De curas que ‘salen del armario’ ante sus parroquianos (y el mundo)

|

Nuestro viejo amigo el padre James Martin, SJ, redactor jefe de la revista America, asesor del Vaticano y autoproclamado apostol ante los LGTBI, se regocija estos días desde su cuenta en Twitter de la enésima ‘salida del armario’, esta vez de un sacerdote al que el National Catholic Reporter dedica una tribuna:

«Este hombre es un pionero. Hay cientos, si no miles, de sacerdotes gays célibes en la Iglesia Católica, ofreciendo sus vidas a Dios y al pueblo de Dios. Se invita a la Iglesia a ver y a aceptar esta verdad. Porque la verdad nos hace libres».

Si la verdad, ciertamente, nos hace libres, empecemos por la verdad de que la primera frase del comentario de Martin es mentira: el sacerdote en cuestión -Gregory Greiten, de la Iglesia de Santa Bernadette en Miwaukee- es cualquier cosa menos un pionero.

Primero, porque no es en absoluto el primer sacerdote que sale del armario; pero, sobre todo, porque todo el mundo entiende por ‘pionero’ a quien se interna en un terreno inexplorado, y el del mundo de la ‘sexualidad alternativa’ está tan trillado que más bien deberíamos hablar de obsesión.

Leía el otro día que un 27% de los jóvenes californianos tenían serias dudas sobre su identidad sexual; ¿alguien puede pensar por un segundo que una proporción tan absolutamente insólita y disparatada es fruto de la casualidad o sucede naturalmente? No, la constante glorificación de los medios de todo el que se proclama homosexual o descubre que en realidad pertenece a un sexo distinto al que determinan sus cromosomas está creando un ‘efecto contagio’ que pagaremos y, sospecho, muy caro.

De curas gays, digámoslo de una vez, no anda la Iglesia escasa, si bien la confirmación de esa sospecha no nos ha llegado exactamente por una sucesión de Gregorygreitens abriéndonos su corazón, sino por el más doloroso trance del descubrimiento, hace ya años, de abusos sexuales a menores de no pocos sacerdotes, ocultados por sus superiores jerárquicos.

Pero no por repetirse con tediosa frecuencia deja de sorprenderme esa necesidad de sacerdotes como Greiten de declararse gay ante sus fieles, primero, y el resto del mundo, después. Rechazando, por caridad, cierto ‘vedettismo’ mediático como motivación, ¿qué sentido tiene?

Si, como sostienen sus apologetas, la homosexualidad no es en nada esencial distinta de la heterosexualidad y, como enfatiza el padre Martin, Greiten vive santamente su celibato, ¿para qué tiene que saber su grey que le atraen los varones? Siendo homosexualidad y heterosexualidad, según nos dicen, opciones equivalentes, ¿deberían los demás curas advertir a sus parroquianos que a ellos les gustan las mujeres? ¿En qué ayuda a nadie saber eso de su párroco?

Naturalmente, hay una razón, que no es otra que ‘normalizar’ dentro del clero católico una condición que el Catecismo de la Iglesia Católica, la última vez que miré, seguía definiendo como «intrínsicamente desordenada».

Y, sí, tras la falsedad de la primera frase de Martin, lo que dice después es cierto: hay miles de sacerdotes gays en la Iglesia. A quien quiera leer sobre este asunto en profundidad le aconsejaría el libro de Michael S. Rose ‘Goodbye, good men’, no por deprimente menos clarificador, sobre por qué el sacerdocio corre el riesgo de convertirse en una ‘profesión’ especialmente atractiva para los homosexuales. También explica por qué Su Santidad Benedicto XVI dispuso que no se admitiera al sacerdocio a personas con claras y persistentes tendencias homosexuales.

Al aplaudir estas salidas del armario sacerdotales -porque ofrecerle una tribuna en el National Catholic Reporter es aplaudirlo-, cierto estamento eclesial no hace sino adaptarse a las corrientes del mundo, tratar de que «el mundo no nos odie», por darle la vuelta a las palabras de Cristo, dando primacía a lo que el mundo da primacía.

Porque la ‘revolución’ que se nos promete parece ser algo tan deprimente como seguir servilmente las consignas efímeras del siglo, ir a la rastra de las modas ideológicas. Iglesia pobre para lo pobres, sí, igual que Cristo… si Cristo hubiera sido Hombre del Año de la revista TIME y contratara a la multinacional Accenture para llevarle la comunicación.

Ayuda a Infovaticana a seguir informando

Comentarios
21 comentarios en “De curas que ‘salen del armario’ ante sus parroquianos (y el mundo)
  1. Gays viviendo el celibato!!, justo lo que la iglesia reclama, que buen ejemplo para los jovenes gays, que gran oportunidad para la iglesia de evangelizar a los gays, ¿a quien puede molestar eso?

  2. Efectivamente, José. Al parecer, ocultar la verdad es lo importante para la Iglesia Católica. Más claro no lo puede decir:

    » ¿para qué tiene que saber su grey que le atraen los varones?»

    Pues no sé: ¿Para saber LA VERDAD, quizá? ¿O acaso LA VERDAD no tiene ninguna importancia? ¿O acaso LA MENTIRA, el engaño, hacerte pasar por lo que no eres, es mejor que decir LA VERDAD?

  3. Estupendo que salga del armario, pero ha salido muy tarde. Tenía que haber salido antes incluso de entrar en el seminario, pues bien tendría que saber que las personas homosexuales, desde tiempos remotos, no pueden acceder al sacerdocio por el bien de los fieles y sobre todo del propio candidato, o, sin salir del armario, que no es ninguna obligación, comentar con discreción su tendencia arraigada al sacerdote con el que comenta o le sugiere la hipotética vocación sacerdotal. Una vez que ha decidido salir del armario, la siguiente decisión inmediata que debe tomar es la de salir del sacerdocio, pues no pinta nada ahí, por respeto a los fieles, a quienes ha defraudado, al igual que a toda la Iglesia. Además, no está de más señalar que la pederastia clerical, que tan cara le está saliendo a la Iglesia, está vinculada con la homosexualidad en un 80% de los casos. Sabemos lo que pasará : Ni renunciará al sacerdocio ni su obispo lo reducirá. La misericorditis es así de contradictoria.

  4. Carlos Esteban ¿ qué tenía mi comentario de inconveniente para ser borrado de inmediato ? Si sigues así, borrando sistemáticamente mis comentarios, me obligarás a pedir a Infovaticana que prescinda de tus servicios por discriminación inmotivada. Sería una pena porque tus artículos son francamente modélicos. Te ruego contestación por este mismo medio, pues es una cuestión que nos afecta a todos. No me gusta perder ni hacer perder el tiempo.

  5. Puestos a salir del armario que salga del todo y nos indique qué tipo de atracción siente hacia los de su mismo sexo. Hace algún tiempo tomaba café con un amigo y su hijo de apenas 5 años. Lo sostenía en brazos y en un momento determinado el niño le dio un beso a su padre en los labios quién correspondió sin mayor problema. ¿Es ese niño gay? No. Simplemente se comportaba como lo que era, un niño.

    El cura nos dice que siente atracción por los varones pero la pregunta que todos nos hacemos es si alguna vez ha sentido esa misma atracción por una mujer y en qué grado. ¿O eso no nos lo va a contar? Seré aún más claro. Si una persona, cura o no, tiene tendencias homosexuales es por una sencilla razón: no vive castamente.

    La inmensa mayoría de los desórdenes sexuales responden a una falta de madurez en el individuo y esa es una condición necesaria para acceder al sacerdocio o al matrimonio. O la sexualidad te la ordenas tú con la ayuda de Dios, o te la ordena tu mujer.

  6. Echenique dice: «Si sigues así, borrando sistemáticamente mis comentarios, me obligarás a pedir a Infovaticana que prescinda de tus servicios por discriminación inmotivada».

    No puedo creer lo que estoy leyendo. Es una broma, ¿no?
    Me queda sugerirte algo: Si tanto te molesta que borre tus comentarios, ¿por qué no dejas de comentar? ¿No sería más sencillo y lógico?

  7. Beatriz. Efectivamente, esa es una opción, que no va conmigo, pero si resulta que Infovaticana está abierta a los comentarios de todos, sin discriminación alguna, cuando se discrimina, borrando mis comentarios sistemáticamente, hay obligación de motivar y más tratándose de alguien que colabora económicamente, cosa que hago con mucho gusto, pues Infovaticana me parece de lo mejor que tenemos en España en cuanto a información sobre lo que acaece en la Iglesia. No pretendo con ello ningún trato de favor, pero tampoco soporto el menosprecio inmotivado que vengo padeciendo sistemáticamente y más por Carlos Esteban.

  8. Lo que es un poco chocante es que ponga doscientos comentarios cada día denunciando que la iglesia de la misericorditis por usted bautizada, consiste de una panda de intolerantes y cuando no le publican un comentario en lugar de preguntar las razones, amenace con despedir a alguien, así a botepronto se me ocurre que no queda espacio en el servidor para publicar cincomil echenicadas diarias, a fin de cuentas solo para decir que el papa es lucifer y los misericorditis la peste bubónica, ¿o ha escrito alguna vez un comentario que no fuera ese?

  9. Muy buen artículo. Hay varias cosas de fondo en este tema:
    Primero que todo el mundo sabe pero pocos se atreven a decir, porque es políticamente incorrecto: tras una atracción gay hay un problema emocional, ya sea de inmadurez, de trauma o de otras causas, por esto, tan sabiamente Benedicto XVI prohibió acceder al sacerdocio a los gays.
    Segundo, es el «vedetismo» de los que «salen del armario», porque actualmente toca hacer propaganda gay, es lo que se lleva. Me parece escabroso, que un párroco manifieste públicamente sus atracciones sexuales, ¿qué tal si un párroco dijera que le atrae la poligamia o el incesto? diría muy poco a su favor, porque es una forma muy burda de mostrar su mundanidad. Ya tenemos demasiada mundanidad, para que encima el párroco sea el más mundano de todos.

  10. La pregunta es si vive su sexualidad en castidad, lógicamente. Y, si es así, ¿por qué publicar que le atraen los hombres? En todo caso, los que aún tenemos un poquito de fe, sabemos que Dios nos creó varón y mujer, y no varón y varón, etc… algo tendrá que ver con todo esto no? Habría que hacerle alguna reclamación al Creador, si no estamos de acuerdo…

  11. Beatriz:

    La censura es algo muy serio como para que usted se lo tome tan a la ligera. Entiendo perfectamente justificada la censura si se insulta, se rie consantemente, etc… Entiendo la censura a un troll. Pero a alguien que discrepa, ¿Censurarle por discrepar? Bufff…

  12. Echenique: No sé si en España será así, pero en Argentina muchos restaurantes y confiterías exponen un letrero que dice: «La casa se reserva el derecho de admisión». Y creo que el propietario de un espacio cibernético, aun cuando no lo exhiba exteriormente, goza de ese mismo derecho.
    Amenazar con pedir a Infovaticana que prescinda de los servicios de alguien, reclamando un trato preferencial ostentando el título «más tratándose de alguien que colabora económicamente», me parece una gran bajeza.
    Dios le dé la gracia de reconocer su error y rectificarse. Más que por Carlos Esteban lo lamento por usted. Carlos Esteban no ha perdido nada. Al contrario, ponderan los comentarios para considerar la conveniencia de su publicación me parece algo encomiable y muy conveniente. Llevados por una pasión podemos expresarnos en forma incorrecta. Gracias a Dios contamos aquí con una persona capaz de poner el límite necesario a nuestra pasión.

  13. Desidereo dice: «Beatriz: La censura es algo muy serio como para que usted se lo tome tan a la ligera».

    Contestada su preocupación en el último comentario que dirigí a Echenique.

  14. Beatriz: Si en algún momento alguien se expresa de forma incorrecta, o dice lo que no debía, para eso están las disculpas, reconocer su error, etc… ¿Verdad?

    Repito: La censura es un tema muy muy serio. Y usted se lo toma muy a la ligera. No se puede ser defensor de LA VERDAD y pretender que quien quiere expresarse sea censurado si lo que dice no coincide con lo que yo opino. Todas las opiniones deben poder oírse. Si está equivocado, es una oportunidad para usted o para cualquiera para hacerle ver su equivocación.

    Piense, además, que esto solo es un blog. Fuera está el mundo real, donde los hechos, y no las opiniones, tienen consecuencias.

  15. Beatriz, ahora puedes ver mi comentario repuesto, el que empieza por » Estupendo que salga del armario ..» ¿ Te parece acreedor de algún tipo de censura ? La Cigüeña, con quien discrepo con cierta frecuencia, antes de borrar avisa y, si borra, explica el porqué. En España ya ningún establecimiento abierto al público exhibe el cartel de » reservado el derecho de admisión » por una sencilla razón : es claramente anticonstitucional. Si ese establecimiento esgrime algún motivo discriminatorio o no alega ninguno para no admitir puede ser sujeto pasivo de alguna sanción y cuantiosa.. Estoy con Desidereo. El tema es muy serio. Infovaticana debe esmerarse al respecto para no discriminar.

  16. Echenique: Hay una parte de mi comentario al que no has aludido en tu respuesta: «Amenazar con pedir a Infovaticana que prescinda de los servicios de alguien, reclamando un trato preferencial ostentando el título “más tratándose de alguien que colabora económicamente”, me parece una gran bajeza».

    Era la parte más importante de mi mensaje y espero que te haya servido.

  17. Aquí el gran problema son los prejuicios y la doble moral de siempre. En primer lugar se dice la homosexualidad es una inmadurez, un trauma emocional y lo tenemos que creer porque lo dice el que lo escribe, también podriamos creer que ser por ejemplo un superdotado intelectual o ser católico es consecuencia de un trauma infantil, decir es gratis, demostrarlo es la cuestión, no digo que no haya casos, pero afirmar que todo gay es un enfermo es consecuencia de la idea de que es imposible que alguien no sea heterosexual y eso es puro prejuicio. Por otro lado la iglesia ataca a los gays porque da por hecho qye no son castos y afirma que se les debe integrar, pero solo un poco, no los acepta como sacerdotes, no los aceptaría ostentando un vargo político, no los aceptaría de profesores ni siquiera de adultos, como mucho de camareros y que acepten someterse a cualquier humillación, la idea de la iglesia es, gays si pero en el gehtto, les personamos la vida pero escondiditos y calladitos

  18. Está claro que o eres normal, o sea, te gustan las mujeres, o eres anormal, osea, te gustan los hombres, o eres neutro, ni unas ni otros. Lo que es fundamental en todos los casos es la castidad, que sí es básica en la profesión de sacerdote. Y no hay mas vueltas que dar.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

 caracteres disponibles