¿Qué está pasando en la Iglesia china? En Infovaticana nos hemos hecho eco en diversas ocasiones de una operación que, por las medidas emprendidas, parece haberse acordado con el Gobierno de Pekín para ir legitimando paulatinamente al clero y al episcopado de la cismática Iglesia Patriótica China, creación del Partido Comunista, en detrimento de la jerarquía fiel, legítima y perseguida.
Lo último ha sido la carta del cardenal Joseph Zen, obispo emérito de Hong Kong, confirmando las informaciones reveladas por AsiaNews y recogidas en estas páginas.
El asunto, sinceramente, no deja en buen lugar a las autoridades vaticanas, hasta el punto de que la Oficina de Prensa de la Santa Sede, por mano de su responsable, Greg Burke, ha tenido que salir al paso de todas estas informaciones con la siguiente nota:
«El Papa mantiene un contacto constante con sus colaboradores, en particular de la Secretaría de Estado, sobre las cuestiones chinas y es informado por ellos de manera fiel y detallada acerca de la situación de la Iglesia Católica en China y de los pasos del diálogo en curso entre la Santa Sede y la República Popular China, que Su Santidad acompaña con especial solicitud. Por lo tanto, suscita sorpresa y pesar que se afirme lo contrario por parte de personas de la Iglesia y que se alimenten así confusión y polémicas”.
En realidad, al menos tal como está redactada, la nota de Burke no responde a nada. Nadie ha afirmado «lo contrario», es decir, las informaciones en absoluto contradicen que el Papa esté puntualmente informado o que siga la cuestión con especial solicitud.
Pero lo que alimenta «confusión y polémica», por emplear las palabras de la nota, no es tanto que «personas de la Iglesia» puedan afirmar como el hecho, suponemos que fácilmente comprobable, de la incorporación al episcopado católico en China de supuestos ‘obispos’ a las órdenes de Pekín y hasta ahora excomulgados por cismáticos.
Esa es la nota que esperamos del Vaticano, la que aclare si esos nombramientos son o no ciertos. Como decía en nota adicional a su carta el propio Zen, no es en sí mismo cuestionable que la Santa Sede solicite la abdicación de obispos fieles, sobre todo en aras de un acuerdo que garantice el pacífico culto católico en un país como China, sino el hecho de la consagración o ratificación como obispos legítimos de otros tantos pertenecientes a un simulacro de Iglesia cismática creada por el Partido Comunista Chino y controlada por él.