es el centro de la crisis de abusos del país, con cargos de encubrimiento para cuatro de los obispos del país.

Los casos de abuso de los que está acusado el padre Guzmán tuvieron lugar en la misma época que los del padre Karadima, entre 1984 y 1997, pero llegaron a conocimiento de la Compañía de Jesús en 2010. El provincial jesuita de Chile, el padre Cristián del Campo, condenó las acciones del sacerdote en enero y, en ese mismo mes, declaró al periódico chileno La Tercera que “aunque han pasado muchos años, estamos avergonzados por estos hechos y, también, porque ni nosotros ni la escuela reaccionó a tiempo”.

Sesenta alumnos del colegio respondieron con una declaración en la que afirmaban que, aunque apreciaban la condena que el padre del Campo hacía del padre Guzmán y su reconocimiento del “modo inadecuado” cómo había respondido la Compañía de Jesús a la situación, creían que era “injustificable” que se tardara más de cinco años en hacer pública esta condena.

Esto es especialmente preocupante, afirman, porque la dimensión pública de este tipo de condena “tiene un papel fundamental en el reconocimiento y la reparación de las víctimas, y en la creación de medidas de prevención y protección indispensables para evitar este tipo de acciones”. No hacer pública una condena, añaden, “no es apropiado” porque se “podría confundir con encubrimiento del caso”.

En interés de la transparencia total, pidieron a la Compañía de Jesús que publicara una lista de todos los jesuitas acusados de abusos, incluyendo fechas, razones y penas aplicadas. También han pedido saber qué ha pasado con las fotografías que tomó el padre Guzmán, y han hecho un llamamiento a todos los estudiantes y antiguos alumnos del Colegio San Ignacio para que denuncien cualquier caso de abuso.

Fuentes chilenas observan que los tres laicos abusados por el padre Karadima, a los que el Papa recibió a principios de mes, eran jóvenes adultos de 18 y 19 años cuando los abusos tuvieron lugar, mientras que las víctimas del padre Guzmán tenían entre 12 y 17 años de edad.

Los obispos se reúnen con el Papa

El Papa Francisco está teniendo, en estos días, una serie de encuentros a puerta cerrada con los obispos de Chile para recibir las conclusiones del informe sobre los abusos en el país, realizado por el arzobispo Charles Scicluna tras su visita a Chile el pasado mes de febrero.

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En los encuentros también “se discernirán medidas a corto, medio y largo plazo para restablecer la comunión y la justicia”, ha declarado Mons. Fernando Ramos, obispo auxiliar de Santiago y secretario general de la Conferencia Episcopal chilena.

En una declaración emitida el martes 15 por la tarde, el Vaticano informó que el Papa se reunió con los 34 obispos chilenos en el hall de la Sala Pablo VI. Otro encuentro ha tenido lugar el miércoles 16 y hay dos más programados para el jueves 17.

“Esta tarde el Papa ha entregado a cada obispo un texto con algunos textos sobre los que meditar”, ha informado el Vaticano. “Se ha abierto un tiempo dedicado exclusivamente a la meditación y la oración hasta el próximo encuentro”.

Hablando en una rueda de prensa el martes, Mons. Ramos habló del “dolor y la vergüenza” que sienten los obispos por los abusos. “Debemos pedir perdón setenta veces siete”, dijo, poniendo el énfasis en que la petición de perdón debe ser “verdaderamente reparadora”.

Ha dicho que el contenido de los encuentros abordará cuestiones como “el abuso de poder, el abuso de conciencia y el abuso sexual que ha ocurrido en las últimas décadas en la Iglesia chilena, como también los mecanismos que llevaron, en algunos casos, a su encubrimiento y a omisiones graves contra las víctimas”.

También se discutirá sobre la invitación del Papa a realizar “un largo proceso sinodal de discernimiento” para, así, comprender las responsabilidades de las personas que perpetraron los abusos, y “realizar los cambios necesarios para que no se repitan”.

“Escucharemos humildemente lo que el Papa nos diga”, ha afirmado Mons. Ramos, añadiendo que este “es un momento muy importante” para la renovación de la Iglesia chilena.

Mons. Juan Ignacio González, obispo de San Bernardo, ha dicho a los reporteros que los obispos chilenos ven en el Papa Francisco un ejemplo, porque ha admitido sus errores, ha pedido perdón y desea reunirse con las víctimas.

En una carta enviada el mes pasado a los obispos de Chile, el Papa admitió haber cometido “errores graves” en su manejo de la crisis de los abusos en el país, y pidió perdón. Atribuyó los errores sobre todo a “la falta de información verídica y equilibrada”.

En 2015, el Papa nombró a Mons. Juan Barros obispo de la diócesis de Osorno, a pesar de que muchos fieles chilenos, incluyendo algunas víctimas del padre Karadima, habían acusado al obispo de encubrir los abusos llevados a cabo por el sacerdote e, incluso, de participar a veces en ellos.

En una declaración del 12 de mayo, la Sala de Prensa de la Santa Sede dijo que “es fundamental restablecer la confianza en la Iglesia” a través de buenos pastores “que sepan cómo acompañar a las víctimas que sufren, y que trabajen de manera firme e incansable para prevenir los abusos”.

La declaración también informó que el Papa no haría ninguna declaración, durante o después de los encuentros, “que tendrán lugar de manera absolutamente confidencial”.

Publicado en el National Catholic Register y traducido para InfoVaticana por Helena Faccia Serrano.

3 thoughts on “El caso de los abusos ignorados en un colegio jesuita de Chile
  1. Si en el mundo, la noticia de un abuso , sobre todo de un niño inocente, es horrible, cuánto más será si ésto se da dentro de la Iglesia. El daño que se le hace, a la Iglesia y a la víctima, es tremendo, y el mismo Dios dijo, que el que escandalice a uno de esos niños, más le valdría ser arrojado al mar , con una piedra al cuello, cómo entonces será el castigo para ésos seres infames. Quiera Dios que nunca más se den noticias de abusos, y menos de miembros de la Iglesia

  2. Estoy convencido de que, sobre una base de verdad, en realidad, estamos ante una nueva cpaña furibunda contra la Iglesia católica, ahora en sudamérica. Se trata de destruir a la Iglesia acusándola y acosándola para que ella misma se autodestruya.

  3. Pues menudo ejemplo el de Francisco reconociendo sus errores y pidiendo perdón… después de tres años de empecinamiento!
    Ha reconocido sus errores, sí, pero no sus falsedades. Entre otras dijo que las víctimas nunca se dirigieron a él. Y el cardenal estadounidense Sean O’Malley tuvo que decir en público que él le había entregado una carta. De eso no dijo nunca nada.

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