La Santa Sede ha hecho público el documento «Veritatis gaudium» que aborda el relanzamiento y la renovación de los estudios eclesiásticos y su aportación a una Iglesia ‘en salida’.
«Es un momento oportuno para impulsar con ponderada y profética determinación, a todos los niveles, un relanzamiento de los estudios eclesiásticos en el contexto de la nueva etapa de la misión de la Iglesia, caracterizada por el testimonio de la alegría que brota del encuentro con Jesús y del anuncio de su Evangelio.» Así lo afirma el Papa Francisco en la Constitución Apostólica Veritatis gaudium sobre las universidades y facultades eclesiásticas que ha presentado este 29 de enero la Santa Sede.
«Ha llegado el momento en el que los estudios eclesiásticos reciban esa renovación sabia y valiente que se requiere para una transformación misionera de una Iglesia «en salida»», señala el Santo Padre en el documento, en el que también se afirma que «la tarea urgente en nuestro tiempo consiste en que todo el Pueblo de Dios se prepare a emprender «con espíritu» una nueva etapa de la evangelización» que requiere «un proceso decidido de discernimiento, purificación y reforma». «Y, dentro de ese proceso, -explica el Papa- la renovación adecuada del sistema de los estudios eclesiásticos está llamada a jugar un papel estratégico».
En el ámbito cultural de la formación académica y de la investigación científica, Francisco habla de la necesidad de un «compromiso generoso y convergente que lleve hacia un cambio radical de paradigma». «Más aún —me atrevo a decir— hacia «una valiente revolución cultural»», añade. En este empeño, la red mundial de las Universidades y Facultades eclesiásticas «está llamada a llevar la aportación decisiva de la levadura, de la sal y de la luz del Evangelio de Jesucristo y de la Tradición viva de la Iglesia, que está siempre abierta a nuevos escenarios y a nuevas propuestas».
El Papa señala cuatro criterios fundamentales para una renovación y un relanzamiento de la aportación de los estudios eclesiásticos a una Iglesia en salida misionera: la contemplación y la introducción espiritual, intelectual y existencial en el corazón del kerygma, el diálogo a todos los niveles, la inter- y la trans-disciplinariedad ejercidas con sabiduría y creatividad a la luz de la Revelación y la necesidad urgente de «crear redes» entre las distintas instituciones que cultiven y promuevan los estudios eclesiásticos.
En este documento, Francisco advierte de la necesidad de dar un nuevo impulso a la investigación científica llevada a cabo en nuestras Universidades y Facultades eclesiásticas. Asimismo, encomienda a las Universidades, Facultades e Institutos eclesiásticos la misión de «desarrollar en su labor de investigación esa «original apologética» que indiqué en la Evangelii gaudium, para que ellas ayuden a crear las disposiciones para que el Evangelio sea escuchado por todos».
En este sentido, el pontífice asegura que es indispensable «la creación de nuevos y cualificados centros de investigación en los que estudiosos procedentes de diversas convicciones religiosas y de diferentes competencias científicas puedan interactuar con responsable libertad y transparencia recíproca, a fin de «entrar en un diálogo entre ellas orientado al cuidado de la naturaleza, a la defensa de los pobres, a la construcción de redes de respeto y de fraternidad»».
Entre las normas comunes incluidas en la primera parte de esta Constitución Apostólica se recoge, entre otras cuestiones, que todos los profesores de las facultades eclesiásticas «deben distinguirse siempre por su honestidad de vida, su integridad doctrinal y su diligencia en el cumplimiento del deber». Además, el texto señala que «los que enseñan materias concernientes a la fe y costumbres, deben ser conscientes de que tienen que cumplir esta misión en plena comunión con el Magisterio de la Iglesia, en primer lugar con el del Romano Pontífice».
Puede leer el documento completo en este enlace.