Una publicación LGTBI belga cita al arzobispo de Bruselas asegurando que la Iglesia está a punto de embarcarse en un «cambio de rumbo histórico» en esta cuestión.
El Arzobispo de Bruselas-Malinas, Cardenal De Kesel, con motivo de una reunión con un grupo LGTBI, ha declarado que «la condena a los actos homosexuales ya no es sostenible». No a la condición: a los actos, contrariamente a lo que dice claramente la doctrina de la Iglesia a través de la Tradición, el Magisterio y la Escritura. En realidad, contradiciendo toda la base de la moral sexual y la antropología católica.
De Kesel es un viejo conocido. ‘Protegido’ del Cardenal Daneels, a quien debe la púrpura y el primado de la Iglesia belga, de las primeras medidas que adoptó tras tomar posesión fue deshacerse de la congregación auspiciada por su predecesor, el popular André Léonard, la Fraternidad de los Santos Apóstoles. Siendo la de mayor crecimiento en ese páramo de vocaciones que es Bélgica, De Kesel la expulsó de Bruselas y, recientemente, el Papa firmó su disolución sin esperar la decisión de la Signatura Apostólico, donde había sido recurrida.
En cuanto a Daneels, implicado en un oscuro caso de ocultamiento de sacerdotes pedófilos, ha presumido de ser uno de los líderes de la ‘mafia de St Gallen’ (sic) que presionaron para que Bergoglio fuera elegido Papa.
Las escandalosas declaraciones de De Kesel aparecen en una publicación LGTBI belga, Zizo, que cita al arzobispo asegurando que la Iglesia está a punto de embarcarse en un «cambio de rumbo histórico» en esta cuestión. El cardenal usó incluso la famosa interrogación del Papa Francisco en una entrevista en vuelo, «¿quién soy yo para juzgar?» para justificar su postura. Semejante pregunta, referida a la homosexualidad, hubiera sido impensable «hace diez años», sostiene De Kesel.
Él mismo admite que no se hubiera atrevido entonces tampoco a hablar como lo está haciendo ahora, es decir, en contra de la doctrina mantenida por la Iglesia durante milenios e incluso recogida del Antiguo Testamento.
De Kesel es el perfecto progresista eclesial, quizá por eso obtuvo automáticamente el capelo cardenalicio que se le negó a Léonard. Y por eso declara, pese a la descristianización masiva, las iglesias vacías y la sequía de vocaciones, que la Iglesia en Europa «ha cambiado a mejor», un cambio del que no participan aún, añade, las atrasadas iglesias de Europa del Este, Asia y África, justamente donde el catolicismo experimenta un espectacular crecimiento.
https://infovaticana.com/2016/10/12/kesel-futuro-cardenal-cuestiona-celibato-apoya-al-lobby-gay/